TPP - ¿Qué nos dice la experiencia del NAFTA sobre la amenaza del Tratado Trans-Pacífico?
Carta desde los EEUU de Norteamérica
¿Qué nos dice la experiencia del
NAFTA sobre la amenaza del Tratado Trans-Pacífico?
Barry Sheppard
Green left, Australia
Traducción de Viento Sur
El Tratado Trans-Pacífico (TPP) que
se negocia entre los EEUU y otros 11 países de la cuenca del Pacífico -
incluyendo Australia – se refiere a las normativas y las inversiones sobre sus
relaciones. Como revelan los capítulos filtrados por WikiLeaks, se está
negociando en secreto, a espaldas de los pueblos de las naciones afectadas,
aunque no de las corporaciones que se beneficiarán del acuerdo. Por el lado de
los Estados Unidos, el núcleo de las negociaciones son unos 600 representantes
de las corporaciones empresariales.
Este hecho, por sí solo, revela de
qué va la cosa. El TPP promoverá los intereses de los ricos a costa de los
trabajadores y los pobres. Codificará nuevas regulaciones para facilitar más
cambios neoliberales en las economías de estos países. Asimismo, promoverá los
intereses de los países imperialistas involucrados - los Estados Unidos,
Australia, Canadá, Japón y Nueva Zelanda - a costa de las naciones oprimidas de
Brunei, Chile, Malasia, México, Perú, Singapur y Vietnam.
Los capitalistas de los países pobres
se beneficiarán, como socios menores de los imperialistas, a costa de su
pueblo. En los 12 países, habrá nuevas regulaciones que debilitarán las leyes
que defienden a los trabajadores (incluidos los trabajadores agrícolas), a los
pequeños agricultores y campesinos, y al medio ambiente. Sin embargo, las
empresas tendrán la facultad de revocar las leyes que no les gustan.
Uno de los objetivos será el de
formar un bloque de estos países frente a China, lo que es parte del "eje
de la política asiática" del presidente estadounidense, Barack Obama.
“Un NAFTA con esteroides”
No vamos a ciegas sobre los posibles
impactos del TPP. El Tratado de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA por
sus siglas en inglés), firmado por los EE UU, Canadá y México en 1993, ha
estado en vigor durante más de dos décadas.
El TPP ha sido definido como "un
NAFTA con esteroides", de modo que mirar los impactos del NAFTA da una
idea de lo que nos espera con el TPP.
En 1993, el entonces presidente de
Estados Unidos, Bill Clinton, prometió que "promoverá un mayor
crecimiento, más igualdad, mejor conservación del medio ambiente y una mayor
posibilidad de paz mundial ... Se crearán 200.000 puestos de trabajo en este
país durante el 1995".
¿Cuál ha sido el resultado dos décadas
más tarde?
En los tres países, la desigualdad de
la riqueza se ha multiplicado. Nunca se crearon en los EEUU los 200.000 puestos
de trabajo como resultado del NAFTA. De hecho, en los EE UU se perdieron
cientos de miles de puestos de trabajo como consecuencia de la deslocalización
a México de las corporaciones estadounidenses para utilizar los incentivos a la
inversión del NAFTA y para tomar ventaja de los bajos salarios. Ninguna ley
ambiental se fortaleció por ese tratado.
Las grandes empresas farmacéuticas y
las industrias químicas extendieron geográficamente sus patentes, y ganaron
derechos a no ser regulados ni inspeccionados. Las grandes empresas del
petróleo y del gas consiguieron derechos absolutos sobre los recursos naturales
para producir cada vez más gases de efecto invernadero a la atmósfera.
Los efectos del NAFTA en México
El entonces presidente mexicano,
Carlos Salinas, afirmó: "El NAFTA es un acuerdo para la creación de
empleo" y añadió que era "un acuerdo que incrementará los
salarios" y "un acuerdo de mejora del medio ambiente".
Pero fue, precisamente, en México
donde el NAFTA causó el mayor daño.
Los promotores del NAFTA dijeron que
el pacto llevaría la nueva tecnología y el capital de los Estados Unidos para
complementar el trabajo excedente de México. Esto, a su vez, conduciría México
a industrializarse y a aumentar la productividad, lo que causaría el aumento de
los salarios en México. Los salarios más altos expandirían las oportunidades
económicas, reduciendo la migración hacia los EE UU. Esta fue la teoría.
Conocemos los resultados. El NAFTA no
logró estimular un crecimiento económico inclusivo, ni sacar a los mexicanos
del desempleo y del subempleo, ni reducir la pobreza. Se ha hecho todo lo
contrario.
Un resultado inmediato del NAFTA fue
quitar la reforma agraria incorporada a la Constitución de México. Este
vestigio de la Revolución Mexicana de principios del siglo 20 garantizaba
pequeñas parcelas de tierra a millones de mexicanos que vivían en las zonas
rurales.
El NAFTA también abrió México a las
importaciones del maíz más barato de Estados Unidos, un elemento básico de la
dieta mexicana. Como los precios del maíz se desplomaron, los agricultores
endeudados perdieron sus tierras, que ahora podrían ser adquiridas, bajo el
NAFTA, por los mexicanos ricos y la agroindustria estadounidense. Estas fuerzas
unificaron grandes extensiones para convertirlas en grandes plantaciones.
Entre 1995 y 2005, 1,1 millones de
campesinos perdieron sus tierras, y otros 1,4 millones que dependían del sector
agrícola fueron expulsados de sus puestos de
trabajo y engrosaron las tropas de parados en las ciudades o se unieron a los
que emigraban a los EE UU como trabajadores indocumentados y con derechos
legales prácticamente inexistentes.
Los pobres urbanos tienen
dificultades para encontrar trabajo. Muchos están en el sector
"informal", vendiendo baratijas en las calles. Sus filas han
aumentado desde 1994 para constituir la mitad de la fuerza laboral.
Los salarios cayeron tan
drásticamente que, hoy, un trabajador agrícola gana un tercio del salario que
antes del NAFTA.
Aunque el precio del maíz se
desplomó, el precio de las tortillas de maíz, un alimento básico de México, se
disparó en los primeros 10 años del tratado.
El NAFTA incluye normas del sector
servicio y normas de inversión que facilitaron la consolidación del comercio de
cereal, la molienda, la cocción y la venta minorista. Esto significaba que, en
poco tiempo, las relativamente pocas grandes empresas restantes fueron capaces
de aumentar los precios de consumo.
Con los precios más altos, hacer
tortillas y exportarlas a México se hizo rentable para las empresas
estadounidenses. El declive de la agricultura mexicana ha significado que una
cantidad cada vez mayor de alimentos ha sido importada desde los EE UU,
incluyendo alimentos procesados, con la ironía que la obesidad está creciendo
en medio del hambre.
El resultado ha sido un aumento en el
número de personas que pasan hambre
Hoy en día, en México, más de la
mitad de la población, y el 60% de la población rural, vive por debajo del
umbral de la pobreza. Uno de cada cuatro se clasifican como extremadamente pobres,
las cuales no pueden permitirse una alimentación adecuada, y el 20% de los
niños están desnutridos. De 2006 a 2010, más de 12 millones de personas se
unieron a las filas de los pobres. México ha mostrado la disminución más lenta
de la pobreza en América Latina desde el NAFTA.
Un trabajador que gana el salario
mínimo puede comprar, hoy en día, un 38% menos de los bienes de consumo que
antes del NAFTA. Clinton y Salinas prometieron que ese tratado reduciría el
diferencial salarial entre México y EE UU de forma suficiente para frenar la
emigración, pero esta diferencia apenas se ha movido. Los trabajadores
manufactureros mexicanos ganaron una media de 4,53 US $ por hora en 2011,
mientras que los mismos trabajadores estadounidenses ganaron $ 26,87. En Brasil,
los salarios en la manufactura eran el doble que en México, mientras que en
Argentina eran el triple.
La avalancha de gente desesperada
tratando de entrar en los EE UU sólo se ha acelerado.
Es cierto que los más acomodados han
logrado avances. Decenas de miles de pequeñas empresas han ido a pique, pero
las grandes empresas estadounidenses como Wal-Mart y Costco se han mudado a
México, vendiendo productos importados de Asia a la "nueva clase media".
Hay zonas pequeñas que han aumentado
las exportaciones a los EE UU. Una huelga reciente en Baja California de México
enfrentó la gran agroindustria contra unos trabajadores indígenas muy mal
pagados.
Estas grandes empresas, propiedad de
los EE UU y de los magnates mexicanos, exportan una gran cantidad de frutas,
bayas, tomates y otras verduras hacia el norte cada año, mientras que México no
puede alimentar su hambre. El gobierno, estrechamente vinculado con los
productores, utiliza la violencia estatal contra los trabajadores.
Todo esto ha exacerbado la
inestabilidad social en el país, también alimentada por la "guerra contra
las drogas" de Estados Unidos. Una de las grandes importaciones de México
desde los EE UU son las armas.
Con este récord de México "de
crecimiento, de igualdad, de salarios y de paz" en el marco del NAFTA, no
es de extrañar que el TPP sea visto con tanto temor.
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