martes, febrero 09, 2010 / Etiquetas: españa, trabajadores migrantes, Xenofobia
España - Una legislación local anti-inmigrantes provoca debate nacional en una España en plena crisis.
Fotos: Zapatero, primer ministro español, y Rajoy el dirigente de la oposición de derecha.Marc Puyol
En enero, lo qué paso en Vic, una pequeña ciudad catalana cerca de Barcelona, llevó el tema de la inmigración al centro de atención en todo el estado español. Esto fue provocado por una decisión controvertida hecha por el Ayuntamiento de Vic, que implicaba que todos los inmigrantes indocumentados serían excluidos de registrarse como habitantes de Vic, a pesar de que la inscripción en el censo municipal es un derecho constitucional en España. Esto tendría el efecto de excluir a la población inmigrante de la ciudad (que representa alrededor del 25% del total de habitantes de la ciudad) de los servicios públicos básicos como la salud y la educación.
Esta decisión fue aplaudida por comentaristas de derecha en Cataluña y en todo el estado español. El principal argumento del Consejo municipal para justificar la medida era parar "la migración irregular", y así luchar contra el «racismo» creciente de la población local hacia los inmigrantes.
El principal partido de la oposición derechista española, el Partido Popular (PP) se abstuvo de apoyar plenamente esta decisión. Estaban limitados por su bien conocido "fetichismo" con respecto a la Constitución española. Durante el gobierno de Zapatero (PSOE, desde 2004), casi todas las leyes aprobadas por el Parlamento fueron contrarrestadas por el PP, que calificó las políticas del gobierno como "inconstitucionales" y retó a las decisiones del Parlamento en varias ocasiones en los tribunales. La descaradamente "inconstitucional" naturaleza de la decisión Vic les impedía apoyarla de manera explícita.
Sin embargo, han utilizado el debate que desató la decisión de Vic, para actuar como defensores de la reforma de las leyes de inmigración más estrictas, con el líder del PP en Cataluña, afirmando que "no queda espacio". Esta es precisamente la razón por qué la decisión aprobada por el ayuntamiento de Vic, con una medida similar implementada en Torrejón de Ardoz (un municipio de Madrid, dirigido por una administración PP), representa una evolución peligrosa.
Según una encuesta, la inmigración ocupa el noveno lugar en una lista de "preocupaciones" de los ciudadanos de Vic. Se podría argumentar que el ayuntamiento debería abordar más apremiantes “preocupaciones” de los ciudadanos, es decir, el desempleo masivo y la caída del nivel de vida, como los intentos capitalismo español para descargar el costo de la crisis causada por los especuladores, cuya codicia imprudente hizo estrellar la economía, sobre los hombros de los trabajadores y la juventud. El gobierno local de Vic, sin embargo, se sitúa en la "centro-izquierda", con una coalición que incluye el PCS (Partido socialista catalán) y Esquerra Republicana de Catalunya (ERC).
¿Por qué, pues, esta medida, y por qué en un lugar como Vic? ¿Cuál es la agenda real, y por qué los llamados "progresistas" quieren aprobar una medida xenófoba y antidemocrática?
España ha sido afectada por grandes olas de inmigración en el último período. Su ubicación geográfica y el hecho de que és el unico pais de habla española en Europa, contribuyó a una afluencia masiva, ya que millones huyeron de las condiciones de pobreza de África del Norte y América Latina. Vic es una ciudad que ha visto un rápido crecimiento en su población inmigrante. Alrededor de un cuarto de la población de Vic se compone actualmente de los inmigrantes. En este escenario, con la crisis, y los problemas sociales aumentando diariamente, el peligro de que inmigrantes sean el chivo expiatorio, y el aumento del sentimiento xenófobo, es inherente a la situación.
Vic se convirtió en un bastión de 'Plataforma per Catalunya', un partido racista con sede en Cataluña. El ayuntamiento actual afirma que, con el fin de detener el aumento del racismo promovido por este partido, "mejorar" los controles de inmigración son es necesario. También espera que la medida ayudaría a combatir la impopularidad del alcalde y del gobierno local, contra la ira significativa ha desarrollada recientemente.
Está claro de qué tipo de medida se trata. Al igual que la prohibición del uso del velo musulmán en lugares públicos, en países como Bélgica o Francia, o, aún más drástico, la prohibición de las torres minarete en Suiza, este es un claro ejemplo de una política que refleja la presión de la extrema derecha sobre los partidos tradicionales pro-capitalistas.
El fracaso constante de las políticas neo-liberales sucesivas del PP sucesivas, y, en particular, la impotencia de los gobiernos del PSOE han hecho que el establecimiento político español periera apoyo. El PSOE ya no se ve por la gran mayoría de los trabajadores y los jóvenes, de ninguna manera como un partido que representa y defiende sus intereses. La ausencia de una alternativa viable de izquierda en esta etapa, significa que populistas y xenófobos, que se presentan como "alternativas", han obtenido cierto apoyo.
Frente a perder aún más votos, muchos de los partidos tradicionales en Europa, incluidos los ‘socials-democratas’, que están defensores del capitalismo, han adoptado elementos de los programas represivos y racistas de la extrema derecha, con el fin de tratar de aumentar su apoyo.
Esto es algo completamente diferente a "detener el racismo dando a la gente una razón para no serlo aun más", lo cual pretende la coalición de Vic para su motivación de la medida. Ellos no han hecho ningún intento de hacer frente a cualquiera de los problemas sociales que forman las bases para el sentimiento xenófobo. Esta burguesia, en muchos países, se ha mostrado ansiosa de culpar a los inmigrantes, con el fin de desviar la culpa de los problemas sociales de las políticas y el sistema capitalista que ellos representan.
Unidad de los trabajadores es vital
Esto da lugar a más divisiones entre la clase trabajadora, que también sirve a los intereses de los empresarios y sus partidos. Sin embargo, los trabajadores inmigrantes y españoles tienen los mismos intereses:
derrotar a la política anti-social y los ataques contra los trabajadores del gobierno y dar resistencia a sus intentos de hacerles pagar la crisis capitalista. Esta lucha requiere la construcción de una alternativa en forma de un partido de masas de la clase obrera y la juventud, con la capacidad de cortar a través el crecimiento de la extrema derecha, gracias a un programa para una lucha unida contra los patrones y el gobierno y para luchar para una alternativa socialista al capitalismo.
La población inmigrante de Vic respondió a los ataques del Consejo de una manera muy constructiva. Se han organizado reuniones públicas para explicar su situación, y dicen claramente que esta medida sólo puede dividir aún más a la población de Vic, ya que todos se enfrentan a problemas similares.
Aunque el consejo de Vic se ha visto obligado a dar marcha atrás en sus propuestas, después de ser tomado a la tarea por el gobierno y los tribunales, la debacle de Vic ha puesto de manifiesto el potencial de los inmigrantes y los trabajadores 'nativos', en toda Cataluña y el Estado español.
Los partidos populistas de derechas son quienes profitaran del ejemplo de Vic en el próximo período. En ausencia de una alternativa viable a la izquierda, hay un peligro real de que este tipo de políticas podría ser popular entre una parte de la clase obrera española, que se encuentra bajo una enorme presión por los efectos de la crisis, que han golpeado duramente y en particular a España, con un desempleo de más del 20%, y hasta un sorprendente 43% de los jóvenes entre 16 y 25!
Construir una alternativa socialista
El gobierno de Zapatero ha demostrado ser incapaz de luchar contra la crisis, operando dentro de los límites del capitalismo. En la solución del gobierno ante la crisis y el enorme déficit público, podemos estar seguros de que la mayoría de los que pagaran no serán los banqueros, especuladores y los grandes empresarios, que hicieron caer la economía española y han arrojado millones en “la chatarra de desempleo”. Desde el punto de vista del capitalismo, cualquier solución será sobre la base de grandes ataques al nivel de vida de la mayoría, incluidos los recortes de “corte y quema” en los servicios públicos y ataques a los derechos de los trabajadores a través de la «reforma» de la legislación laboral, haciendo más fácil y más barato despedir a los trabajadores. Las propuestas del gobierno anunciados la semana pasada para aumentar la edad de jubilación a los 67 y el ataque a los derechos de pensión son una pequeña muestra de lo que está por venir. Sin embargo, por desgracia para Zapatero y los jefes, este tipo de ataques va a provocar una remontada poderosa de la clase obrera.
Para evitar que las medidas como en Vic se propaguen por todo el país, y para luchar contra los despidos, la privatización y las reformas del gobierno en pensiones, etc, una alternativa es necesaria. Un partido obrero "real" podría unir a la lucha contra la crisis y sus efectos, y acabar co el aumento del racismo y la división. La situación en España ha puesto de manifiesto la incapacidad del capitalismo para satisfacer las necesidades de la mayoría de la población. El siguiente periodo ofrece un futuro sombrío para la mayoría en España, con el desempleo masivo y el descenso de la calidad de vida, a la que el capitalismo no tiene respuestas, sino sólo más ataques. La abolición de la economía de casino capitalista, que esta llevando a la sociedad española a la ruina, y su sustitución por un sistema socialista democrático, es la única alternativa capaz de garantizar un futuro digno para los trabajadores y la juventud. El CIT está luchando para construir las fuerzas del socialismo y del marxismo en España, para el caso de una transformación fundamental hacia la sociedad socialista.
Exigimos:
-No al racismo y la xenofobia!
-Para la legalización de los trabajadores inmigrantes! Por el derecho a la salud, educación, vivienda y otros servicios públicos para todos!
-Trabajo, viviendas y servicios públicos, no al racismo! Construir una lucha unida de los inmigrantes y los trabajadores 'nativos' contra el desempleo masivo y los bajos niveles de vida
-¡Para la sindicalización de los trabajadores inmigrantes!
-Construir un partido obrero de masas que representa los intereses de los trabajadores y la juventud, para luchar por un cambio socialista y aturar la extrema derecha.
-Para una huelga general de 24 horas contra las propuestas de reforma de pensiones y otros ataques del gobierno. El comienzo de un movimiento unido contra los patrones y el gobierno. Nosotros no pagaremos por su crisis!
-Nacionalizar los bancos y el sector financiero, bajo el control democrático de la clase obrera, para financiar programas de obras públicas a gran escala para crear empleos de utilidad social, y fondos para servicios públicos de calidad!
-Para una economía socialista planificada democráticamente y por utilizar los recursos y la riqueza de la sociedad para garantizar un futuro digno para todos, y no alimentar a los beneficios de los super-ricos!
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El estado de la crisis económica mundial
Cuando se prepara una recaída
Por José Luis Rojo
Socialismo o Barbarie, revista, Nº 23/24, diciembre 2009/marzo 2003
“Tomamos muy malas decisiones. El tiempo para tomar buenas decisiones fue hace 15 años. Hoy ya no tenemos margen para hacerlo. Vamos que tener que sufrir, no hay forma de evitar el sufrimiento”
(John Mauldin, en La Nación, Buenos Aires, 8-11-09).
Algo paradójico está ocurriendo con la economía mundial. Hacia finales de 2008, la dinámica de la crisis parecía orientarse hacia la segunda Gran Depresión de la historia contemporánea. Cualquier índice que se revisara era el más grave desde la II Guerra Mundial. Esta circunstancia constituía algo estadístico, al menos cuando se trataba de economías del Norte del mundo.1
Sin embargo, a comienzos de 2010, la crisis parece haber quedado atrás. Con una masiva intervención estatal –lo que marca un agudo contraste con lo ocurrido a comienzos de los años 30 bajo la administración de Edgar Hoover–, se ha pasado del pánico en las alturas de la clase capitalista mundial2 a una cierta euforia por la “recuperación sostenida de los mercados”.3
El tono volvió en cierto modo a hacerse más sobrio ante el default en Dubai, los interrogantes por la sostenibilidad del déficit fiscal en Grecia, las preocupaciones por Irlanda, España y Gran Bretaña, el temor por las consecuencias del creciente desempleo mundial y un largo etcétera.
El lector podrá preguntarse: ¿qué es lo que me perdí? ¿Qué pasó en el medio para que se saltara de un extremo al otro del estado de ánimo en tan sólo pocos meses? ¿Se estará frente a una recuperación sostenible? ¿O más bien se trata de un respiro en la dinámica de la crisis que barre bajo la alfombra los desequilibrios dramáticos que siguen latentes en el núcleo íntimo de la economía mundial y que se van a expresar en el próximo período en una situación de estancamiento económico y recaídas en la crisis?
Esta última es nuestra caracterización. En todo caso, responder a estos interrogantes es lo que trataremos de hacer en el presente texto. No se trata de un problema meramente económico sino político: de esta evolución depende la dinámica de la lucha de clases mundial: la eventualidad o no de la ruptura del equilibrio capitalista de las últimas décadas. Plantearemos, además, algunos de los problemas teóricos de la crítica marxista al capitalismo que se están actualizando a la luz de la actual crisis. Que tiene, a nuestro modo de ver, todos los ingredientes de un evento de dimensiones históricas y no meramente “cíclicas”.
1. La dinámica recurrente de la crisis
“La peor tormenta económica global desde 1930 podría estar comenzando a aclarar, pero otra ya está apareciendo en el horizonte financiero: la deuda pública masiva. En el mundo rico, los gobiernos están prestando inmensas sumas en tanto la recesión reduce los impuestos y el gasto aumenta en materia de rescates, beneficios por desempleo y planes de estímulo. Nuevos datos de los economistas del FMI sugieren que la deuda pública de los diez más importantes países ricos subirá del 78% del PBI en 2007 al 114% en 2014. Estos gobiernos deberán entonces alrededor de 50.000 dólares por cada uno de sus ciudadanos” (The Economist, 11-6-09).
Cómo señalamos, después del episodio de Dubai el triunfalismo de los “mercados” ha quedado algo mellado. Si las bolsas han venido creciendo tras la enorme caída entre septiembre de 2008 y marzo de 2009, ha sido en gran medida porque hacia ese canal se transfirió parte importante de los multimillonarios rescates estatales. Al compás de la recuperación en el valor de las acciones y, hasta cierto punto, también en el producto mundial4, los capitalistas han venido anunciando que “la crisis terminó”.5
Contrariamente a este aserto, podemos comenzar este trabajo con una definición categórica: es demasiado apresurado dar las hurras. Una crisis de magnitud histórica como la actual no puede desvanecerse en el aire de un día para el otro.
Esto no quita que, en la actual coyuntura, se esté frente a una suerte de amesetamiento en su curva de desarrollo. Pero eso es una cuestión de diferente orden a cuyos alcances y límites luego nos referiremos, y que para nada cuestiona el carácter estructural de la crisis misma. Lo central hoy es que los desequilibrios económicos que están en la base misma de la recuperación preanuncian la eventualidad de una nueva recaída.
Para decirlo claramente: un eventual recrudecimiento de la crisis es un escenario completamente plausible en el mediano plazo: “EEUU se recupera, pero muy despacio. La tasa de desempleo está muy alta, en casi el 10% y si uno cuenta la gente que no está buscando trabajo, está más cerca del 12 o 13%. Si se cuenta la gente que está part time buscando trabajo, entonces la tasa está más cerca del 20%. Hace dos años, sólo 1 en 16 personas estaba subempleada: hoy, 1 de cada 5. Nadie en mi generación se acuerda de esto. Ahora vamos a tener un desempleo crónico por largo tiempo. Esto va a limitar el potencial del crecimiento. También creo que EE.UU. va a volver a caer en recesión en 2011, porque vamos a tener la mayor suba de impuestos que hayamos visto antes. Todo en medio de una economía débil”.6
La perspectiva más probable es entonces un estancamiento duradero de la economía mundial (que no excluye “recuperaciones” como la actual) y recurrencia de la crisis.
La mano visible del Estado
El mecanismo de recuperación de la economía mundial ha sido claro: el Estado salió masivamente al rescate de la economía, lo que ha resultado exitoso en lo inmediato pero que –como está dicho– prepara una acumulación de contradicciones de magnitud.
No por nada se está hablando de la “nueva burbuja creada por la asistencia estatal”. “Uno de los motores de la escalada bursátil son los billones de dólares de estímulo financiado con deuda que los gobiernos y los bancos centrales del mundo han inyectado a sus economías en su empeño por combatir la recesión. Por grande que sea, el auge que ha tenido lugar a partir de marzo se ha producido en un contexto marcado por el escepticismo: ‘Creo que en algún momento esto va a acabar mal… No creo que salgamos pacíficamente de lo que constituye un nivel insosteniblemente alto de deuda’” (E. S. Browning, 24-11-09). En el mismo sentido: “Es indudable la significación económica real que en 1929 (en EEUU) el gasto federal representaba sólo el 2.5% del PBI mientras que en 2007 alcanzaba alrededor del 20%. Debido a que la inversión del Estado está determinada por decisiones políticas –y, como tales, opuestas a los cálculos de ganancia–, el gasto estatal puede parar una caída económica. Cuanto mayor sea este gasto, más alto será el ‘piso’ de la crisis. Pero este supuesto parte de asumir que el Estado como tal no esté en bancarrota” (Neil Faulkner, Internacional Socialism 122).
Esto es, los multimillonarios rescates estatales, en la medida en que no se traduzcan en la creación de nueva riqueza, podrían terminar en el estallido de una nueva burbuja incluso más grande que la que explotó con la caída de Lehman Brothers. Obviamente, esto daría lugar a un nuevo giro en la crisis económica mundial.
Repetimos: aquí hay un problema de fondo: los multimillonarios rescates estatales no son otra cosa que “adelantos” o “promesas” de creación de riqueza futura. Para evitar el ingreso en un escenario altamente inflacionario o, más importante aún, de cesación de pagos, esa riqueza “adelantada” hay que crearla en el terreno de la economía real: “EE.UU., Gran Bretaña y Japón se han dedicado a financiar sus déficit presupuestarios mediante señoreaje [es decir, emisión de moneda]. Se puede decir, entonces, que EEUU, haya escapado del peligro hiperinflacionario con su plan de ‘aligeramiento cuantitativo’? Tal vez sí, tal vez no. En la medida en que el dinero recién creado sea utilizado para un verdadero desarrollo económico y para el crecimiento, no es probable que el financiamiento mediante señoreaje infle los precios, porque la oferta y la demanda crecerán juntas” (Ellen Brown).
Por supuesto, lo contrario podría ocurrir si el dinero creado no es usado para “un verdadero desarrollo económico y para el crecimiento”… Efectivamente, si estos “adelantos” a costa de la explotación y creación de valor y plusvalor futuros no son materializados; es decir, si no son cubiertos con la producción de riqueza real, se podría estar en presencia de la fabricación de la más fenomenal burbuja monetaria (y financiera) en la historia moderna: “En los portafolios prevalecen las inversiones más arriesgadas, como las acciones, los bonos basura y las materias primas, porque de ahí provendrán las ganancias en el futuro inmediato. Algunos creen que los temores por el repunte del mercado son exagerados. Señalan que las acciones habían caído a sus niveles más bajos en 12 años en marzo 2009 antes de empezar a repuntar. Si el estímulo produce una recuperación económica real, dicen, la escaladas bursátil tiene sentido” (E. S. Browning, cit.). Eso es lo que debería ocurrir: una recuperación económica sostenida que evite que el actual rescate se transforme en una nueva burbuja.
El problema es que esta apuesta no está asegurada: “La mayor burbuja financiera en la historia se está inflando a plena vista. Será la ‘madre de todas las burbujas’, y cuando reviente, señalará el fin del ciclo de boom/quiebras que ha caracterizado la actividad económica en todo el mundo desarrollado… Dólares fantasmas, impresos de puro aire, respaldados por nada y que producen casi nada definen la ‘burbuja del rescate’” (Ellen Brown, cit.).
En algún momento los Estados deberán retirar las ayudas, y los gobiernos más endeudados deberán, a todo trance, descargar una ofensiva más brutal que la que ya se está viviendo sobre la clase trabajadora7, bajo la clásica forma de ajustes sobre salarios, empleo, condiciones de trabajo y presupuesto estatal.
En todo caso, aquí hay un grave problema de “timing” económico-político: si la discontinuidad de los rescates y el comienzo del ajuste fiscal no se sincronizan bien, se podría producir un relanzamiento de la crisis hacia dimensiones muy difíciles de precisar hoy. Dominique Strauss-Kahn, director gerente del FMI, viene alertando sobre el tema: “La economía mundial está en un compás de espera y es vulnerable a la posibilidad de nuevos trastornos. Salir demasiado pronto [de la asistencia estatal] sería terrible. Podría implicar una recaída en la recesión. Por lo tanto, tenemos que esperar hasta tener una recuperación real en la demanda privada” (La Nación, 24-11-09).
En el mismo sentido, The Economist recordaba meses atrás las lecciones de 1937, cuando Roosevelt erró la política y se deslizó hacia un ajuste económico que reavivó la depresión: “La recuperación de la depresión fue detenida por una severa segunda caída en 1937-8, cuando el desempleo volvió a escalar al 19%. La causa fundamental de esta segunda recesión fue el infortunado y largamente inadvertido pasaje a una política contraria a la que se venía teniendo en materia fiscal y monetaria. En 1937 el estímulo fiscal desapareció. Además, se cobraron nuevos impuestos a la seguridad social. Estos factores redujeron el déficit en un 2,5% del PBI, ejerciendo muy significativas presiones contradictorias […] El episodio de 1937 provee un alerta. La urgencia por declarar la victoria y volver a una política normal luego de la crisis económica es muy fuerte. Esta urgencia debe ser resistida hasta que la economía esté nuevamente acercándose al pleno empleo. Las crisis financieras tienden a dejar heridas que hacen que las instituciones financieras, los hogares y las firmas se comporten de manera diferente. Si el gobierno retira el apoyo demasiado rápido, puede sobrevenir el retorno a una caída económica o incluso el pánico. En prevención de esto, no sólo no se deben retirar prematuramente los gastos de apoyo estatal, sino que se debe planear muy cuidadosamente su ‘expiración’” (The Economist, “Las lecciones de 1937”, 18-6-09).
En síntesis, como advierte la publicación burguesa históricamente propulsora del capitalismo de libre mercado, aquí hay un dramático problema: el criterio debe ser que la asistencia no se retire antes de tiempo. ¿Cuál es ese “tiempo”? El retorno a una situación de cuasi pleno empleo en el Norte del mundo.
Pero para que llegue ese momento, según todas las estimaciones, haría falta al menos un lustro, cuando ya mismo se están encendiendo señales del alerta por los peligros de la insostenibilidad fiscal…
Se trata, ni que decirlo, de objetivos contradictorios e incompatibles que dan señales de alerta de la muy factible recaída de la crisis en el mediano plazo (insistentemente se habla de 2011).
Las consecuencias no deseadas del rescate estatal
“Incluso si previenen tal crisis y salen de la depresión, la expansión de la deuda estatal no es una solución en el sentido de una cura que va a disparar un nuevo boom, como el que siguió a la Gran Depresión y la Segunda Guerra Mundial. Cada vez que la deuda es empapelada con más deuda, el problema se ‘resuelve’, pero sólo hasta la próxima crisis” (Andrew Kliman, El Aromo, septiembre-octubre 2009).
Hasta ahora, lo que salvó a la economía mundial de una depresión fueron los rescates estatales. Visto desde el lado de la demanda, la caída del poder de compra de los salarios, el retroceso de la inversión, el derrumbe del comercio internacional, todo esto fue reemplazado por la asistencia monetaria directa de parte de los Estados.
Para ver cómo funciona esto concretamente, tomemos el caso de una de las más grandes empresas norteamericanas, General Electric: “Ganar contratos del gobierno se ha convertido en una pieza clave de su estrategia global. La empresa estima que dos billones de dólares se destinarán a proyectos de infraestructura en todo el mundo en los próximos años, y ha anunciado acuerdos de energía con gobiernos desde Iraq a China. ‘Creo que sacaremos más provecho del estímulo que el resto’, dijo su CEO a los analistas en abril pasado” (WSJA, en La Nación, 17-11-09).
En el mismo sentido, pero a nivel mucho más “macro” respecto de EE.UU. (y lo mismo es aplicable al resto de los países imperialistas y China): “Washington inyectó 245.000 millones de dólares en casi 700 bancos y compañías de seguros, garantizó deuda bancaria por cerca de 350.000 millones y concedió más de 300.000 millones en préstamos de corto plazo a empresas de primera categoría. Además, rescató a dos de las tres principales automotrices del país y desembolsó miles de millones de dólares para estimular el mercado de bienes raíces comerciales y préstamos a la pequeña empresa y de tarjetas de créditos. En dos paquetes de estímulo promulgados en febrero 2008 y 2009 dedicó otros 955.000 millones para reactivar la economía” (WSJA, 29-12-09).
Sin embargo, el problema es que los rescates, aunque ha habido acuerdo en extenderlos hasta bien entrado el 2010, de ninguna manera podrían durar “eternamente”: ¡si las crisis se resolvieran con emisión de moneda y endeudamiento estatal, el capitalismo nunca las tendría!8
Se expresa una aguda preocupación ante la eventual respuesta de los trabajadores al ajuste económico que necesariamente se impone: “El euro se tambaleó ayer a medida que la preocupación ligada a la deuda se propagó por toda la zona euro desde Grecia, donde las promesas de austeridad y rigor fiscal no lograron calmar los temores de los inversionistas (…) Los déficits presupuestarios que explotaron en las economías más débiles como Grecia, Irlanda, Portugal y España han obligado a los países más fuertes, liderados por Alemania, a pensar sobre un posible rescate de Grecia (…). Este [país] no tiene una salida fácil de sus problemas de presupuesto. La perspectiva de austeridad ya desató protestas por parte de jubilados, estudiantes y sindicatos del sector público en las últimas dos semanas, y los funcionarios temen una ola de agitación social. Los políticos y los mercados financieros ‘quieren que nos pongamos en los zapatos de los irlandeses’, señala el trabajador portuario y líder sindical Theodoros Koutras, al aludir a los profundos recortes en el gasto estatal y en los salarios que Irlanda anunció para controlar su déficit (…). Hasta ahora, el gobierno griego ha evitado cualquier clase de recortes en los salarios estatales al estilo Irlanda” (WSJA, 16-12-09).
En Inglaterra, la situación no es muy distinta: “Aunque Gran Bretaña sale de la recesión, enfrenta un déficit fiscal del 12,5% del PBI, uno de los mayores del mundo. Para reducirlo hay que quitar miles de millones de libras esterlinas de la economía mientras que el gobierno sube los impuestos y reduce el gasto (…) [Según alerta un empresario inglés]: ‘No piensen que una vez que termine esta recesión habrá mucho dinero a disposición de las autoridades para gastar. No habrá dinero’ (…) El control del déficit fiscal será un tema decisivo en las elecciones programadas para mayo, y los dos grandes partidos, el Laborista y el Conservador, prometen duras medidas. La semana pasada, el gobierno laborista detalló medidas para reducir a la mitad el déficit para 2014, pero postergó los grandes recortes hasta que el crecimiento cobre impulso. El opositor Partido Conservador ha prometido una ‘era de austeridad’ (…) Es sólo el comienzo, y durante los próximos tres o cuatro años se verán recortes en partidas de gastos importantes como asistencia social y salud” (WSJA, 8-1-10).
Luego de estos aleccionadores ejemplos del durísimo ajuste que viene urbi et orbi en todas las economías del mundo, señala el economista marxista francés Isaac Johsua: “El apoyo público no puede durar indefinidamente si es masivo. En EE.UU., el margen de maniobra de Obama, en este punto, es más y más reducido. En Francia, la deuda pública llega al 73% del PBI y se avecinará al 80% en 2010-2011. Ya las agencias de calificación han valorado negativamente los niveles de deuda pública de Grecia, España, Portugal; el Reino Unido mismo está amenazado. El apoyo público deberá pues pararse o ralentizarse significativamente, y esto en unos plazos que no son extensibles al infinito. Es entonces cuando llegará la hora de la verdad. En ese momento, una de dos. Puede ser que lo privado (consumo de los hogares, inversión de empresas, etc.) no supla lo público, no tome el relevo. La espiral descendente ha prevalecido, y los rescates proyectados se han utilizado prácticamente todos. Hemos pasado de una recesión a una profunda depresión. Entramos entonces en un nuevo mundo” (Isaac Johsua, en www.socialismo-o-barbarie.org).9
Como se puede apreciar, se trata de una discusión clave a la hora de comprender la dinámica de la crisis y evaluar los alcances y límites del rescate estatal: en el límite, si la economía capitalista pudiera ser rescatada de la crisis por la mera intervención estatal, el capitalismo sería eterno y Keynes no sería un teórico burgués del intervencionismo estatal, sino una especie de dios.
Sin embargo, esto no puede negar la eficacia de los rescates para mediar el aspecto más catastrófico de la crisis. Esto marca un agudo contraste con las políticas de Hoover a comienzos de los años 30, de ajuste fiscal y política monetaria dura que no hicieron más que agravar la depresión. No es casual que hoy el presidente de la Reserva Federal de EE.UU. sea Ben Bernanke, uno de los especialistas burgueses contemporáneos más importantes en la Gran Depresión. Hubo un aprendizaje de las lecciones de 1929 por parte de la clase capitalista, lo que no deja de ser un factor de importancia para la lucha revolucionaria de la clase obrera por el socialismo: “Para evitar que [la crisis] se convirtiera en una calamidad nacional, parte [de la solución del economista keynesiano Hyman Minsky] era que la Reserva Federal –que él gustaba en llamar Big Bank– se adentrase en la brecha y actuase como prestamista en última instancia para las empresas en asedio. Inyectando liquidez a las empresas en zozobra, la Reserva Federal podría romper el ciclo y estabilizar el sistema financiero. Fracasó a la hora de hacerlo en la Gran Depresión, cuando quedó a un lado y dejó que la crisis bancaria entrase en una espiral fuera de todo control. Esta vez, bajo la dirección de Ben Bernanke –como Minsky, un académico de la Depresión– ha tomado un enfoque diferente, convirtiéndose en el prestamista en última instancia de todo, desde fondos de inversión a bancos de inversión y fondos monetarios” (Stephen Mihn, Globe Correspondent, 13-09-09, en www.socialismo-o-barbarie.org, 24-11-09).
Esta eficacia del rescate, sin embargo, podría estar preparando nuevas y mayores turbulencias: “No hay duda: de momento la economía va menos mal. La primera explicación –la más importante, con mucho– es que nos encontramos en presencia de economías que funcionan masivamente basándose en el apoyo público. Este apoyo es de una amplitud extraordinaria, nunca antes conocida, sin precedentes. Recordemos la política monetaria:la tasa rectora de la Fed se ha mantenido a lo largo de meses entre el 0% y el 0,25%, algo nunca visto; la tasa del BCE está en 1% (algo nunca visto igualmente). Y el impacto de esta política ha sido débil (incluso muy débil) en comparación con la política presupuestaria. Es a partir de esta última –es decir, de los gastos estatales– que se ha originado el cambio. Primer aspecto de esta política: se ha pedido voluntariamente aumentar el déficit, pues la recesión supone automáticamente una disminución de los ingresos presupuestarios y una suba de los gastos públicos. En EE.UU., el déficit del presente año presupuestario (que acaba el 30 de septiembre) debería alcanzar (incluso superar) el 11% del PBI, cantidad sin precedentes jamás vista en tiempos de paz. Esto supone para la economía norteamericana que se le ha inyectado un 3% del PBI. En un año, en julio de 2009 (en relación con julio de 2008), el gasto público ha aumentado un 21%, mientras los ingresos disminuyeron 17%. Es un fenómeno universal: en Gran Bretaña, en el ejercicio fiscal en curso, que comenzó en abril del 2009, está previsto un déficit presupuestario del 12,4% del PBI” (Isaac Johsua, cit.).
El hecho es que esto es insostenible en el mediano plazo: la moneda y el crédito tienen relaciones críticas respecto de la riqueza real. Como explicamos, la emisión monetaria o el endeudamiento deben tener respaldo en la producción de riqueza real: a tanto nuevo circulante, tanto nuevo valor creado. Si este nuevo valor no se crea, si este endeudamiento no se “honra”, sólo se estará inflando un globo de riqueza ficticia, que estallará inevitablemente en escaladas inflacionarias, quebrantos empresarios, bancarios y estatales y cortes en las cadenas de pagos; en suma, depresión: “Los altos déficits fiscales de EE.UU. van a necesitar del recurso al financiamiento externo. Según algunas estimaciones, la deuda exterior neta estadounidense se puede llegar a multiplicar por tres, alcanzando los 10 billones de dólares en 2015, y la deuda externa total alcanzar 23 billones de dólares. Va a ser necesario que los Bancos Centrales del resto del mundo colaboren en la reconstrucción de los EEUU” (Michel Husson, “Capitalismo: hacia una regulación caótica”, La Breche, septiembre 2009.).
Viendo entonces los niveles insostenibles del endeudamiento exterior norteamericano, hoy multiplicado por la respuesta a la crisis, The Economist advierte que “Obama y el Congreso parecen creer que ellos pueden intervenir quirúrgicamente en la economía, pero subestiman las consecuencias no deseadas de esta actuación” (“Piling on”, The Economist, 28-5-09). En las ciencias sociales, las “consecuencias no deseadas de la acción humana” remiten a aquellos eventos o circunstancias que se desprenden de un orden causal de determinaciones que no pudo ser evaluado en su totalidad (y, menos aun, planificado). Y que, por ende, da lugar a consecuencias eventualmente opuestas a las buscadas. Esta categoría conceptual que podría muy bien aplicarse a los instrumentos de política económica de los estados capitalistas hoy, que están mediatizando a corto plazo la crisis, pero podrían estar preparando una más dramática si no se maneja bien el “timing” de las medidas de emergencia.
Una tendencia al estancamiento duradero
“Estas diversas tendencias se van a manifestar más y más netamente en una fase de ‘reabsorción’ de la crisis cuya duración será relativamente corta (dos a tres semestres). Los factores coyunturales positivos se van a diluir lentamente, mientras que las contradicciones estructurales tenderán a profundizarse. La fase de salida de la crisis se verá entonces bloqueada por el conjunto de los problemas no resueltos. Más concreta e inmediatamente, la dificultad de salir verdaderamente de la crisis se va a manifestar en dos cuestiones: la rentabilidad de las empresas y los déficit fiscales” (M. Husson, cit.).
Para evaluar las eventuales consecuencias de los rescates, la clave es hasta qué punto podrá avanzar la recuperación económica y en qué medida la misma se sostendrá en materia de producción, inversión, empleo y consumo. Asimismo, qué combinación tendrá esta creación de nueva riqueza con un ajuste económico para reducir el déficit, el endeudamiento estatal y aumentar la cuota de plusvalía a costa del deterioro de salarios, condiciones de trabajo y gastos generales de reproducción del capital. No se trata de un problema menor. Lo que están en juego son fenómenos económico-sociales de magnitud, como la histórica tasa de desempleo actual en EE.UU., un factor que podría dar lugar, en el mediano plazo, a fenómenos completamente imprevistos en el que todavía es el país capitalista más poderoso del mundo.
Veamos entonces la espinosa cuestión de las perspectivas futuras de la evolución del producto mundial. A fines de agosto pasado, The Economist se preguntaba: “¿U, V o W para la recuperación? La economía mundial ha parado de derrumbarse. (…) Lo peor de la más dramática recesión global desde los años 30 parece haber pasado. Es una buena noticia. El primer paso para cualquier recuperación es que el producto pare de derrumbarse. Pero la más importante cuestión es qué forma tomará la recuperación. El debate se centra en tres escenarios: V, U o W. Una recuperación en V será vigorosa, en la medida en que la demanda vaya para arriba. Una en forma de U ya será más débil y raquítica. Pero con una W, el crecimiento retornará por unos cuatrimestres sólo para volver a caer una vez más” (The Economist, 20-8-09). Digamos que ésta última pareciera ser hoy la perspectiva más probable.
En ese contexto, la revista se apresura a señalar la escala sin precedentes de la intervención estatal y se pregunta cuales serán, en última instancia, sus consecuencias: “La escala del colapso fue ampliada y profundizada por el congelamiento de la maquinaria de las finanzas globales, un dramático colapso en la confianza y un derrumbe en los stocks. Luego esto fue contrabalanceado con los más grandes estímulos en la historia. La forma de la recuperación depende de cómo vayan a interactuar estas fuerzas” (ídem).
Efectivamente, la escala del rescate ha sido histórica: entre 5 y 10 billones de dólares a escala mundial: ¡dos tercios del PBI de EE.UU. en un año!
El “pulmotor” de la intervención estatal vino así a reemplazar el derrumbe en materia de demanda, inventarios e inversión que produjo la crisis. La asistencia 2008-2009-2010 como proporción del PBI es la siguiente: EE.UU., 4,8%; Alemania, 3,4%; Francia, 3,3%; Canadá, 2,7%; Japón, 2,2%; Gran Bretaña, 1,5% (datos de The Economist muy tentativos de comienzos de marzo de 2009, razón por la cual deben tomarse sólo a título ilustrativo). En el caso de China, tenemos un dato más reciente: según The Economist (18-11-09), el estímulo habría alcanzado este año el 12% del PBI, una cifra pavorosa.
Justamente, una de las grandes preguntas es hasta qué punto ese pulmotor podrá seguir operando y qué le pasará al paciente si se le retira: “El gobierno conectó la economía estadounidense a un respirador artificial durante gran parte de 2009. Si se desconecta en 2010, como se espera, podría haber algunos retrocesos (…). La principal historia de 2010 en EEUU podría ser la reacción de la economía cuando el gobierno retire el respirador artificial. El consenso es que el sector privado tomará la batuta, pero los riesgos negativos para la economía a medida que la ayuda federal desaparezca son significativos” (WSJA, 29-12-09).
Incluso más: ¿qué pasará cuando el enfermo deba enfrentar los costos económicos de su “internación”? Sin pulmotor, y en plan de ajustarse el cinturón, subsiste entonces el peligro de una recaída: “Las ventas de viviendas en EE.UU. alcanzaron su máximo en tres años en noviembre, y los precios se estabilizaron. Pero las perspectivas para una recuperación amplia del sector son inciertas, ya que se están retirando los incentivos fiscales y las tasas de interés históricamente bajas probablemente no duren” (La Nación, 23-12-09).
De ahí el debate abierto entre las clases dominantes de los países del centro imperialista. No por nada acordaron extenderlo hasta entrado 2010: temen una peligrosa recaída en caso de una retirada prematura de la asistencia.
Una vez más, The Economist alerta: “Un rebote basado en ajuste de inventarios es necesariamente temporario, y uno basado en estímulo estatal no tiene perspectivas. Más allá de estos dos factores, hay poco que festejar. El mercado inmobiliario americano todavía está de capa caída, con los remates creciendo nuevamente; el alto desempleo alcanza nuevas cumbres, y los créditos temporarios para la adquisición de casas se terminan. Incluso si el mercado inmobiliario se estabiliza, el gasto en consumo se mantendrá débil mientras los consumidores están pagando deudas. En EE.UU. y otras economías post burbuja, una recuperación en V parece poco probable. En otras partes, ocurrirá sólo si una vigorosa demanda doméstica toma la posta del estímulo gubernamental. En Japón y Alemania, donde se espera que el desempleo siga creciendo, esto parece improbable en el futuro próximo. Las cosas están mejor en economías emergentes como China. Pero incluso allí se necesita una serie de reformas, desde una moneda más fuerte hasta un recorte en los subsidios, para aumentar los ingresos laborales y estimular el consumo. Hasta que estos desplazamientos ocurran, la recuperación global será frágil o muy frágil. Una sombría U con una larga y delgada curva de crecimiento débil es la más probable perspectiva para los próximos años”. Es decir, una situación de semiestancamiento permanente, muy en contraste con los altos índices de crecimiento de la última década.
Desde el ángulo del consumo, otro analista señala lo siguiente: “Los consumidores estadounidenses siguen con la billetera cerrada, lo que pone en entredicho la sostenibilidad del repunte económico y subraya la importancia de la demanda externa para la recuperación de la economía mundial. La mayoría de los economistas espera que la economía de EE.UU. se recupere en el segundo semestre a medida que las empresas reponen sus inventarios y el mercado inmobiliario se estabiliza. El consumo, no obstante, podría ser un lastre para la recuperación. No sólo ha aumentado el desempleo, sino que mucha gente enfrenta el congelamiento salarial u otros recortes, lo que va a reducir el gasto en el futuro. A todo esto se suma el aumento de la tasa de ahorro de los hogares de EE.UU., algo que muchos economistas interpretan como una tendencia de largo plazo” (en www.socialismo-o-barbarie.org).
Por su parte, el magnate de los medios Rupert Murdoch subraya agudamente esta tendencia al estancamiento de la economía mundial: “A juzgar por la publicidad y el estado de ánimo, hay una leve recuperación. No creo que sea significativa. Pienso que es un repunte en forma de L. Hay gran cantidad de desempleados en Estados Unidos en estos momentos, y eso no se va a resolver hasta que se produzca la formación de pequeñas empresas en gran escala” (WSJA, 25-11-09).
Finalmente, citemos al “filósofo de los mercados”, el habitualmente exagerado pero siempre agudo George Soros: “Desgraciadamente, es probable que la recuperación se quede sin fuerza e incluso puede seguirle una segunda caída económica, aunque no estoy seguro si se dará en 2010 o 2011. Estoy lejos de ser el único que piensa así. Cuanto más dure la recuperación, tanto más creerá la gente que continuará. Pero, a mi juicio, esto es característico de las situaciones que están lejos del equilibrio, cuando las percepciones tienden a ir a la zaga de la realidad. La mayoría de la gente aún no comprendió que esta crisis es distinta a otras anteriores, que estamos al final de una era” (La Nación, 27-12-09).
Parte de esto es que nadie sabe de dónde vendrá el reemplazo a EE.UU. en el mercado mundial en su carácter de consumidor de última instancia. Mientras el régimen de acumulación no sea reemplazado (o al menos “reordenado”), cada nueva recuperación no hará más que preparar una nueva crisis, transitando, en todo caso, una senda de crecimiento débil que preanuncie nuevos estallidos. Al respecto, Johsua señala: “Aunque el crecimiento vuelva, será ‘blando’, caótico, y esto por algunos años. No se podrán explotar de nuevo los mismos filones: baja de los ahorros de los hogares, endeudamiento, etc. Nada nuevo parece emerger de la crisis a pesar de su amplitud y violencia” (cit.).
En todo caso, esta tendencia al estancamiento duradero es otro factor que eventualmente contribuirá al relanzamiento de la crisis, en la medida en que la debilidad del crecimiento hará que todas las relaciones (desempleo masivo, déficit fiscal, endeudamiento) se hagan cada vez más críticas con el paso del tiempo.
Creciente pelea de matices dentro del contexto del neoliberalismo mundial
“Abandonar prematuramente las políticas de sostén sería un error de proporciones históricas, que reiteraría los errores cometidos en los años 30” (Gordon Brown, primer ministro del Reino Unido).
A a pesar de que los “oficialismos” universalmente están por sostener la asistencia, crece el debate en las alturas de la clase dominante acerca de los peligros potenciales para la economía mundial de los déficits fiscales. Ahí están las señales de alarma por Dubai, Grecia, España e Irlanda para testimoniarlo. En este contexto, aparece una fracción de la burguesía que comienza a encarnar las banderas del ajuste económico, en determinados casos, brutal y ciegamente, como se expresa entre los republicanos en EE.UU. (ver al respecto en esta edición el trabajo de Roberto Ramírez). Así, empieza a haber elementos de polarización a nivel de las clases dominantes, aunque todavía atenuados por el propio “amesetamiento” de la crisis.
En todo caso, se trata de una tendendencia relativamente nueva, porque en las últimas décadas lo habitual era una estrecha e indistinguible unidad en las alturas. Se están creando las condiciones para una dinámica con más contradicciones y peleas interburguesas como tónica mundial.10 Se trata de una característica también clásica: que los capitalistas tengan una comunidad de intereses generales no impide muchas veces se enfrenten, incluso ferozmente, alrededor de divergencias particulares pero de mucho peso, hasta poniendo en juego la supervivencia de uno u otro sector o Estado capitalistas.11 Hoy ese escenario de unidad está en cuestión como consecuencia de la crisis.
Aclaración necesaria: nadie esté sacando los pies del plato del neoliberalismo, factor cuya importancia resalta Michel Husson. Este hecho, sin embargo, no deja de ser fuente de una dramática contradicción estructural en el capitalismo actual: “Los intereses sociales dominantes no tienen más que un único objetivo: restablecer el funcionamiento del capitalismo anterior al estallido de la crisis. Es lógico, pero al mismo tiempo absurdo. Lógico, porque no existe la alternativa de la última gran recesión (1974-5): el capitalismo pudo salir al precio del gran giro neoliberal de comienzos de los años 80. Pero no hay en el fondo más que dos formas de funcionar para el capitalismo: ‘a lo Keynes’ –como durante los ‘Treinta Gloriosos’– o ‘a lo liberal’. Como las presiones sociales han venido siendo insuficientes para volver a la primera fórmula, no queda otra salida que ir aún más lejos en la vía neoliberal. Pero es absurdo: esta vía está taponada en forma duradera porque sus condiciones de viabilidad han sido destruidas por la crisis financiera. Tal es la contradicción mayor del período que se abre” (M. Husson, Viento Sur, 4-9-09).
En todo caso, lo que sí hay es una pelea de matices alrededor de una versión más o menos “aggiornada” del capitalismo neoliberal: “Tomemos el ejemplo de las declaraciones del vicepresidente de EEUU, Joseph Biden (…). El declaró que ‘se trata de salvar al mercado contra los defensores del dejar hacer (laissez-faire) y del libre mercado’. Esta proposición de ‘salvar al mercado’ contra los laissez-fairistas radicales es típicamente neoliberal (…). Estamos pasando aparentemente del laissez-fairismo radical a una re-reglamentación práctica más asumida, pero que no produce ningún cambio sobre el fondo. Esto está enmascarado en el último período por el intervencionismo estatal” (reportaje a Pierre Dardot y Christian Laval, en Carré Rouge 42). Esta situación, claro está, es diferente en Latinoamérica, donde sí existe otra variante capitalista con elementos de capitalismo de Estado, encarnada por gobiernos como los de Hugo Chávez o Evo Morales.
Por otra parte, en los países del centro imperialista es evidente el significado del mayor peso en la economía de los Estados vía el rescate estatal y las nacionalizaciones parciales de la banca y otras empresas. Sin embargo, esto está explícitamente concebido como algo transitorio, para sostener el modelo neoliberal y no para ir, nuevamente, a formas capitalista de Estado más clásicamente “keynesianas”. En ese sentido, señala Lawrence Summers, principal asesor económico de Obama: “Nuestro gran objetivo era rescatar a una economía que estaba cerca del abismo, donde una depresión parecía una posibilidad real (…). La clase de colapso financiero y económico que a finales del año pasado parecía muy posible ahora parece remota. Los rescates fueron diseñados para ser, y han sido, temporales. No hay ninguna intención de alterar el papel primordial del sector privado en nuestra economía” (WSJA, 29-12-09).
En agudo contraste con la crisis de los años 30 y sus impulsos reformistas, “éste no es el caso de hoy. Hay un discurso de ‘refundación’, pero es sólo sobre el plano de la retórica” (Carré Rouge 42, cit.). Sin embargo, dialécticamente, el marco común de referencia neoliberal no impide que eventualmente se expresen crecientes matices entre las clases dominantes del Norte del mundo, sobre todo ante la eventualidad de un ascenso de la lucha de clases (que todavía no se ha verificado). No es igual el neoliberalismo puro y duro de los republicanos yanquis, por caso (que llegan a tener elementos de delirio conservador), que la versión “light” de “gatopardismo imperial” que impulsa la administración Obama, a la que podríamos caracterizar, en ausencia de luchas populares, como aborto de gobierno reformista sin reformas (ver al respecto el citado texto de R. Ramírez en esta edición).
Un ejemplo de esos matices es el debate acerca de hasta cuándo mantener la asistencia estatal. El economista semikeynesiano Paul Krugman viene quejándose de que, lejos de discutir cómo discontinuar el rescate, debería ser profundizado para lograr creación de empleo: “El estímulo está haciendo lo que se supone que haría, es decir, interrumpir la recesión y promover la recuperación. Pero no está haciendo lo suficiente. Supongamos que el país fuera a mantener un crecimiento del 3,5%. El desempleo finalmente empezaría a bajar, pero muy lentamente. La experiencia de la era Clinton, cuando la economía creció a un nivel promedio del 3,5% durante ocho años, sugiere que con el índice de crecimiento actual seríamos afortunados sí el índice de desempleo disminuyera medio punto anual. Es decir, nos llevaría una década volver a tener algo semejante al pleno empleo. Para peor, ni siquiera es seguro que la tasa de crecimiento se mantenga a ese nivel. Los efectos del estímulo se harán sentir más con el tiempo, pero su mayor impacto sobre el alza del PBI ya quedó en el pasado. Un crecimiento sólido sólo persistirá si los gastos privados ocupan el recambio una vez que se debiliten los efectos del plan de estímulo. Y, hasta el momento, no hay signos de que esto esté ocurriendo. Entonces, el gobierno debe hacer mucho más. Desgraciadamente, las perspectivas políticas para una nueva acción no son nada buenas” (La Nación, 3-11-09).
Pero el cálculo de Krugman hace insostenible la definición que tomáramos de The Economist en el sentido que los rescates estatales “no deberían ser discontinuados hasta que se llegara nuevamente el pleno empleo”. Ese criterio, tomado estrictamente, llevaría a la quiebra la economía mundial. La tijera del ajuste deberá pasarse mucho antes de que se recupere el empleo, lo que será un factor adicional a la potencialmente enorme inestabilidad económica y social.
Por otro lado, la voz de Krugman es minoritaria en un contexto que empuja para el otro lado: “Un segundo enfoque es que el gobierno mismo genere nuevos puestos de trabajo. Varios académicos de izquierda han abogado por una versión actualizada de la Administración para el Progreso del Empleo (WPA), de los años 30, en virtud de la cual se podría dar a los desempleados trabajo socialmente útil, como la construcción de viviendas para la población con bajos ingresos o el cuidado de los niños. Una propuesta del Instituto de Política Económica, de izquierda, indica que un programa de un costo de 40.000 millones de dólares al año, durante tres años, crearía un millón de puestos de trabajo. Estas ideas, no obstante, han logrado menos avances políticos. Ya en la mira por extralimitarse, el equipo de Obama es cauteloso sobre todo lo que huela a un Estado más grande” (The Economist en La Nación, 5-12-09).
2. Insuficiente destrucción de “capitales sobrantes”
Pasemos ahora a los problemas más estructurales de la actual crisis, cuyo secreto está, naturalmente, en la esfera de la producción, donde se genera el trabajo no pagado, base de las ganancias capitalistas.
Marx señalaba que las crisis capitalistas, al tiempo que exponen los límites de la acumulación a cada nuevo momento de su desarrollo, también accionan mecanismos contrarrestantes que permiten recuperar las ganancias empresarias.
De entre estos mecanismos (caída de los salarios, ejército industrial de reserva, comercio internacional, etcétera), hay uno de importancia central que nos interesa subrayar aquí: la destrucción de los “capitales sobrantes”. Es decir, la eliminación de los sectores capitalistas más débiles para que quienes salgan triunfantes de la lucha por la supervivencia puedan ampliar su campo de acción y sus ganancias una vez pasada la crisis.
Cuando se habla de “destrucción de capitales” hay que recordar que el capital, como la mercancía, tiene una doble dimensión: valor de uso y valor de cambio, o valor a secas.12 Lo decisivo en la economía capitalista no es el valor de uso, ya que no se produce para satisfacer las necesidades humanas sino el valor: la búsqueda de la valorización creciente, de la ganancia como motivo impulsor de la producción.
Por ejemplo, la desvalorización del capital constante fijo (los medios de producción) alcanza para recuperar la ganancia si todos los demás factores continúan iguales. Por lo tanto, esta “destrucción” no necesariamente debe ocurrir con el aspecto de valor de uso “físico” de los medios de producción, sino solamente respecto de su valorización. Por supuesto, eventos mayores de desvalorización, como las guerras, implican también destrucción física de mercancías (en la Segunda Guerra Mundial se estima que se destruyó casi un tercio del capital social mundial total). Pero la clave sigue estando en la pérdida de valor y no en la destrucción física de los medios de producción. Esto permite a los capitalistas triunfantes, por ejemplo, adquirir plantas, marcas o empresas enteras de sus competidores a precios de remate, procediendo así a disminuir los costos de producción en su conjunto.
En lo que sigue veremos cómo viene operando este mecanismo esencial para contrarrestar las tendencias a la crisis en la actualidad, y por qué su funcionamiento deficiente es una de las causas principales de una eventual recaída de la economía mundial.
Selección “no natural”: los problemas para liquidar competidores en la actual crisis
“El dramático cambio en jerarquía enmascara la carencia de cambio profundo en el sistema financiero como tal. Aparte de Lehman Brothers, ninguna otra gran firma ha sido dejada caer, como hubiera ocurrido si no hubiera sido asistida. Gracias a la ayuda estatal, la ley para las grandes firmas hoy es lo que Gordon Gekko, el villano del film Wall Street, llamaba ‘supervivencia de los menos aptos’” (The Economist).
Consciente de esta realidad de insuficiente destrucción de capitales en la actual crisis, la revista decana del capitalismo mundial se queja de que, contra lo que sería necesario para sanear al sistema, aparece más bien una lógica de “supervivencia de los menos aptos”.13
Si sus beneficiarios son obvios, los mayores bancos de EE.UU., la Unión Europea y Japón, automotrices como General Motors y Chrysler, empresas navieras y un largo etcétera, menos claras son sus consecuencias en el funcionamiento a largo plazo del sistema.
Para tener una idea de lo que hubiera significado la desaparición de General Motors para sus competidores, el gigante automotriz estadounidense producía anualmente 9 millones de autos y camiones en 34 países diferentes. Tenía 463 subsidiarias y empleaba a 234.500 personas, 91.000 de ellas en EE.UU., donde incluso proveía cobertura de salud y jubilaciones a 493.000 trabajadores retirados. Sólo en EE.UU. gastaba 50.000 millones de dólares anuales comprando partes y servicios de una red de 11.500 proveedores. y pagaba 476 millones de dólares en salarios cada mes (datos de 2008, poco antes de perder su supremacía mundial a manos de Toyota; The Economist, 4-6-09). Sacarla del medio hubiera sido el sueño de muchas automotrices: hubiera permitido una enorme “racionalización”, igual o mayor producción con menos trabajadores, menos plantas y obviamente más ganancias, en escala mucho mayor a las que permite hoy la reestructuración a la baja de esta empresa. Que desde ya también implica despidos masivos, empeoramiento de condiciones de trabajo y salarios y cierre de plantas.
Así, una de las consecuencias no queridas de los rescates estatales es que el cuchillo no ha llegado hasta el hueso en la “cura de la crisis” por obra de ese mecanismo de “selección no natural”, que deja sobrevivir demasiados capitalistas que deberían haber quebrado: “Algunas aseguradoras acusan al gobierno [de EE.UU.] de distorsionar el mercado al mantener a flote a las empresas más débiles. Edmund Kelly, presidente ejecutivo de Liberty Mutual Group, menciona el caso de Hartford Financial Group, uno de sus competidores, que obtuvo 3.400 millones de dólares en fondos estatales luego de comprar una entidad de ahorro y transformarse en un holding bancario. Liberty Mutual, que no solicitó fondos estatales, no entiende por qué Hartford los obtuvo. ‘La quiebra de Hartford no le hubiera causado ningún daño a la economía’, asegura Kelly” (WSJA, 29-12-09).
En términos conceptuales: demasiado poca destrucción de capitales sobrantes, lo que hace que, para el conjunto de los capitalistas, la ganancia no se recupere, entre otras cosas porque debe seguir siendo repartida entre un mismo número de “actores”. De este modo, se mediatiza la recuperación de la producción (y de la acumulación).
El capitalismo arrastre demasiados “cuerpos muertos”, demasiada alta composición orgánica de capital, demasiado alto componente de trabajo ya creado y sólo reproducido (transferido) en las nuevas mercancías, y poco nuevo plustrabajo (trabajo no pagado) respecto de esa masa de capital constante.
Un ejemplo significativo es lo que ocurre con la industria automotriz en la actual crisis, una de las más importantes en el capitalismo en razón de que produce los bienes de consumo masivo durables más importantes, a la vez que suele caer en mayor sobreacumulación: “En las calles de las grandes ciudades norteamericanas y europeas (…) [se] constata un significativo número de marcas [que] continúan reluciendo para atraer al comprador, pero que en los hechos no son más que apariencias engañosas de empresas quebradas, mantenidas artificialmente con vida a fuerza de dineros públicos o de reestructuraciones de un porvenir incierto, como CIT, GM, Chrysler, Saab, Opel, Karstad, Quelle, Iberia, Alitalia. En apariencia, funciona como si todo fuera normal, pero, en hechos de salud económica, es una enfermedad que socava más y más profundamente todo el tejido de las empresas (…) verdaderos zombies. Todos ‘muertos-vivos’ económicos” (Global Europe Anticipation Bulletin 39).
Repetimos: subsisten demasiados competidores por una torta de trabajo no pagado que no aumenta en la proporción necesaria. Como correctamente explicaba Chris Harman: “Un importante hecho empírico de las crisis en los últimos 40 años tiene que ver con el relativamente bajo nivel de quebrantos empresarios. La concentración y centralización del capital significan que las más grandes firmas son capaces de proteger sus divisiones con menores ganancias de ir a la quiebra, un punto ya señalado en los escritos de Preobrajensky en 1931. Y el temor de los otros capitalistas y los Estados por el daño que podría suceder por el quebranto de las firmas verdaderamente grandes ha llevado a que en cada crisis en las décadas recientes el Estado intervenga para evitar que esto ocurra; lo que los comentaristas económicos del sistema ahora llaman el problema de los ‘demasiado grandes para caer’. El estudio de las bancarrotas en los EEUU concluye que fueron realmente raras las bancarrotas hasta 1990. Hubo más en la corta crisis 2000-2002 (Enron y WorldCom fueron las más conocidas), pero el giro hacia los rescates desde el colapso de Lehman Brothers –incluyendo el masivo involucramiento de los Estados previniendo el colapso de General Motors y Chrysler– muestra los límites de la desvalorización durante la crisis”.14
La resultante de la escasa destrucción de capitales en la crisis es sencillamente que se seguirá tirando para abajo la tasa de ganancia y dificultando su recuperación de conjunto. Una masa de ganancia igual o disminuida se debe seguir repartiendo entre una igual cantidad de capitalistas, lo que no incentiva a ninguno a invertir ni acumular.
Por supuesto, la distribución de las ganancias se efectúa en el mercado y significa que cada capitalista no recibe exactamente el trabajo no pagado producido bajo su ámbito, sino una alícuota variable en relación al capital total invertido en su producción: dada la perecuación de la tasa de ganancia, la participación en la ganancia social total depende del tamaño de su capital, lo que es otro de los motivos impulsores a una rápida y creciente acumulación, tal como señalan Grossmann y Mattick. De aquí se sigue que si algunos competidores quedan fuera de juego, los sobrevivientes embolsarán una porción mayor del plusvalor total.
Aquí es necesario recordar la distinción, crucial en Marx, entre la tasa de ganancia como proporción de ésta con el capital total y la masa de ganancia. Cuando la tasa de ganancia comienza a disminuir, los capitalistas eligen invertir en otra rama productiva o en las finanzas, a la búsqueda del reestablecimiento de la proporción de sus ganancias respecto de su “capital en funciones”. La caída en la tasa termina arrastrando a la masa de las ganancias hacia abajo, en la medida en que el capitalista retira su inversión. Entre la tasa y la masa de ganancias se establece una relación dialéctica, no mecánica: se pueden “compensar” en uno u otro sentido durante un tiempo (como señalaba Grossmann). Pero, en el límite, la caída de la tasa termina arrastrando a la masa de las ganancias y detonando la crisis.
Para que la tasa de ganancia sea reestablecida, Harman puntualizaba en el texto antes citado: “Esto significa que hay una sola vía en la cual la caída de los costos de la nueva inversión puede superar el problema de la ganancia. Esto ocurre si algunos capitalistas son desplazados en materia de capitalización accionaria producto de la desvalorización [de sus activos] y son colocados fuera de los negocios, mientras que otros se benefician de la compra de sus estructuras, equipos y materias primas a menor precio que su valor. Esto es, la crisis, creando las condiciones bajo las cuales algunos capitalistas ‘canibalizan’ otros, provee las condiciones bajo las cuales la caída de los costos de la nueva inversión puede servir para contrarrestar las tendencias de largo plazo a la caída en la tasa de ganancia”. Pero es precisamente este mecanismo el que alcanza a operar del todo durante la actual crisis.
Donde más espectacularmente se da la citada “selección no natural” (inhibición del quebranto) es en el terreno de la banca mundial, tras el rescate prácticamente total de lo más granado de la banca de los países imperialistas. Con ser lo más notorio, no se trata solamente de la banca: industrias clave como automotores, acero, barcos, aviación y muchas otras recibieron asistencia.
Al respecto un “gurú” de Wall Street señala: “No creo que volvamos a la normalidad tal cual la conocíamos, sino a una nueva normalidad, que es con desempleo crónico más alto, más ahorro y menor gasto de los consumidores, y la menor capacidad instalada utilizada que hayamos visto desde los 30. Tenemos demasiadas fábricas, demasiados cafés, demasiados malls, demasiado de todo. Entonces ahora tenemos que hacer una ‘racionalización’, como la denominan los economistas. Tenemos que descifrar cuál es el nivel de gasto, de actividad, y después adecuarnos. Creo que fue un error rescatar a la industria automotriz, fueron 50.000 millones de dólares que gastamos. Nunca vamos a recuperar ese dinero. Las empresas todavía pierden dinero, y lo que necesitamos en EEUU es menos automotrices, no más. Lo siento, sé que es malo para la gente que pierde su trabajo, pero el problema es que creamos demasiadas compañías. Vamos a terminar cerrando fábricas de todas maneras” (entrevista a John Mauldin, La Nación, 8-11-09).
Ejemplos típicos de esta dialéctica de inhibición del quebranto, sobreacumulación y “reestructuración” son la industria automotriz y naviera: “El año pasado, la industria automotriz [de EE.UU.] tenía capacidad para hacer 17 millones de vehículos. Las ventas en 2009 ni siquiera alcanzarían la mitad de esa cifra. Las tres grandes automotrices [estadounidenses] –General Motors, Ford y Chrysler– acumularon ruinosos costos en las décadas de la posguerra, tales como los ‘gold-plated’ planes de salud y pensiones para los trabajadores que se retiran a la joven edad de 48 años. Las tres están reestructurándose desesperadamente. Sólo Ford sobrevivirá en su forma actual” (The Economist, 28-5-09). Y en cuanto a la sobrecapacidad en la industria naviera, una de las más golpeadas en sus perspectivas de mediano plazo de la economía mundial15: “Como invitados no esperados, 453 buques container, 11% de la capacidad global, están amarrados en los puertos de Hong Kong, Singapur y otros del sudeste asiático. Sólo cinco años atrás, la alta demanda desde China significaba que todos estos barcos, y más, eran desesperadamente requeridos. Entre fines de 2006 y julio de 2008, los fabricantes de barcos recibieron suficientes pedidos como para duplicar la flota mercante mundial. Ahora, se están botando estos nuevos barcos –más de 9.000 unidades– justo cuando la demanda está colapsando. Los pedidos de nuevos barcos, como era de esperar, han colapsado, y la preocupación ya no es qué debe comprarse, sino cómo cancelar pedidos” (The Economist, 26-3-09).
En el caso de Corea del Sur, nave insignia de la producción mercante mundial, el gobierno está buscando reorientar la industria hacia la producción de plataformas petrolíferas y gasíferas marítimas offshore en el marco de una caída pavorosa: “Las autoridades de Corea del Sur propusieron medidas para enfrentar una caída en los pedidos de barcos este año. El país alberga a siete de los diez mayores astilleros del mundo (…). Los pedidos de barcos hasta noviembre estaban muy por debajo del nivel del año pasado, lo que quiere decir que la actividad comenzará a caer el año próximo y se hundirá en 2011 y 2012. Este efecto con retraso afectará el negocio de la construcción de barcos con especial fuerza en Corea del Sur, donde el sector es responsable por cerca de 10% de las exportaciones del país por valor (…). Los analistas afirman que llevará años para que las navieras absorban los pedidos de barcos realizados hace algunos años y que ahora se están terminando en los astilleros” (WSJA, 22-12-09). Según estimaciones coincidentes, la producción naviera mundial recién se recuperaría hacia 2015, siempre que la economía mundial no sufra una nueva recaída.
En suma, este cóctel explosivo de sobreacumulación en las principales ramas productivas y rescates que impiden la destrucción de los capitales sobrantes es otro factor estructural que empuja hacia la recaída de la crisis. O, en todo caso, para el estancamiento duradero de la economía mundial, en ausencia de una recuperación en materia de nuevas inversiones.
Las dificultades para “rejuvenecer” al capitalismo
“Debido a que la masa del capital crece menos rápido en términos de valor, y debido a que el empleo de trabajo vivo depende no del valor sino de la masa de los elementos de la producción, se sigue de aquí que para emplear a la población trabajadora a un determinado nivel, un capital mucho más pequeño [en términos de valor, no necesariamente físicos] va a ser suficiente. Incrementos en la productividad y la extensión de los valores de uso que la acompañan reaccionan como sí la acumulación de valor estuviera en un estadio menor y más inicial. Representan un proceso de ‘rejuvenecimiento’ económico. El hálito de vida de la acumulación es entonces prolongado. Pero esto sólo significa que el colapso es pospuesto, lo que ‘nuevamente muestra que las mismas influencias que tienden a hacer caer la ganancia también moderan los efectos de esta tendencia’ [Marx]” (H. Grossmann).
Volviendo al mecanismo de la “purga” de capitales sobrantes durante la crisis, el capitalismo tiene su tendencia intrínseca a la crisis pero también las formas de contrarrestarla. La crisis se genera porque en un determinado punto del proceso de acumulación hay demasiado capital ya creado (trabajo muerto) y poca creación proporcional de nuevo valor y, sobre todo, plusvalor, el mecanismo íntimo impulsor de la producción capitalista. Así, la ganancia, que proviene exclusivamente del trabajo vivo (es decir, del nuevo trabajo puesto en acción a cada nuevo paso de la producción), del excedente de trabajo sobre la remuneración de la fuerza de trabajo, se estrecha cada vez más. Es decir, la proporción de trabajo no pagado cada vez se reduce más en relación con todo el trabajo necesario (muerto y vivo) que es utilizado para simplemente mantener el capital y la fuerza de trabajo ya en funciones.
Llegado un punto, la caída de esta proporción (tasa de ganancia, igual al plusvalor sobre el gasto en capital constante y variable) desalienta la inversión en la producción, y tira hacia abajo la masa total de las ganancias. Cuando ocurre esto, muchos capitalistas buscan el atajo de la esfera de las finanzas para obtener ganancias “fáciles”. Como señalarámos en la edición anterior, una de las características centrales del capitalismo en su fase neoliberal es la recuperación de la tasa de explotación pero sin que esta plusvalía obtenida haya sido aplicada proporcionalmente a la acumulación, sino que se ha buscado la “fuga” de su “valorización financiera”.
Pero esas ganancias “fáciles” dependen de las “difíciles” que se generan en el terreno de la producción. La ganancia no es más que trabajo no pagado a los trabajadores. Y si ese trabajo no ha sido generado, las ganancias fáciles son en el fondo ficticias: “La crisis financiera resulta en el fondo de una reivindicación imposible del capital: obtener para el conjunto de los capitales invertidos una rentabilidad en línea con los rendimientos que los activos financieros procuran en ciertos segmentos. Pero la ley del valor interviene periódicamente para recordar que el volumen de las riquezas producidas está limitado por la extracción de plusvalía; en definitiva, no se pueden distribuir más riquezas que las que se producen. Los activos financieros no son el fondo más que derechos de giro sobre la plusvalía. Su valor nominal es en cierto sentido virtual, pues sólo cuenta la prueba de su conversión en bienes reales, lo que parafraseando a Marx, se podría llamar el gran salto mortal del mundo del capital ficticio al de la mercancía” (Michel Husson, “¿Adónde va la crisis?”, Viento Sur, 17-11-08).
Con la caída de las ganancias en el terreno de la economía “real” se construyen las burbujas financieras, que a la postre resultan insostenibles. De ahí que se necesite una “limpieza”: ingentes masas de capital ficticio deben ser barridas de la escena para que no sigan exigiendo remuneración.
Fundamentalmente, lo que debe ser reestablecido es la ganancia en el terreno de la producción material. Aquí actúan las señaladas contratendencias de la crisis. Las más sencillas de ver son las formas de aumento de la explotación del trabajo. desde la caída del valor de la fuerza de trabajo hasta la generación de un ejército industrial de reserva que tire hacia abajo las condiciones de trabajo. Pero cabe agregar también la gran importancia del comercio exterior como ámbito de transferencia de plusvalor, como destaca agudamente Grossmann.
Siguiendo la lectura que hace Grossmann de Marx, a nivel del mercado mundial funcionan las mismas leyes que en la economía nacional. Es sabido que las tasas de explotación y de ganancia son tasas medias, porque el mercado actúa tanto igualándolas como distribuyendo entre los capitalistas la masa de plusvalía en proporción al capital total en funciones. De ahí entonces que, a nivel del mercado, si bien no puede haber creación de valor, sí hay transferencias de valor y plusvalor, tanto nacional como internacionalmente. Y esto hace al rol del mercado mundial como causa contrarrestante de la crisis, según Grossmann: las transferencias de valor en el mercado mundial y la exportación de capitales en función de la búsqueda de lugares de inversión con menor composición orgánica del valor y menores salarios. Esto significa que el ataque al movimiento obrero es condición necesaria pero no suficiente para salir de la crisis: el capitalismo también es, y muy esencialmente, un sistema de competencia entre los propios capitalistas.
Se puede producir más y mejor con la misma (o menor) cantidad de trabajadores más productivos que a la vez dejan sin uso enormes masas de capital fijo en medios de producción. No sólo sobran, digamos, autos y aviones: sobran sobre todo máquinas y plantas enteras de las más diversas ramas de la producción, como ocurre hoy en EE.UU., donde la utilización de la capacidad instalada es la menor desde los años 30.
En esas condiciones, el trabajo no pagado se confrontará con este menor empleo de medios de producción (pv/c), aumentando entonces la tasa de ganancia. Así se produce el efecto de “rejuvenecimiento” del capitalismo que señala Grossman. Pero este “rejuvenecimiento” (menos carga de trabajo muerto) no sobrevendrá si se debe seguir remunerando a los capitales más improductivos y un conjunto de máquinas, plantas y medios de producción que han devenido en sobrantes.
Volvamos a la industria automotriz, en este caso el debate sobre qué hacer con la Opel en Alemania: “Pocos dudan que el sistema bancario necesita ser rescatado. Pero los riesgos de rescatar firmas industriales son mucho más severos. Incluyen competencia distorsionada, debilitamiento de empresas más saludables y preservación de métodos de producción caducos. Los costos introducen al gobierno en gran endeudamiento; la preocupación no es que el Estado vaya a devenir más poderoso, sino que quede severamente debilitado (…). Opel ha fallado en todos los tests. Ha venido perdiendo participación en el mercado por años, y parece demasiado pequeña para sobrevivir en una industria plagada por la sobrecapacidad” (The Economist, 12-3-09).
La consigna debería ser, conforme a las leyes más clásicas de la dinámica capitalista (¡según Marx y según The Economist!), destruir sin piedad los capitales sobrantes: cerrar firmas, borrar marcas, despedir en masa, cerrar plantas y trasladar a otros países ramas enteras de la producción, así como exportar capitales.
Pero esto tiene un costo político-social inmenso que no es fácil que el capitalismo pueda soportar. Aquí se vuelve insportablemente aguda la tensión entre el capitalismo como régimen de explotación económica y como sistema de dominación social. Volveremos sobre esto más adelante.
Por otro lado, esa destrucción de capital podría arrastrar consigo, incluso económicamente, al capitalismo como un todo. Ahí aparece el rescate estatal para evitar el colapso. Pero esa acción tiene un enorme costo: al mantener en actividad los capitales menos rentables, la tasa y la masa de ganancia no alcanzan a recuperarse lo suficiente. En consecuencia, la producción languidece, como se espera que ocurra en los próximos años con la economía mundial sumergida en una situación de estancamiento duradero.
De esta manera, la supervivencia de los “menos aptos”, si bien es más conveniente políticamente, tiene económicamente consecuencias dramáticas al limitar la acción de las contratendencias a la crisis e impedir el “rejuvenecimiento” del sistema. Así, esta política preanuncia graves dificultades en el terreno de la acumulación del capital y una recaída en la crisis en perspectiva.
Sobreacumulación, concentración y centralización de capitales
Es sabido que cuando la producción aumenta y se desarrollan ramas productivas que, por las más diversas razones, tienen una mayor tasa de ganancia que otras, los capitalistas se vuelcan en masa a invertir en ellas, calculando las perspectivas del mercado en cuestión. Pero como la producción capitalista es globalmente no planificada, anárquica, caótica, los capitalistas se entusiasman en exceso y se produce una sobreacumulación de capitales, que cuando emerge la crisis se revela en toda su magnitud.
Ya desde antes de la crisis misma quizá esta sobrecapacidad se venía manifestando como sobrante en la utilización de capacidad instalada o como reducción del precio de las mercancías producidas. Pero cuando la crisis estalla, y los mecanismos de compraventa se paralizan casi por completo, cuando baja a pique la producción, como en la actual crisis, se revelan los errores en la “planificación” empresaria de la inversión y la producción. Se ha aplicado demasiado capital, que no encuentra salida en la realización del valor y el plusvalor en el mercado; se han comprado demasiadas máquinas, se han erigido demasiadas plantas, la capacidad productiva es tal que el mercado no puede “digerir” ese volumen de mercancías. Como consecuencia de esta sobreacumulación de capitales, debe proceder la desvalorización de esos activos (o incluso su destrucción), de manera de restablecer la justa proporción entre producción, ganancias y mercado.
Esto es lo que debería estar ocurriendo en la actual crisis, proceso hoy inhibido por los rescates estatales. Pero junto con lo anterior, hay otros mecanismos contra la crisis que sí están presentes hoy: la concentración y centralización de los capitales, conocidas en el mundo económico como “fusiones”.
Como ya señalamos, las crisis implican la posibilidad de que los capitales desvalorizados por sobreacumulación, caída de las ganancias y/o quebrantos sean adquiridos a precios de remate por una empresa más fuerte. La concentración funciona racionalizando procesos productivos vía la adquisición y fusión a nivel del proceso de producción mismo. Por su parte, la centralización de capitales opera no a ese nivel sino en el del capital accionario.
En definitiva, frente a la sobreacumulación que la crisis revela, los mecanismos de concentración y centralización de capitales funcionan como compensación. Veamos cómo.
Es más fácil ver los elementos de centralización porque hacen a las fusiones y adquisiciones empresarias (acontecimientos en materia de propiedad que suponen luego, casi invariablemente, “racionalizaciones” productivas a gran escala): “La compra el lunes por parte de Exxon de la firma de exploración de gas natural XTO Energy Inc. por 31.000 millones de dólares es otra señal inconfundible de que la actividad de fusiones y adquisiciones en EE.UU. se está recuperando. Normalmente, eso es un buen indicador también para la economía en general (…)Si la historia reciente es un referente, una recuperación de las fusiones y adquisiciones (F&A) también es prueba de que la economía en general ha empezado a recuperarse. Estudios de las dos últimas décadas muestran que los acuerdos suelen ser un indicador tardío del crecimiento económico, que suelen presentarse unos meses después de que la economía toca fondo, y aumentan a medida que las bolsas se recuperan y el crecimiento del PBI y el consumo repuntan. Las F&A del ciclo actual alcanzaron su tope en 2006 y 2007, con acuerdos por unos 1,39 billones de dólares en ambos años. Y alcanzaron unos 0,75 billones en 2009” (WSJA, 16-12-09).
Ahora bien, aunque esta actividad de fusiones y adquisiciones efectivamente se viene recuperando, se combina con la señalada no destrucción de capitales en su conjunto, de modo que el primer factor puede compensar sólo parcialmente el hecho de que los Estados le están dando sobrevida a unidades económicas inviables. Y ésta es otra de las razones que abonan una recaída en la crisis.
¿Puede el Estado crear una economía a su imagen y semejanza?
Respecto de la cuestión de la intervención del Estado en la economía, hay un problema de índole teórica: el famoso debate de los años 20 acerca de las posibilidades de un “capitalismo organizado” y que continuó en las décadas posteriores alrededor del fenómeno del keynesianismo.
Conceptualmente, si desde la intervención estatal se pudiese evitar el estallido de las contradicciones más íntimas del capitalismo, la eternidad del sistema estaría asegurada. Lenin, respecto de la supuesta “planificación” y “racionlización” que implicarían las nuevas grandes unidades económicas (cárteles y trusts), sostenía: “La afirmación de que los cárteles pueden eliminar las crisis es una fábula difundida por los economistas burgueses, que desean a toda costa embellecer el capitalismo. Por el contrario, el monopolio creado en ciertas ramas de la industria aumenta e intensifica la anarquía inherente a la producción capitalista en su conjunto”.
Lo propio vale para el Estado: en tanto factor “derivado” –que, claro está, tiene capacidad de reacción sobre la base económica, pero dentro de ciertos límites– no puede por su sola intervención resolver las contradicciones que desgarran la estructura misma de las relaciones sociales de la producción capitalista. Este hecho se hace visible hoy bajo la forma de los estrictos límites de las intervenciones estatales para rescatar a la economía mundial de su peor crisis en décadas, así como de los dramáticos desequilibrios que se están creando a partir de ella.
Veamos más de cerca los problemas teórico-conceptuales que plantea la intervención estatal en la crisis y en los mecanismos de reproducción del capital, así como su “eficacia” para crear una economía “a su imagen y semejanza”.
La producción es, según Marx, la sede de la creación del valor, el terreno fundamental y el que manda en la economía como totalidad. Pero la producción está necesariamente acoplada a otro plano, la reproducción de las esas condiciones de la producción que formalmente la preceden: garantizar que en cada nueva jornada laboral haya los medios de producción, materias primas y fuerza de trabajo necesarios para llevar adelante la producción. Esto se logra por la intermediación del mercado, del momento de la compraventa, del dinero (o, en su defecto, del crédito): la esfera de la reproducción.
Durante la actual crisis, es en ese terreno donde centralmente interviene el Estado. También lo hace, ocasionalmente, en la producción directa, al asumir la gestión de una empresa o rama de la producción, pero esta no es la tónica en la actualidad; no se han puesto al orden del día estatizaciones al estilo keynesiano, como sí ocurriera en la segunda posguerra, sobre todo en Europa, con diversas ramas industriales y sobre todo de servicios.
Hoy no hay nada parecido. En la actual crisis, la gestión ha sido dejada, prácticamente en todos los casos, en manos privadas, aun cuando el paquete accionario está abrumadoramente en manos del Estado (casos GM y Chrysler en EE.UU.). La intervención ha consistido más bien en facilitar recursos o financiamiento a las empresas o bancos en bancarrota.
Los rescates no han sido otra cosa que garantizar asistencia dineraria al conjunto de los grandes bancos y empresas, asegurando la continuidad de la producción por la vía de evitar el bloqueo de los mecanismos de reproducción del capital: mantener el financiamiento, cubrir los quebrantos y seguir remunerando la fuerza de trabajo (o incluso financiar los procesos de “racionalización” y despidos en masa en curso).
Como se ha podido observar en estos últimos dos años, la crisis en el terreno del capital-dinero tiene una mecánica específica que puede multiplicar exponencialmente las dimensiones de la recesión. La crisis financiera amenaza a cada instante con reactuar brutalmente sobre los fundamentos más íntimos de la producción bajo la forma de una crisis de restricción crediticia (credit crunch).
La “crisis crediticia” es aquella en la que, como señalan Dumenil y Levy en su clásico ensayo “La Gran Depresión: ¿un evento paradójico?” (1995), los potenciales prestadores de dinero (los bancos) alimentan la presión recesiva por la vía de una cerrada negativa a prestar dinero (sea a tasas “normales” o tout court). Esto ocurre a pesar de la persistente demanda de los candidatos a tomar créditos (prestatarios) y de una política de tasas de interés formalmente bajas. En estas condiciones, la crisis de restricción crediticia mina la capacidad de la política monetaria para alimentar una recuperación. Si se priva a una persona de oxígeno, se pondrá azul, colapsará y eventualmente morirá. Si se priva de crédito a la economía, comienza un proceso similar. Al ampliarse e intensificarse la crisis financiera, la economía comienza a sofocarse. Concretamente, el grado de profundidad de la crisis depende del grado de restricción del sistema de créditos, sea en la habilitación de los mismos a los bancos (crédito interbancario), a las industrias, a las diversas instancias gubernamentales o a los particulares.
De ahí entonces los rescates multimillonarios que pasan por encima de una mera política monetaria y se ubicaron directamente en el terreno de la política presupuestaria, por la vía de la asistencia dineraria directa por parte del Estado.
Sin embargo, la intervención estatal tiene una contraindicación. Porque, como hemos señalado más arriba, su intervención opera justamente para evitar el pleno funcionamiento de las leyes espontáneas del sistema, que amenazarían con barrer con todos los capitales sobrantes, con impredecibles consecuencias económicas, sociales y políticas. Los rescates estatales en buena medida rompen el “automatismo” que caracteriza a la reproducción económica bajo el capitalismo (y que los liberales más acérrimos exigen respetar a todo trance).
Desde el punto de vista estrictamente económico, la clave para sanear el sistema es cuánta destrucción de capital (y de fuerza de trabajo) se logra concretar durante la crisis para crear las condiciones de salida a ésta.
Pero aquí aparece un problema extraeconómico: lo que es conveniente para el capitalismo en términos económicos muchas veces inviable desde el punto de vista político, con lo cual la recuperación amenaza quedar trunca aun si la intervención estatal, en un primer momento, atenúa los aspectos más catastrófico de la crisis. Esta contradicción entre las leyes de la economía y las necesidades de la dominación política podría conducir a eventuales explosiones sociales que amenacen al conjunto del sistema.
Para que la crisis sea “resuelta” es entonces imprescindible la intervención del Estado en algunos puntos del sistema de reproducción, si no, no hay salida. Como entrevió Keynes en los 30: el mecanismo económico, una vez atascado, no se destraba sin la ayuda del Estado.
De ahí se sigue la insistencia de los gobiernos imperialistas en rescatar a la banca mundial, ámbito central del sistema de reproducción, en la medida en que es el lugar de administración del capital en la forma de dinero. Pero al hacer esto, simultáneamente, se mediatizan o inhiben los mecanismos automáticos de recuperación de la ganancia: “La intervención del Estado siempre ha tenido una doble repercusión. Previene que los primeros síntomas de la crisis se desarrollen hacia un colapso económico liso y llano. Pero también obstruye la capacidad de algunos capitales de reestablecer sus ganancias a expensas de los otros” (Chris Harman, “La tasa de ganancia y el mundo hoy”). Sin que hayan leído a Marx, esa contradicción se expresa en los furiosos debates en el seno de la burguesía, sus administradores y políticos sobre la conveniencia o no de salvar tales o cuales bancos y/o empresas –como la General Motors en su momento– o dejarlas quebrar para “sanear” la industria (es decir, recuperar a mediano plazo la rentabilidad).
Teóricamente, se trata entonces de la señalada cuestión acerca de la eficacia de los Estados para “burlar” la acción de las leyes económicas, a las que puede mediatizar pero nunca anular, porque nos estamos refiriendo a esferas que, en el capitalismo, tienen racionalidades muy distintas.
El marxista Paul Mattick, en referencia a la subordinación de los problemas monetarios a los de la esfera de la producción, observaba que “Keynes prefería a Gesell en vez de Marx porque favorecía políticas económicas, especialmente en los terrenos monetario y fiscal, que él (Keynes) veía como capaces de aliviar las enfermedades económicas del capitalismo sin alterar su estructura social básica. Marx, lidiando con cuestiones monetarias exclusivamente, enfatizaba los aspectos extramonetarios de la economía. En su visión, las cuestiones monetarias podían ser entendidas solamente bajo la luz de las relaciones capitalistas de producción. No es la moneda la que por su naturaleza crea esta relación; por el contrario, es la existencia de esta relación la que permite transformar una mera función monetaria en capital” (Marx y Keynes. Los límites de la economía mixta, 1969). Y luego de subrayar este ángulo materialista del análisis de Marx, agregaba Mattick: “[Para Marx], el mercado y la acumulación de capital están [recorridos] por dificultades que aparecen como problemas monetarios. El mismo proceso de compraventa como tal contiene un elemento de crisis, en la medida en que el vendedor no está obligado a comprar y puede retener sus valores en forma monetaria. Una cantidad de dinero que no es suficientemente grande como para servir como capital adicional puede necesitar un período de atesoramiento que también puede constituir un elemento de crisis” (ídem). Sin embargo, la matriz de la crisis siempre está en otro lado: en las “disfunciones” en la esfera misma de la producción, que es la determinante de los fenómenos monetarios y no al revés.
Lo mismo se puede aplicar, conceptual y teóricamente, a los límites de la intervención del Estado en la esfera de la economía: las leyes económicas preexisten al mismo Estado y éste no puede “crear” una economía “a su imagen y semejanza”.
Resolver realmente, y no sólo mediatizar o postergar, las recurrentes crisis del sistema, es la tarea de la revolución social: esto es, establecer otras relaciones de producción subordinadas a otras leyes, que en el socialismo serán las de la producción directa de valores de uso, las de la planificación económica consciente y las de la democracia socialista.
3. La perentoria necesidad de rebalancear la economia mundial
“Los desbalances de la economía mundial son una de las causas esenciales de la crisis. Para salir de ella, hace falta una remodelación completa de la economía mundial. Sin embargo, la transición desde la caótica configuración actual hacia esta nueva configuración ‘balanceada’ debe imponerse a dos tipos de obstáculos. El primero es social y resulta de la resistencia de los intereses dominantes, cuyo proyecto es volver a hacer negocios como usualmente, cuestión que les calza perfectamente. El segundo está a nivel económico: la relativa rigidez de la división internacional del trabajo establecida por la globalización deja la transición, que puede no ser inmediata, incierta. En estas condiciones, las tensiones entre el deseo de mantener el orden existente y la profunda necesidad de una reorganización en los planos económico, social y ambiental abren un largo período de inestabilidad e incertidumbre” (Michel Husson, “China-USA: The uncertain aftermath of the crisis”, agosto 2009).
Pasemos ahora de los elementos determinantes de la crisis en el terreno de la producción a los desajustes en los mecanismos de realización de plusvalor y circulación de capitales a nivel mundial.
Un elemento central a abordar a este respecto son las actuales relaciones económicas entre EEUU y China, cuestión de inocultable importancia más allá de la distorsión que introduce la cobertura impresionista de los medios de comunicación al respecto.
Una segunda cuestión no menos importante es valorar los alcances reales de los ensayos de “coordinación internacional” de respuesta a la crisis, como las reuniones del G-20, que gobiernos como el de Lula da Silva del Brasil han presentado “como un hecho revolucionario” del cual estaría surgiendo “un nuevo orden económico internacional”…
Sobre China y EE.UU.
“Dado que las reglas de la OMC atan las manos a China en su política industrial, ¿cuánto castigo sufriría China si el renminbi se valorizara? Una valorización del 25% –más o menos el porcentaje en el que el renminbi está subvaluado– reduciría el crecimiento de China en un poco más del 2%. Es un efecto significativo, aun con los estándares de desempeño superlativo de China en el ámbito del crecimiento. Lo que es más importante, una reducción del crecimiento llevaría a China por debajo del umbral del 8% que sus líderes consideran necesario para evitar las luchas sociales” (Dani Rodrik, profesor de Política Económica de la Universidad de Harvard, La Nación, 13-12-09).
Partamos de señalar que la visita de Barack Obama a China en noviembre pasado (2009) y los magros resultados que cosechó reabrieron la discusión acerca de las actuales relaciones entre EE.UU. y China en el contexto de la situación internacional creada por la crisis.
León Trotsky, en un célebre folleto titulado Sobre Europa y EE.UU, señalaba la creciente contradicción ante la emergencia de un nuevo centro imperialista, EE.UU., en condiciones en que los límites históricos alcanzados en el desarrollo del capitalismo impedían el ascenso de un nuevo centro sin la caída del viejo. Tal era la tesis básica de su trabajo.
La Segunda Guerra Mundial vino a confirmar este aserto, resolviéndose por su intermedio (a costa de una dramática destrucción de fuerzas productivas y seres humanos) el problema de la hegemonía mundial por varias décadas, tema que hoy vuelve a ponerse sobre la mesa. Digamos de paso que una diferencia que tenemos con el economista marxista argentino Claudio Katz en el abordaje a la actual crisis es cierta subestimación de los tremendos problemas que enfrenta EE.UU., su tendencia a la declinación histórica, y la propensión, lenta pero real, al declive hegemónico en casi todos los terrenos, aun si no aparece reemplazante a la vista.15
A comienzos del siglo XXI, si por un lado están creciendo determinadas contradicciones al interior de las relaciones entre las potencias imperialistas, la crisis de ninguna manera ha llegado –por ahora– a profundizarse de tal manera que rompa el equilibrio internacional. Hay una convivencia de tendencias tanto “competitivas” como “cooperativas” que no adelantan, en las actuales condiciones al menos, una conflagración internacional: “Es necesario un reajuste de conjunto del dispositivo Estado/mercado. La hora de tal reajuste devendrá necesario, y no podría ser más que a escala mundial, porque la internacionalización del capital, producto de la mundialización tal como se viene desarrollando desde los años 90, crearon una serie de relaciones irreversibles que plantean al capital, para decirlo en términos telegráficos, la cuestión del ‘Estado mundial’. Frente a esta cuestión, las élites oligárquicas se verán confrontadas a una situación bien precisa de competencia muy viva a escala mundial y de ausencia de una potencia hegemónica, porque EE.UU. está por perderla, si es que ya no la perdió, sobre toda una serie de planos, aunque no hay nadie capaz de tomar su lugar. En consecuencia, entramos en una situación (…) donde la competencia [de capitales] se expresará en esa otra forma de competencia entre Estados y entre muy grandes grupos industriales y financieros. No se trata de anunciar una reedición de la competencia inter-imperialista de siglo XIX o de la primera mitad del XX (las cosas son más complicadas ahora), pero sí de constatar que subsisten terrenos en que la rivalidad entre Estados es extremadamente fuerte y la cooperación difícil”.16
Precisamente, en materia de relaciones entre Estados, existe una contradicción central creciente cada vez más visible (aunque falta mensurar sus verdaderos alcances): la relación entre China y EE.UU.17
En primer lugar, aclaremos que China no deja de ser un gigante en gran medida con pies de barro, cuyas bases estructurales no la asemejan –no todavía– a un país imperialista. Por el contrario, sigue siendo una nación dependiente de la inversión extranjera en los puntos más dinámicos de su aparato productivo (entre otros factores de dependencia): “Mientras más profundamente [el país] es integrado a los mercados mundiales, más fuertes son la dependencia y las restricciones que encuentra en sus opciones políticas y estratégicas” (“Lecciones de China”, Lin Chun, en www.socialismo-o-barbarie.org, 9-10-09). Además, la capacidad de consumo interno y el nivel de vida general de su población trabajadora (urbana y rural) siguen siendo bajísimos para los estándares internacionales. Su producto bruto interno medido sobre población (PBI per capita) es un décimo del de EE.UU., lo que da la pauta de la baja productividad general de su economía. Y los elementos de esclavitud laboral continúan caracterizándola como una “plataforma exportadora” (taller del mundo en materia de bienes de consumo).
El PCCh se ha negado a tomar medidas para acabar con esta conformación estructural, porque ese giro significaría hacer concesiones económico-sociales a las masas, lo que para nada está en la cabeza de los burócratas chinos, que más bien emprendieron el camino opuesto: el de restaurar el capitalismo.
China concentra una serie de paradojas: desde el punto de vista del ciclo económico, ha sido más “estable” desde 1980 que en su fase no capitalista (aunque al costo de la acumulación de una serie de contradicciones dramáticas que en algún momento deberán explotar). Recordemos que durante su fase no capitalista, 1949-1980, China pasó por una serie de dramáticas convulsiones; las más sonadas, el llamado “gran salto adelante” de finales de la década del 50, y la “revolución cultural” de finales de los 60.
Al mismo tiempo, desde el punto de vista social, es evidente que el período no capitalista post revolución de 1949 concentró una serie de conquistas, sobre todo entre los núcleos centrales de los trabajadores urbanos (paradójicamente, no ocurrió lo propio el campesinado, la verdadera base social de la revolución anticapitalista china). Sin embargo, no por ello llegó a configurar un “estado obrero” como equivocadamente se lo definió desde diversos sectores de nuestro movimiento trotskista; tal desenlace no fue posible ante la ausencia de la clase obrera al frente del proceso revolucionario y del poder (ver al respecto “China 1949, una revolución anticapitalista”, en Socialismo o Barbarie 19).
En suma: “El balance de las reformas post maoístas es un embrollo de contradicciones, mostrando por una parte las condiciones materiales de la existencia mejoradas en general, junto con una creciente clase media urbana, y por otro lado [agudos] problemas y dificultades. Hasta ahora, el patrón de crecimiento de China no ha superado sus rasgos de bajos salarios, baja tecnología y baja productividad con el costo de alta inversión, alto consumo de energía y alta polución, y una alta tasa de explotación y dependencia del comercio exterior” (Lin Chun, cit.).
Volviendo a nuestra argumentación, digamos que existe un factor real que cuestiona en cierta forma la definición anterior de China como nación dependiente. No se trata sólo de las dimensiones del gigante asiático, sino de que con dos o tres billones de dólares en sus manos –en dinero constante y sonante o bajo la forma de bonos del estado norteamericano– China se ha convertido en el principal acreedor de EE.UU.: “Beijing no olvida, ni un instante, que es el mayor acreedor de EEUU, con más de un billón de bonos del Tesoro norteamericano, y que el 70% de sus reservas, que más que duplican aquella cifra, están en moneda norteamericana” (Marcelo Cantelmi, en Clarín, 21-11-09).
Sobre la base que su moneda, el yuan, continúa manteniéndose en un valor menor al dólar (y, por tanto, al resto de la canasta de monedas internacionales), su potencia exportadora sigue siendo inexpugnable, a pesar de que su efectiva conformación estructural la hace dependiente de importar todo o casi todo lo relacionado con inversiones de capital, y que su especialización exportadora se concentra en bienes de consumo (sector II).
Esto viene a cuento del debate actual sobre la perentoria necesidad de que el mercado mundial se “rebalancee”. Al respecto, señala el Nobel de Economía Paul Krugman: “Esperemos que cuando las cámaras no estén filmando, Obama y sus anfitriones se embarquen en alguna franca conversación sobre política monetaria. Porque el problema de los desequilibrios comerciales internacionales está a punto de empeorar significativamente y se avecina un enfrentamiento potencialmente feo si China no cambia su actitud” (La Nación, 17-11-09).
La crisis ha hecho estallar por los aires una configuración de la economía mundial en la que EE.UU. operaba como comprador en última instancia y China como vendedor. Necesariamente, EE.UU. debe encaminarse ahora hacia un enorme ajuste económico: más que importar, necesita exportar. Más que seguir endeudándose para consumir, necesita ahorrar (tendencia que ya se está dando). Ahora bien, ¿quién será el nuevo destinatario de las exportaciones chinas? ¿Qué harán otras economías “empujadas por las exportaciones” como Alemania o Japón? ¿Quién será el que consuma todo lo que se produce a nivel mundial? Es precisamente en esta línea de fractura donde se instalan las eventualmente cada vez más tensas relaciones entre China y EE.UU.
La evidente paradoja es que los mismos grupos económicos estadounidenses operan en China, dado el creciente entrelazamiento de ramas productivas en un orden mundial “globalizado”, dato que no se puede subestimar. Por ejemplo, “buena parte de las exportaciones chinas son el resultado de inversiones estadounidenses en China, y el bajo precio de estas importaciones permite tirar para abajo las presiones por el valor de la fuerza de trabajo en EE.UU.” (M. Husson, cit.)
Aquí, debe resaltarse que en la actual configuración de la economía global, el mercado mundial se afirma superando y a la vez sin poder eliminar las fronteras y estados nacionales. Es decir, desde el punto de vista de los capitalistas individuales, las fronteras “no importan”, aunque a la vez especulan con los diversos niveles de salario, empleo y condiciones de trabajo, con las distintas composiciones orgánicas del capital, con los diversos marcos regulatorios de los estados y las cotizaciones de las monedas. Pero esta dramática contradicción reemerge a cada nuevo momento del desarrollo capitalista: desde el punto de vista de cada Estado capitalista, en lo que hace a cuentas nacionales y flujos de capital, las fronteras sí pesan, y mucho.
Y en la medida que el capitalismo imperialista es una configuración que superpone economía y política (con determinación en última instancia de la primera), si la economía mundial no se “rebalancea”, se plantea la posibilidad de que se atasque o dé lugar a salidas o tendencias más bien de competencia –e incluso, de profundizarse la crisis, de hostilidad– y no de cooperación.
De ahí que desde EE.UU. se le esté exigiendo a China que aumente su consumo interno por la vía de revaluar el yuan, desarmando en parte su modelo y posibilitando así el rebalanceo del resto de la economía mundial, particularmente la de EE.UU.: “El tema al que Washington más prioridad le ha dado es el que demanda una presión decidida para que China se haga cargo de la crisis mundial, aumentando sus importaciones y liquidando el preferencial ahorro de sus ciudadanos (40% contra el 3% de los norteamericanos). Es un mercado de 1.300 millones de consumidores que el capitalismo real quiere dentro del plato para recuperar los ritmos anteriores de crecimiento” (M. Cantelmi, en Clarín, 26-9-09).
Pero esto entrañaría una dramática contradicción por ahora sin visos de solución: China debería dar un giro casi de 180 grados en su propio modelo “capitalista salvaje”.18
Como señala Husson, “el modo de crecimiento chino no es sustentable. En el nivel económico, la estructura de la demanda es aberrante. Con un excesivo peso de las exportaciones (41,3% del PBI en 2007) e inversión (42,7%) y una participación decreciente del consumo público y privado en los mercados (49,6% del PBI en 2007), está expuesto a los peligros de sobreacumulación y, simétricamente, de subconsumo. Los superávits comerciales han cumplido un rol de motor en los años recientes, pero están amenazados por el bajo crecimiento de la apertura de nuevos mercados y, en el largo plazo, por la creciente dependencia de la energía. Desde ahora mismo, China necesita ‘reenfocarse’ en el mercado interno bajo la presión de tensiones sociales relacionadas con trabajo, salud y jubilaciones. Sin embargo, como en EE.UU., esta reconversión en el modelo de desarrollo se enfrenta al desafío de la desigualdad social que le es inherente” (Michel Husson, “China-USA…”, cit.).
Por esa vía, además, China sería obligada a pagar parte de la cuenta de la crisis norteamericana. De ahí que, irónicamente, le exige a EE.UU. que aplique la receta clásica de los países tercermundistas: un crudo ajuste fiscal para garantizar la solvencia del dólar y el pago puntual de los intereses de la deuda a la propia China.
Incluso analistas marxistas parecen descuidar esta problemática, en una mirada que a su vez subestima la dimensión histórica de la crisis: pierden de vista el hecho de que la configuración entera del capitalismo neoliberal está en crisis. Y si bien es un hecho que los capitalistas insisten en mantenerla, no por eso deja de ser fuente de dramáticos desequilibrios, que en todo caso sólo serán postergados pero volverán a emerger.
Una mirada de este tipo es la de Claudio Katz en sus trabajos sobre la crisis desde 2008: “La eclosión del 2008-9 se enmarca en la misma etapa de otros estallidos del período neoliberal, como la burbuja japonesa (1993), la caída del sudeste asiático (1997), el desplome de Rusia (1998), el desmoronamiento de las puntocom (2000) o el descalabro de Argentina (2001). Este tipo de temblores se suceden con gran frecuencia y ocasionan terribles padecimientos sociales. Pero al mismo tiempo, se inscriben en un período signado por la recuperación de la tasa de ganancia y la reapertura de campos de inversión (…) Estas transformaciones han generado desequilibrios que irrumpen a través de crisis de sobreproducción y sobreacumulación. La remodelación del capitalismo ha creado desbalances entre el ahorro y la inversión y brechas entre el ritmo de acumulación y el consumo. Estos desajustes salen a la superficie durante las eclosiones financieras, expresando contradicciones específicas del período neoliberal” (Claudio Katz, “Crisis global II: las tendencias de la etapa”, 23-11-09).
Así, Katz parece no ver más que “temblores” y “desajustes” en el funcionamiento del capitalismo neoliberal, cuando lo que hay es una crisis con elementos que la plantean como histórica (es decir, que cuestionan el régimen de acumulación como tal) y en la que los crecientes desequilibrios que viene acumulando la actual fase del capitalismo mundializado están llamados a tener, eventualmente, dramáticas consecuencias.
La problemática sobre las relaciones entre EE.UU. y China, más allá de todos los impresionismos a la moda y de cualquier sobrestimación de la propia China en el concierto del mercado y los Estados a nivel mundial, está llamada a tener una creciente importancia: “En ambos países debe agregarse otro factor negado, la relativa irreversibilidad de la división internacional del trabajo. EEUU simplemente ya no produce parte de los bienes que importa, y tampoco puede el aparato productivo chino ser fácilmente reconvertido hacia la satisfacción de la demanda interna, debido a la rigidez de sus estructuras productivas e incluso dada la excesivamente desigual distribución del ingreso” (M. Husson, “China-USA…”, cit.).
Paul Krugman, “obamista” convicto y confeso, es un buen parámetro para medir la eventual envergadura de los desarrollos: “Mes tras mes, los titulares yuxtaponen el creciente déficit comercial de Estados Unidos y el creciente superávit comercial de China con el sufrimiento de los trabajadores estadounidenses desempleados. Si yo fuera el gobierno chino, estaría realmente preocupado por esta perspectiva” (P. Krugman, La Nación, 17-11-09).
En síntesis, las contradicciones que operan detrás de la actual crisis no han llegado a romper el equilibrio del capitalismo mundial por el hecho que ésta se mediatizó al borde del abismo de la depresión. Sin embargo, en la medida en que la crisis sigue abierta y amenaza tener nuevos desarrollos, los desequilibrios mundiales podrían dispararse y, dentro de ellos, pueden encarnizarse las contradicciones entre EE.UU. y China.
Estados, mercado mundial y planificación
“Un país fuertemente endeudado con los extranjeros, con déficit fiscal [creciente], está creando grandes sumas de divisas adicionales. Al mismo tiempo, está autorizado a fugar hacia adelante con bajísimas tasas de interés. Pronto o tarde, tal arreglo seguramente se romperá, trayendo a la vida un nuevo sistema de divisas, tal como Bretton Woods emergió en los años 40” (The Economist, 20-10-09).
Continuando con la cuestión del “rebalanceo” de la economía mundial, abordemos ahora, muy someramente, los problemas y el rol de la moneda mundial: el dólar. En trabajos anteriores hemos mencionado la paradoja, citada por diversos analistas, de que durante el pico de la crisis el dólar tendiera a fortalecerse. Sin embargo, planteábamos que esto no era más que una tendencia coyuntural. Pasado el pico de la crisis, las cosas volverían a su lugar.
¿Pero cuál es ese lugar? La tendencia al debilitamiento de la divisa norteamericana, aunque últimamente el dólar aparece fortalecido frente al yen y el euro (en el caso de éste, afectado por los temores al default de los eslabones más débiles de la UE, como Grecia). Hay trayectorias íntimamente contradictorias entre el corto y el largo plazo en lo que hace al destino del dólar. A corto plazo, es evidente que su debilitamiento beneficia la posición exportadora de EE.UU. y alivia la carga del endeudamiento del país.
En cuanto a las posibles consecuencias en el mediano plazo, una de ellas es la tendencia a la inflación. Y una de las derivaciones de ésta que molesta a los capitalistas –junto con la devaluación de sus activos– es que intensifica la puja por los ingresos desde la clase trabajadora y motoriza, eventualmente, la conflictividad social, aunque venga de muy atrás en los EE.UU.
En todo caso, lo que nos interesa sobre todo subrayar aquí son las consecuencias de largo plazo: los efectos “geopolíticos” del deterioro del dólar. Y aquí, la debilidad del dólar sin duda apunta a socavar su lugar económico y también político en el mercado mundial y en el concierto del sistema mundial de Estados.
Entre otras cosas, un dólar debilitado dificulta mantener las inversiones de capitales norteamericanos en el resto del mundo. Peor aún: un dólar débil mina su lugar de “moneda mundial” y el privilegio (señoreaje) que tiene el Estado norteamericano de emitir “libremente” y sin competidores una moneda que impera mundialmente.19
Es sabido que la moneda no es, en última instancia, más que el representante general de la riqueza, y si la riqueza representada por el dólar es menor (es decir, la potencialidad de la economía estadounidense es menor), el dólar no puede dejar de debilitarse. No da igual que EE.UU. aporte el 50% del PBI mundial (como ocurría en la inmediata posguerra) o sólo el 25%, como ocurre hoy.
Sí, para colmo, lo anterior está acompañado de políticas de “facilitamiento cuantitativo” (emisión de la Reserva Federal sin respaldo, contra endeudamiento estatal) en medio de una abrupta caída en la producción, el dólar se asemeja a un chicle que se estira en longitud… pero a costa de adelgazarse, porque no se incrementa su masa.
Así, la circulación del dólar aumenta mundialmente, pero la riqueza que representa disminuye. De ahí que su valor tienda a debilitarse. El precio en dólares de las mercancías, a mediano plazo, debe aumentar para contrastarse con la masa incrementada de billetes existentes.
Es de esta manera que las consecuencias de corto y largo plazo respecto del lugar de dólar como moneda mundial se presentan como íntimamente contradictorias y apuntan, a la larga, al socavamiento de la posición internacional de los EE.UU.
Por otro lado, cabe consignar otro fenómeno observable en medio de la crisis: la extrema sincronización en sus desarrollos, favorecida por las tendencias “mundializadoras” de las últimas décadas, que se han revelado a su vez como mecanismos de propagación universal de la crisis. Katz hace una atinada descripción del fenómeno: “La eclosión del año pasado incluyó un alto grado de sincronización global. El crack se expandió aceleradamente en sucesivas fases de preparación (2007), estallido (2008) y generalización (2009). También el alivio posterior mantuvo esa pauta de rápida incidencia mundial. Esta sincronización expresa, en primer lugar, la creciente interconexión que presentan las actividades bancarias. Un derrumbe significativo en Wall Street se trasmite a toda velocidad a la red planetaria de colocaciones especulativas. Esta mundialización financiera reduce drásticamente la capacidad que tradicionalmente detentaban los estados para afrontar de manera autónoma cada vendaval bursátil. La fuerza de contención que tenían los viejos instrumentos cambiarios, monetarios o bancarios se ha estrechado significativamente. La misma interacción se verifica, en segundo término, en el plano comercial. En el debut de la recesión, se multiplicaron las dificultades para colocar los excedentes en los distintos mercados del mundo. El esquema exportador –que se ensanchó mediante crecimientos de las transacciones internacionales por encima de la producción– se ha transformado en la pesadilla de las grandes crisis. La nueva velocidad de transmisión que tienen los desequilibrios mundiales obedece, en tercer lugar, al avance de la internacionalización productiva, que han generado las empresas transnacionales. Estas compañías introdujeron una reestructuración en la división internacional del trabajo, que acentuó el alineamiento de muchos precios, con ganancias medias establecidas a nivel global” (Claudio Katz, “Las tendencias de la etapa”).
Lo anterior no implica uniformar los desarrollos de la crisis: su dinámica no ha sido similar en todo el globo. Característicamente, en varias regiones por fuera de los países del centro imperialista, la crisis impactó de manera mucho más atenuada, al menos en la magnitud de los desarrollos. Se trata de los alcances y límites del famoso fenómeno del desacople (decoupling), que se da en Latinoamérica, entre otras regiones, y cuya explicación específica no podemos desarrollar aquí.
Pero lo que vale para el conjunto mundial es el hecho que la extrema velocidad de los encadenamientos de la crisis viene siendo uno de los rasgos salientes de su dinámica, tanto en su caída como en su actual “recuperación”. El fundamento más general de esta tendencia es la ya señalada circunstancia de lo cualitativamente más integrada que está la división del trabajo y los flujos el comercio en la economía mundial. La mundialización ha operado una suerte de corrimiento del umbral de la contradicción entre las fuerzas productivas mundializadas y las fronteras y estados nacionales. Sin duda, esta contradicción estructural del capitalismo subsiste: basta constatar que no hay propiamente una burguesía mundial, o cómo las potencias imperialistas siguen atadas a su estado nacional para observar cómo esta brutal contradicción del capitalismo se resignifica a cada nuevo paso de su desarrollo. Pero es un hecho que el umbral de esta configuración íntima del sistema se ha corrido en el sentido de que nunca como en las últimas décadas la realidad de la economía como un todo, y de cada uno de los países y mercados nacionales o regionales que la componen, se manifiesta cada vez más como inmediatamente mundial, global, internacional. De ahí entonces que con el estallido de la crisis hayan emergido reclamos de una mayor regulación e intervención de los estados en la economía.
Pero asoma aquí una contradicción insuperable, que se expresa en los límites de la actuación de organismos como el G-20 (cuestión sobre la que volveremos enseguida). Si los mecanismos de la mundialización son los que explican el “sincronismo” tanto de la propagación como de la “reversión” de la crisis, no se sigue de ahí una tendencia hacia una eventual coordinación cualitativa de la economía mundial bajo el capitalismo. Aun globalización mediante, las fuerzas productivas bajo el capitalismo siguen sin ser directamente mundiales. Esto requeriría una división del trabajo y una planificación económica realmente internacional que desestime de plano los intereses de los estados nacionales y, sobre todo, de los estados nacionales más fuertes.
Algo que no puede ocurrir bajo el capitalismo, dado el carácter de irreductible competencia (entre capitalistas y entre Estados) de ese orden social. El financista George Soros, que sabe dónde le aprieta el zapato, señala agudamente al respecto: “Los mercados globales necesitan regulaciones globales, pero las regulaciones vigentes tienen su raíz en el principio de la soberanía nacional. Hay algunos acuerdos internacionales, como los Acuerdos de Basilea, sobre requerimientos mínimos de capital, y también hay buena cooperación entre los entes reguladores de los mercados. Pero la fuente de la autoridad es siempre el Estado soberano. No basta con reiniciar un mecanismo que se ha detenido, necesitamos crear un mecanismo regulatorio que nunca existió. El sistema financiero de cada país es sostenido por su propio gobierno. Pero a los gobiernos les preocupa su propia economía. Esto lleva a lo que podría llamarse proteccionismo financiero, que amenaza con destruir los mercados financieros globales (…). En la década del 30, el proteccionismo comercial empeoró una mala situación. En la economía actual, el ascenso del proteccionismo financiero constituye un peligro aún mayor” (La Nación, 27-12-09).
Repetimos: capitalistas en competencia (aun si son trusts o monopolios) y Estados en competencia (independientemente de todas las avanzadas formas de asociación que el sistema ha ido construyendo en su historia) sigue siendo una de las matrices irreductibles del capitalismo.
Esto es lo que explica el carácter siempre de “declaración de intenciones” que no pueden dejar de tener foros internacionales como el G-20. Como dice Michel Husson, todo lo que la burguesía puede ofrecer hoy es un gigantesco simulacro de regulación… junto con grandes discursos y cumbres ilusorias.
De todos modos, cabe dar cuenta del surgimiento del G-20. ¿Qué significa? ¿Cuál es su verdadera eficacia a la hora de sacar a la economía mundial de la crisis? A nuestro entender, se trata de una suerte de “ámbito de coordinación” internacional de las políticas económicas, de cierta importancia pero que de ninguna manera ha ido más allá de una suma de “recomendaciones” para que cada estado soberano lleve adelante. Según su conveniencia y, lo que es más importante, según sus relaciones de fuerza reales, que es lo que verdaderamente vale.
Aquí hay una estrategia muy clara: dar mayor injerencia en los asuntos económicos internacionales a países como los del BRIC (Brasil, Rusia, India y China), aparecer como “abriendo el juego” a países que no son del centro imperialista, con el objeto de sumarlos a la misma gestión conservadora y neoliberal de la crisis.
De esta manera, el G-20, lejos de las afirmaciones de Lula de que supondría “un cambio revolucionario” en la economía mundial, no significa ningún “nuevo orden” desde el punto de vista del contenido de las relaciones económicas, ni una configuración distinta respecto de que el imperialismo significa. Esto es, relaciones inevitablemente jerarquizadas al interior de la totalidad mundial (económica y política) que es el capitalismo.
En efecto representa un cambio, pero sólo de grado o “cantidad”, que se deba sumar a nuevos actores a la gestión del capitalismo neoliberal mundializado ante el debilitamiento hegemónico de EE.UU. En todo caso, es una versión más “soft” que sólo amplía la gestión del orden conservador existente, sin tocar nada de su contenido explotador, expoliador y opresor.20
Para comprobar este aserto no hay más que seguir los pasos de dirigentes tan conservadores como Hu Jintao en China, Medvedev-Putin en Rusia o el del propio Lula (perdida ya toda veleidad reformista) en Brasil, que posan de “grandes “estadistas” con la expectativa de poner a sus países “en la órbita de las grandes naciones del mundo”. No existe el menor cuestionamiento de un “concierto mundial” en el que sólo se aspira a tocar los mismos acordes conservadores y neoliberal capitalistas.
En suma, el límite estructural aquí es la propia matriz de origen del capitalismo imperialista como totalidad, que agrupa economías y estados en relaciones de jerarquización y subordinación. En este marco, la internacionalización creciente de los capitales sólo plantea en un nivel más elevado el carácter competitivo del sistema. La subsistencia de los estados nacionales y de su orden jerárquico, la ausencia de “estado mundial” y de una planificación universal, sólo posible bajo el orden socialista, es otro factor que limita severamente la recuperación estructural de la crisis.
4. La gestión de la fuerza de trabajo
Vayamos ahora a los problemas de la clase obrera a nivel mundial. Como primera cuestión, la creación de desempleo de masas y el deterioro en materia de salario y condiciones de trabajo constituyen otra de las contratendencias de la crisis para recuperar la ganancia capitalista.
Muchos analistas se preguntan por qué no ha habido una respuesta más de conjunto de los trabajadores a los ataques que universalmente lanzan los capitalistas para hacerles pagar la cuenta de la crisis. Aquí inciden diversos factores. Inicialmente, a la clase obrera siempre le es muy difícil salir a la lucha en condiciones de una escalada fenomenal del desempleo. Además, se debe tener en cuenta que, mundialmente, estamos frente a otra clase trabajadora, tanto generacionalmente como respecto de sus condiciones de contratación y conciencia. Una clase obrera más extendida, pero también más fragmentada, y que tendrá necesariamente que hacer su experiencia en las condiciones de la crisis. Finalmente, como es obvio, el ingreso a escena de los trabajadores dependerá en buena medida de hasta qué punto la mediación de la crisis funcione o se dirija a una nueva recaída.
El metabolismo social del desempleo
En el contexto anterior, el impacto del desempleo está inevitablemente marcado por una desigualdad nacional de circunstancias. Hay, sin embargo, una serie de patrones comunes: mundialmente el capitalismo logró fragmentar y dividir profundamente a la clase trabajadora en los últimos 30 años. La asalarización se extendió a ojos vista, el número de proletarios aumentó, pero con ellos creció la atomización y fragmentación de los trabajadores: se trata de una clase cuya estructura está marcada por una serie de “anillos concéntricos”.
Esto se constata palmariamente en los eslabones más débiles. Aquí, se superponen varios factores diferenciales: de relación de contratación, generacionales, étnicas y migratorias. Basta ver unos pocos datos de EE.UU. respecto del impacto diferencial del desempleo según el color de piel, edad y región del país de que se trate. También esto hace a la compleja mecánica del despertar obrero en la crisis: “Las cifras (…) subestiman el problema [del desempleo]. Un indicador (…) que incluye a las personas que han renunciado a la búsqueda de un empleo y a los trabajadores de media jornada involuntarios sugiere que uno de cada seis trabajadores está subempleado. Casi el 40% de los desempleados han estado sin trabajo durante más de un año, el porcentaje más alto desde la Gran Depresión. El dolor se hace sentir de manera desproporcionada en los hombres, los jóvenes y los negros. En los dos primeros casos, las tasas de desempleo se encuentran en el punto máximo desde la posguerra” (The Economist en La Nación, 5-12-09).
El desempleo entre la franja de edad de los 16 a los 19 años ronda, globalmente, el 25%; entre la población hispana alcanza el 30%, y entre la negra, el 40%, mientras que en la blanca “apenas” supera el 20%. Así las cosas, en EE.UU. hay una franja de 3,5 a 5 millones de jóvenes que no están en la escuela y tampoco tienen trabajo.21
Para colmo, también hay agudas diferencias regionales: “La pequeña ciudad de El Centro no es el centro de nada, excepto su poco generoso desierto. Pero El Centro ha venido recibiendo un monto inusual de atención, atento a que es el área metropolitana que tiene el peor índice de desempleo de EE.UU., 27.5% en junio, casi tres veces la tasa nacional” (The Economist, 20-8-09).
Desde otro ángulo, lo que se pone sobre la mesa es toda la rica diversidad de la clase obrera mundial en lo que hace a sus generaciones, orígenes nacionales, diferenciales étnicos, etc., y cómo esta potencial riqueza, esta “universalidad”, es aprovechada por el capitalismo para dividir, emponzoñar y empobrecer al conjunto de la clase trabajadora internacional.
Mundialmente, los gobiernos capitalistas se las ingeniaron en las últimas décadas para dividir cada clase obrera nacional en diversas situaciones de contratación, una más frágil que la otra. Estas franjas frágiles fueron la primera variable de ajuste de la crisis. En el caso de EE.UU., la inmigración latina y la clase obrera de color; en la Unión Europea, la migración africana o asiática; en China, el proletariado venido del campo; en países latinoamericanos como la Argentina –socialmente más “homogéneo”–, la variable de ajuste son los contratados.
En todos estos casos, esta importantísima porción (quizá la mitad) de la clase obrera mundial opera como válvula de seguridad del sistema, que permite dejar en la calle a la franja más débil de la clase obrera: es el caso de España, donde no hay otra explicación de cómo convivir sin tremendos sobresaltos con una tasa oficial de desempleo del 20%. Este sector “variable de ajuste” –conceptualmente, víctimas de una de las leyes contrarrestantes a la crisis bajo el capitalismo– evita afectar centralmente a las porciones más estables de la clase obrera. Funcionan así a modo de colchón social para despedir en masa sin que se produzca una respuesta a la altura de la agresión.
Este patrón explica materialmente la ausencia, hasta ahora, de una reacción obrera proporcional al ataque en curso: “Los cambios estructurales en Europa sugieren que los puestos de trabajo se van a perder más rápido que en caídas económicas anteriores. Los contratos temporarios han proliferado en muchos países, a expensas de la dificultad de despedir trabajadores permanentes. Mucha de la reducción del desempleo en Europa en estas últimas décadas fue debido al rápido crecimiento en este tipo de contratos. Ahora el proceso está yendo en sentido inverso. En España, el ejemplo más extremo de mercado de trabajo ‘dual’, todos los puestos de trabajo perdidos el año pasado han sido de temporales. En Francia, el empleo temporario ha caído en un quinto. Los puestos de trabajo permanentes prácticamente no han sido afectados. Aunque la profusión de los contratos temporarios ha traído mayor flexibilidad, ha dejado caer el mayor peso del ajuste desproporcionadamente sobre los menos calificados, los jóvenes y los inmigrantes. La mayor proporción de inmigrantes en la fuerza de trabajo europea también hace que el patrón del desempleo se sienta menos” (The Economist, 12-3-09).
Luego se da el ejemplo de Japón, también aleccionador en este sentido: “A pesar de que tiene pocos inmigrantes, Japón también está mostrando las consecuencias de un mercado laboral dual. Su fuerza de trabajo está más dividida que en cualquier otro país industrializado. Los trabajadores ‘regulares’ gozan de una fuerte protección; el ejército flotante de temporarios, contratados y trabajadores de medio tiempo no tiene prácticamente ninguna. Desde 1990, la ‘década perdida’, las empresas se han apoyado crecientemente en estos irregulares, que ahora representan un tercio de la fuerza laboral, por encima de sólo el 20% en 1990” (ídem).
Lo anterior no quita que el carácter histórico de los índices de desempleo exprese una acumulación de tensiones y la eventualidad de situaciones de desequilibrio social que pueden terminar estallando abruptamente. Porque en caso de una recaída en la crisis y de pasar al cierre liso y llano de plantas, el “primer anillo” de trabajadores con contratos estables quedaría en la línea de fuego, lo que podría constituir un elemento de salto en la dinámica de la crisis.
La difícil mecánica del despertar obrero
El señalado problema estructural se combina con otro que atañe más a la subjetividad de la reacción frente al derrumbe que rodea a la clase trabajadora: “Creo que el primer efecto de la crisis no va a ser poner a la gente en movimiento, sino darles miedo, y ponerlos temerosos por sus empleos, si es que todavía tienen uno. Pero luego de un cierto punto, generalmente las cosas cambian. La diferencia entre los 70 y ahora es que cuando la crisis impactó a mediados de esa década [en EE.UU.], ya había pasado el pico del ascenso de aquella época, tanto en términos del movimiento de la mujer como del ‘poder negro’; pero también el movimiento laboral había pasado su punto más alto. Desde ya que no estamos en un ascenso todavía. La trayectoria es diferente ahora. Uno debe ser cauto en los pronósticos, pero si alguna vez hubo una convergencia de condiciones que pueden presionar las cosas en una dirección correcta, creo que ha comenzado a decantar ahora” (Kim Moody, “Perspectivas para un nuevo movimiento obrero”, ISR 64, marzo-abril 2009).
Ese miedo se desprende precisamente de la certeza de “muerte social” que significa el desempleo (fenómeno observado en Argentina en ocasión de la crisis de 2001-2002). La cobertura social varía de región en región (y de país en país), haciendo más o menos dramática la circunstancia de estar desocupado. Por ejemplo, globalmente, la cobertura social es mucho más importante en Europa continental que en EE.UU., Inglaterra o Asia. En EE.UU., si la tasa de desempleo es la más alta en 25 años, conseguir un nuevo empleo es más difícil que en los últimos 50 años: “Los despidos masivos de obreros y empleados en EEUU son un barómetro y marcan el momento en que la crisis comienza a salir de la ‘superestructura’ económico financiera y a meterse dentro de la sociedad estadounidense. La desocupación, ya ocurra en el mundo subdesarrollado o en el imperio, es una instancia límite, donde la prioridad es el riesgo de la supervivencia del individuo y su familia. Ya no se trata de una devaluación de su salario por aumento de los precios, sino de la desaparición del salario y de la capacidad del consumo, con la disgregación de la conducta social que conlleva. Un desocupado (que ha perdido su universo de consumo y de supervivencia, incluido el de su familia) no puede ser contenido con ‘inyecciones financieras’ o con ‘asistencialismo’; requiere de una solución estructural” (“Los emergentes de la recesión”, en www.socialismo-o-barbarie.org).
Esta realidad se expresa en la tendencia de que siempre a la clase obrera la ha resultado más difícil enfrentar situaciones de despidos en masa; por lo menos, en un primer momento. Es que cuesta hacerse una composición de lugar y encontrar puntos de apoyo cuando el mundo se derrumba alrededor; además, en el lugar de trabajo, esto pone materialmente a la clase obrera a la defensiva, a diferencia que las situaciones de pleno empleo, que favorecen la presión por la recuperación del salario o las condiciones de trabajo: “La crisis económica ha hecho a los empleadores más militantes en su demanda para impulsar austeridad y liquidar concesiones. Una estrategia ha sido el recorte en la negociación de seguros de salud para empleados y jubilados. Otra estrategia de emergencia es la de redefinir –o incluso evadir– la obligación de pagar jubilaciones, como ha ocurrido en las ramas del acero y automotriz, así como en numerosas empresas no sindicalizadas. La intensificación del ritmo de trabajo está también ocurriendo en la medida que los trabajadores se ven empujados a dejar de lado francos, vacaciones, paradas en la jornada laboral, y así sucesivamente. Y los capitalistas están incrementando el uso de los procedimientos de bancarrota (o la amenaza de ellos) para romper los convenios sindicales e imponer severos recortes en materia de salarios y beneficios” (International Socialist Review, julio-agosto 2009).
El metabolismo social de desempleo funciona así, inicialmente, como un mecanismo inhibidor: psicológicamente se trata de la idea de que “a mí no me va a tocar” o de que la crisis “sólo será pasajera”. Esto puede detonar una reacción posterior (mecánica de la parálisis a la rebelión social que vivimos en la Argentina a comienzos del siglo). Pero al comienzo “es inevitable que todavía haya, a pesar de la severidad de la caída, una aquiescencia residual en el ‘mercado’, inclusive entre los trabajadores. Muchos están paralizados por el colapso económico. Hay inclusive una visión ingenua entre muchos trabajadores de que la crisis va a ser ‘temporaria’, que terminará a fin de año” (Socialism Today 126).
Lo mismo se registra, por ejemplo, en Irlanda: “Los salvatajes del gobierno han causado un profundo repudio y están presionando a la gente hacia la izquierda, hacia la actividad y la lucha. Muchos están furiosos con que el gobierno corra a salvar a los que causaron la crisis financiera, al mismo tiempo que recorta empleo y salarios. Pero, al mismo tiempo, la propaganda de los medios de comunicación y del gobierno y el impacto de la crisis golpean a la gente llevándola hacia atrás. Junto con la bronca hay también el miedo y la confusión acerca de qué se puede hacer” (ídem).
De esta manera, factores estructurales y “psicológicos” se combinan para dificultar la reacción de la clase trabajadora a los ataques capitalistas. Y sin embargo, andando el tiempo, puede comenzar a hacerse valer la ley dialéctica del salto de cantidad en calidad: cuando los ataques afecten ya a la mayoría social de los trabajadores, cuando no queden recursos económicos y subjetivos como para creer que a uno no le va a tocar, cuando comienzan, aquí o allá, a darse experiencias de lucha que sirven de punto de referencia, o incluso cuando ocurre una “recuperación” respecto del pico más dramático de caída de la crisis (como ocurre ahora) la situación puede virar 180 grados: los trabajadores han vivido un proceso de saturación, de absorción lenta de una humillación tras otra, hasta un punto en el que se da una cristalización en su descontento por los abusos que han recibido. Y allí sobreviene la rebelión.
Así ocurrió en los EE.UU. de la Gran Depresión a partir de 1933: “Años de derrotas y privaciones entraron en la ebullición de la bronca y la explosión. Incluso con entre 12 y 17 millones de desempleados, la clase obrera tomó la oportunidad para una contraofensiva. Roosvelt, o al menos así lo vieron, había ‘garantizado a los trabajadores el derecho a sumarse a un sindicato’. Por debajo de esta explosión de militancia estaba la extendida creencia en 1933 de que la caída económica ya había alcanzado su piso. Ahora era el tiempo de pelear. Como informó la AFL, había ‘un virtual levantamiento de los trabajadores para lograr su afiliación’. En fábrica tras fábrica los trabajadores estaban llevando adelante asambleas de masas donde los obreros manifestaban su ‘deseo de organizarse’. La tradición del ‘open shop’ [lugar de trabajo libre de sindicalización] quedó bajo asedio” (John Newsinger, “1934: el año de la contraofensiva”, ISR, marzo 2009).
En fin, la distancia entre el constante empeoramiento de la situación objetiva y la conciencia de la clase obrera podría tender, dialécticamente, a cerrarse en el próximo período. Eventos explosivos podrían ayudar en esta dinámica. Al borde del abismo, la masa de los trabajadores podría comenzar difusamente a cuestionar el sistema capitalista, la más de las veces sin ideas claras acerca de qué debe reemplazarlo.
Es precisamente esta misma ley materialista dialéctica la que se expresó, fragmentariamente, en la toma de rehenes en Francia, o en las primeras ocupaciones de fábrica en Inglaterra en décadas y décadas: “Impedir que el ejecutivo deje la planta era nuestra última chance. No teníamos ninguna otra alternativa” (The Independent, Londres, 16-3-09).
En síntesis, la dialéctica de la lucha de clases puede terminar haciendo de la necesidad de enfrentar la catástrofe una virtud para empujar a la clase obrera mundial a la lucha: “En el camino especulativo hacia el equilibrio capitalista hay muchos obstáculos gigantescos: el caos del mercado mundial, el desbaratamiento de los sistemas monetarios, el dominio del militarismo, la amenaza de la guerra, la falta de confianza en el futuro. Las fuerzas elementales del capitalismo están buscando vías de escape entre pilas de obstáculos. Pero estas mismas fuerzas fustigan a la clase obrera y la impulsan hacia adelante” (León Trotsky, en www.socialismo-o-barbarie.org).
Sobre todo, si el actual amesetamiento de la crisis le permite a los trabajadores recobrar confianza en sí mismos, tal como ocurrió en la crisis de los años 30: el ascenso obrero en EE.UU. comenzó en 1933 y no en 1929, precisamente en un momento en que la Depresión parecía haberse “superado”. En todo caso, se trata de otra de las tendencias contradictorias que la actual “recuperación” podría movilizar en materia de respuesta obrera a la crisis.
El posible surgimiento de un nuevo movimiento obrero
“Por primera vez en toda mi vida, estoy viendo algunos líderes sindicales [estadounidenses] que toman la cuestión racial. Esto es muy inusual. Generalmente no les interesa; de hecho, le tienen miedo. Ellos tienen que hablar para sus bases blancas, en muchos casos perfectos racistas” (Kim Moody).
Marx utiliza dos conceptos para dar cuenta de la situación de la clase obrera: los planos de la clase en sí (es decir, su situación “estructural”) y la clase para sí (sus niveles de conciencia y organización). Estos planos son decisivos para comprender hoy el impacto de la crisis y los inhibidores y desencadenantes de la lucha. La clase obrera a nivel mundial –más allá de sus desigualdades– emerge en esta crisis luego de prácticamente 30 años de contrarreformas y transformaciones antiobreras, tanto en el plano estructural como sindical y político. De ahí que la respuesta frente a la agresión capitalista de hacerle pagar la crisis no pueda ser mecánica.
Estructuralmente, ya hemos hecho referencia a las condiciones de atomización y fragmentación en toda una serie de condiciones contractuales, junto con el rol que cumplen la inmigración, el factor étnico, la “exportación” a otro país (los EE.UU.) de franjas enteras de la clase obrera –como ocurre en Centroamérica– y las burocracias sindicales, que retomaremos más abajo.
Pero a este elemento estructural está empezando a sobreimprimirse –a niveles todavía difíciles de cuantificar– otro de orden revolucionario en el terreno de la subjetividad. Por ejemplo, en EE.UU. está planteada una resindicalización de la clase trabajadora. Pero la ministra de Trabajo de Obama, Hilda Solís, ha resultado a este respecto el mismo “fiasco” que el gobierno de Obama en todas las áreas de su gestión: “En la campaña presidencial de Obama, que fue apoyada económicamente por los aparatos sindicales, el candidato se comprometió a modificar la legislación [laboral]. La reforma legislativa se llamaba Employee Free Choice Act (ley para la libre elección de los empleados). Si más del 50% de los trabajadores firmaban la lista sindical (card check), no sería necesario el voto secreto para establecer una representación sindical, que el empresariado debería reconocer y con la cual debería firmarse un contrato colectivo (…). El proyecto de reforma de ley comenzó a discutirse en comisiones del Congreso en marzo pasado (2009) [y rápidamente quedó en la nada]” (Charles-André Udry, “El ejemplo Obama y General Motors”, 12-6-09, en www.socialismo-o-barbarie.org).
Si en la década del 50, el 35% de la clase obrera estadounidense estaba sindicalizada, ahora a duras penas alcanza el 8%. Hoy, para formar un sindicato en el lugar de trabajo hay que pasar por un plebiscito secreto que lo autorice, y que las más de las veces es manipulado por la patronal: “Para comprender esta situación puede ser útil, y quizá necesario, recordar el sistema legal de sindicalización en EE.UU. Según las leyes vigentes en EE.UU., para obtener el derecho a organizarse sindicalmente, ser reconocido por la patronal y poder firmar un contrato colectivo, hay que pasar por el proceso siguiente: un trabajador pide un documento de adhesión a un sindicato (card check). Lo hace firmar por sus compañeros de trabajo. Una vez que ha reunido la firma del 30% de los trabajadores de una unidad de trabajo (una empresa), existe formalmente una estructura para negociar un contrato. En ese momento, la patronal puede exigir un voto secreto para saber si los trabajadores de la empresa quieren o no la sindicalización. La táctica de los militantes –frente a esta votación de hecho controlada por la empresa– consiste en hacer firmar la lista sindical por más del 50%, o mejor aún, por el 60% de los trabajadores, con el fin de asegurarse un voto superior al 50%. La patronal, desde que conoce el proceso de sindicalización, empieza campañas de amenazas que van del chantaje con el cierre de la empresa si hay sindicalización hasta el despido de los activistas sindicales, pasando por la intervención de grupos profesionales (psicólogos, juristas, etc., que se dirigen a asambleas de trabajadores obligados a escucharlos) especializados en campañas antisindicales. Es una práctica floreciente en EE.UU. Su objetivo: obtener una mayoría contraria a la sindicalización de la empresa cuando tenga lugar la votación” (ídem).
Sin embargo, al calor de la crisis, podrían estar abriéndose grietas en esta situación, por donde podría pasar un proceso de reorganización sindical de sectores de los trabajadores estadounidenses, como ocurrió también en los años ’30: “En junio de 1933, el Congreso estadounidense aprobó la ley de recuperación industrial (NIRA), el núcleo del llamado ‘Primer Nuevo Trato’. La ley proveía apoyo estatal a las firmas para formar asociaciones encargadas de establecer regulaciones para su rama industrial, que incluían salarios, horario y condiciones de trabajo. La administración adoptó así una estrategia corporativa para ‘reestablecer la estabilidad industrial’ garantizando el statu quo de trabajadores y patrones, uno en posesión de poco, el otro en posesión de mucho (…). Mientras que Roosevelt no buscaba con esto más que fortalecer la AFL [la vieja burocracia sindical], esto tuvo un efecto electrizante en la clase obrera”, porque abrió una grieta por donde se proceso un salto histórico en la organización de los trabajadores estadounidenses (John Newsinger, cit.).
Volviendo a la actualidad: “El 10 de marzo pasado, United Tecnologies, golpeada por la crisis económica, se transformó en el último gigante industrial en anunciar despidos masivos, recortando la fuerza de trabajo en 11.600 personas, alrededor del 5%. El desempleo en el mundo desarrollado está alcanzando niveles no vistos por décadas. Sin embargo, incluso si los períodos de alto desempleo son una desgracia, parece que podrían ser buenos para los derechos de los trabajadores. La crisis capitalista ha fortalecido las perspectivas de los sindicatos, los cuales son vistos más positivamente en EE.UU. de lo que ocurrió desde que Jimmy Carter ocupó la presidencia” (The Economist, 12-3-09). Así, una de las posibles tendencias de la crisis en la dimensión de clase para sí de los trabajadores a nivel mundial es la eventualidad de desarrollos progresivos en el terreno de la organización de los trabajadores al calor de la crisis.
Un ejemplo obvio por su importancia es el de EE.UU.: “Las direcciones tradicionales del movimiento obrero norteamericano –la UAW (sindicato automotriz), los trabajadores del acero, etc. – no están llamadas a ser la vanguardia de lo que ocurra. Están colocados completamente a la defensiva, y no veo cambio en eso. Pero podemos mirar hacia otros lugares, en lugares tales como los trabajadores de empaque de carne, una de las pocas industrias donde la densidad sindical ha crecido en los últimos años. Se han visto obligados a establecer relaciones con movimientos sociales, con grupos en el Sur, y particularmente con trabajadores inmigrantes (…). Creo que organizar el Sur es la clave en toda esta cuestión. Los inmigrantes van a jugar un papel en esto, lo mismo que los trabajadores negros, así como una pequeña porción de trabajadores blancos que sostuvieron a Obama y que están dispuestos a ir más allá de su tradicional racismo” (K. Moody, cit.).
Por suùesto, buscando inhibir estos posibles desarrollos en materia de lucha y organización está el decisivo papel de las burocracias sindicales en mediar todo proceso de lucha y reorganización. Ver, por ejemplo, su siniestro rol en las automotrices de EE.UU., entregando 40.000 puestos de trabajo en General Motors a cambio de transformarse en accionistas principales de la empresa y firmando un paz social por seis años. Una verdadera traición histórica que tiró para abajo toda posible resistencia obrera en EE.UU. en este primer tramo de la crisis: “Fue durante los años 1930 que la UAW (Sindicato de Trabajadores de las Automotrices) entraron en escena mediante dramáticas ocupaciones de fábrica lideradas por comunistas, socialistas y otros radicales. Hoy, la UAW, sin embargo, es una organización muy diferente. Ha llevado la muy largamente establecida estrategia de conciliación con los empleadores a una conclusión extrema transformándose, por la vía de los fondos de salud, en el mayor propietario de acciones, junto con el gobierno de EE.UU., de General Motors, y el mayoritario en Chrysler (el 55%). Para alcanzar esta extraña forma de participación empresaria, el sindicato acordó una paz social por seis años, eliminar normas laborales negociadas a lo largo de décadas, cortar pagos de horas extras, y más concesiones aún. El resultado de todo esto es la virtual eliminación de las diferencias entre las plantas organizadas por la UAW y las no sindicalizadas” (Lee Sustar, “Los trabajadores estadounidenses en la crisis. ¿Resistencia o retroceso?”, ISR, julio-agosto 2009).
Véase también el caso de Francia, donde luego de dos o tres jornadas de lucha nacionales masivas (nunca con continuidad), las burocracias de la CFDT y la CGT no llamaron a nada más y dejaron aisladas multitud de luchas que se desataron a lo largo del año pasado. Asimismo, es ilustrativo el caso irlandés (uno de los países de la Unión Europea donde la crisis pegó más fuerte): “La bronca [por el rescate a los bancos] obligó al Congreso Sindical de Irlanda (ICTU) a responder forzándolo a llamar a una manifestación nacional en Dublín contra las medidas del gobierno. Esto ocurrió respondiendo a las presiones primariamente del sector público, pero el ICTU y los sindicatos individuales no están haciendo prácticamente nada para pelear los efectos de la crisis en el sector privado. Esta actuación es una desgracia y ayuda al gobierno en sus planes de ‘divide y reinarás’, ayudándolo a la vez a lograr cierto éxito en sus ataques al propio sector público” (Socialism Today 129).
Y, por último, veamos un ejemplo asiático: “Un pequeño pedazo de tierra, que lleva dos horas de manejo de una punta a la otra, revela mucho sobre la transformación económica de este vasto país. Esta franja del sur de China va desde Guangzhou, el viejo puerto del tratado reservado para los extranjeros antes de que Mao los expulsara, a Shenzhen, la ciudad establecida luego de la muerte de Mao como un experimento de empresa privada. A lo largo de las décadas pasadas se transformó en una de las máquinas económicas de más acelerado crecimiento mundial, un núcleo global en la manufactura de ropa, zapatos y electrónicos, con decenas de millones de obreros inmigrantes. Ahora esta región está sufriendo una notable contracción” (The Economist, 19-2-09).
En todo caso, de producirse una nueva recaída, la crisis económica mundial podría terminar echando al ruedo nuevos e inmensos batallones de la clase obrera mundial hoy todavía “vírgenes” desde el punto de vista sindical y político, obligándolos a hacer sus primeras experiencias en medio de las actuales duras condiciones: desde China hasta el sur de EE.UU., pasando por regiones con más tradición como Europa y Latinoamérica, que sin duda sigue siendo la región más avanzada de la lucha de clases mundial. La entrada a la palestra de la lucha de clases de esta nueva generación obrera es otro factor que podría agravar todos los desarrollos de la situación mundial en el mediano plazo.
5. La economía capitalista ante una crisis histórica
“Mirando atrás, Sidney Lens, una joven trotskista entonces, recuerda como ‘una tónica radical reemplazó la desmoralización de comienzos de los años 30’. Eran épocas cuando ‘un izquierdista entre miles de obreros’ era suficiente para darle al grupo dirección y estímulo” (John Newsinger).
Como hemos señalado, los rescates estatales mediatizaron las tendencias más catastróficas de la crisis. Hasta el momento, es un hecho que se ha evitado una nueva Gran Depresión de la economía mundial, y con ella un acontecimiento de magnitud histórica que rompa el equilibrio entre los Estados y las clases a nivel mundial.
Desde hace décadas que el mundo capitalista no vive una revolución social, lo que expresa una relativa estabilidad sociopolítica más general.22 Pero atención: acontecimientos como la crisis actual, de profundizarse por la vía de una recaída, podrían comprometer ese delicado equilibrio.
Como la crisis fue parada al borde del abismo, la economía mundial no llegó a caer por el despeñadero de una depresión. Este hecho material ha mediatizado todos los desarrollos. Por un lado, el equilibrio no se ha roto en las relaciones entre Estados, en las que no se verificó un salto cualitativo en las tendencias proteccionistas al “sálvese quien pueda”. Por el otro, en lo que hace a la lucha entre las clases, esa mediatización, sumada a la ardua mecánica del despertar obrero en condiciones de desempleo de masas y fragmentación de la fuerza de trabajo, han llevado a un escenario contradictorio en el terreno de la clase obrera. Esto es, la ausencia de un ascenso de las luchas de conjunto, combinado con ciertas tendencias, aún incipientes, a la recomposición del movimiento obrero.
Así parecen crecer, aunque muy desigualmente, procesos todavía embrionarios de recomposición, experiencias de búsqueda de sindicalización de nuevos sectores de la clase obrera, como está ocurriendo desde Costa Rica a EE.UU., pasando por la Argentina y otros países.23
Al mismo tiempo, esto parece estar teniendo lugar sin que, por ahora, se verifique un ascenso de las luchas de la clase obrera mundial. Ni en Europa occidental, ni en EE.UU., ni en China (por señalar algunas las regiones centrales, a las que cabe agregar Japón) hay ascenso, lo que, salvo para Europa occidental, tiene cierta lógica considerando el bajísimo punto de partida.24
Es en Europa occidental donde se verifican más procesos de lucha de las regiones citadas, desde los secuestros de patrones en Francia hasta algunas ocupaciones de fábrica en Gran Bretaña, subrayando especialmente la rebelión popular en Grecia de fines de 2008, que sigue marcando la situación política en ese país. Pero en los principales países de Europa occidental, es un hecho que hasta el momento la mediación de las burocracias sindicales no ha podido ser superada para dar lugar a un ascenso de conjunto: el proceso de la lucha sigue bajo el signo de la fragmentación.
En el caso de China, las ya señaladas telarañas mentales, entre otros múltiples factores, deben ser resueltas para que su clase obrera se ponga de pie.25
Pero una de las claves mayores es EE.UU. Desde la época de Lenin y Trotsky se decía que Estados Unidos era una zona “libre de comunismo”. Incluso se ha llegado a afirmar que sería un país donde “no existe la lucha de clases”. Las tradiciones de lucha de comienzos del siglo XX (la experiencia de la International Workers of the World-IWW), de la década del 30 (el mayor ascenso obrero hasta hoy en EE.UU.) y la de la década del 60 (Vietnam y la lucha por los derechos civiles) del siglo pasado están para demostrar la evidente falsedad de este aserto.
Sin embargo, la ausencia de una escalada de luchas durante este primer tramo de la crisis parecería renovar esta ideología o falso prejuicio. Esto es lo que explica, en gran medida, por qué Obama no es un nuevo Roosevelt: en última instancia, porque no hay ascenso en EEUU de las luchas sociales.
En todo caso, podemos afirmar que pese a todas estas afirmaciones idealistas sobre Estados Unidos, allí también rigen las leyes de la lucha de clases y si la crisis termina recrudecieando de manera que tienda a superar las diversas mediaciones, seguramente se vivirá el primer ascenso en décadas. Una nueva recaída en la crisis, en medio, además, de un desempleo de masas histórico en el país del norte, está llamada a tener, más pronto que tarde, las más dramáticas consecuencias.
Incluso para EE.UU., la perspectiva de un salto en las luchas obreras y populares está inscrita en las tendencias de la situación mundial ante la eventualidad del ingreso a escena de una nueva generación obrera: desde los 130 millones de obreros de origen rural chino hasta los componentes inmigrantes y no sindicalizados en EE.UU., pasando por la inestable situación marcada por la rebelión popular en Grecia y la lucha de clases latinoamericana, componentes que empiezan a desarrollar hoy materialmente sus primeras experiencias vitales en medio de la crisis económica mundial más grave desde los años 30.
¿Crisis cíclica o histórica?
Las reflexiones anteriores nos obligan a volver al terreno material de la crisis. Como advertimos en estas páginas un año atrás, ante un acontecimiento de alcances históricos como la crisis actual, y ante la acumulación de dramáticos desequilibrios que ésta implica, sería de una ceguera monumental dar definiciones que cierren prematuramente procesos abiertos y que están llamados a tener efectos duraderos sobre la economía, la política y la lucha de clases a nivel mundial por los próximos años.26
Henryk Grossmann insistía en que las crisis eran el escenario donde el capitalismo encontraba las vías para desviar su tendencia al “derrumbe”: un momento no sólo de “hundimiento”, sino también de “fuga hacia adelante” de la crisis mediante los mecanismos que ella pone en juego. Sin embargo, planteaba también que el evento mismo de la crisis no solamente servía para desviar el curso “catastrófico” de la acumulación capitalista: revelaba también las contradicciones mortales que lo atraviesan de cabo a rabo.
Con ese marco conceptual, hay que intentar dar una caracterización global de la crisis capitalista actual. No se trata de una mera crisis “cíclica”, de las que habitualmente pautan el ritmo de la acumulación capitalista. Estas crisis cíclicas, en Marx, ocurrían acompañando el ciclo del capital industrial, pautado por un “ritmo” que hacía que cada 8 o 10 años se viviera una crisis relacionado con la desvalorización del capital fijo y su reemplazo por una nueva matriz productiva.
En la actual crisis, lo que está en juego no es una simple “regularidad”: está en cuestión la posibilidad misma de emplear en forma productiva el plusvalor incrementado obtenido. Existe una dificultad enorme para encontrar ramas productivas que relancen de conjunto la acumulación hacia adelante. Lo que está cuestionado es la articulación de la economía mundial (los desbalances y desequilibrios que la atraviesan a la misma a nivel global). Y por ende, estamos en presencia de una serie de problemas estructurales, más que de un mero ciclo de la dinámica del desarrollo capitalista: “Si las crisis pueden siempre contrarrestar la caída en la tasa de ganancia, en este sentido Marx estaría equivocado en ver en esta ley [la tendencia decreciente de la tasa de ganancia] la campana que dobla a muerto para el capitalismo, dado que el sistema ha sobrevivido crisis recurrentes en los últimos 180 años. Pero aquellos que se apoyan en este argumento asumen que la reestructuración del sistema siempre puede tomar forma de manera que golpee a algunos capitalistas pero no a otros. Michael Kidron presentó un verdadero desafío a este esquema en los años 1970. Estaba basado en la comprensión que el desarrollo del capitalismo no era simplemente cíclico, sino que siempre implicaba transformaciones a lo largo del tiempo” (Chris Harman, “La tasa de ganancia y el mundo de hoy”). Esto es, el capitalismo también tiene edad, y no es igual la potencial dinámica de sus crisis en su etapa de ascenso que en la de su apogeo o en la de decadencia.
León Trotsky se refería a este orden de problemas respecto de la curva de desarrollo del capitalismo en los debates con el economista Kondratiev en la década del 20, concepto con el cual Trotsky buscaba dilucidar la mecánica de la evolución más de conjunto del sistema.
Trotsky tenía la virtud dialéctica que en esta categoría incluía no sólo los factores “inmanentes”, económicos, del ciclo capitalista, sino lo que él llamaba las “condiciones más generales de la acumulación”: los factores no estrictamente económicos, desde el descubrimiento de nuevos mercados hasta el factor lucha de clases.
En todo caso, la curva de desarrollo capitalista sólo se puede trazar con posterioridad al desarrollo de los acontecimientos, en la medida en que su evolución depende también de estas condiciones generales de la acumulación, “extrínsecas” al mecanismo económico propiamente dicho. Los elementos políticos y de lucha de clases cuyos desarrollos siempre están abiertos, son imposibles de predeterminar, ya que dependen del resultado de la lucha misma: “Por lo que se refiere a las fases largas (de cincuenta años) de la tendencia de la evolución capitalista, para las cuales el profesor Kondratiev sugiere, infundadamente, el uso del término ‘ciclos’, debemos destacar que el carácter y duración están determinados no por la dinámica interna de la economía capitalista, sino por las condiciones externas que constituyen la estructura de la evolución capitalista. La adquisición para el capitalismo de nuevos países y continentes, el descubrimiento de nuevos recursos naturales y, en el despertar de éstos, hechos mayores de orden ‘superestructural’ tales como las guerras y las revoluciones, determinan el carácter y el reemplazo de las épocas ascendentes, estancadas o declinantes del desarrollo capitalista” (León Trotsky, “La curva de desarrollo capitalista”).
En síntesis: la curva general del desarrollo de la actual crisis depende también, y no puede ser de otra manera, de la lucha de clases. La crisis tiene todos los ingredientes para configurar un escenario en que se ponga en juego la matriz misma del capitalismo neoliberal, y no simplemente constituirse en una circunstancia más dentro del marco de un ciclo económico “ascendente”.
Hacia un salto en la lucha de clases mundial
“Una encuesta realizada en abril pasado encontró que sólo el 53% de los estadounidenses piensa que el capitalismo es mejor al socialismo, con un 20% prefiriendo el socialismo y un 27% sin claridad. Son números alarmantes para los defensores del libre mercado” (The Economist, 28-5-09).
Nada de esto implica que el neoliberalismo capitalista vaya a ser superado “automáticamente”: como acabamos de señalar, dependerá del desarrollo concreto de la lucha de clases mundial.
Pero las contradicciones que revela la crisis hacen aflorar a la superficie las fallas más estructurales que atraviesan al orden capitalista, y que categóricamente exceden una consideración de la crisis como meramente “cíclica”. De ahí que empleemos la categoría de crisis histórica: “Esta crisis representa el más grande fracaso del libre mercado desde la II Guerra Mundial. Hasta ahora, los economistas han argumentado que el mercado es autorregulado; esta fantasía ha sido destruida. Esta crisis ha llevado a una corrida contra el sistema bancario mundial, una quiebra del mercado bursátil, y ha abierto la puerta a la más larga y profunda recesión de la posguerra. Ésta no es una típica crisis cíclica, que el capitalismo generalmente tiene cada una década más o menos, sino una crisis sistémica” (Joel Gier, “La peor crisis capitalista desde los años 30”, ISR 62).
Por eso mismo, es imprescindible en la evaluación de la dinámica de la crisis no quedarse por detrás de sus posibles implicancias. Sobre todo, se trata de entender las tendencias subyacentes que hacen a la profundidad histórica y estructural de la crisis, las cuales sin duda se manifestarán por la vía de una serie de alzas y bajas que seguramente confundirían el cuadro de conjunto si nos atuviéramos simplemente a ellas. Es lo que ocurre hoy con la “euforia” de los mercados, en recuperación desde marzo del 2009, o respecto de las incipientes tendencias a la recuperación del producto mundial.
Sin embargo, como señalara agudamente el marxista consejista Paul Mattick, incluso las crisis “cíclicas” no son más que una “réplica condensada” de las tendencias de largo plazo a la crisis capitalista. Por lo tanto, la evaluación de la actual dinámica de la crisis (y de su posible “recuperación”) depende no tanto de los desarrollos de superficie, sino de las tendencias y contradicciones íntimas subyacentes en el capitalismo mundial, que todos los analistas reconocen que no han sido modificadas un ápice.
Como totalidad mundial, de conjunto, se ha ingresado en una nueva situación mundial cuyos desarrollos están llamados a seguir como la sombra al cuerpo, aunque nunca mecánicamente, los altibajos de la crisis mundial. En todo caso, algo es categórico: ante la eventualidad de una nueva recaída, está en el horizonte la posibilidad de rupturas reales en el equilibrio capitalista. Se están dando las condiciones materiales para un proceso de ascenso de la lucha de clases mundial que para nada puede ser excluido a priori. Por el contrario, es uno de los elementos que planteados ante la perspectiva de la continuidad de la crisis, y que de confirmarse apuntará al agravamiento de todos los desarrollos de la nueva situación mundial por la que estamos atravesando.
Por otra parte, este hecho objetivo ocurriría en las condiciones históricas subjetivas creadas por la liberación de energías que estratégicamente significó la caída del estalinismo. Y, por tanto, la eventual creación de condiciones políticas para una acción más autodeterminada de los explotados y oprimidos, en particular de la clase obrera, que en determinadas regiones del globo se está ubicando –si bien todavía lentamente– más en el centro de la escena.
En conclusión, crisis y lucha de clases seguirán entrelazándose, realimentándose mutuamente, sobre todo si se verifica que el actual “respiro” es de corto alcance y que, de una u otra manera, sólo prepara nuevas recaídas.
Por nuestra parte, sobre lo que constituye la más grave crisis económica mundial desde los años 30, sólo queremos volver a subrayar que estamos viviendo una crisis que plantea problemas estructurales en la configuración del capitalismo mundial. Hasta el momento, estos problemas ni siquiera comenzaron a abordarse, y están llamados a producir nuevos giros en la situación económica mundial. Con estos desarrollos se confirmará si estamos “simplemente” ante una gran recesión o en plena primera Gran Depresión del siglo XXI, de la cual, lucha de clases mediante, podría emerger un sistema profundamente modificado.
Notas:
1 En las economías del Sur del mundo, el impacto ha sido mucho más mediado. No podemos dedicarnos aquí a las razones de este “desacople”.
2 En el Foro Empresario de Davos en enero del 2009 se podían escuchar opiniones como la siguiente: “El laissez faire no funciona, pero tampoco el comunismo”, y el oligárquico diario argentino La Nación daba cuenta de un “clima de derrota generalizado” entre los empresarios (2-2-09).
3 Digamos que tanta “euforia” no puede opacar que en la década que va de fines de 1999 a finales del 2009 las acciones que cotizan en la Bolsa de Nueva York perdieron 0,5% al año: se trata de su peor desempeño en una década en los casi 200 años de historia de la bolsa de Wall Street, incluso superando la caída del 0,2% anual que sufrieron las acciones durante los años de la Gran Depresión.
4 Se estima que este año 2010 el PBI de EE.UU. crecerá el 3% (para 2011 las previsiones se hacen más difusas). Pero en noviembre de 2009, la producción manufacturera continuaba un 13,3% por debajo de su nivel en igual mes del 2007.
5 Yendo más allá de EE.UU., China nunca cayó en recesión y las principales economías de la Unión Europea ya han salido de ella, al menos por ahora: “Mientras países como EE.UU., Japón, Francia y Alemania retomaron la senda del crecimiento en el tercer trimestre de 2009, Gran Bretaña cayó un 0,3% y pasó a ser el último de los integrantes del G 20 en superar la recesión. Los economistas prevén una expansión de un 0,9% en 2010”, en Wall Street Journal Americas (WSJA), 8-1-10.
6 John Mauldin, La Nación, 8-11-09. Agreguémosle a esto que la semana laboral promedio en los EEUU se redujo a 33 horas, frente a las 33,6 de hace un año, el menor nivel en la historia de ese país.
7 Algo de esto acaba de anunciar Rodrigo Zapatero en España, con el agravante de que allí la tasa de desempleo oficial ronda el 20%.
8 En este sentido, hay que recordar que la Gran Depresión de los años 30 sólo se resolvió realmente con la Segunda Guerra Mundial y la movilización de capitales y fuerza de trabajo que ésta implicó.
9 Según WSJA, el déficit fiscal estadounidense pasará del 62% del PBI en 2007 (es decir, antes de que se desatara la crisis) a un estimado del 108% en 2014. Y agrega: “España se convirtió el miércoles 9 de diciembre, en el último de los países de la zona euro en enfrentar una posible rebaja de la calificación de la deuda soberana, lo que aumenta los temores de que problemas fiscales similares a los que se empezaron a ver en Grecia esta semana se estén expandiendo (…). Estos países [Irlanda y varios del sur de Europa], que habían tenido tasas de crecimiento altas ahora están en problemas debido a que gran parte de ese crecimiento fue financiado con deuda (…). Se espera que el déficit de España supere el 11% del PBI este año, mientras que el de Grecia podría llegar a casi el 13%. Ambos están muy por encima del límite de 3% del PBI estipulado por las reglas presupuestarias de la UE” (WSJA, 10-12-09).
10 En Latinoamérica esto se verifica desde hace unos años, pero por otras razones; esto es, la dinámica política que impusieron las rebeliones populares, factor inexistente en el Norte del mundo.
11 Hay infinidad de ejemplos de divisiones y peleas en la clase dominante, de toda importancia y magnitud; los más dramáticos son las dos guerras mundiales. También es el caso de las guerras civiles en España (bajo la presión de la revolución social) o en EE.UU. en el siglo XIX para dilucidar el modelo capitalista de acumulación. Desde ya, en ningún caso hoy estamos en este nivel de enfrentamientos.
12 Henryk Grossmann es insistente en este aspecto acerca de este doble carácter de la producción capitalista (de valores de uso y de valor) en su clásico trabajo La ley de la acumulación y el derrumbe del sistema capitalista. La categoría también es central en la elaboración de otro destacado economista marxista, Roman Rosdolsky.
13 En biología, Darwin el que sentó las bases de la teoría moderna de la evolución y dio cuenta del mecanismo de selección natural por el cual, dado un determinado “ambiente” (hoy se lo llamaría “ecosistema”), las especies sobrevivientes son las que presentan rasgos de mayor adaptación a él. En el terreno de la economía, la selección “no natural” de los rescates estatales es la que produce que mediante la asistencia sobrevivan todos los organismos y no sea destruida ninguna especie competitiva.
14 Chris Harman, “No todo marxismo es dogmatismo: una respuesta a Michel Husson”, www.swp.org.br. Este análisis es convincente más allá del hecho de que el número de bancarrotas empresarias ha aumentado al compás de la crisis. Según informa The Economist, en el primer cuatrimestre de 2009, 20.251 empresas cayeron en bancarrota, un crecimiento del 52% respecto de igual período del año anterior. Incluyendo firmas individuales, se esperan 1,5 millones de bancarrotas este año, el doble que en 2007 (28-5-09). Pero es una verdad a puño que no se ha dejado caer ninguna gran empresa o banco. Ya que lo citamos, aprovechamos para hacer nuestro sentido homenaje al compañero, importante dirigente de la tradición del trotskismo en Inglaterra de las últimas décadas, a quien conociéramos personalmente años atrás y que incluso nos alojara en su casa de Londres en 2003.
15 Cuestión también presente en corrientes como el Frente Popular Darío Santillán de la Argentina, una fuerza autonomista anticapitalista, pero cuyo anticapitalismo tiene postergado sine die las perspectivas de la lucha por la revolución socialista y, por lo tanto, termina cayendo en orientaciones oportunistas y posibilistas tanto en el terreno político como en el sindical. El reflejo de esto en el terreno del análisis de la crisis económica mundial es la tendencia a subestimar todos sus desarrollos.
16 Carré Rouge, cit. El analista propone llamar a esta combinación difusa entre los elementos competitivos y cooperativos a escala de los países imperialistas o de los “nuevos jugadores” (los BRIC) “coopetition”, es decir, competencia combinado con cooperación.
17 Un elemento conflictivo se expresó en la reciente Cumbre Climática, en la que China y EE.UU. “compitieron” sobre qué reducción de gases de efecto invernadero le correspondía a cada uno. Fue una verdadera farsa en la cual ninguno de los dos países estuvo dispuesto a comprometerse a nada serio. Mucho menos a salirse del marco general del capitalismo neoliberal y sus leyes de desarrollo salvajes y destructivas del hombre y la naturaleza.
18 A nuestro juicio, de la primera fase de la crisis no ha surgido ninguna transformación estructural en la conformación del capitalismo actual digna de tal nombre, no sólo en China sino globalmente.
19 Desde ya, no puede haber verdaderamente tal moneda mundial sin estado mundial, algo imposible bajo el capitalismo. Es en parte por la tensión que genera este privilegio que se está hablando de establecer los Derechos Especiales de Giro (DGE) del FMI como moneda mundial.
20 En este sentido, Claudio Katz reactualiza categorías que, más allá del debate específico sobre el carácter actual del Brasil (ver en esta edición el texto de M. Yunes), son de utilidad: “La noción de subimperialismo contribuye a superar el simplificado esquema de centro-periferia e indica la variedad de relaciones que genera la polarización del mercado mundial. Retrata la existencia de formaciones intermedias que algunos pensadores han teorizado con el concepto de semiperiferia. Este término alude a frecuentes situaciones intermedias en la historia del capitalismo (…). Las nociones de semiperiferia y subimperialismo permiten captar el dinamismo contradictorio del capitalismo” (“América Latina frente a la crisis global”).
21 Estamos, en verdad, ante un patrón universal. En Inglaterra, por ejemplo, “la Oficina Nacional de Estadísticas confirmó que el índice de desempleo entre los jóvenes de 16 a 24 años llegó a su nivel más alto en 14 años, y despertó así el espectro del surgimiento de una ‘generación perdida’ como la gestada durante el gobierno de Thatcher, cuando un millón de jóvenes buscaban empleo sin éxito. Actualmente, un 19,1% de los jóvenes ingleses se encuentra sin trabajo” (La Nación, 18-8-09).
22 Aquí no establecemos una diferencia entre las connotaciones “anticapitalista” y “socialista” de esas revoluciones sociales, tan importante en otro contexto, sino que sólo hacemos referencia a la ruptura con las relaciones capitalistas de producción.
23 A este respecto, desconocemos casi por completo lo que está ocurriendo en el sudeste asiático, aunque hay indicios de una dinámica aparentemente en este sentido, si bien partiendo de muy atrás.
24 Nos referimos a las “telarañas” mentales de todo tipo de las cuales parten los nuevos batallones de la clase obrera mundial. Por ejemplo, regiones de industrialización reciente como Vietnam nos dejan ante el interrogante de cómo podrá hacerse la clase obrera una coherente composición de lugar en un país que pasó de una dramática y heroica guerra antiimperialista frente a EE.UU. a la restauración salvaje del capitalismo en pocos años: “Un estimado de 500.000 trabajadores perdieron sus trabajos el año pasado, y el gobierno reconoce que otros 400.000 serían despedidos este 2009. Estos son números duros en un país joven que necesita un millón de nuevos trabajos cada año para absorber su creciente fuerza de trabajo, hoy de alrededor de 45 millones de personas. Como China, Vietnam no tiene mucha red estatal de seguridad social. Los obreros despedidos tienden a retornar al campo y a sostenerse en sus familias. Pero los campesinos van a encontrar difícil sostenerse sin que el dinero de los obreros de las fábricas sea enviado a casa” (The Economist, 5-3-09).
25 “Un periódico chino, Global Times, publicó un historia del aniversario de Tian An Men. La calificó como un ‘tema sensible’, pero dijo que la población china está hoy ‘mucho más apática acerca de la política’. [Sin embargo], cuadros de base citados por Liaoning dijeron que recientes incursiones en Internet reflejan cambios en el ‘estado de ánimo social’ gracias a la crisis financiera global. Un signo de esto es la mayor tendencia de los usuarios de Internet a pasar a los hechos antes que simplemente ventilar su bronca on line” (The Economist, 4-6-09).
26 En su paso por Buenos Aires, el economista marxista paquistaní-residente en EEUU, Anwar Shaikh, afirmó respecto de la dinámica de la crisis que, en su opinión, lo que estaba en curso era “la primera Gran Depresión del siglo XXI”.
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Por Nouriel Roubini
crisis-economica.blogspot.com, febrero 2010
Nueva York.- Los enormes déficits fiscales y de la deuda pública están causando inquietud acerca del riesgo soberano de varias economías avanzadas. Tradicionalmente, el riesgo soberano se ha concentrado en las economías de los mercados emergentes. Después de todo, en la última década, Rusia, Argentina y Ecuador dejaron de pagar sus deudas públicas, mientras Pakistán, Ucrania y Uruguay las reestructuraron por la fuerza, amenazando con no pagarla de lo contrario.
Sin embargo, en gran parte -y con unas pocas excepciones en Europa Central y del Este- las economías de los mercados emergentes mejoraron su desempeño fiscal al reducir los déficits generales, tener grandes superávits primarios, disminuir la relación de deuda pública a PGB, y reducir las discrepancias entre la divisa y la madurez de su deuda pública. Como resultado, el riesgo soberano hoy es un mayor problema en las economías avanzadas que en la mayoría de los mercados emergentes.
De hecho, la baja en las escalas de las agencias calificadoras, la ampliación de los ‘spreads’ soberanos y el fracaso de la venta de bonos de deuda pública en países como el Reino Unido, Grecia, Irlanda y España fueron un fuerte recordatorio de que, a menos que las economías avanzadas comiencen a ordenar sus cuentas fiscales, los inversionistas, los actores atentos a los mercados de bonos y las agencias calificadoras pueden pasar de ser amigos a enemigos. La grave recesión, combinada con la crisis financiera de 2008-2009, debilitó las posiciones fiscales de los países desarrollados, debido al gasto destinado al estímulo, los menores ingresos tributarios, y el refuerzo y salvataje de sus sectores financieros.
El impacto fue mayor en países que habían tenido un historial de problemas fiscales estructurales, mantuvieron políticas fiscales poco estrictas y no hicieron reformas fiscales durantes los años de prosperidad. En el futuro, es posible que la débil recuperación económica y el envejecimiento de la población aumenten la carga de muchas economías avanzadas, como Estados Unidos, el Reino Unido, Japón y varios países de la eurozona.
De manera más ominosa, la monetización de estos déficits fiscales se está convirtiendo en un patrón en muchas economías avanzadas, ya que los bancos centrales han comenzado a inflar la base monetaria mediante compras masivas de papeles gubernamentales de corto y largo plazo. Finalmente, los grandes déficits fiscales monetizados producirán una crisis fiscal y/o un aumento de las expectativas inflacionarias que podrían elevar radicalmente los rendimientos de los bonos gubernamentales de largo plazo y abortar una recuperación económica que hasta ahora es tentativa y frágil.
Los estímulos fiscales son un asunto delicado. Las autoridades se ven afectadas si no los emprenden, pero también si lo hacen. Si quitan el estímulo demasiado pronto al elevar los impuestos, reducir el gasto y retirar el exceso de liquidez, la economía puede caer nuevamente en la recesión y la deflación. Sin embargo, si se permite que haya déficits fiscales monetizados, el aumento de los rendimientos de largo plazo ahogará el crecimiento.
Los países con situaciones fiscales iniciales más débiles (como Grecia, Reino Unido, Irlanda, España e Islandia) se han visto obligados por el mercado a implementar una consolidación fiscal temprana. Si bien eso puede causar una contracción, sus beneficios en términos de mayor credibilidad de la política fiscal podrían prevenir un alza dañina de los rendimientos de los bonos gubernamentales de largo plazo. Así, una consolidación fiscal temprana puede terminar siendo expansiva, si se la ve en perspectiva.
Para los miembros “Club Med” de la eurozona (Italia, España, Grecia y Portugal) los problemas de deuda pública se suman a una pérdida de competitividad internacional. Ya habían perdido parte de los mercados para sus exportaciones ante China y otras economías asiáticas de bajo valor añadido y que requieren mucha mano de obra. Luego, una década de crecimiento nominal de los salarios que superó en ritmo el aumento de la productividad condujo a un alza de los costes de la mano de obra, la apreciación del tipo de cambio y grandes déficits de cuenta corriente.
La aguda alza del euro ha agravado aún más este problema de competitividad, limitando el crecimiento y aumentando todavía más los desequilibrios fiscales. Así, la pregunta es si estos países de la eurozona estarán dispuestos a emprender una dolorosa consolidación fiscal y una depreciación interna real a través de deflación y reformas estructurales para aumentar el crecimiento de la productividad y prevenir un fin de la historia al estilo argentino: salida de la unión monetaria, devaluación e impago de la deuda. Países como Lituania y Hungría han mostrado su disposición a hacerlo. Está por verse si países como Grecia, España y otros miembros de la eurozona aceptarán ajustes así de penosos.
Estados Unidos y Japón podrían ser los últimos en enfrentar la ira de quienes se dedican a seguir los mercados de bonos: el dólar es la principal moneda de reserva global, y la acumulación de reservas extranjeras (principalmente en la forma de bonos y billetes del gobierno de EE.UU.) prosigue a ritmo acelerado. Japón es un acreedor neto y, en gran medida, financia su deuda internamente.
Sin embargo, los inversionistas se volverán cada vez más cautos incluso hacia estos países si se demora la necesaria consolidación fiscal. Estados Unidos es un deudor neto con una población que envejece, un gasto sin financiar en seguridad social y sanidad, una anémica recuperación económica y riesgos de una monetización constante del déficit fiscal. Japón está envejeciendo incluso más rápido, y el estancamiento económico está reduciendo el ahorro interno, mientras la deuda pública se acerca al 200% del PGB.
Estados Unidos también enfrenta limitaciones a la consolidación fiscal: los estadounidenses tienen la ilusión de que pueden disfrutar de un gasto social al estilo europeo y, al mismo tiempo, mantener bajas tasas de impuestos, como en tiempos del Presidente Ronald Reagan. Al menos, los votantes europeos están dispuestos a pagar mayores impuestos por sus servicios públicos.
Si el Partido Demócrata estadounidense pierde en las elecciones legislativas de noviembre, se corre el riesgo de que persistan los déficits fiscales, si los republicanos vetan los aumentos de impuestos mientras los demócratas vetan los cortes en el gasto. Entonces monetizar los déficits fiscales se convertiría en el camino menos difícil: ponerse a imprimir billetes es mucho más fácil que una reducción del déficit políticamente dolorosa.
Sin embargo, si Estados Unidos utiliza el impuesto que significa la inflación como modo de reducir el valor real de su deuda pública, aumentaría notablemente el riesgo de un colapso desordenado del dólar estadounidense. Los acreedores extranjeros de Estados Unidos no aceptarán una reducción radical del valor real de sus activos en dólares a causa de la inflación y la devaluación. Una salida caótica llevaría a un colapso del dólar, un alza pronunciada en los tipos de interés de largo plazo y una grave recesión de doble caída.
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Estados Unidos - Deficit del 11% para el próximo año
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La crisis fiscal de Europa derrumba a los mercados mundiales
Hacia la quiebra de los Estados
IAR Noticias, 05/02/10
Las señales son contundentes: Los billonarios fondos públicos utilizados para salvar a los megaconsorcios bancarios e industriales generaron una deuda impagable y un rojo crónico en las cuentas fiscales de las naciones del euro (principalmente Grecia, España y Portugal). La sombra de la insolvencia de pago de la deuda europea, agregada a los datos negativos del desempleo en EEUU, terminaron el jueves derrumbando a los mercados desde Wall Street hasta el resto de las bolsas mundiales.
Los principales mercados bursátiles se derrumbaron el jueves a la baja, en medio de temores por las abultadas deudas nacionales de varias naciones europeas y por el agravamiento de la crisis del mercado laboral estadounidense. La tendencia continuaba este viernes.
En Europa, el euro cedió más de 1% frente al dólar y alcanzó su menor nivel en ocho meses. Los indicadores líderes de las bolsas de Madrid y Lisboa cayeron 5,9% y 5%, respectivamente, mientras que un índice que abarca a las 600 mayores empresas de Europa perdió 2,7%.
El Promedio Industrial Dow Jones cayó 268 puntos, su mayor declive en puntos desde el 20 de abril de 2009, y estuvo a punto de cerrar por debajo de la barrera psicológica de las 10.000 unidades.
Las pérdidas fueron aún más devastadoras entre las materias primas. Los futuros de crudo para entrega en marzo descendieron 4,9% a US$73,23 por barril al paso que el oro para abril ––el contrato más transado–– retrocedió 4,4% a US$1.062 la onza.
Las bolsas de América Latina también reaccionaron a la baja. En Chile la bolsa de Santiago registró una caída del 2%, mientras que en Brasil el índice Ibovespa de la bolsa de Sao Paulo cerró con una fuerte caída del 4,73%.
En Argentina, el índice Merval de la bolsa de Buenos Aires cerró con una baja del 3,81%.
Este viernes, las principales plazas europeas y asiáticas volvieron a abrir a la baja.
La bolsa de Madrid –que el jueves cayó casi un 6% en su peor dato desde noviembre de 2008– abrió este viernes con una bajada de 2,5% en su índice selectivo, el Ibex 35.
En la misma línea, aunque con pérdidas más moderadas en torno a 0,5%, iniciaron la sesión los mercados en Londres, París, Milán y Frankfurt.
Según los medios y analistas especializados, la crisis fiscal de Grecia y la delicada situación de España y Portugal pilotean en gran medida la inestabilidad que sufren los mercados financieros globales.
Las caídas bursátiles y los sacudones financieros que se multiplicaron como una infección también son atribuidas a los datos desalentadores sobre la generación de empleos dados a conocer por el gobierno estadounidense.
La cifra semanal de solicitudes de subsidio por desempleo en EEUU aumentó en 8.000 la semana pasada y se ubicó en 480.000, el nivel más alto desde mediados de diciembre.
Estados en rojo
El proceso de sobreendeudamiento (agregado a la caída de la recaudación por la desaceleración económica) no solo amenaza la estabilidad económica y la "gobernabilidad" en la zona del euro, sino que también (y como ya sucedió con los bancos y empresas privadas) puede hacer colapsar en cadena a los propios Estados europeos, tanto centrales, como subdesarrollados o emergentes.
En general, la sombra de una insolvencia de pago generalizada (producida por los déficit y la baja de recaudación fiscal) hace temer a los analistas del sistema un rebrote de la crisis, no ya a nivel de los bancos y entidades privadas, sino a nivel de los propios Estados capitalistas de Europa.
En ese escenario, España, Portugal y Grecia, asoman como los eslabones más débiles de la cadena en rojo de las finanzas públicas en Europa.
"Las bolsas europeas y los mercados de bonos bajaron debido a crecientes preocupaciones de que el escenario de Grecia se extenderá a otros lugares, particularmente Portugal, al igual que España y varios países de Europa Oriental", señaló el director de divisas extranjeras de BMO Capital Markets, Jon Gencher, citado por la agencia AFP.
"La preocupación en Bruselas no es sólo porque Grecia pueda necesitar un rescate financiero, sino porque el nerviosismo se extienda a otros países con problemas", comentó el experto en economía de la BBC, Jonny Dymond.
Aunque se trata de una de las economías más pequeñas de la UE, la crisis griega –la peor en el país desde que se unió al euro en 2001– estuvo en el centro de las miradas y de los temores que derrumbaron los mercados financieros el jueves.
El director del Fondo Monetario Internacional (FMI), Dominique Strauss–Kahn, señaló a una emisora francesa que la situación financiera de Grecia era "muy grave" y que estaría dispuesto a prestarle dinero si fuese necesario.
España, por su parte, se convirtió el viernes en el centro del derrumbe bursátil internacional debido a una situación de pánico que llevó al índice Ibex a una caída histórica del 5,94 %. Esta caída no se registraba desde noviembre de 2004, y refleja uno de los peores momentos de la crisis que está devastando a la economía española.
El derrumbe bursátil llegó después de una serie de datos muy negativos del Fondo Monetario Internacional sobre el desempleo español, que duplica el promedio europeo, y proyecta a España como la economía que más complicaciones reviste en la zona del euro, y la última en salir de la recesión.
Los datos oficiales sobre desempleo español, coincidieron con una dura advertencia, el jueves, del director gerente del FMI, Dominique Strauss Khan, quien señaló que "la crisis en España es muy fuerte, con una situación inmobiliaria no muy diferente a lo que sucedió en EEUU". Luego señaló que "los españoles necesitan hacer un esfuerzo considerable".
Lo mismo que España, Portugal atraviesa por graves problemas de rojo, con una deuda y déficit públicos en fuerte alza. Muchos analistas comparan su situación con la de Grecia, cuyo endeudamiento e incapacidad de pago convulsiona a la eurozona desde hace semanas.
Con un desempleo que roza el 10% y un nivel de pobreza del 18%, Portugal es uno de los países más débiles de la geografía económica UE. Su economía se orientó hacia a los servicios pero su mano de obra barata (más que otros países de Europa occidental) se vio perjudicada por la competencia de estos años con los nuevos socios orientales del bloque.
Casi un cuarto del comercio exterior portugués se entrelaza con España (su principal vecino terrestre y vía de contagio), mientras el gobierno portugués acusa a los grupos financieros internacionales de haber convertido al país en una "presa" de sus especulaciones.
El déficit público portugués alcanzó a 9,3% del PBI en 2009 y hoy es presionado por la UE y por el FMI (que le pidió bajar salarios, igual que a España y a Grecia).También el nivel de endeudamiento del Estado es muy elevado (en torno a 75% del PBI), para los parámetros que exige la zona euro, que Portugal integra.
El efecto contagio
Los problemas de las economías más débiles de Europa desencadenan interrogantes y especulaciones sobre el impacto en cadena que tendrán sobrela zona euro, cuyos miembros comparten una moneda común, pero no sus políticas ni estrategias financieras.
"Hace un año, se asumía que todos estos países eran lo mismo", señaló Brian Yelvington, estratega de la corredora de renta fija Knight Libertas citado por The Wall Street Journal: "Ahora, los inversionistas tratan de determinar la diferencia que debe haber entre la deuda de Grecia y la de Portugal".
Las crisis fiscales en Grecia y otros países de la eurozona llevaron a muchos especialistas a cuestionar la viabilidad a largo plazo del euro. Cabe recordar que el presidente del Banco Europeo, en anteriores oportunidades calificó de "absurda" la especulación sobre el "efecto contagio", pero las dudas generalizadas terminaron finalmente derrumbado los mercados internacionales.
En los últimos meses fue cobrando forma visible un nuevo actor emergente en la economía mundial: La "crisis fiscal" (producto de los déficit siderales que aquejan a los Estados de las economías centrales) que sucede a la "crisis financiera" en la debacle de la economía capitalista globalizada.
Y hay una paradoja: La "crisis estatal" no nace como producto del endeudamiento privado sin respaldo (la economía de papel de los grandes conglomerados bancarios imperiales) sino como emergente de los programas estatales de salvataje financiero que han endeudado (sin respaldo fiscal) a los Estados centrales, con EEUU y la Unión Europea en primer término.
Este viernes, con el nuevo derrumbe de los mercados financieros internacionales, surge la primera señal clara de que las crisis fiscales, con insolvencias del pago de las deudas, pueden conducir (como ayer sucedió con los bancos y empresas) a una quiebra generalizada de los estados capitalistas, empezando por los países más débiles y alcanzando a las potencias centrales.
Potencias en rojo
De la "crisis financiera" a la "crisis de los Estados"
Por Manuel Freytas (*)
IAR Noticias, 04/02/10
Los expertos (del sistema) que escribieron sobre las causas estructurales de la crisis financiera se han dado cuenta que les faltaba un capítulo: El impacto de la "crisis financiera" en las finanzas del Estado . O sea, el costo (económico y social) que demandará a los Estados capitalistas (empezando por EEUU y las economías centrales) el salvataje (con dinero público de todos los contribuyentes) de los grandes conglomerados bancarios y empresariales que hicieron estallar la "burbuja" del colapso financiero a escala global.
E n los últimos meses fue cobrando forma visible un nuevo actor emergente en la economía mundial: La "crisis fiscal" (producto de los déficit siderales que aquejan a los Estados de las economías centrales) que sucede a la "crisis financiera" en la debacle de la economía capitalista globalizada.
Y hay una paradoja: La "crisis estatal" no nace como producto del endeudamiento privado sin respaldo (la economía de papel de los grandes conglomerados bancarios imperiales) sino como emergente de los programas estatales de salvataje financiero que han endeudado (sin respaldo fiscal) a los Estados centrales, con EEUU y la Unión Europea en primer término.
Los billonarios fondos públicos utilizados para salvar a los megaconsorcios bancarios e industriales terminaron generando una deuda impagable y un rojo crónico en las cuentas fiscales de las naciones capitalistas centrales (principalmente EEUU, la UE, Japón y China).
Este proceso de sobreendeudamiento (agregado a la caída de la recaudación por la desaceleración económica) no solo amenaza la estabilidad económica y la "gobernabilidad" del sistema, sino que también (y como ya sucedió con los bancos y empresas privadas) puede hacer colapsar en cadena a los propios Estados capitalistas, tanto centrales, como subdesarrollados o emergentes.
En general, la sombra de una insolvencia de pago generalizada (producida por los déficit y la baja de recaudación fiscal) hace temer a los analistas del sistema un rebrote de la crisis financiera, no ya a nivel de los bancos y entidades privadas, sino a nivel de los propios Estados capitalistas centrales.
De esta manera, la crisis fiscal (producto del déficit comercial y recaudatorio del Estado) se sumó al panorama de agravamiento del desempleo (principalmente en EEUU y Europa), la no reactivación del consumo (producida por la desaparición del crédito para la producción), y los interrogantes que persisten en caso de que los bancos centrales decidan levantar los estímulos (planes de rescate) a bancos y empresas.
De acuerdo con The Financial Times, el gigantesco déficit fiscal en Europa y EEUU, en algún momento, podría hacer subir las tasas de interés generando un proceso recesivo que, a su vez, se retroalimentaría con más déficit fiscal dentro de un círculo vicioso.
De acuerdo con datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), la deuda pública de los 30 países más desarrollados económicamente alcanzará en 2010 el 100% de su PBI (producto bruto interno). O sea que esos países desarrollados (con EEUU y la UE a la cabeza) deberían destinar una producción anual completa sólo para cubrir se déficit. Algo pesadillesco.
Según estimaciones de analistas privados, EEUU, la UE, China y Japón (las cuatro primeras economías mundiales) utilizaron más de US$ 20 billones de fondos públicos, más de un tercio del PIB mundial, para salvar de la quiebra al sistema financiero y a los bancos privados, lo que derivó en los gigantescos déficit que aquejan a los Estados capitalistas centrales.
Luego de sufrir un derrumbe histórico en 2008 y 2009, las proyecciones oficiales de gobiernos, instituciones y analistas, señalan para 2010 pronósticos de crecimiento raquíticos. En promedio, en sus últimos informes el FMI estima que el crecimiento en las potencias centrales (EEUU, UE, China, Japón) se situaría en torno del 1,5%. al 3,%.
Estas estimaciones de "crecimiento débil" (en general compartidas por gobiernos y especialistas) son las que alimentan el escepticismo sobre la recuperación inmediata de la economía mundial y sitúan al déficit y al endeudamiento público como las estrellas protagónicas del proceso que se avecina.
El rojo europeo
En general, los desfasajes y la complicación de la "recuperación" de la economía de la UE (la segunda potencia económica mundial en bloque tras EEUU), transitan por los mismos parámetros que en EEUU: Desempleo, falta de crédito, depresión del consumo y alto déficit (endeudamiento del Estado) producido por los "rescates".
En octubre, el desempleo de la Eurozona, integrada por 16 países, afectaba el 9,9% de la población activa, según datos oficiales.
El nivel de desocupación en noviembre fue el más elevado desde agosto de 1998, indicó la oficina estadística europea Eurostat, que estableció registros para los meses anteriores a la creación de la zona euro, en 1999, a partir de los datos nacionales
En este escenario, los gobiernos centrales de la UE salieron hace un año al rescate de sus bancos con masivas inyecciones de fondos públicos (provenientes de los impuestos pagados por toda la población europea) que dispararon los déficits públicos y las deudas.
Ahora, presionados por los rumores de falta de respaldo, los especuladores financieros en alta escala temen que algunos Estados de la UE no puedan hacer frente a sus compromisos de pago.
La incertidumbre que los analistas y las propias autoridades oficiales siembran sobre la "recuperación económica", los bajos niveles de crecimiento que exhiben algunas economías, la no reactivación del empleo y del consumo (los pilares básicos de la economía real), impulsan la caída del euro y tornan cada vez más difícil la colocación de deuda en los mercados financieros.
Según informaba The Financial Times el martes pasado, en lo que va del año, los gobiernos de la Eurozona han emitido 110.000 millones de euros en bonos, mientras pagan un alto precio por su elevado nivel de deuda.
Los déficits presupuestarios (consecuencia de la desaceleración económica y baja de la recaudación) que se ensañan con las economías más débiles como Grecia, Irlanda, Portugal y España han obligado a los países más fuertes, liderados por Alemania, a pensar sobre un posible rescate de Grecia, si resultara necesario para apuntalar a otros miembros de la zona euro.
Los inversores (especuladores financieros internacionales) advirtieron que la rentabilidad, o los tipos de interés, que solicitarán para prestarle a Grecia y a otras economías regionales, como Portugal, España, Irlanda e Italia, seguirá aumentando hasta que estén convencidos de que estos países pueden reconducir sus sistemas financieros.
En opinión de Theodora Zemek, responsable global de renta fija de Axa Investment Managers, “el problema del riesgo soberano no ha hecho más que empezar. Los países con un elevado endeudamiento tendrán que pagar una rentabilidad cada vez más alta para emitir nuevos bonos”.
"Pero sin medidas para estimular la economía, tales como fondos de desarrollo y otros medios para incrementar la liquidez, la reducción del déficit podría desacelerar el crecimiento", señaló refiriéndose al déficit europeo Joseph Stiglitz, profesor de la Universidad de Columbia y ganador del Premio Nobel de economía en 2001.
"Un crecimiento más lento a su vez podría generar menos ingresos impositivos y terminaría incrementando el déficit", añadió el Nobel de Economía durante una conferencia de prensa en Atenas.
El rojo estadounidense
Por su parte The Wall Street Journal señala que "El Fondo Monetario Internacional (FMI) estima que el déficit fiscal estadounidense llegará al 108% del Producto Bruto Interno (PBI) en 2014, un alza importante frente al 62% del PBI de 2007, de no mediar medidas que son difíciles de digerir desde un punto de vista político, como alzas de impuestos o recortes de programas de beneficios"
Según el diario, la mayoría de los economistas anticipa un crecimiento débil de la economía estadounidense en 2010, de casi un 3%. Lo que resulta insuficiente para reducir el desempleo a los niveles previos a la recesión.
De acuerdo con el influyente diario financiero imperial, la principal incógnita de 2010 en EEUU podría ser la reacción de la economía cuando el gobierno retire el respirador artificial. "El consenso es que el sector privado tomará la batuta, pero los riesgos negativos para la economía a medida que la ayuda federal desaparezca son significativos", dice el Journal.
En el actual año fiscal, que culmina en septiembre, la Casa Blanca acaba de proyectar un déficit presupuestario de US$1,556 billones, lo que equivale al 10,6% del producto interno bruto.
Esa cifra es algo mayor que el déficit de US$1,502 billones que el gobierno estimó en agosto para el año fiscal 2010. En el año fiscal 2009, el déficit fue de US$1,413 billones, un 9,9% del PIB.
Además, y como advierte el Journal, "Si bien EEUU ha vuelto a crecer, el desempleo llega a 10%, un nivel muy alto, y la vitalidad de la economía una vez que el gobierno retire la adrenalina que provee el estímulo sigue siendo una incógnita".
"La intervención, asimismo, ha venido acompañada de un gigantesco déficit fiscal que, en algún momento, podría hacer subir las tasas de interés y la inflación", agrega.
Por su parte, el Estado norteamericano baja "costo social" por medio de la reducción del gasto público (salud, vivienda, educación, etc) para compensar la merma de la recaudación durante la crisis.
De esta manera, el sistema capitalista USA (Estado y empresas privadas) descarga el costo del colapso recesivo económico (la crisis) sobre el sector asalariado (fuerza laboral masiva) y la masa más desprotegida y mayoritaria de la sociedad (población pobre con limitados recursos de supervivencia).
A su vez el capitalismo industrial o comercial estadounidense, con el argumento de la "catástrofe económica" reduce "costo laboral" despidiendo empleados, reduciendo salarios y suprimiendo beneficios sociales, mientras "sobreexplota" la fuerza que queda ocupada. Achican otros gastos (e inversiones) de la producción para ganar lo mismo produciendo y vendiendo menos, lo que agudiza la recesión y genera más baja del consumo y despidos laborales.
El gran dilema
Según expertos y organismos del sistema (como Krugman, Stiglitz, FMI, BCE, G–7, etc): Si los bancos centrales y la Reserva Federal levantan los subsidios estatales, no solamente se puede desplomar el crecimiento récord de los mercados bursátiles (bolsas), sino que también se puede revertir el "crecimiento débil" que los gobiernos esgrimen para fundamentar que la economía global está "saliendo de la recesión".
Si los bancos terminan con los "rescates estatales" (la piedra basal de la nueva "burbuja") se corre el riesgo (casi seguro) de una recaída de la crisis financiera con un impacto negativo en el proceso de recuperación de la economía real.
Si, por el contrario, continúan con el drenaje de fondos públicos para salvar al capitalismo privado, se corre el riesgo (casi seguro) del estallido de una crisis global de endeudamiento de los Estados (tanto centrales como emergentes y subdesarrollados) que puede convertir a los bonos públicos en sucedáneos de las hipotecas subprime y de los bonos "tóxicos" (que encendieron la mecha de la crisis financiera).
Ambas alternativas (sostener o levantar los "estímulos" estatales) potencian la posibilidad de un rebrote de la crisis financiera (por endeudamiento estatal sin respaldo), una recaída de la crisis recesiva, (por impacto desacelerador en el consumo y en la producción) y una profundización de la crisis social (por impacto de una mayor desocupación y baja del consumo).
Así como la crisis financiera–recesiva (con epicentro USA–UE) hundió a las empresas y bancos capitalistas privados, un potencial colapso con el endeudamiento público (insolvencia de pago) puede hundir a los Estados capitalistas en una quiebra generalizada a nivel planetario.
En resumen, los expertos (del sistema) que escribieron sobre las causas estructurales de la crisis financiera se han dado cuenta que les falta un capítulo: El impacto de la "crisis financiera" en las finanzas del Estado .
O sea, el costo (económico y social) que demandará a los Estados capitalistas (empezando por EEUU y las economías centrales) el salvataje (con dinero público de todos los contribuyentes) de los grandes conglomerados bancarios y empresariales que hicieron estallar la "burbuja" del colapso financiero a escala global.
(*) Manuel Freytas es periodista, investigador, analista de estructuras del poder, especialista en inteligencia y comunicación estratégica.
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Derrumbe de las bolsas por la crisis en Europa
La situación en España, Portugal y Grecia
genera incertidumbre
Por Luisa Corradini
Corresponsal en Francia
La Nación, 05/02/10
París.– La incertidumbre sobre el estado de las finanzas públicas de la eurozona, alimentada por el fantasma de default que planea sobre Grecia, se desplazó ayer hacia España y Portugal y causó una ola de pánico que derrumbó todas las bolsas del Viejo Continente e hizo trastabillar a Wall Street.
Además de haber acusado el impacto de las nuevas cifras del desempleo en Estados Unidos –mucho más altas de lo que se esperaba–, los mercados reaccionaron con inquietud frente a los déficit públicos abismales y los volúmenes que tiene la deuda soberana de los países europeos e incluso de Estados Unidos.
El índice Ibex–35 (Madrid) retrocedió 5,94% y el PSI–20 (Lisboa), 4,98%, al cierre de una jornada electrizante. Frente a la gravedad de la situación, el primer ministro de Luxemburgo, Jean–Claude Juncker, que preside el grupo de ministros de Finanzas de la Unión Europea, intentó apaciguar el temor de los mercados sobre la situación de los dos países de la península ibérica. "España y Portugal no presentan riesgos", manifestó.
Las otras plazas financieras de Europa resistieron mejor, pero igual sufrieron el impacto. París cayó 2,75%; Fráncfort, 2,45%; Londres, 2,17%, y Milán, 3,34%. En tanto, en Wall Street el índice Dow Jones retrocedió 2,60% –su baja más pronunciada en siete meses–, y durante la jornada llegó a caer por debajo de la línea psicológica de los 10.000 puntos por primera vez en tres meses. La tormenta puso en evidencia la preocupación que se percibía desde hace días entre economistas, funcionarios europeos y analistas por el acelerado deterioro de la situación financiera de España y Portugal. Ese contexto de desconfianza generalizada fue desencadenado por la crítica situación de Grecia, cuyo déficit presupuestario real (12,7% del PBI) y su deuda soberana (120,8%) son tan elevados que la Comisión Europea decidió anteayer colocar al país bajo un régimen casi tutelar.
Grecia se encuentra sumida en una ola de protestas por el plan de austeridad, con agricultores movilizados y funcionarios de la aduana y el fisco en huelga. A eso se sumó ayer un llamado a un paro general el día 24.
La crisis es muy fuerte en España, que debe hacer un esfuerzo considerable para reducir el déficit público, según afirmó ayer el director general del Fondo Monetario Internacional (FMI), Dominique Strauss–Kahn, quien comparó la situación con "lo que pasó en Estados Unidos".
"Los españoles deben hacer un esfuerzo considerable? No se puede salir de la crisis sin pagar un precio", sentenció Strauss–Kahn.
"Si Grecia es un problema para la eurozona, España podría ser un desastre porque se trata de la cuarta economía de la región", señaló, por su parte, el gurú Nouriel Roubini en una nota de análisis.
Las finanzas públicas de España se degradaron a una velocidad vertiginosa después de que el país entró en recesión en 2008. Sus déficits públicos pasaron de un excedente del 2,23% del PBI en 2007 a un déficit del 11,4% en 2009. La deuda pública española progresó del 36,2% en 2007 al 55,2% en 2009 y debería llegar al 74% en 2012, según previsiones oficiales de Madrid. No obstante, el gobierno español anunció el viernes pasado su intención de reducir progresivamente la deuda hasta volver en 2013 al límite del 3% del PBI fijado por la Unión Europea (UE).
Exhortación de Zapatero
De visita en Washington, el jefe del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero instó a las empresas norteamericanas a confiar e invertir en España, y se comprometió a garantizar su "buena calificación como país solvente", que ostenta desde hace años.
Zapatero destacó en la capital norteamericana su compromiso en favor de los desempleados y la integración de los inmigrantes. Tras leer un pasaje de la Biblia que dice "no explotarás al jornalero pobre y necesitado, ya sea uno de tus compatriotas, o un extranjero", instó a "velar por la buena integración de quienes han venido a trabajar y a convivir en nuestros países".
En Portugal, el gobierno socialista de José Sócrates se comprometió a reducir el déficit público al 8,3% en 2010, tras haber alcanzado el 9,3% en 2009, cifra récord desde la restauración de la democracia en 1974. La deuda soberana portuguesa, que se elevaba al 76,6% del PBI en 2009, debería llegar al 85,4% en 2010.
Las agencias de notación ubicaron a Portugal en "vigilancia negativa" en el último trimestre de 2009 y amenazaron con degradar la nota de su deuda si no se ponía en marcha un plan de "creíble" de recuperación.
Después de Grecia, Portugal se ha convertido "en la nueva presa de los mercados", acusó ayer el ministro portugués de Finanzas, Fernando Teixeira dos Santos, que denunció el "comportamiento irracional" de los inversores. "Los activos financieros están siendo penalizados por el efecto Grecia", estimó Carlos Almeida Andrade, economista del banco portugués BES.
La inquietud creada por los países considerados como el "eslabón débil" de la eurozona afectaron las obligaciones portuguesas. Una emisión obligatoria lanzada anteayer fue menos suscrita de lo previsto y a una tasa mayor de lo que se esperaba.
En un esfuerzo por desalentar la especulación, el presidente del Banco Central Europeo (BCE), Jean–Claude Trichet, desechó un eventual apoyo de esa institución a Grecia, España o Portugal, y repitió que "no habrá ninguna excepción a las reglas presupuestarias existentes". El BCE había anunciado poco antes su decisión de mantener sus tasas directoras al nivel actual, históricamente bajo, del 1%. El Banco de Inglaterra también decidió mantenerlas congeladas en el 0,5% para no asfixiar la recuperación.
Caída del euro
Las dificultades presupuestarias de los países de la eurozona acentuaron las pérdidas de la moneda europea frente al dólar. El retroceso del euro provocó la caída de las materias primas, los valores mineros y energéticos, comercializados en dólares.
Los especialistas estiman que las reciente convulsiones traducen el temor de los inversores, pero también reflejan un movimiento especulativo destinado a poner a prueba la resistencia de la moneda europea.
La otra mala noticia para la reactivación económica mundial llegó de Estados Unidos, donde las cifras del desempleo fueron mucho más importantes de lo esperado. El ministerio de Trabajo norteamericano anunció ayer haber registrado 480.000 nuevas solicitudes de seguro de desempleo entre el 24 y el 30 de enero.
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España - La gestión de Zapatero, en jaque por la debacle
Por Jorge Vogelsanger
Deutsche Presse–Agentur (DPA), 05/02/10
Madrid.– El año apenas comienza, pero para José Luis Rodríguez Zapatero ya es un "annus horribilis". España no termina de salir de la peor crisis económica vivida en décadas, y eso está pasando factura al presidente del gobierno, que atraviesa su peor momento político desde que llegó al poder en 2004.
Fustigado por una oposición que ayer, por primera vez, amenazó en voz alta con una moción de censura en el Congreso para forzar su dimisión, Zapatero y su Partido Socialista (PSOE) además pierden cada vez más apoyos en la población.
Según el barómetro del estatal Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) publicado ayer, el conservador Partido Popular (PP) amplió su ventaja electoral sobre los socialistas hasta los 3,8 puntos. Y, por si fuera poco, Zapatero dejó de ser el líder político más valorado al ser superado por la disidente socialista Rosa Díez, presidenta y diputada del pequeño partido Unión, Progreso y Democracia (UPyD).
Todo ello da alas al PP, que ve al gobierno socialista "paralizado", "noqueado" y "dando palos de ciego", según expresó ayer su secretaria general, María Dolores de Cospedal, quien por primera vez aludió a la posibilidad de plantear una moción de censura en el Congreso.
Hasta ahora, la posibilidad de una moción de censura había sido sólo insinuada, ya que el presidente del PP, Mariano Rajoy, considera muy difícil recabar en el Congreso los votos necesarios para obtener la mayoría absoluta que sería necesaria para forzar la dimisión de Zapatero, pese a que los socialistas gobiernan en minoría.
Pero el líder conservador enfatizó que el PP está "en condiciones de gobernar en cualquier momento".
Un paso más allá lo dio la rival interna de Rajoy y presidenta del gobierno regional de Madrid, Esperanza Aguirre, quien exigió al jefe de gobierno que adelante las elecciones. "Zapatero es la viva imagen de un político desgastado y vacilante", dijo, al tiempo que ensalzó la gestión de su antecesor, José María Aznar.
A Zapatero incluso le salieron críticos en las propias filas: el dirigente socialista y presidente del gobierno de Castilla–La Mancha, José María Barreda, lo emplazó días atrás a remodelar el gobierno y a eliminar ministerios para ahorrar en gastos.
Los frentes que tiene abiertos Zapatero y que amenazan a su famoso "optimismo antropológico" son varios.
La crisis económica, con un déficit público del 11,4%, una deuda pública que no deja de crecer y un número récord de desempleados que ya supera los cuatro millones de personas, no sólo preocupa en España. También está en alerta la Unión Europea (UE).
Su comisario de Asuntos Económicos y Monetarios, el socialista español Joaquín Almunia, equipara a España con Grecia, cuya economía acaba de ser puesta bajo el control del Ejecutivo comunitario debido a su elevada deuda.
Incluso el premio Nobel de Economía estadounidense Paul Krugman, al que el propio Zapatero incluyó en su equipo de asesores, considera que España vive "un colapso económico". En sus palabras, "la mayor dificultad de la eurozona no es Grecia, sino España", según advirtió en su blog del The New York Times .
Porque si bien la deuda pública de España no es tan abultada como la de Grecia, su economía es cuatro veces y medio mayor.
A la defensiva
Zapatero, que participó en la reunión de Davos como presidente pro témpore de la UE, se vio obligado ante los líderes mundiales a defender la salud económica de su país, que vive una creciente desconfianza entre bancos e inversionistas.
Así lo demuestra la calificación a la baja de su deuda por las agencias de rating y la caída de las acciones en la Bolsa. "España es un país serio y ha dado pruebas de ello", dijo el presidente español.
Pero a la imagen de poca credibilidad que los críticos atribuyen a España se unen torpezas políticas: anteayer, el gobierno anunció, en el marco del programa de estabilidad 2009–2013 presentado a Bruselas, que pretendía ampliar en 10 años el período para fijar el monto de las pensiones en el país.
Eso suponía de facto rebajar de manera significativa las futuras prestaciones a los jubilados.
Fue tal la indignación nacional, incluidas duras protestas de los sindicatos, que el Ministerio de Economía se vio obligado a rectificar, afirmando horas después que no había sido "una propuesta concreta" sino sólo una "simulación".
Ayer, Zapatero participaba en Washington en el Desayuno Nacional de Oración, que quería aprovechar para convencer al presidente norteamericano, Barack Obama, para que visite España.
Eso porque Obama es el responsable de otro de los golpes que han puesto contra las cuerdas al jefe del gobierno español: el lunes pasado canceló su asistencia a la cumbre UE–Estados Unidos, prevista para mayo próximo en Madrid.
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Volatilidad de las bolsas por temor a cese de pagos de países europeos
Los temores de una cesación de pagos acecha a
la deuda de los estados europeos
Wall Street Journal, 05/02/10
Londres (Dow Jones).–Los inversionistas permanecen temerosos el viernes ante el posible incumplimiento en el pago de la deuda por parte de algún Gobierno de la eurozona, pero las perspectivas para otros países europeos experimentaron una mejora.
Los legisladores en Portugal aprobaron el viernes una nueva ley que incrementa en EUR50 millones los fondos que se enviarán este año a las islas portuguesas de Madeira y las Azores, y que además eleva el monto cada año hasta 2013, cuando acumulará un total de EUR86 millones, según los cálculos del Ministerio de Finanzas.
Los montos no son grandes, pero la medida contribuyó a incrementar los temores de que el Gobierno de Portugal, que en la actualidad está en minoría, podría ser incapaz de reducir con rapidez su déficit presupuestario. El presupuesto aceptado la semana pasada contempla un déficit para este año equivalente al 8,3% del producto interno bruto, inferior al 9,3% del PIB en 2009.
La decisión de incrementar los fondos para dichas regiones fortaleció la opinión entre los inversionistas de que el país es, después de Grecia, el miembro de la eurozona con más probabilidades de declarar una cesación de pagos.
Es probable que los problemas en torno a la deuda de la eurozona sean discutidos el viernes y el sábado durante una reunión en Canadá de ministros de Finanzas y funcionarios de bancos centrales del Grupo de los Siete.
Los ministros de Finanzas de Alemania, Francia e Italia participarán en el encuentro, al igual que los gobernadores de sus respectivos bancos centrales y el presidente del Banco Central Europeo, Jean–Claude Trichet.
El costo de asegurar la deuda de Grecia y Portugal en contra de un incumplimiento permaneció el viernes cerca de niveles máximos, aunque inferiores a los observados el jueves por la tarde.
En tanto, la presión sobre los mercados de deuda soberana pareció disminuir durante la tarde del viernes. El costo de asegurarse en contra de un incumplimiento en la deuda de Portugal y Grecia descendió marcadamente frente a los niveles récord registrados temprano en el sesión.
Los diferenciales de los acuerdos de canje a cinco años por incumplimiento crediticio soberano de Grecia –un indicador clave del riesgo crediticio, también conocidos como seguros contra la cesación de pagos, o CDS– se ubican ahora en cerca de 410 puntos base, según CMA DataVision, después de llegar a subir a 446 puntos base previamente en la sesión.
Esto significa que el costo anual de asegurar EUR10 millones de deuda del Gobierno griego contra una cesación de pagos por cinco años disminuyó en EUR36.000 desde su máximo de la mañana, para un costo de EUR410.000 en las negociaciones de la tarde.
En tanto, los diferenciales de los CDS de Portugal a cinco años también se redujeron. Tras tocar un máximo de 239 puntos base temprano en la sesión, se ubicaban en la tarde en 221 puntos base, según CMA. Los diferenciales de los CDS de la deuda soberana de España se han reducido ocho puntos base a 162 puntos base, según CMA.
Si bien la presión parece haber disminuido ligeramente, los niveles siguen siendo elevados y se espera que la volatilidad continúe.
"Mientras la deuda soberana y las dificultades fiscales sigan siendo una preocupación, la volatilidad en los diferenciales de la deuda soberana no desaparecerá pronto", sostuvo Tim Brunne de UniCredit SpA.
Las preocupaciones en torno a los problemas de la deuda griega y los temores de que otras economías con elevados déficit fiscales en la región puedan enfrentar los mismos problemas siguen afectando los ánimos del mercado alrededor del mundo.
"La crisis en la deuda soberana del área del euro está alcanzando proporciones nuevas y el contagio se está volviendo más serio", dijeron en un informe los analistas de Royal Bank of Scotland.
Las preocupaciones sobre la deuda soberana también afectaron al euro, que cayó a un mínimo de cerca de 12 meses.
Los temores a un incumplimiento en el pago de la deuda se extendieron a la región oriental de Europa. Ucrania realizará sus elecciones presidenciales el domingo, lo que podría abrir las puertas a un acuerdo sobre el presupuesto del 2010. El país atraviesa una severa crisis económica. Se espera que el PIB de la ex república soviética se contraiga casi un 15% debido a una caída pronunciada en las exportaciones de acero.
Sin embargo, Standard & Poor's señaló el viernes que una cesación de pagos por parte del Gobierno de Ucrania está "lejos de ser inevitable".
El último incumplimiento de importancia en Europa ocurrió en 1998, cuando Rusia dejó de pagar obligaciones vinculadas a bonos emitidos en los mercados internos. Pero los inversionistas no temen que esto se repita y el Gobierno ruso se prepara a emitir deuda en los mercados de bonos internacionales por primera vez desde su crisis financiera hace más de una década.
El temor golpea a las bolsas
Reuters, 05/02/10
Los mercados en Europa tocaban un mínimo bimestral y en Asia tenían la mayor caída de 5 meses; las plazas bursátiles estaban preocupadas por la situación de deuda soberana en algunos países.
Londres.– Las Bolsas europeas tocaban un mínimo de dos meses en la apertura de este viernes tras amplias caídas la jornada previa por crecientes preocupaciones sobre la situación de deuda soberana de algunos países de la zona euro y la ansiedad por la cifra de desempleo de Estados Unidos.
Los bancos estaban entre los principales perdedores inciales. Standard Chartered, Barclays, Lloyds, Royal Bank of Scotland, BNP Paribas y Societé Générale bajaban entre un 0.9% y un 2.5%.
"Está claro que el mercado está cambiando de amar el riesgo a una aversión a ese tipo de inversión y estamos en un entorno que aconseja cautela", expresó Philippe Gijsels, estratega de valores de BNP Paribas Fortis en Bruselas.
"Estamos en modo de corrección. Si las cifras estadounidenses son buenas, el mercado podría ver un rebote desde posiciones de sobreventa", agregó.
Las previsiones de Reuters eran de un aumento del empleo de 5,000 personas en enero tras un inesperado descenso de 85,000 en diciembre.
Las acciones de Asia cayeron este viernes a mínimos de cinco meses.
Destacando cómo los problemas de la zona euro están afectado a los mercados mundiales, fuentes dijeron que el Banco Nacional Suizo intervino este viernes para debilitar su moneda, que se había apreciado con rapidez mientras el euro caía, amenazando la recuperación de país.
Las bolsas y los precios de las materias primas han caído esta semana por temores de que los crecientes problemas en Europa puedan impedir o descarrilar la recuperación económica que ayudó al alza de los valores en el 2009.
El índice Nikke de Japón cayó cerca de un 3% a su cierre más bajo en dos meses, debido a que los exportadores fueron dañados por un yen más fuerte y por los crecientes problemas en Europa.
El yen, como el dólar, se afirmó mientras los inversores buscan activos tradicionalmente considerados como seguros en momentos de crisis.
Dariusz Kowalczyk, jefe de estrategia de inversiones en SJS Markets en Hong Kong, dijo que lo peor podría aún estar por venir para las bolsas de Asia en el segundo trimestre.
Sostuvo que el cada vez menor impacto de las medidas de estímulo fiscal en las grandes economía provocaría una recesión de doble caída en Estados Unidos, Europa y Japón a fines de año, y que los mercados lo verían venir.
"Cuando se trata de valores, los mercados usualmente se anticipan a los cambios en la dirección de la economía mundial en unos dos trimestres antes de que ocurran", dijo Kowalczyk.
"Obviamente cuando ven qué está pasando con el mercado este año, algunos podrían decir que la corrección ya ha comenzado. Pero creo que esta corrección, si bien es dolorosa, no es la más grande que habrá en la doble caída", agregó.
Las acciones de Asia Pacífico sin Japón medidas por el MSCI cayeron un 3.3% a niveles vistos por última vez a comienzos de septiembre. Los retrocesos eran liderados por las firmas de materias primas y tecnología, que cedieron un 4% por temores de que la demanda mundial esté perdiendo fuerza.
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Reproducido de Socialismo o Barbarie
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Estados Unidos - Crece la desocupación

EEUU sin respiro por otro pico de desempleo Crecen los pedidos de seguros de desocupados
Por Silvia Pisani
Corresponsal en EEUU
La Nación, 05/02/10
Washington.- El desempleo no termina de dar respiro a la superpotencia, y los datos de crecimiento económico que tanta ilusión abrieron la semana pasada se ensombrecieron ayer otra vez, al conocerse un nuevo pico en la demanda de subsidios para desocupados, revelador de baja musculatura en la actividad real.
Objetivamente, el dato conocido ayer, relativo a la última semana de enero, es que, contra toda expectativa, hubo más personas que pidieron protección por falta de trabajo.
En concreto, las solicitudes de ese tipo llegaron a ser 480.000, lo que significa 8000 más que en el período anterior y, lo que es más grave, un cambio de expectativa respecto del recorte que, en realidad, se estaba esperando.
"Casi todos los estudios privados proyectaban un promedio de 450.000 o 455.000 solicitudes", admitieron fuentes locales. El aumento y el hecho de que llegara a 480.000 fue toda una sorpresa. Los mercados reaccionaron ayer ante la mala noticia y experimentaron bajas. Wall Street registró castigo en buena parte de sus papeles.
El dato quita oxígeno a la ilusión abierta días atrás, cuando la medición oficial había revelado un aumento del 5,7% en la economía durante el cuarto trimestre del año último, lo que implica el mayor crecimiento en seis años. Y todo un respiro para una economía en recesión desde hace dos años. Pero el alivio parece ser más estadístico que palpable en la economía real, en la que el desempleo ?así como el miedo a perder el trabajo? signa la vida de muchos norteamericanos y obliga al presidente Barack Obama a redoblar el paso para que la aceptación de su gobierno no siga cayendo.
Si algo positivo tiene este país es que cada vez que hay una mala noticia, como ésta, siempre aparece quien intenta la lectura positiva. Ayer, varios economistas insistieron públicamente en que este nuevo pico de desempleo seguramente significa que las empresas "ya están llegando al final" de sus recortes de gasto.
"Hemos visto mucho recorte de gasto hasta ahora y, lo más seguro, es que eso haya llegado a su fin", opinó Harm Bandholz, economista de UniCredit Research en Nueva York. Al igual que otros, su impresión es que, a partir de ahora, las cosas irán a mejor. Lo cierto es que en el año de gestión que lleva Obama, el desempleo ha sido la sombra, con un índice que supera el 10%, el más alto en los últimos 20 años.
En las últimas dos semanas, y presionado por la doble pinza de la falta de reacción de la economía y de la caída en el índice de aprobación de su gobierno, Obama ha lanzado nuevas medidas tendientes a reforzar la mirada en la clase media.
"Hace años que la clase media de este país viene sufriendo demasiado", dijo el presidente, al anunciar una serie de créditos y beneficios fiscales.
El gobierno demócrata se entusiasma y habla de "brotes verdes" cada vez que hay un dato alentador en la economía. La oposición insiste en que, mientras no se baje el gasto y no crezca el empleo, nada de eso será percibido por la población.
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EEUU elimina 20.000 empleos en enero
Por Luca Di Leo y Jeff Bater
Dow Jones, 05/02/10
Washington.–La tasa de desempleo en Estados Unidos disminuyó sorpresivamente en enero, pero la economía continuó eliminando empleos y las revisiones presentaron un panorama más sombrío para el 2009, generando dudas sobre la fortaleza del mercado laboral.
Las nóminas de empleos no agrícolas cayeron en 20.000 el mes pasado, lo que se compara con un descenso de 150.000 en diciembre, informó el viernes el Departamento de Trabajo.
Originalmente, el Gobierno había informado que las nóminas descendieron en 85.000 durante diciembre.
La tasa de desempleo, por su parte, descendió al 9,7% en enero, comparado con el 10% de diciembre.
Los economistas consultados por Dow Jones Newswires habían proyectado, en promedio, que las nóminas no registren cambios en enero y que la tasa de desempleo se ubique en el 10,1%.
La revisión anual que realiza el Departamento de Trabajo al sondeo que se utiliza para generar el informe mensual de las nóminas presentó un panorama más sombrío para el 2009. El año pasado, las pérdidas de empleo fueron superiores en 600.000 a las que se habían reportado previamente.
El informe de enero fue afectado por varios factores especiales que podrían no ser consistentes con la tendencia subyacente del empleo. Las contrataciones temporales para la recolección de cifras en el censo del 2010 en Estados Unidos ayudó a la situación laboral en enero, mientras que el clima inusualmente frío probablemente la perjudicó.
La tasa de subempleo descendió en enero al 16,5% frente al 17,3% previo.
Desde el inicio de la recesión a fines del 2007, las nóminas de empleo se han reducido en 8,4 millones. Sin embargo, el empleo ha mostrado pocos cambios netos durante el último trimestre a medida que la recuperación ayudaba a que las empresas conservaran a sus empleados.
Aunque las revisiones muestran que hubo más pérdidas de empleo en el 2009 de las que se habían reportado previamente, la moderación en las reducciones de las nóminas durante el segundo semestre volvió a estar presente. La lectura de noviembre fue revisada a un aumento de 64.000 en las nóminas, frente a la lectura previa de un aumento de sólo 4.000.
Los empleos se redujeron en los sectores de la construcción, el transporte y el comercio mayorista, mientras que las áreas de comercio minorista y servicios de ayuda temporal crearon empleos. Los servicios temporales incorporaron 52.000 empleos en enero.
Las cifras deberían dar apoyo a la posición de la Reserva Federal de que las tasas de interés en Estados Unidos necesitan permanecer en niveles mínimos récord durante varios meses.
El ingreso promedio por hora de los trabajadores aumentó de US$18,84 a US$18,89, mientras que la duración promedio de la semana laboral aumentó en 0,1 horas a 33,3 horas.
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Chile - Utilidades de los Bancos
TRABAJADORES BANCARIOS DE CHILE DENUNCIAN QUE UTILIDADES DE LOS BANCOS NO BENEFICIAN A EMPLEADOS Y EXIGEN TÉRMINO DEL SECRETO DE LAS RENTAS GERENCIALES DEL SECTOR
De acuerdo al último informe emitido por la Superintendencia de Bancos e Instituciones Financieras, la banca que opera en Chile obtuvo el 2009 la friolera de 2.417 millones de dólares, en colocaciones, un 0,5 % más que el año anterior. Mientras que, producto de la crisis económica mundial, en Chile el desempleo bordea los dos dígitos, se multiplica el trabajo informal, y diversas áreas de la economía –como la construcción, el comercio y la exportación forestal- se vieron fuertemente dañadas por la recesión planetaria, la industria bancaria, por el contrario, mantiene sus altas Boletin Democracy Now! -- 8 de febrero, 2010
utilidades.
La Presidenta de la Confederación Trabajadores Bancarios, Andrea Riquelme, afirmó que “Sin embargo, el aumento de las ganancias bancarias en ningún caso reportó mejoras salariales y de condiciones de trabajo para los empleados del sector. De hecho, un trabajador promedio de la banca obtiene por su trabajo un salario mensual de $ 300 mil pesos (560 dólares). Los últimos años, en general, no han existido reajustes remuneracionales para los empleados, salvo a aquellos grupos de trabajadores que han logrado negociar colectivamente. Así y todo, los convenios colectivos no superan un aumento de 500 pesos diarios por persona”.
Es por ello que la Confederación de Sindicatos Bancarios –única multisindical del área- denunció ante la opinión pública “las brutales desigualdades existentes en la banca entre los sueldos de miseria que ganan los empleados –que con su labor colaboran estratégicamente en el negocio financiero- y las ingentes utilidades de la industria y las rentas de los gerentes”. Asimismo, demandó a la actual administración política del país y a la que asumirá en marzo a que “tome cartas en el asunto en el sentido de intervenir para propiciar una distribución justa de las utilidades, correspondiente a los beneficios multimillonarios acaudalados por el sector”.
Del mismo modo, el Tesorero de la Confederación , Mario Mayer, acusó “la escandalosa práctica del Secreto de la Rentas Gerenciales , esa minoría de altos ejecutivos donde, estamos seguros, que va a parar un altísimo porcentaje de las ganancias de la industria del crédito. Al respecto, resulta por lo menos extraño e ilegítimo, que las casas matrices de España de las plazas de los bancos Santander y BBVA que operan en Chile, en su país de origen publiquen profusamente las rentas de sus ejecutivos más altos y gerentes mientras que en nuestro país esos números se mantienen bajo siete llaves y completamente desconocidos. Ello comporta una falta de transparencia dañina y antisocial tanto para la opinión pública, los usuarios de la banca, y los propios trabajadores”.
Andrea Riquelme dijo que “ la Confederación Bancaria reitera su compromiso de luchar por un sistema financiero al servicio del desarrollo del país; el fin de la usura legalizada que endeuda infinitamente a los usuarios chilenos; y el mejoramiento permanente de las condiciones de vida y trabajo de los empleados bancarios.”
Andrés Figueroa Cornejo
Febrero 5 de 2010
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Perú - FORTALECER EL FRENTE UNIDO
Perú - FORTALECER EL FRENTE UNIDO
(4 de junio de 2003) (*)
Miguel Aragón
1.- La independencia nacional.-
En las batallas de Junín y Ayacucho, a fines de 1824, hace 180 años, los pueblos de América del Sur concluyeron la etapa de lucha prolongada por la liberación nacional. Abatida la dominación colonial española, nuestros pueblos iniciaron una nueva etapa histórica, la etapa republicana. El objetivo central dejaba de ser la lucha por la independencia nacional, que ya se había logrado; y pasaba a ser, en un primer momento, la lucha por el desarrollo o evolución social, dirigido por la burguesía nacional; y en un segundo momento, tiempo después, el objetivo central pasaba a ser la lucha por el cambio social dirigido por el proletariado.
Actualmente, mientras la burguesía peruana definitivamente ya agotó todas sus posibilidades históricas de dirigir el desarrollo social del país, el proletariado se encuentra en una etapa avanzada de su lucha por el cambio social.
2.- La democratización de la sociedad peruana.-
En las décadas de 1840 y 1850, las utilidades del guano y del salitre crearon en el Perú, donde la propiedad había conservado hasta entonces un carácter aristocrático y feudal, los primeros elementos sólidos de capital comercial y bancario. El gobierno de Ramón Castilla (1845-1851, 1855-1862) marcó la etapa de solidificación de una clase capitalista. Las concesiones del estado y los beneficios del guano y del salitre crearon un capitalismo y una burguesía. Y esta clase, que se organizó luego en el "civilismo", se movió muy pronto a la conquista total del poder.
Apoyándose en esta nueva base social se organizaron primero el Partido Civilista, y después el Partido Constitucional de Andrés Cáceres, el Partido Demócrata de Nicolás de Piérola y el Partido Liberal de Augusto Durand. Durante siete décadas, de
Esta etapa de agitación política burguesa, más que de lucha consecuente "por la democratización de la sociedad peruana", concluyó con el golpe de estado del 4 de julio de 1919, precisamente el día de conmemoración de la fiesta nacional de los Estado Unidos de Norteamérica, día elegido como un tributo de la servil burguesía peruana al nuevo amo. Con la "revolución del 4 de julio" el nuevo civilismo, el civilismo burgués, representado por el "Partido Democrático Reformista" de Leguía, desplazó definitivamente del gobierno al viejo civilismo, al civilismo feudal representado por el presidente Pardo y el candidato Aspíllaga. En 1919, con la culminación de la lucha "por la democratización de la sociedad", la mediocre burguesía peruana, muy de mala gana, y saturada de nostalgia pasadista, tuvo que asumir definitivamente las funciones de gobierno, sostenida con muletas por el gamonalismo y el capital extranjero, que de esa manera se sentían mejor representados en la defensa de sus intereses. Sin proponérselo, y sin siquiera imaginárselo, se habían creado las condiciones para ingresar a una nueva etapa de lucha social en el país. Atrás quedaba la lucha "por la democratización de la sociedad", y mucho más atrás, un siglo de por medio, la lucha "por la liberación nacional", cuyo centenario fue fastuosamente celebrado por el gobierno de la "patria nueva" en 1921 y 1924.
3.- El cambio social.-
Mientras estos cambios superficiales ocurrían en la política criolla peruana, otros cambios más trascendentales se venían dando en la base de la sociedad. El proletariado peruano había surgido en las últimas décadas del siglo XIX, con la aparición de la industria moderna, con lo cual se crearon las condiciones materiales para el cambió de los términos de la lucha política. Al comienzo, el naciente proletariado se sumó a las esporádicas y timoratas acciones políticas de la burguesía contra la feudalidad, pero muy pronto encontró su propio camino. En 1918, un numeroso contingente del proletariado peruano "nauseado de política criolla se orientó resueltamente al socialismo", constituyeron el comité de propaganda y concentración socialista, y el 22 de junio de 1918 publicaron el primer número de la revista "Nuestra Época", hito que marcó el nacimiento del movimiento socialista peruano, que este mes cumple su Aniversario 85. [texto escrito el año 2003].
Desde un comienzo, el movimiento socialista peruano desechó las banderas de la "liberación nacional" y de la "democratización de la sociedad", que fueron necesarias y correctas para tiempos ya superados, hasta 1821 la primera, y hasta 1919 la segunda. El movimiento socialista peruano agitó sus propias propuestas de reconstrucción peruana, renovación peruana, crear un Perú nuevo en el mundo nuevo, y resurgimiento del pueblo indígena, diferentes nombres que asumía creativamente "la lucha por el cambio social". Esta nueva tarea era diferente y superior a la revolución política, a la revolución de "la independencia nacional" que quedaba relegada para los anaqueles del museo de la historia. José Carlos Mariátegui al participar en el Tercer Congreso Indígena, el 29 de agosto de 1923, declaró "El instante es de transformación mundial. También la raza indígena se despereza. Hay que ayudarle a comprender su problema y encontrar su camino", "el indio no es siquiera un proletario, es un siervo. La independencia fue una revolución criolla, política, no social". Semanas antes, al iniciar sus conferencias en
Durante cuatro generaciones el proletariado ha mantenido en alto su propia bandera de lucha por la revolución social, por el cambio social; y durante cuatro generaciones ha tenido que resistir las sucesivas ofensivas confusionistas de la burguesía y de la pequeña burguesía. Cada vez que se agudizaba en extremo la lucha social, la burguesía rescataba su anacrónica bandera de "la democratización de la sociedad"; y la demagógica pequeña burguesía sacaba del baúl de antigüedades, la todavía más anquilosada y raída bandera de "lucha por la segunda independencia", y de lucha "por la liberación nacional". En su temporal borrachera nacionalista, sus caudillos hinchaban el pecho y se nutrían del espíritu de don José (de San Martín) y de don Simón (Bolivar), y no faltaban quienes hasta recurrían a disfrazarse con los vistosos uniformes de los Húsares de Junín, con chatarra, botones dorados y espuelas incluidas.
4.- Fortalecer el frente unido.-
En esta prolongada lucha del movimiento socialista peruano, que este mes cumple su Aniversario 85 [junio de 2003], cuatro generaciones se han sucedido en la historia, cuatro generaciones que han luchado y siguen luchando por el cambio social, para lo cual han agrupado sus fuerzas y encontrando la forma más adecuada de organización en cada etapa. Por un lado, de manera casi permanente y constante ha promovido y fortalecido el frente unido de los trabajadores; y por otro lado, en forma esporádica y temporal, ha intentado promover y organizar "el partido de masas y de ideas".
Cuando el movimiento socialista peruano aplicaba certeramente la política de frente unido, a su vez se desarrollaba la organización partidaria; cuando se equivocaba en la política del frente unido y se desvinculaba de las masas, se anulaban las condiciones necesarias para la organización partidaria.
El frente unido más que una teoría, es una acción contingente, concreta, eminentemente práctica. El frente unido más que un concepto, es una actitud solidaria ante un problema concreto, ante una necesidad urgente. El frente unido más que una ampulosa organización, o un aparato burocrático, es ante todo un organismo vivo, multiforme, que cambia permanentemente de tamaño, de forma y hasta de nombre; pero que en cada instante unifica a las fuerzas del pueblo peruano que están luchando por sus reivindicaciones inmediatas. El frente unido un día se nos presenta como "frente regional de Puno", otro día como "frente provincial de Arequipa"; en un momento aparece como "asociación de productores de arroz de Tarapoto", y en otro momento como "federación de campesinos productores de coca"; más adelante demanda nuestro apoyo como "federación de trabajadores de construcción civil" y luego como "federación de trabajadores mineros y metalúrgicos". En cada acción concreta, todo el pueblo trabajador, todo el pueblo consciente apoya esa lucha concreta, culminada esa lucha, se prepara para la siguiente.
Hoy por hoy, y todo mayo y junio [de 2003], el frente unido del pueblo peruano se nos presenta como SUTEP-SIDESP, porque la lucha de los maestros es la lucha de todo el pueblo peruano. Cuenta con la participación de 300,000 maestros, y cuenta con el apoyo activo de ocho millones de estudiantes, ocho millones de padres de familia, y el respaldo del 85 % de la población, según nos informan las más confiables encuestas de opinión pública.
La tarea que tenemos por delante, no es "crear un frente único entre cuatro paredes", ni tampoco "crear una coalición de partidos de caudillos", uno más para engrosar la larga lista de "frentes únicos" que matizan la folklórica política peruana desde los lejanos tiempos de la fallida "alianza popular revolucionaria americana". La tarea que realmente tenemos por delante, es fortalecer el frente unido que está luchando a lo largo y ancho del país, en más 1,800 municipios y más de 200 provincias (**)
(**) Texto Adicional.- En los meses de abril. mayo y junio de 2009, el frente unido del pueblo peruano estuvo representado principalmente por las comunidades nativas de la región amazónica y las comunidades campesinas del sur de la región alto andina, que en el momento de mayor intensidad de la lucha coordinaron en el Frente Comunitario por
(*) El presente pronunciamiento fue escrito en junio de 2003, en los precisos momentos que se desarrollaba
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EEUU enfrenta otro déficit récord

El mayor gasto desde la Segunda Guerra Mundial
EEUU enfrenta otro déficit récord:
llegará al 10,6% del PBI
Agencia Associated Press, 02/02/10
Washington.– En un intento de reactivar la economía y la creación de empleo, el presidente Barack Obama anunció que este año Estados Unidos enfrentará un déficit récord de 1,56 billones de dólares, el 10,6% del PBI, el más alto desde que terminó la Segunda Guerra Mundial, y envió ayer al Congreso un gigantesco presupuesto de 3,8 billones de dólares para 2011.
En su campaña y en el discurso sobre el Estado de la Unión, Obama había prometido que combatiría el creciente déficit, un problema que inquieta a los norteamericanos y que hace temblar al Partido Demócrata en un año electoral. Ayer, el presidente insistió en que la lucha contra los desfases fiscales será firme.
"Simplemente, no podemos gastar como si los déficits no tuvieran consecuencias, como si el despilfarro no importara, como si los dólares que tanto les cuesta ganar a los norteamericanos pudiesen ser tratados como dinero del Monopoly", dijo.
El plan de la Casa Blanca es que el déficit toque techo este año (en el ejercicio anterior alcanzó al 9,9% del PBI) y comience una curva descendente a partir de 2011, para situarse, en ese año fiscal, en 1,3 billones de dólares, el 8,3% del PBI.
Para los expertos, para que el nivel de déficit público sea tolerable para una economía no debería sobrepasar el 3% del PBI. Por eso, el gobierno demócrata apunta a que el agujero en las cuentas públicas vaya reduciéndose a partir de 2011 hasta llegar al 3,9% del PBI en 2014, aunque luego volvería a crecer.
"No seremos capaces de reducir el déficit de la noche a la mañana, dado que la recuperación está todavía en marcha", reconoció ayer Obama.
Pero el presupuesto para 2011 marca un cambio de tono de la Casa Blanca, que hasta ahora había enfatizado la necesidad de superar la crisis con medidas de estímulo económico y había dejado los déficits como un problema secundario. "Es hora de que se exija a Washington lo mismo que las familias y las empresas se exigen. Es hora de vivir dentro de nuestras posibilidades", dijo Obama.
El aumento del gasto se debe, en parte, al paquete de medidas de emergencia de 787.000 millones de dólares, aprobado el año pasado por Obama y destinado a estimular la economía tras la grave crisis financiera que sufrió el país. El gobierno prevé que el PBI crecerá un 2,7% este año; un 3,8%, en 2011, y más del 4% en los dos años siguientes.
Además, el presupuesto fija un gasto de unos 100.000 millones de dólares para la creación de empleo.
La crisis llevó al país a una tasa de desempleo del 10%, la mayor en los últimos 26 años, y Obama ya adelantó la semana pasada en su discurso del Estado de la Unión que el empleo sería su máxima prioridad.
En concreto, el Estado otorgará créditos tributarios a pequeñas empresas y realizará inversiones en energías limpias e infraestructuras para fomentar el empleo. En cualquier caso, el presupuesto tiene en cuenta que el desempleo seguirá siendo alto en los próximos años, para llegar a 2012 con una tasa del 8,2%.
Para contrarrestar el aumento del gasto en algunas partidas, como la de educación (con un aumento del 6%), investigación e infraestructuras, Obama planea ahorrar limitando 120 proyectos federales, entre ellos, la misión para regresar a la Luna (ver aparte). Exentos de los cortes presupuestarios están los gastos en defensa y en los programas de salud pública para los pobres y los ancianos. El presupuesto militar aumenta un 2% e incluye más de 159.000 millones de dólares para financiar las guerras, y una petición extra de 33.000 millones para el despliegue de efectivos en Afganistán ordenado por Obama.
Además, el proyecto de presupuesto, que ahora tendrá que refrendar el Congreso, no renueva las reducciones impositivas para los contribuyentes de mayores ingresos (250.000 dólares en adelante) aprobadas durante el gobierno de George W. Bush. La Casa Blanca espera que esa medida genere ingresos por unos 678.000 millones en los próximos diez años.
Obama también propone imponer un impuesto a los bancos que se beneficiaron de las ayudas estatales para evitar la bancarrota durante la crisis. Con esa tasa, la Casa Blanca espera recuperar unos 90.000 millones de dólares en diez años.
En su declaración de ayer, Obama achacó a la administración de Bush el lastre que supone el grave déficit que arrastra Estados Unidos.
Los republicanos aprovecharon el sombrío pronóstico fiscal presentado por Obama para criticar su gestión. Judd Gregg, líder republicano en la Comisión de Presupuestos del Senado, advirtió que la deuda está ahogando al país. "Estas circunstancias exigen un presupuesto audaz, que restrinja el gasto. En vez de eso, el presidente nos ha enviado más de lo mismo", dijo Gregg.
Los expertos recibieron las proyecciones de reducción progresiva de déficit con una buena dosis de escepticismo. Para David Wyss, economista jefe de Standard & Poor´s, el proyecto presupuestario "es un paso en la dirección correcta, pero para reducir de verdad el déficit hay que tomarse más en serio lo de reducir el gasto y aumentar los impuestos".
Las cifras
• 10,6%: déficit fiscal respecto del PBI. EEUU tendrá este año el mayor déficit fiscal desde el fin de la Segunda Guerra Mundial: 1,56 billones de dólares.
• 3,8 billones: presupuesto de EEUU
Las propuestas
Empleo. Al presupuestar una partida de 100.000 millones de dólares para la creación de empleo, Obama pretende bajar la tasa de desocupación del 10% actual hasta el 8,2% en 2012.
Déficit. El plan de Barack Obama considera que el déficit fiscal se vaya reduciendo progresivamente a partir de 2011 para situarse en el 3,9% del PBI en 2014, al final de su mandato.
Impuestos. El plan no renueva las reducciones impositivas para los contribuyentes de mayores ingresos, aprobadas por Bush.
Defensa. Con un aumento del 2% en los gastos de Defensa, el presupuesto para 2011 incluye más de 190.000 millones de dólares para financiar las guerras de Irak y Afganistán.
Proyectos eliminados. Con el fin de ahorrar en algunas partidas, el presupuesto que deberá refrendar el Congreso elimina 120 proyectos federales, entre ellos, los previstos por la NASA para regresar a la Luna.
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Obama predijo un déficit de 1,56 billones y llamó a “ahorrar lo que podamos,
gastar sólo lo necesario y vivir dentro de nuestros medios”
La era de los presupuesto de “dinero fácil” se acabó,
dice Obama
Por David Usborne
Corresponsal en EEUU
The Independent, 02/02/10
Cercado por los reducidos impuestos a los ingresos y una necesidad de cambiar una todavía frágil economía en una recuperada, un sombrío presidente Barack Obama presentó ayer un nuevo presupuesto que prevé un déficit record de 1,56 billón de dólares este año y ofreció un pequeño plan en el corto plazo para rescatar a Estados Unidos de su marea roja. La propuesta presupuestaria, que anticipa un gasto de 3,8 billones de dólares –que puede ser corregida por el Congreso–, fue como un frío recordatorio del peso del desequilibrio del presupuesto de Estados Unidos. El presidente y sus asesores económicos se están esforzando por encontrar un equilibrio entre parecer serios para abordar la deuda nacional y hacer lo que sea necesario para alimentar al crecimiento económico. Los beneficiarios del mayor gasto serán las pequeñas empresas, los desempleados y, como pelea dos guerras, el Pentágono.
Mientras el año pasado era sobre la reforma de salud y los tambaleantes esfuerzos para que se apruebe, éste puede ser el año en que Estados Unidos ponga el acento en la disciplina fiscal, en parte porque el gasto excesivo en Washington y los efectos corrosivos del déficit han trepado a primer plano de la preocupación de los votantes en una elección de mitad de término. Es en parte la percepción de un gobierno que creció demasiado y es demasiado despilfarrador y que está preocupando a los votantes independientes, a la vez que alimenta al movimiento antiimpositivo Tea Party.
Obama dijo que agradecería todas las sugerencias para recortar el gasto. Pero con tono firme también dijo: “Es hora de que se exija a Washington lo mismo que las familias y las empresas se exigen. Es hora de ahorrar lo que podamos, gastar lo que tengamos que gastar y volver a vivir dentro de nuestras posibilidades”, subrayó. Y añadió: “Sencillamente no podemos seguir gastando como si los déficit no tuvieran consecuencias, como si el despilfarro no importara, como si el dinero duramente ganado por los estadounidenses pudiera ser tratado como dinero del juego Monopoly, como si pudiéramos seguir ignorando este desafío durante otra generación”.
La Casa Blanca arrastró el anuncio del presupuesto durante días con la promesa de congelar el gasto durante tres años para ciertas áreas domésticas. Entre las medidas para reducir el déficit, el presidente Obama decidió abandonar un programa de alto valor simbólico para Estados Unidos, que permitiría enviar nuevamente al hombre a la Luna. Asimismo, terminará con las reducciones de impuestos para los hogares de mayor poder económico en 2011, fijadas por su predecesor George W. Bush.
El gobierno dejará por fuera de ese congelamiento del gasto a los programas sociales y a los asuntos de seguridad. También propone establecer una nueva cuota a los grandes bancos para ayudar a pagar las pérdidas bajo el impopular programa de rescate del gobierno.
Según las proyecciones de la Casa Blanca, éstas y otras medidas deberían ser suficientes para bajar el déficit anual hasta los 700 mil millones de dólares (cerca del 4,2 por ciento del PBI nacional), para fines de 2013. Pero las prioridades de gastos a largo plazo que se mencionaron ayer añadirían 8,5 billones de dólares a la deuda nacional para 2020, aumentando la deuda como una proporción del PBI a 77 por ciento comparado con el 53 por ciento de ahora.
Pero en el corto plazo, la administración Obama no retrocede del todo ante nuevos gastos. El presupuesto incluye un pedido al Congreso para que apruebe inmediatamente un programa de 100 mil millones de dólares para impulsar el crecimiento de los empleos. Esto, sostienen los funcionarios, será redituable en el largo plazo porque parte del problema hoy puede atribuirse a la pérdida de 7 millones de empleos desde que comenzó la recesión. La falta de empleos significa ingresos menores y gastos más altos en programas sociales. “No podremos bajar este déficit de la noche a la mañana, dado que todavía nos estamos recuperando –dijo Obama–. Seguiremos haciendo lo imposible para crear empleos. Es esencial.”
Los lobbyistas, las corporaciones y los políticos estaban todos por igual examinando el presupuesto de 3,83 billones de dólares buscando ítem que los afecte directamente. En sus páginas se podía encontrar grandes recortes en financiación de vehículos oruga para el ejército de Estados Unidos y un pedido de poner fin a los subsidios de las cosechas para los campesinos ricos. Las empresas petroleras puede perder 39 mil millones de dólares en amnistía tributaria.
El presupuesto será analizado durante varios meses por los legisladores estadounidenses, y regirá desde el 1º de octubre hasta el 30 de septiembre del próximo año.
/ Etiquetas: hambre, protestas, terremoto en Haití
Haití - El grito "tenemos hambre, abajo Preval" agita Puerto Príncipe
Varias manifestaciones contra el presidente haitiano recorren la capital del país devastado
Daniel Lozano, enviado especial a Puerto Príncipe
Público, Madrid
http://www.publico.es/
Haití se le fue de la manos a René Preval el día que la tierra tembló. Un presidente al que el derrumbe del estado arrastró también su autoridad. Hoy, 24 días después, el líder que no lo parece se enfrenta a las crecientes protestas que recorren Puerto Príncipe, incapaz de dominar lo que parece un caballo desbocado. Más de mil personas, desesperadas, hambrientas, clamaron ayer por comida en Saint Pierre, la plaza principal de Petionville. Una marea humana que se apretaba en unos pocos metros, robándose el oxígeno, frente al edificio municipal.
Jean-Roger Leriche, de 54 años, habla fuerte, nada tiene que perder porque nada le queda. "El alcalde nos ha engañado. Por eso estamos aquí, porque tenemos hambre. No sirve ninguno de los dos, ni Preval ni el alcalde. Son dos incapaces".
La protesta de uno anima a los demás. Se arremolinan en torno al periodista con sus cuitas. La manifestación se calienta porque alguien les escucha. "El alcalde tiene retenida la comida y hoy no ha venido hasta aquí. Mientras tanto, nosotros seguimos durmiendo allí (señala el campamento de desplazados montado en el centro de la plaza), sin luz, sin futuro", insiste Leriche ante cientos de los que sufren como él. "Ayer vino un camión cisterna de agua y se tuvo que ir porque él no estaba".
Críticas a las tropas de EEUU
Jony Peter releva a Leriche para darle color político a la protesta. "Aristide sí puede ayudarnos. Él tiene que volver para salvarnos". Peter es seguidor de Lavalas, el grupo político del ex presidente Bertrand Aristide, sacado a la fuerza por EEUU en 2004 y ahora exiliado en África, pero que está deseando volver a su país. Lavalas, muy fuerte en guetos de Puerto Príncipe como Cité Soleil y Bel Air, se opone a la presencia de los marines y de
La agitada jornada de ayer venía precedida de otra concentración, el martes, de decenas de funcionarios que gritaban por un sueldo que tardará mucho en llegar. El presidente haitiano ha tenido que soportar otra manifestación contra él, con el lema Abajo Preval, viva Obama, frente a su nuevo cuartel general, junto al aeropuerto.
La principal coalición opositora, de tendencia socialdemócrata, exigió ayer a Preval que ponga orden y haga cosas, en palabras de Rony Smarth, uno de sus líderes.
Pero Preval aguanta. Pese a las dimensiones apocalípticas de la tragedia, cuenta con la ayuda de la comunidad internacional para recuperar el mando. Ayer se supo que el Programa Mundial de Alimentos de
El tiempo es el otro gran aliado de Preval. Las imposibles elecciones legislativas, que se iban a celebrar el día 28 y ahora se han aplazado sine die, le hubieran dejado muy mal parado. Los comicios parciales de 2009 otorgaron al partido oficialista,
/ Etiquetas: chile, privatizacion del mar
Contra la privatización del mar chileno
Héctor Kol es encargado del Programa Salmonicultura de la AGO-Pescadores Artesanales de Aysén, desde febrero del 2008. Fue responsable del Programa Salmonicultura de la Confederación Nacional de Pesqueros Artesanales en 2007, durante la presidencia de Cosme Caracciolo. Sin militancia política, pero profundamente anticapitalista, es “un convencido de que el capitalismo es incompatible con la vida y el principal problema a resolver desde todos los ámbitos”.
¿Por qué se habla de la privatización del mar?
“Porque estamos en un proceso de reformas a la Ley General de Pesca y Acuicultura (LGPA) que introduce cambios en el régimen de las concesiones acuícolas, permitiendo que estas sean objeto de empeño o hipotecas por parte de las empresas que las operan. En este caso, se trata de reformar la ley para que las empresas salmoneras puedan ser hipotecadas ante la banca privada, con la que mantienen deudas por unos US$ 4.000 millones, una deuda equivalente a dos años de exportaciones salmoneras en su mejor momento. Es decir, ante la nula posibilidad de que esta industria tóxica se recupere, los bancos se van a quedar con el mar chileno austral.
Estas reformas fueron introducidas por la Presidenta Bachelet en enero de 2009, en el marco de un plan de salvataje a la arruinada industria salmonera y el 20 de mayo de 2009 pasó su primer trámite legislativo, cuando la Cámara de Diputados, por 92 votos contra 1, aprobó ese paquete de reformas. Sólo votó en contra el diputado René Alinco de Aysén.
El 19 de Enero del 2010, el Senado aprobó esta Ley “progresista” de Privatización del Mar y se dio por resuelto el asunto. Pero 24 horas más tarde la Cámara de Diputados paralizó el proceso….lo que habían votado 92 a 1 en mayo de 2009, ahora fue votando en contra por 46 votos a 43…Un “milagro” marítimo."
LA INDUSTRIA TÓXICA
¿Cuáles son las características centrales de la explotación salmonera en Chile?
“Una especie de minería acuática. Destrucción localizada de la naturaleza y traslado a zonas aún por destruir. En Chile, la empresa noruega MARINE HARVEST llegó a ocupar hasta 36.600 veces más antibióticos que los que usaba Noruega. Por eso hablamos de una “industria tóxica”, por el peligro que representa su operación en el territorio marítimo donde trabaja la pesca artesanal que cubre el 70% de la demanda de productos del mar en el mercado chileno.
En lo laboral, sobre explotación de sus trabajadores hasta niveles que rayan con la esclavitud y bajo una campaña de alienación constante y de violación de los mínimos derechos laborales que contiene la normativa vigente. Además de ser inviable en lo social y en lo ambiental, la salmonicultura chilena es inviable en lo económico: depende exclusivamente de los subsidios estatales para sobrevivir. Esta farra de 20 años que duró este mito chilote, la pagamos todos los chilenos…y la seguimos pagando.”
¿A cuánto asciende en kilómetros, el litoral involucrado?
“El proceso de privatización del mar que inició el gobierno de la Concertación involucra a las tres regiones australes del país, unos 2.500 kilómetros lineales de territorio marítimo chileno y más del 90% del borde costero nacional. Es un asalto al patrimonio natural de todos los chilenos y a la soberanía nacional. La industria salmonera está dominada por capitales noruegos, españoles y japoneses. Ellos son los que se quedarán con nuestro mar para finalmente entregárselo a los bancos Santander (español) y Rabobank (holandés), entre otros.”
¿Qué responsabilidad le cabe a la Concertación en esta situación?
“La industria salmonera es como la Ley Orgánica Constitucional de Enseñanza (LOCE) que liquidaron los “pingüinos”. Es una industria creada por Pinochet, pero operada exclusivamente por la Concertación. Ella le facilitó todo, le regaló miles de millones de pesos de todos los chilenos, le promulgó normas ambientales absurdas para reducirles los costos y además desfinanció a los servicios públicos con competencia fiscalizadora para que, más encima, nadie pudiera fiscalizar esas insuficientes normas. SERNAPESCA, por ejemplo, no tiene una sola lancha para salir a inspeccionar. Deben llamar a las empresas para que les faciliten una lancha…y con 24 horas de anticipación. Ahora, para salvar a su “industria estrella”, llena de piojos y de enfermedades, la Concertación le quiere pasar el mar para que los “exitosos” lo empeñen como si fuera un refrigerador o una plancha.
La industria salmonera fue el niño símbolo de esta “teletón” para beneficio de los empresarios que levantó la Concertación durante los 20 años que gobernó.”
Hasta ahora, ¿Cómo se ha manifestado la resistencia de la sociedad frente a la privatización?
“Lo primero fue romper el círculo de la desinformación que encubre a la industria salmonera. Desde El Mercurio hasta la Estrella de Chiloé no se ha hecho más que repetir las mentiras que genera la agencia publicitaria Salmón-Chile. Eso lo hicimos pedazos en las regiones intervenidas por la industria tóxica y en la comunidad internacional. Ahora aspiramos a transformar esta pelea en algo nacional, para sacudirnos del último resabio de la incapacidad de la Concertación.
Hemos salido a la calle a juntar firmas y volantear con dípticos que muestran una realidad que la Bancada Salmonera que dirige el “patriota” Senador Horvath en el Congreso, quiere ocultar. Hemos publicado videos en Youtube; yo mismo he dado más de 100 conferencias y charlas en los últimos 3 años. Creo que he publicado unos 50 artículos sobre Salmonicultura y Pesca Artesanal, que rebotan en los medios de comunicación de contra-información y expanden no sólo la realidad de la salmonicultura chilena, sino la realidad de lo que es el “Progresismo” en Chile.
Creo que hemos contribuido a esclarecer que la imagen-país que proyecta Chile no es distinta a las mayores farsas que se han sostenido sobre la Tierra. Chile era tan “progresista” y “democrático” como plana era la Tierra. Esa es la razón del montaje que el Gobierno agónico y la industria salmonera (igualmente agónica) han armado en mi contra para sacarme de esta lucha.”
¿Cuáles son las medidas movilizadoras urgentes para encarar desde los trabajadores y el pueblo el flagelo privatizador?
“Salir a la calle a informar a la gente y a comprometer su voluntad contra este asalto al Patrimonio Natural de los chilenos y de toda la Humanidad, como es la privatización del 91% del borde costero nacional Ese compromiso de oponerse al asalto debe expresarse inmediatamente mediante su firma en las planillas contra la Privatización del Mar. Tenemos sólo 6 semanas para informar y aumentar la recaudación de firmas, ambas cosas simultáneamente, pues en marzo volverán al ataque los Parlamentarios Salmoneros, incluidos Escalona y Frei.
Hay que transformar esta lucha en una lucha política potente frente al nuevo gobierno: si usted señor Piñera pretende hacer lo mismo, en 4 años más tendrá que salir a buscar pega en otra cosa, tal como los “progresistas”. Pero también hay que hacer entender a la gente que esta situación no es sino un síntoma más del capitalismo que profundizó la Concertación en sus 20 años de gobiernos desastrosos. Y hay que hacer entender a los partidos y movimientos anticapitalistas, de una vez por todas, que la lucha por la Naturaleza es una lucha estratégica, que no se puede sólo tener la voluntad de alcanzar el poder, sino que debe haber un Planeta vivo donde ejercer ese poder alcanzado.”
Andrés Figueroa Cornejo
Febrero 5 de 2010
/ Etiquetas: libertad de expresión, terremoto en Haití
Boletin Democracy Now! -- 8 de febrero, 2010
Países del G7 se comprometen a condonar deuda de Haití
Un millón de personas sigue sin hogar en Haití
En enero se perdieron 20.000 puestos de trabajo; disminuye tasa de desempleo
Director Ejecutivo de Goldman Sachs recibe prima de nueve millones de dólares
Reguladores investigan papel de Goldman Sachs en quiebra de AIG
Laura Chinchilla fue elegida Presidenta de Costa Rica
Arrestan a dos activistas del Movimiento de Solidaridad Internacional en Cisjordania
Israel impide que geógrafo palestino viaje al exterior
Irán promete construir diez nuevas plantas de enriquecimiento de uranio el próximo año
Irán arresta a siete personas vinculadas a Radio Farda financiada por Estados Unidos
Murieron al menos cinco obreros en explosión en central eléctrica de Connecticut
Mitch Landrieu gana elecciones a alcaldía de Nueva Orleans
Canadá impide que opositor de juegos olímpicos ingrese al país
Países del G7 se comprometen a condonar deuda de Haití
A raíz del devastador terremoto ocurrido el mes pasado, los ministros de finanzas de los países industrializados del G7 se comprometieron a condonar aproximadamente 1,2 mil millones de dólares adeudados por Haití. El Ministro de Finanzas canadiense, Jim Flaherty, hizo el anuncio en la reunión del G7 que tuvo lugar durante dos días en la localidad ártica canadiense de Iqaluit.
Jim Flaherty, Ministro de Finanzas canadiense, declaró: “En el G7 estamos comprometidos a condonar la deuda; de hecho, se ha condonado toda la deuda bilateral de los países del G7 con respecto a Haití. La deuda con instituciones multilaterales debería ser condonada, y trabajaremos junto a estas instituciones y otros socios para lograrlo lo antes posible. Y debatimos sobre la asistencia para la reconstrucción a largo plazo que Haití necesitará a medida que emerja de la urgente situación actual provocada por el terremoto”.
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Un millón de personas sigue sin hogar en Haití
En Haití, aproximadamente un millón de personas sigue sin hogar, luego del terremoto ocurrido el pasado 12 de enero. Organizaciones internacionales de ayuda comenzaron a suministrar viviendas temporarias, pero esta asistencia sólo está llegando a una parte de la población sin hogar. Durante el fin de semana, Médicos sin Fronteras entregó 1.800 carpas. La semana pasada, las Naciones Unidas dijeron que se habían distribuido más de 10.000 carpas familiares. La organización estima que 460.000 personas permanecen en campamentos improvisados en distintos lugares de Puerto Príncipe. Mientras tanto, funcionarios sanitarios afirmaron que las clínicas siguen desbordadas de pacientes y que los médicos están viendo un aumento de enfermedades infecciosas.
Jean William Pape, jefe de la clínica Gheskio de Puerto Príncipe, declaró: “Estamos viendo menos casos agudos, menos lesiones traumáticas, pero estamos empezando a ver más problemas infecciosos, complicaciones de pacientes que fueron operados, así como enfermedades infecciosas transmitidas por el agua, tales como diarreas infecciosas”.
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En enero se perdieron 20.000 puestos de trabajo; disminuye tasa de desempleo
En noticias económicas, las últimas cifras de desempleo indican que se perdieron 20.000 puestos de trabajo en enero. No obstante, la tasa oficial de desempleo del país cayó el mes pasado de un 10% a un 9,7. Economistas del trabajo ubicaron la tasa real de desempleo en 16,7 si se toma en cuenta a las personas subempleadas y a quienes dejaron de buscar trabajo. El Presidente Barack Obama afirmó que el último informe laboral es alentador.
Obama declaró: “Estos números, si bien son positivos, son un motivo de esperanza pero no de celebración, porque demasiados de nuestros vecinos y amigos siguen sin trabajo. No podemos considerarnos satisfechos cuando otras 20.000 personas se quedaron sin trabajo y hay millones de estadounidenses desempleados, que toman cualquier trabajo que pueden”.
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Director Ejecutivo de Goldman Sachs recibe prima de nueve millones de dólares
Goldman Sachs anunció que su director ejecutivo, Lloyd Blankfein, recibió una prima en acciones de nueve millones de dólares por el desempeño en 2009. El valor de la prima podría dispararse si las acciones de Goldman Sachs siguen subiendo. La compañía registró una ganancia sin precedentes de 13.4 mil millones de dólares en 2009. Jamie Dimon, presidente de J.P. Morgan Chase, recibió una prima de diecisiete millones de dólares. Y James Gorman, de Morgan Stanley, recibió una prima de once millones de dólares.
Reguladores investigan papel de Goldman Sachs en quiebra de AIG
El New York Times informa que reguladores estadounidenses están investigando si el mercado de seguros hipotecarios fue inadecuadamente alterado en 2008 debido a los pagos que Goldman Sachs y otros bancos exigieron a AIG antes de la quiebra de esta empresa. El Times también informa que Goldman Sachs obtuvo más ganancias del dinero aportado por los contribuyentes al rescate financiero de AIG que lo que se había reconocido anteriormente. Además de los casi 13 mil millones de dólares del rescate financiero para AIG que fue directamente canalizado a Goldman, esta compañía recibió una parte de los once mil millones de dólares destinados al banco francés SocGen.
Laura Chinchilla fue elegida Presidenta de Costa Rica
En noticias de América Latina, Laura Chinchilla será la primera mujer en ocupar el cargo de Presidente en Costa Rica. Obtuvo una victoria abrumadora en las elecciones celebradas el domingo.
Laura Chinchilla declaró: “Costa Rica es mi amada patria. La defiendo, la amo, la adoro y le doy mi vida”.
Chinchilla es considerada como una protegida del mandatario saliente, Oscar Arias, ganador del Premio Nobel de
Arrestan a dos activistas del Movimiento de Solidaridad Internacional en Cisjordania
En noticias del territorio ocupado de Cisjordania, las fuerzas de seguridad israelíes arrestaron a dos activistas del Movimiento de Solidaridad Internacional el domingo, en una redada realizada por la madrugada. Los funcionarios israelíes afirmaron que Ariadna Jove de España y Bridgette Chappell de Australia estuvieron implicadas en “disturbios ilegales que interfirieron con las operaciones de seguridad israelíes”. Durante los últimos meses, Israel ha arrestado y detenido a muchos activistas pacíficos en Cisjordania que han participado en las protestas semanales contra el muro de separación israelí.
Israel impide que geógrafo palestino viaje al exterior
El periódico israelí Haaretz informa que el gobierno israelí prohibió que el geógrafo palestino Khalil Tafakji viaje al exterior por seis meses. Durante años, Tafakji ha investigado la política de asentamiento de Israel en Cisjordania y las formas en que se ha apoderado de las tierras palestinas. Tafakji dirige el departamento de cartografía de
Irán promete construir diez nuevas plantas de enriquecimiento de uranio el próximo año
El director de
Irán arresta a siete personas vinculadas a Radio Farda financiada por Estados Unidos
Siete personas vinculadas a la emisora financiada por Estados Unidos Radio Farda fueron arrestadas en Irán. El gobierno acusó a estas siete personas de fomentar disturbios y dijo que algunos de los sospechosos estaban trabajando para agencias de espionaje estadounidenses. Radio Farda es una emisora en lengua persa con sede en
Murieron al menos cinco obreros en explosión en central eléctrica de Connecticut
Al menos cinco obreros murieron el domingo en una gran explosión en la central eléctrica de gas natural Kleen Energy Systems de Middleton, Connecticut. Esta explosión destruyó la central y se sintió a casi
Mitch Landrieu gana elecciones a alcaldía de Nueva Orleans
El domingo, el vicegobernador de Luisiana Mitch Landrieu obtuvo la victoria en las elecciones a la alcaldía de Nueva Orleans. Landrieu se enfrentó a diez rivales, pero ganó con el 66% de los votos. Es el primer gobernador blanco de la ciudad en más de tres décadas. Landrieu es el hijo del ex alcalde de Nueva Orleans Moon Landrieu y el hermano de la senadora demócrata Mary Landrieu.
Canadá impide que opositor de juegos olímpicos ingrese al país
Las autoridades fronterizas de Canadá impidieron que un joven periodista radial de Chicago ingresara al país, porque planeaba pasar una semana documentando las protestas por los Juegos Olímpicos de Invierno de 2010 en Vancouver. Martin Macias es un periodista independiente que participó activamente en la campaña de Chicago contra la propuesta de celebrar allí los Juegos Olímpicos de 2016. Macias le dijo a Vancouver Media Co-op que las autoridades fronterizas canadienses lo interrogaron reiteradamente sobre la próxima conferencia en contra de los Juegos Olímpicos organizada por
Martin Macias dijo: “Querían saber sobre la conferencia, querían saber sobre cualquier tipo de protesta de la que yo estuviera al tanto, querían que yo les hablara sobre los organizadores de la conferencia y les diera sus números de teléfono, me preguntaron por qué estaba allí e intenté demostrar que estaba allí como periodista radial para hablar con algunas personas de la conferencia, residentes de Vancouver que expresen su opinión sobre los juegos o en contra de los mismos”.
Martin Macias no es el primer estadounidense en ser detenido en la frontera canadiense e interrogado sobre los juegos olímpicos. En noviembre, Amy Goodman y dos de sus colegas fueron detenidos en la frontera por las autoridades canadienses mientras se dirigían a dar una conferencia en
/ Etiquetas: chile, libertad de expresión, medios de comunicacion, radios comunitarias
Chile - A despenalizar la libertad de expresión
SANTIAGO, 5 feb (IPS) - El derecho penal no debe aplicarse a la libertad de expresión y ser un instrumento para silenciar las radios comunitarias en Chile plantean organizaciones dedicadas a la comunicación ante el cierre de emisoras de este tipo en este país austral.
En 2009, siete radios comunitarias fueron cerradas por transmitir sin licencia, acusadas de interceptación de telecomunicaciones, lo que según la Ley General de Telecomunicaciones supone sanciones que van de multas e incautación de equipos hasta penas de prisión.
"Hay que impedir que más radios comunitarias sean silenciadas con la aplicación del derecho penal a la libertad de expresión, dijo a IPS Juan Enrique Ortega, de la no gubernamental Educación y Comunicaciones (ECO).
Radio Sin Tierra es una de las radios silenciadas. Se trata de una iniciativa de vecinos y estudiantes que trabajan voluntariamente en la emisora de Peñalolén, un sector popular del sureste de Santiago.
"Estoy en calidad de imputado por simplemente estar comunicando, por nuestra libertad de poder comunicarnos con el resto de la comunidad", dijo a IPS Fidel Galaz, uno de los radiodifusores de la emisora clausurada.
"Todos tienen derecho a comunicarse, más allá de si cuenta o no con los recursos para pagarle a la Subtel", enfatizó en referencia a la Subsecretaría de Telecomunicaciones, que se ocupa del otorgamiento de las licencias para operar el espectro radioeléctrico, un requisito que exige una inversión de la que esta radio comunitaria no dispone, al igual que otras muchas.
ECO estima que en Chile se debe invertir el equivalente de 2.000 dólares para postular a una licencia, sin que en contrapartida exista un sistema de subsidios destinado a promover la comunicación comunitaria y la igualdad de acceso.
Galaz rechazó el ofrecimiento del tribunal de una salida alternativa que suponía acoger la denuncia en su contra y terminar sus transmisiones, para liberarlo de posibles condenas.
Para este comunicador eso significaba el abandonar un proyecto colectivo y aceptar que los silenciaran. De ser condenado, se arriesga a tener que pagar una alta suma en multas y a una pena de hasta tres años de prisión.
La exigencia de terminar con lo que denominan la criminalización del ejercicio de la radiodifusión, es uno de los motores de la plataforma social conformada por la Asociación Mundial de Radios Comunitarias (Amarc), la local Red de Medios de los Pueblos (RMP), la Escuela de Periodismo de la Universidad de Chile, ECO y la Corporación La Morada.
La presidenta para América Latina de Amarc, María Pía Matta, dijo a IPS que "la coerción por parte de los estados y aplicar el derecho penal en esa materia nos parece que es atrasado".
Matta subrayó que al criminalizar la radiodifusión comunitaria, Chile " no está cumpliendo con los estándares internacionales a la que todos los gobiernos de América Latina se han suscrito a través del Pacto de San José de Costa Rica", como se conoce la Convención Americana sobre Derechos Humanos, vigente desde 1978.
En su visita a Chile en septiembre, la Relatora por la Libertad de Expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, Catalina Botero, sostuvo que "el derecho penal no está hecho para perseguir" a quienes ponen emisoras comunitarias. "El derecho penal está hecho para perseguir asesinos, ladrones, estafadores" y no a comunicadores, aseguró.
En América Latina, solo Chile y Brasil mantienen la transmisión sin licencia como un delito penal.
Las organizaciones de comunicación y las radios comunitarias exigen que se derogue el artículo 36b de la Ley General de Telecomunicaciones, que califica de delito penal emitir sin licencia y es una herencia de la dictadura del general Augusto Pinochet (1973-1990).
La norma nació en 1982 como un Decreto Supremo de Pinochet, con el fin de perseguir y acallar a los medios opositores.
Pasados 20 años de la recuperación de la democracia, solo ahora el ya saliente gobierno de Michelle Bachelet se ha mostrado dispuesto a enviar al bicameral Congreso legislativo un proyecto de ley que elimine la criminalización de la radiodifusión comunitaria sin licencia.
"El Gobierno se comprometió a estudiar y enviar un proyecto de un solo artículo que modifique la ley vigente, de manera de evitar las penas corporales para estos delitos", sostuvo la ministra de la Secretaría General del Gobierno, Pilar Armanet.
La iniciativa se enviaría al comenzar marzo, en las vísperas de que el día 11 la socialista Bachelet entregue la presidencia a Sebastián Piñera, el multimillonario empresario de derecha que ganó las elecciones del 17 de enero.
Así que sólo si el Ejecutivo establece un trámite de urgencia la derogación de la medida no quedaría atrapada entre las prioridades legislativas que establezca el nuevo gobierno.
Para la presidenta regional de Amarc, además no hay certeza sobre cuál sería la posición en la materia del gobierno de Piñera.
Y en cualquier caso, aunque se elimine la pena de prisión para la radiodifusión sin licencia, se mantendría la incautación de bienes y la imposición de multas.
El informe sobre Radiodifusión en Chile, producido por RMP y ECO y difundido en diciembre, revela que casi la totalidad de las acciones judiciales fueron interpuestas por miembros de la Asociación Nacional de Radiodifusores de Chile, que agrupa a las emisoras comerciales.
Para la RMP se trata de una persecución con tintes ideológicos y de imposición de las reglas del mercado, donde las comunicaciones son vistas solo como un negocio, y que se traduce en el hostigamiento a los comunicadores comunitarios y su criminalización por la justicia.
Esa persecución "implica que se hace un rastreo, un seguimiento de quienes son las personas que están tras los medios comunitarios con el fin de denunciarlos a la Secretaría de Telecomunicaciones o directamente al Ministerio Público", dijo a IPS Paulina Acevedo, integrante de RMP.
Los radiodifusores comunitarios recibieron en enero una noticia que les tiene satisfechos a medias. En enero, el parlamento aprobó una ley que crea los servicios de radiodifusión comunitaria, lo que beneficiaría a las cerca de 400 radios comunitarias con licencia en el país, que actualmente funcionan bajo la figura de radios de mínima cobertura.
La nueva ley, que está a la espera de su promulgación por Bachelet, reconoce legalmente su carácter social y comunitario, ofrece algunas mejoras técnicas, como el aumento de su potencia a 25 vatios, y amplia las concesiones hasta 15 años.
RMP, que agrupa a más de 50 medios comunitarios de distinto tipo, considera un avance la nueva norma, pero también alerta que supondrá una restricción para la proliferación de estos medios, ya que las relega a un segmento que limitará la posibilidad de concesiones.
También cuestiona que las emisoras tengan que ser certificadas como "comunitarias" por la División de Organizaciones Sociales de la Secretaría General del Gobierno, porque condiciona el permiso a la voluntad de turno de un gobierno, lo que facilitará abusos y arbitrariedades.
Para Ortega, de ECO, el problema es que no se entiende que el derecho a la comunicación es parte esencial de los derechos humanos. "Para avanzar en el reconocimiento y garantizar la libertad de expresión hay que democratizar las comunicaciones, y eso no se logra con esta ley", agregó.
Según la ley, las radios comunitarias no podrán ocupar más de cinco por ciento del espectro radioeléctrico chileno.
Las organizaciones sociales y los radiodifusores comunitarios han planteado al gobierno saliente que este mes se realice una mesa de trabajo especial, con amplia participación de la sociedad civil, para discutir los criterios para la redacción del reglamento que determinará la aplicación de la ley de Radios Comunitarias.
En esa instancia, podría adecuarse mejor las normas de cumplimiento a la realidad de estos medios populares, y al mismo tiempo impulsar que quede derogado antes del 11 de marzo el artículo que faculta que a los comunicadores comunitarios se les aplique el Código Penal. (FIN/2010)
COMUNICACIONES MPT
/ Etiquetas: Cambio Climatico, Cuzco, inundaciones, Perú
Perú - Ante la emergencia climática en el Cusco
PST - PERÚ
En momentos en que la militancia del nuevo PST iniciaba una campaña en solidaridad con el pueblo de Haití, en especial respondiendo al llamado de solidaridad formulado por la organización Batay Ouvriye de dicho país, otro desastre natural golpea al interior de Perú, y en particular al Cusco, afectando no sólo a miles de turistas, como muestran las pantallas de televisión, sino sobre todo a la población pobre y necesitada que en su mayoría habita estas localidades. Incluso numerosos compañeros de nuestro partido y sus familiares de esta región, se cuentan entre los damnificados.
Desde hace una semana la región sur oriental del Perú sufre la inclemencia de fuertes lluvias, desborde de ríos, caída de puentes, inundación de viviendas y de extensas tierras de cultivo (fuente de existencia de cientos de miles de campesinos pobres), trayendo más hambre de lo habitual, y desolación y muerte en toda esta región andina. Las provincias más castigadas se ubican en el Cusco, Puno, Apurimac, Huancavelica y Ayacucho. Como siempre, la infaltable desidia de las autoridades (Alan García ha dicho "no hay que ser alarmistas ni magnificar la tragedia") que nunca previeron nada y que solo atrasan la ayuda urgente y necesaria, incrementan el dolor y sufrimiento del pueblo pobre. Las propias autoridades locales denuncian que la ayuda estatal es absolutamente insuficiente. Mientras esta región es azotada por inclementes lluvias, la costa sur del Perú sufre sequía, lo que también trae cuantiosas pérdidas para los pequeños agricultores y mayor miseria para los pobres de estas localidades.
Ambos fenómenos climáticos se estima que se extenderán hasta fines de marzo, agravando la situación de emergencia que viven millones de peruanos de estas localidades. Estos fenómenos son parte de los cambios ambientales que vienen afectando al mundo por la destrucción ambiental que trae la rapacidad capitalista y la política colonial del imperialismo.
Desde el PST, al mismo tiempo que hacemos llegar nuestra solidaridad con nuestros hermanos del sur y con nuestros camaradas, denunciamos la ineptitud e insensibilidad del gobierno y exigimos una pronta y efectiva ayuda para los más afectados de la población, haciendo uso de los recursos que dispone el Estado y que se están reservando para hacer clientelismo en las próximas elecciones; usando los recursos destinados para pagar la deuda externa y aplicando más impuestos a los más ricos, como las multinacionales de la minería, el petróleo y el gas que siguen saqueando nuestro país mientras el pueblo muere de hambre.
El PST hace suyo el pronunciamiento emitido por nuestra regional del Cusco y destaca el ejemplo del Comité de Comensales de
Lima, enero 30 de 2010
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Pronunciamiento del nuevo Partido Socialista de los Trabajadores ante la emergencia climática en el Cusco y nuestro país.
Después de que el martes se declarara el estado de emergencia en la región Cusco el balance de la desgracia ha venido cambiando y aumentando de forma exponencial el número de familias damnificadas es ya de 27 800, tomando esta cifra y multiplicándola por un promedio de 5 miembros por familia tenemos la cifra de 139 000 damnificados, muchos de ellos mujeres, ancianos y sobre todo niños. Las casas destruidas son 8 000 sin tomar en cuenta las que deben ser deshabitadas ya que la lluvia ha erosionado sus estructuras. Se han estimado, hasta ahora, S/.5 000 millones de soles en perdidas materiales, además de $ 1 millón de dólares diarios de perdidas en el sector turístico empeoran progresivamente la situación de la economía regional. Alrededor de
Sin embargo el tan publicitado "estado emergencia" ha sido hasta ahora una declaración formal ya que es evidente que la infraestructura estatal no se abastece para la atención de este desastre en toda su dimensión, teniendo en cuenta además que la sierra centro y sur y parte de la selva de nuestro país se encuentran en permanentes lluvias. Recién el día jueves se supo que Huanta-Ayacucho está sumergida en el agua, y que muchas localidades están aisladas y carecen de comunicaciones para poder denunciar su situación en el norte de Puno, Huanuco, etc. La respuesta del gobierno central ha sido irrisoria autorizando un presupuesto de 50 mil soles para los distritos afectados y 100 mil soles para les provincias, no obstante las primeras evaluaciones nos indican que esto solo serviría para atender las necesidades de las dos semanas siguientes pues el gobierno central no considera aún un plan nacional para enfrentar el niño y sus consecuencias durante todo el próximo año.
Estamos pasando por un fenómeno del niño fuerte y distorsionado producto del calentamiento global provocado por el modo de producción capitalista
Son estos fenómenos los que han generado sequías en la costa sur (Arequipa, Moquegua, Tacna) y en el norte, por ello podemos asegurar que aun no somos totalmente concientes del alcance y profundidad de esta tragedia de carácter nacional, Las autoridades del aparato del estado tenían conocimiento con anticipación pero no diseñaron un plan nacional para enfrentar de conjunto este serio problema.
Esta situación es producto de la desidia y la política pro imperialista del gobierno central ya que prefiere medidas cuyo objetivo fundamental es implementar el TLC que no es otra cosa que una carta de adhesión incondicional de nuestro país como colonia de Estados Unidos. El TLC nos obliga a derivar dinero y esfuerzos para sostener la economía yanqui con la explotación de nuestro pueblo. Por ejemplo el Estado derivó recursos públicos para evitar la caída del dólar y ha anticipado los pagos de la deuda externa con el objetivo de fortalecer al FMI y BM, a la vez que mediante leyes antilaborales permite la tercerización del trabajador y el incremento de la explotación de nuestro trabajo restan progresivamente derechos a los trabajadores, a la vez que avala los 200 000 despidos producto de la crisis mundial.
El nuevo PST emplaza a los dirigentes populares que están a la cabeza de
Urge la organización de comités de base que vigilen las condiciones ambientales para alarmar a los vecinos de posibles desastres, controle a los especuladores y denuncie la corrupción. Estos comités de base deben emplazar a los dirigentes de
Cusco 30 de enero de 2010
PRONUNCIAMIENTO DEL COMITÉ DE COMENSALES ANTE
A los compañeros antonianos y la comunidad cuzqueña en general:
1. Desde el día martes los estudiantes organizados a través del Comité de Comensales dirigimos nuestra solidaridad con los damnificados producto de las inundaciones, a través la formación de brigadas de apoyo universitario o Brigadas Riqchary Hayna. Ya que no podíamos esperar con los brazos cruzados la respuesta de las autoridades, como jóvenes éramos concientes que necesitábamos emprender el apoyo en el menor tiempo posible ya que vemos con preocupación el desborde e insuficiencia del aparato estatal para la asistencia al desastre.
2. Nuestras BRIGADAS han sido testigos de excepción de las múltiples carencias de los pueblos afectados, a la vez que constatamos la necesidad que los municipios tienen de manos para organizar a la gente damnificada, organizar la protección de lo poco que queda de ladrones y aprovechados, distribuir la ayuda que va llegando, prestar ayuda en el empadronamiento de los afectados, y denunciar a los especuladores y corruptos. Esto nos ha permitido una vista general, amplia y de conjunto de la magnitud y el carácter de esta tragedia. Sobre la base de estas tareas los compañeros que han participado de las brigadas se han puesto al servicio para ser un apoyo efectivo en los lugares más afectados.
3. A la vez, desde el comedor universitario, hemos exigido que la autoridad universitaria abra las puertas de
4. Por ello le tomamos la palabra al rector poniendo las BRIGADAS que hemos conformado al servicio de las tareas de: acopio, distribución, fiscalización y apoyo a las zonas danificadas.
5. A la vez que llamamos a la población a que conforme brigadas de atención del desastre que puedan servir para vigilar y alertar en los barrios si existiese algún problema. De la misma forma denunciar a los corruptos y especuladores.
6. Enterados por los medios de comunicación sabemos que nos encontramos en medio de un fenómeno del niño fuerte y distorsionado por el cambio climático mundial, que viene afectando a la sierra central y sur así como a zonas de la selva con lluvias muy fuertes, por otro lado la costa sur (Moquegua, Tacna y Arequipa) se encuentran en emergencia producto de una extendida sequía. Esta información la tiene publicada el SENAMHI desde el año pasado, no obstante las autoridades hablan de haber sido tomadas por sorpresa. Al contrario se trata de un desastre que no ha sido atendido a tiempo con obras de prevención, por parte de los gobiernos municipales, regionales pero sobre todo es responsabilidad del gobierno aprista quien ha preferido intervenir grandes cantidades de dinero en la compra dólares para evitar la caída de esta moneda artificialmente con el propósito de preservar los negocios del imperialismo norteamericano.
7. Por ello proponemos:
El no pago de la deuda externa con el fin de que el gobierno central compre la totalidad de los cultivos perdidos como parte de las medidas necesarias para la activación de la economía del país afectado por el fenómeno del niño.
Se subsidien los insumos agrícolas exonerándolos de impuestos para asegurar la alimentación de nuestro pueblo.
Por ultimo emplazamos a los dirigentes populares a ponerse al frente de la tarea de acopio y distribución de la ayuda así como el apoyo concreto de los afectados asumiendo su papel de dirección popular. A la vez que encabecen la organización popular que será necesaria para enfrentar el alza del costo de vida, el aumento del precio de los alimentos, el desabastecimiento de los mercados, la especulación y los problemas de saneamiento ambiental que se irán presentando en el siguiente periodo.
Por la reconstrucción del Cusco preparar:
La organización popular y la lucha de los trabajadores y campesinos bajo una plataforma de lucha unificada que atienda las necesidades más urgentes de nuestro pueblo.
/ Etiquetas: medios de comunicacion, prensa capitalista
La prensa del sistema está amordazada siempre, no es libre
Rómulo Pardo Silva www.malpublicados.blogspot.com
Los propietarios de los medios tienen toda la información para entender la sociedad mundial, pero la transmiten con agujeros donde había hechos que de ser publicados hubieran debilitado su fortuna personal y de su clase. En caso de descuidarse los empresarios que pagan publicidad tienen cómo recordárselos.
Quizás el hoyo mayor de la venda informativa es el que oculta al público general la existencia del omnipresente imperio norteamericano.
El poder de guerra de USA no tiene competidores. Mantiene gigantescos arsenales de armas convencionales, nucleares, biológicas, químicas; en el extranjero posee más de 737 bases militares y 200 mil soldados preparados para actuar, fuera de los que participan en sus guerra asiáticas; su armada dispone de seis flotas y once grupos de ataque con capacidad nuclear en portaaviones, submarinos y aviones desplegados para invadir o intervenir países. Pese a su crisis económica y déficit Washington aumentó el presupuesto militar a 626 mil millones de dólares, sin considerar los 400 mil millones que gasta en Irak y Afganistán, es decir casi la mitad del presupuesto total, que se puede comparar con el de Gran Bretaña, 50 mil millones de dólares, el segundo mayor presupuesto mundial. (1) Además cuenta como fuerza secundaria a los países desarrollados y, siempre, con el servicio sumiso de la inmensa mayoría de los en desarrollo.
Sus militares combaten en Afganistán, Irak, Pakistán, Yemen, Somalia. El Pentágono está implicado en operaciones militares, entre otros, contra grupos de izquierda en Colombia, Filipinas; milicias chiíes en Líbano; rebeldes étnicos en Mali y Niger; y una rebelión cristiana extremista en Uganda. (2)
Contraviniendo la legalidad internacional de Naciones Unidas se permitió atacar e invadir Iraq. Cerca militarmente a Rusia y China a quienes el jefe del Pentágono señaló como sostenes del "eje del mal" y
Ante todos Usamérica prepara un ataque a Irán. Luego del catastrófico terremoto de Haití que provocó sobre 200 mil muertos lo invade con más de 15 mil marines. Arma a Taiwán que no es un estado jurídicamente reconocido.
Se da el derecho a detener personas en secreto, mantener en prisión por tiempo indefinido sin hacer cargos, juicio, ni permitir abogados, torturar, eliminar a quienes le parezca, crear cárceles clandestinas en países cómplices, transportar prisioneros en forma oculta.
Cuba, Venezuela, Nicaragua, Bolivia, Ecuador, denuncian el imperialismo norteamericano, pero los gobiernos de
Como Roma antigua amenazó con anticipación a Cartago, la actual señala a sus enemigos. El Director Nacional de Inteligencia en su informe ante el Comité de Inteligencia del Senado denunció que los gobiernos de Chávez, Morales y Ortega rechazan la influencia, las políticas, los intereses, el entrenamiento militar, las iniciativas de seguridad, de EEUU en la región; buscan socavar a los gobiernos moderados y pro estadounidenses; se han acercado a actores extra-regionales, Irán, Rusia y China; Chávez permitió que “buques de guerra de Rusia y aviones de bombardeo de largo rango” visitaran Venezuela para demostrar la capacidad de Moscú para desplegar sus fuerzas militares en la región." (3)
Si existe un imperio necesariamente hay países que no son soberanos. Son súbditos tributando con sus materias primas, tierras de siembra, caladeros, mercados, finanzas; rindiendo pleitesía; guardando discreto silencio cuando hay que pronunciarse política y éticamente; votando como se les indica; consumiendo la ideología/cultura del soberano. En resumen, hay gobiernos yanaconas.
Sin embargo con los informadores que hay a mano es difícil enterarse de las humillaciones que aceptan como vasallos. No muchos saben, por ejemplo, que el Director de Inteligencia Nacional Dennis Blair ante el Comité de Inteligencia de
La prensa dominante hace lo imposible para impedir que todos entiendan que hay un imperio si una potencia se permite ejecutar acusados sin juicio en territorios de otros estados que lo aceptan. En este caso Estados Unidos mismo lo dice y ninguno de sus amigos se queja. La maldición de Malinche llega caso a todo el mundo en el siglo XXI.
1 Ver http://www.rebelion.org/
2 Ver http://www.rebelion.org/
3 Ver http://www.telesurtv.net/
4 Ver http://www.washingtonpost.com/
Contacto romulo.pardo@gmail.com
lunes, febrero 01, 2010 / Etiquetas: Kozovo, marxismo, socialismo
Entrevista a un marxista de Kozovo (región de la ex-Yugoeslavia, de mayoría albanesa, ahora independiente)

"El Partido Socialista de Kosovo es como el café sin cafeína"
Entrevista con Agon Hamza
Publicamos aquí una entrevista con estudiantes de Kosovo y el autor Agon Hamza, que se llevó recientemente en Munich.
Hamza.
Hamza es uno de los miembros del "Instituto de Estudios Sociales y Filosofía en Pristina. El Instituto tiene previsto publicar en un futuro próximo escritos marxistas importante en albanés. Ha publicado entre otros artículos en el periódico más grande del país el diario "Koha Ditore". En estos se declara abiertamente el marxismo, lo que constituye una novedad en Kosovo.
Entrevista realizada por Max Brym. Sozialistische Alternative (CIT en Alemania)
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Recientemente han atacado muy fuerte al Partido Socialista de Kosovo (SPK) en un artículo en el Koha Ditore.
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El SPK se describe en su página web como de izquierda radical en Kosovo. ¿Porqué criticar al SPK?
Hay muchas razones para criticar a la SPK. El SPK es una forma suave de la democracia social. El partido consiste de un grupo de personas que no son socialistas, simplemente no. En el programa del SPK se busca en vano las palabras: igualdad, solidaridad o clase. Desea sustituir la lucha de clases por la "integración europea". No hay ninguna crítica de la economía política. Estos tipos son como el café sin cafeína, o como la cerveza sin alcohol.
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¿Por qué la crítica del SPK es importante?
La crítica es importante porque el SPK ha desacreditado la idea del socialismo. Su posición ideológica está en consonancia con el sistema liberal-capitalista. Se hacen llamar humanistas, su atención es al parecer el individuo. Funcionan con el término "totalitarismo" y se declaran anti-comunistas. Se basan en el individuo, en el consenso liberal-democrático. Pero no se conoce la historia individual, si no la de las masas. La lucha de clases es el motor de la historia.
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¿Que tiene que ver esto específicamente con la situación en Kosovo?
En Kosovo, el número de desempleados es oficialmente de 46 a 48%. Las personas extremadamente pobres, con ingresos de menos de un euro por día constituyen el 18 por ciento. En Kosovo todo se privatiza. La pobreza está creciendo constantemente. La ideología dominante es el neoliberalismo. Kosovo es un país que está gobernado por los colonialistas. El liberalismo no es una ideología con dominio permanente. Sin una fuerza marxista fuerte existe el peligro de la extrema-derecha reaccionaria-populista, de la derecha o el bonapartismo.
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¿Cuán concreta es la amenaza de la derecha o la amenaza bonapartista en Kosovo?
El liberalismo y la democracia liberal formal no pueden existir permanentemente en Kosovo. Actualmente es particularmente Ramush Haradinaj que se presenta como de derecha populista de derecha en la apariencia. Corre la demagogia social y se describe a sí mismo como de derecha conservadora. Me gustaría compararlo con la derecha de Italia, Austria y Suiza, mientras que Hashim Thaci, es una mala versión de Putin. Si no existe en la crisis social que ya he mencionado ninguna fuerza marxista, la brecha que produce el liberalismo, se cierra con la extrema derecha o fascista. En cambio, ha que dar una respuesta a la izquierda.
¿Cómo puede actuar la izquierda en Kosovo?
Puede trabajar con cualquier partido político con coordenadas de carácter emancipador del sistema político existente en Kosovo. Todos los partidos en Kosovo fueron creados aceptando el marco político del plan de Ahtisaari. Kosovo es un país colonizado. Todo está determinado por las estructuras coloniales. Con este sistema, no debe haber ningún acuerdo ni aceptación. En Kosovo, la KFOR tomó el control del territorio, son el ejército de Kosovo, la OIC (Oficina de la UE) tiene la más alta autoridad en materia de interpretación del plan de Ahtisaari. Tiene un control absoluto sobre la política y la economía del país, sobre todo lo que sucede en Kosovo. EULEX controla el poder judicial y las fuerzas de policía de Kosovo. Dentro de este sistema sólo hay un margen muy pequeño de maniobra, por no decir que no hay ninguno. En vista de estas circunstancias, la única manera de avanzar es en los movimientos políticos que se organizan fuera del Estado y actuar contra el sistema estatal existente.
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¿Es necesario en Kozovo un partido de trabajadores revolucionarios "?
Por supuesto, pero el camino es muy pesado.
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Volvamos al SPK. ¿Cómo empezó este partido, de donde viene realmente?
El SPK surgió del (Movimiento Popular de Kosovo), fue la corriente ideológica del Enverismo[1]. Aunque las reclamaciones SPK sostienen no ser el sucesor de LPK, son más o menos personas de edad. A pesar de que ahora se refieren a la democracia liberal burguesa, la han mantenido en el discurso de la crítica y en sus viejos métodos. Ellos me llaman porque les criticó, un Titoista.
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¿Que demandas tienen un poder real en Kosovo?
La más importante es la resistencia contra el colonialismo. Otro campo es en contra de la privatización. Pero esto no puede quedar en pie. La reconstitución de la fuerza de la izquierda en Kosovo requerirá la demanda de re-socialización de las empresas ya privatizadas. La gente necesita una salud gratuita y libre, la educación emancipadora para todos. Para los jubilados, los trabajadores, víctimas de la guerra, familiares de las víctimas y otras necesidades para garantizar una vida digna.
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El SPK les llama ideólogos de la izquierda radical. ¿Qué les parece?
Esto es bueno y me agrada mucho. No reformistas ni reaccionarios en Kosovo. Yo creo en soluciones radicales.
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¿Qué se puede hacer con Marx, Engels y Lenin?
Mucho. Ellos proporcionan la base de cualquier política de izquierda.
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¿Cómo siente la persona de Leon Trotsky?
Yo les dije ya que no soy un reaccionario ni un reformista. Por lo tanto, usted debe suponer mi actitud hacia Trotsky. Yo lo considero un revolucionario importante y teórico marxista. Una amiga me dijo hace algún tiempo: "El comunismo es demasiado importante para dejarlo en manos de personas como Enver Hoxha y Stalin."
Gracias por su tiempo
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[1] NDT. Enverismo, de ‘Enver Hoxha’, dictador estalinista de Albania.
/ Etiquetas: chile, represión, sustancias para reprimir
¿Sabe Ud. con qué sustancias reprime la policía chilena?


Viernes 29 de enero de 2010, por Comisión de Comunicaciones // Organización Mapuche Meli Wixan Mapu
Lo sucedido con el cabo Blas Herrera, quien resultó con graves lesiones en su piel producto del contacto con una sustancia irritante, generó muchas interrogantes, más aún cuando sus propios compañeros de institución le lanzaron agua combinada con un agente toxico..
Por medio de las imágenes pudimos ver el clásico carro “lanza-aguas”, más conocido como “el guanaco”, muy común en la mayoría de las movilizaciones sociales brutalmente reprimidas por Carabineros.
Supuestamente, un error en la dilución del CS, liquido lanzado hacia el grupo de efectivos, habría producido las graves lesiones al agente policial, pero quien nos asegura que esta mezcla no es la misma utilizada en las calles por Fuerzas Especiales.
Este desconocido compuesto, cuyo nombre se hace difícil de pronunciar, es el Ortoclorobenciliden malononitrilo (CS), y es utilizado por las policías de todo el mundo como lacrimógeno en gas y en los cañones lanza agua.
Profundizando más en los agentes disuasivos utilizados por Carabineros, pudimos encontrar un manual denominado, LOS GASES LACRIMÓGENOS Y OTROS AGENTES QUIMICOS, donde se señala que estos agentes pueden ser lanzados a través de dispositivos; manuales (tipo granadas), rociadores (tipo spray); a través de lanza granadas (escopeta), o a través de vehículos (Zorrillos y Guanacos).
TIPOS DE AGENTES
Los agentes mas utilizados por las fuerzas represivas chilenas, son:
Humo Blanco HC: Este gas blanco NO provoca ningún efecto físico. Su efecto es principalmente psicológico y está dirigido a provocar pánico y confusión en la multitud, por lo general se usa para acompañar otro tipo de gases de efectos más severos. Es utilizado por el Zorrillo.
Gas Lacrimógeno CN (Cloroacetofenona) : En su forma pura, el CN es un sólido blanco cristalino, similar a la sal. Como está formada de partículas sólidas, debe ser llevada a través del aire por un agente o expelido en forma de polvo fino. La CN a pesar de su olor como a manzanas provoca lagrimeo abundante, sensación de quemazón y cierre involuntario de los ojos, sensación de quemaduras, irritación y picazón en las áreas húmedas de la piel, y descarga nasal en la nariz.
Estas sensaciones de quemazón no son reales, sino aparentes, y basta unos minutos al aire libre no contaminado para que desaparezcan. Sin embargo exposiciones graves o prolongadas pueden provocar dificultad para respirar, y dolor de pecho. General estos síntomas tardan entre 10 y 15 minutos en desaparecer.
Otros efectos en las víctimas, es el pánico y el desconcierto; los cuales en muchos casos son más peligrosos que los efectos físicos. Además, cuando las ropas húmedas, sudadas o mojadas absorben el gas y luego lo expelen por largo tiempo. Es aconsejable quitarse las ropas contaminadas.
Agente Irritante CS. (Ortoclorobencilide nmalononitrilo) : En su forma pura, el CS es un polvo blanco, cristalino, similar al talco y se clasifica como agente irritante y lacrimógeno. Como se compone de partículas sólidas, debe ser arrojado al aire con otro agente o en forma de polvo fino. El olor es acre, áspero, picante, similar al jengibre. El CS es más irritante sobre la piel húmeda y sus efectos perduraran indefinidamente.
Como es muy persistente, el CS causa un problema grave de contaminación. Las partículas diseminadas se adhieren a la persona, a las ropas, a los objetos por largos período de tiempo.
Sus efectos son similares a los del gas CN pero mucho más graves: Intensa sensación de quemazón en los ojos, lagrimeo abundante y cierre involuntario de los ojos, Tos, pecho tirante y dificultad para respirar, Goteo nasal e Intensa sensación de quemazón en las partes húmedas del cuerpo (Cara, axilas, ingles, etc.)
Los efectos del CS desaparecen en 10 o 15 minutos después de alejarse del sitio contaminado pero si no se quitan las ropas contaminadas pueden provocarse graves quemaduras y ampollas.
Además de los efectos antes mencionados, algunos estudios mencionan graves efectos sobre el sistema nervioso central, producen una irritación muy fuerte que puede aumentar la agresividad de las personas que lo están respirando.
También las instrucciones de uso, dicen que es muy peligroso para menores de 14 años, para mayores de 60 y para las embarazadas, porque afecta el desarrollo del feto y hay estudios que dicen que puede producir aborto.
PRIMEROS AUXILIOS
Junto con indagar estas sustancias, recomendamos algunas acciones para auxiliar a las victimas de estos agentes.
Trasladar a las víctimas a un área descontaminada y ponerlas de cara al viento (esto normalmente producirá alivio rápido).
Piel: Sentarse a la sombra de cara al viento y permanecer quietos para evitar el sudor. Lavarse con abundante agua pura por al menos 10 minutos. No usar cremas, vaselina ni ningún otro ungüento porque provocará que el agente químico permanezca más tiempo en la piel.
Nariz: Procure que la víctima respire normalmente, limpie la nariz. Las gotas nasales son muy efectivas sin el malestar es muy fuerte.
Dar soporte emocional para evitar que la víctima entre en pánico, hablarle, tranquilizarle, especialmente si hay dificultad para respirar o dolor de pecho.
Labios y boca: Usar agua en abundancia pero evitando que el agua contaminada corra por el cuello o moje el resto del cuerpo. Se debe enjuagar la boca y escupir repetidas veces.
Quitar las ropas contaminadas, ya que el agente se transfiere fácilmente a cualquier parte desprotegida de la piel.
También se recomienda utilizar una solución alcalina que puede ser una solución de agua y bicarbonato al 5%, o algo más sencillo como un limón,
Para efectos graves o prolongados, complicaciones y contaminación de heridas, obtenga auxilio médico inmediato. Puede tener efectos letales.
Finalmente, no recomendaremos evitar la exposición a estos agentes, porque seria un claro llamado a no participar de las movilizaciones, por lo contrario, te damos algunas recomendaciones para continuar luchando en las calles y así enfrentar de mejor manera los efectos de estos agentes químicos.
/ Etiquetas: arte y cultura, Cancion social, chile, nueva canción
Chile - Presentado Libro Sobre Rolando Alarcón
Este solemne evento, que repletó el local de la SCD del Barrio Bellavista, en Santiago, contó con la participación artística del grupo "La Tribu Generaciones", que mostró novedosos arreglos muy bien logrados de sus canciones, que la concurrencia aplaudió con gran entusiasmo.Como broche estelar el emotivo reencuentro del Dúo "Los Emigrantes", que integran el chillanejo Enrique San Martín y el folclorista Carlos Valladares. Cabe recordar que ambos compartieron buena parte del trabajo de Rolando Alarcón tanto en escenarios chilenos como internacionales. La interpretación de sus canciones emocionó a un público que aplaudió frenéticamente al dúo. Una brillante jornada para recordar y un nuevo texto para conocer algo más de nuestro Rolando Alarcón.
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El libro está a la venta ($4.500) en "Discomanía" (21 de mayo 583, local 894. Santiago. Fono 639 8091
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También puede ser adquirido en la Editorial Quimantú. Cóndor 1075. Santiago. Fono: 6972346.
/ Etiquetas: agricultura, campesinos, desastre ecologico, medioambiente, mineria, Pueblos Originarios
Argentina-Chile: Especial de Pascua Lama: la internacional Barrick y su impacto en Chile
Radio Universidad de Chile
Cómo la transnacional minera ha ido generando redes de poder en Chile y en el mundo para seguir adelante con sus proyectos y cómo, pese a todo, la comunidad que se opone a Pascua lama sigue resistiendo.
La prioridad de la industria minera en el desarrollo económico del país es de larga data y, aunque fue en la Constitución que impulsó Pinochet en 1980 donde se sentaron las bases de este tipo de economía, los proyectos mineros transnacionales comienzan a concretarse a partir de los primeros meses del primer gobierno de la Concertación en 1990, con Patricio Aylwin a la cabeza. A dos semanas de haber asumido surgieron leyes aún más favorables para la industria extractiva. De ahí que exista la hipótesis que nuestro país negoció el subsuelo nacional y sus minerales a cambio de terminar con la dictadura.
Eduardo Frei Montalva (también demócrata cristiano) chilenizó el cobre a fines de los sesenta y luego Salvador Allende lo nacionalizó con la unanimidad del Congreso Nacional. Diecisiete años después, Aylwin justamente de la DC (pero en concertación con el PS y otros partidos), dejaba el territorio nacional a la merced del mercado y la mano invisible de las transnacionales.
Barrick llegó a nuestro país ofreciendo tanto, que algunos hasta la han confundido con una empresa o fundación de beneficencia. No sólo ha comprado concesiones mineras, acciones de agua y entregado dinero en forma de ambulancias, fondos de desarrollo sustentables a algunas municipalidades y becas para estudiantes destacados, también ha firmado convenios con departamentos regionales de algunos ministerios (como el FOSIS y la JUNJI), ha creado proyectos con fundaciones de beneficencia como la Teletón y la de Iván Zamorano, e incluso, puso en jaque a la Iglesia cuando Un Techo para Chile y América Solidaria, ligada a la Compañía de Jesús se comprometió con Barrick a desarrollar un proyecto para mejorar la calidad de vida en el Valle del Huasco, en abierta contradicción con la comunidad religiosa de la zona, que lleva más de diez años declarando su oposición a Pascua Lama, rechazando incluso dineros de Barrick. Todo eso sin contar con los innumerables campeonatos deportivos, capacitaciones y libros que llegan al Valle con su firma detrás. De esta forma, Barrick ha ido comprometiendo a su favor a dirigentes locales y nacionales, organizaciones sociales y políticas. Todo con el único objetivo de explotar el yacimiento más importante que posee en el mundo y que hoy se avalúa en tres mil millones de dólares.
El agua vale más que el oro
En el Valle del Huasco viven poco más de 70 mil habitantes dedicados, principalmente a la agricultura y a la ganadería. Pese a estar en el desierto más árido del mundo cuentan con ríos que les permiten desarrollar estas actividades que dan trabajo a más de siete mil temporeros y temporeras cada año.
Desde los niños que juegan en los ríos, hasta los ancianos que toman mate a la sombra de los árboles, todos han sentido la presencia de Barrick en el Valle del Huasco. La comunidad está dividida porque ha penetrado en la vida cotidiana con el dinero inmediato, con el mejoramiento de calles y puentes, entrega de computadores a los alumnos de escuelas rurales, wi fi gratis a los habitantes de Alto del Carmen y un sin número de “beneficios” que llegaron “gracias” a Barrick, que parece más eficiente que el burocrático Estado.
Esta división de la comunidad solo ha sido posible por el camino que ha tejido Barrick en Chile, pero que deviene de un poder internacional.
La red transnacional se compone de personajes en todos los continentes. Algunos han sido investigados por estar involucrados en narcotráfico, tráfico de armas, lavado de dinero, tráfico de influencias y presiones ilegítimas, como el árabe Adnan Khashoggi, quien debió dejar la recién fundada Barrick a mitad de camino cuando, luego de aparecer como triangulador en el tráfico de armas del escándalo Irán-Contras en Nicaragua, fue apresado en 1989 en Suiza, por estar involucrado con la fuga de 684 millones de dólares del Tesoro Filipino. No cumplió su condena en Nueva York porque su socio fundador y presidente de Barrick, Peter Munk, le pagó una fianza avaluada en unos cuatro millones de dólares.
Desde entonces, el judío Peter Munk tomó el mando de la transnacional canadiense y ha negado toda relación entre Khashoggi y Barrick. Tal vez por eso pusieron como presidente ejecutivo a Aaron Regent en diciembre de 2008, dejando a Munk más silencioso, y así Regent pusiera un aire nuevo a la transnacional más importante del rubro.
Otros nombres que asoman son los ex mandatarios norteamericanos George Bush padre (EEUU) y Brian Mulroney (Canadá), ambos pertenecientes al Honorable Consejo Asesor de Barrick. También el magnate de las comunicaciones latinoamericano Gustavo Cisneros comparte la Junta Directiva y el Consejo Asesor Internacional con ellos y, lo hacía con el chileno Andrónico Luksic (que murió el 2008), y que dejó como herencia a su hijo Jean Paul encargado de Antofagasta Minerals, actual socia de Barrick en la explotación del proyecto minero Reko Diq en Pakistán.
Este es sólo el comienzo de una extensa red de ex presidentes y ex ministros de Estado, empresarios y funcionarios públicos que trabajan facilitando la entrega del oro diseminado en los subsuelos de diferentes naciones a Barrick Gold. Así ha pasado por Norteamérica, África, Oceanía, Asia y Latinoamérica, dejando además de la tierra y el agua contaminada, una estela de sangre de las comunidades afectadas por sus proyectos, e incluso de sus propios trabajadores.
Están en el gobierno de Bachelet
En 1980 el dictador Augusto Pinochet se reunió con David Rockefeller. Casi tres décadas después, la Presidenta Michelle Bachelet cenó junto al magnate filántropo en Nueva York auspiciada por Barrick Gold y la Petrolera Chevron (aunque al revisar la página oficial hoy día, ya no aparece Barrick como auspiciadora). En esa comida de 2009 diversas transnacionales estuvieron presentes, ya que son las que intervienen en Latinoamérica y que están agrupadas en el Council of the Americas, donde a su vez está The Americas Society. En ambas, Rockefeller es el fundador y actual director Honorario, y dentro de los miembros de honor está el conocido George W. Landau, embajador de Estados Unidos en Chile entre 1977 y 1982.
Luego de que las organizaciones contrarias a Pascua Lama se enteraron de que Bachelet iría a recibir la Insignia de Oro a Nueva York, el mayor reconocimiento que entregan ambas instituciones, se supo que ya había asistido en 2005 antes de asumir. La investigación confirmó que todos los Presidentes posteriores a Pinochet conocieron a David Rockefeller.
Patricio Aylwin fue a Washington a condecorar al empresario norteamericano en 1993 entregándole la Orden Bernardo O’Higgins. Un año después, Eduardo Frei Ruiz-Tagle lo invitó a la asunción de la presidencia, momento en que el poderoso filántropo aprovechó para quedarse en el Encuentro de Empresarios del Mundo que organizaba el mismo gobierno. Asimismo, en 1999 el entonces candidato presidencial socialista Ricardo Lagos Escobar, presentó las principales líneas que iba a tener su próximo gobierno en Nueva York frente a connotados empresarios, entre ellos David Rockefeller y George Soros. El primer socialista que asumía la presidencia de Chile luego de Salvador Allende los tranquilizó diciendo que no modificaría el modelo económico impuesto en dictadura, y tal vez por eso mismo, es que el proyecto Pascua Lama se aprobó dos veces en ese gobierno (la primera a fines del 2001 y la segunda a un mes de dejar el gobierno en febrero de 2006).
Lo absurdo del oro
En Nueva York hubo protestas repudiando que Bachelet recibiera la Insignia de Oro mientras en Alto del Carmen, a lo largo del valle del Huasco y otras latitudes se lucha día a día para que no saquen ni un poco del oro de las entraña de América.
Eso es lo absurdo del oro. Mientras los de arriba miran más arriba porque brilla, la gente de la tierra mira el agua que brilla mucho más que el oro. Una condecoración amarra de por vida una relación entre transnacionales interesadas en invertir e intervenir la tierra y quienes tienen la llave para abrir esa posibilidad.
Para quienes sostienen la resistencia a Pascua Lama, ésta cobra más sentido cada minuto que avanza. Porque un minuto para la oposición a Pascua Lama es victoria, y uno para ellos es fracaso y deben reestructurar el plan. Un minuto contra Pascua Lama es gritar que la vida vale más que el agua y que confían en que la Marcha por la Vida saldrá mejor que la del año anterior.
Para ellos, un minuto de resistencia al lado del río basta para diferenciar la opción de vida y la de muerte, entre la tierra fértil y la usurpación. En un minuto se trabaja con lo que se tiene y no con lo que falta. Un minuto es sumarse a la voz de una mujer que toma el micrófono para preguntar con la sangre caliente mirando a los ojos al gobierno regional “¡por qué no escuchan el clamor del pueblo que grita queremos vida queremos agua! ¿Por qué no se dejan de una vez por todas de engañarnos? ¿Por qué no nos dicen la verdad de las cosas? ¿Por qué no nos acogen? ¡Somos nosotros los que elegimos a los políticos!, que cuando quieren un voto golpean nuestras puertas y cuando clamamos por el agua nos dan la espalda”.
El avance transnacional minero transfronterizo
El año 2009 fue nefasto en el avance de la minería transnacional y transfronteriza de Barrick Gold en Chile y los cinco proyectos que ya se anuncian detrás de Pascua Lama en la frontera chilena-argentina: se habla de El Pachón, Amos Andrés, Las Flechas, Vicuña y Cerro Cuadrado. Los mineros y los gobiernos esperan inversiones alrededor de los ocho millones de dólares para la década del bicentenario chileno explotando, la mayoría, oro y cobre de la Cordillera de los Andes.
Esto además de los más de 30 mil millones de dólares que en los próximos cinco años se esperan invertir solo en Chile, según la última cuenta pública que entregó el ministro de Minería, Santiago González, donde aprovechó de insistir en que el proyecto Pascua Lama recibirá el apoyo del gobierno para que se explote cuanto antes.
Esa es la integración que las mandatarias de Chile y Argentina celebraron junto al Papa en el Vaticano, a 25 años de la casi guerra entre ambas naciones. “Integración para la destrucción”, decía uno de los lienzos apostados delante de las dependencias del Nuncio Apostólico antes de que partiera a la tan ansiada reunión tripartita. Las organizaciones solicitaron al Papa Benedicto XVI revisar el tratado de Paz y Amistad firmado en los 80 debido a que los gobiernos presionados por las transnacionales mineras lo desvirtuaron para integrar la explotación de la cordillera.
La certeza pese a todo
Aun topándose con los camiones que transitan hacia el proyecto Pascua Lama por las noches en la pequeña localidad de Alto del Carmen a metros de las casas; aun con toda la estrategia comunicacional de Barrick y del gobierno de turno para crear el ambiente de que el proyecto se inicia sí o sí en la temporada 2009-2010 –casi diez años después de lo que el plan de Barrick decía-; a pesar de las reuniones sin previo aviso entre los gobiernos chileno y argentino para avanzar en los acuerdos binacionales y solucionarle los problemas tributarios a la transnacional; a pesar del gran poder que tiene la minera en manejar las políticas nacionales para su beneficio; a pesar de los diversos e innumerables acuerdos que Barrick ha firmado entre las diferentes reparticiones públicas y organizaciones sociales en la zona y en el país para lavarle la imagen a la minera más cuestionada en los últimos años en Chile; a pesar de todo, aún hay gente que sigue convencida en que el proyecto binacional no se llevará a cabo. Punto. Así de certero, como la certeza de la existencia de la Cordillera de los Andes.
Porque, aunque suene obvio, la cordillera en Chile es la certeza, la espalda que sostiene a América. Es la rabia que emerge por los volcanes y es el movimiento telúrico que cada cierto tiempo traga vidas humanas. Es la misma que regala vida desde los glaciares, la misma que ofrece los “ojos de agua”, los “Bancos Perpetuos”, y que comparte el calor, el viento y el frío más intensos jamás percibido.
Al despertar por las mañanas, la primera certeza es la Cordillera de los Andes. Ahí el cielo azulado se comienza a iluminar con los lejanos rayos del sol. Los rayos casi quiebran las rocas de las cumbres más altas del continente. Pareciera que el sol fuera a atravesar al macizo andino con sus rayos de energía milenaria.
La espalda de América recibe al sol cuando se apoya por las tardes en los inmensos cerros que pareciera que tocaran el cielo, mientras la luz se agota en el Océano Pacífico. También comparte los milenarios árboles verdes iluminándose con múltiples amarillos cuando comienza a tocar el horizonte... y aún después de irse entrega luz mientras el cielo se oscurece azuladamente en la profundidad del espacio infinito.
domingo, enero 31, 2010 / Etiquetas: crecimiento económico, desarrollo económico, Ecologia, medioambiente
El crecimiento económico permanente es imposible
Rómulo Pardo Silva www.malpublicados.blogspot.com
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No se trata de querer o necesitar crecer, sino de poderse y nadie ha demostrado que los recursos finitos de la Tierra se puedan transformar en infinitos. Es una realidad que se oculta por sus desestabilizadoras consecuencias.
Políticos y economistas dicen confiar que en el futuro la ciencia y la tecnología hagan descubrimientos que permitan el crecimiento constante y personas comunes suelen evadirse respondiendo que el crecimiento es necesario y la gente no quiere volver al pasado.
La crisis por venir es informada principalmente por periodistas, científicos, intelectuales, instituciones sociales a través de medios alternativos.
La situación no se presentará en un futuro lejano. Ya se manifiesta en el agotamiento del petróleo, la falta de tierras de cultivo, la disminución grave de recursos marinos, la escasez de agua y de metales raros… El cambio climático, el crecimiento de la población, la debilidad del sistema financiero acercan y agravan aún más el desastre.
Hay voces que explican y plantean respuestas al problema. (1)
El exitoso empresario medioambientalista y conservacionista Douglas Tompkins propone una disminución del consumo de ricos y de pobres, porque, dice, la salud del planeta está antes que la urgencia de justicia social. Califica de dogma el concepto de crecimiento “ad infinitud” en la base del sobre-desarrollo que arruinó el clima y, peor, causó la crisis de extinción de especies de que depende toda la vida. Prevé una pobreza nunca vista primero en los más desvalidos y después en todos; que nadie se librará de la catástrofe.
Tim Jackson en su "Prosperidad sin crecimiento: Economía para un planeta finito", contradice el valor del crecimiento a cualquier costo y la idea de los capitalistas de divorciar la relación entre aumento del PIB y de los recursos. Para él la separación es imposible, si crece el PIB es mayor la emisión de gases con efecto invernadero. Su posición es buscar el éxito en valores distintos a la sociedad de consumo.
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Una visión algo diferente es el crecimiento cero. El centro de investigación del Reino Unido New Economics Foundation plantea que para frenar las consecuencias desastrosas del cambio climático no se puede crecer económicamente. Los países ricos deben tener un crecimiento cero permitiéndose sí en los en desarrollo. Argumenta que crecer disminuyendo el calentamiento global requiere una transformación industrial de tal magnitud que es prácticamente imposible. Según el centro no se puede mejorar radicalmente la eficiencia porque hay un límite y el crecimiento continuo presiona a la biosfera a condiciones de inseguridad con consecuencias en lo alimentario, bienestar social, estabilidad económica. Uno de sus expertos afirma que hay que vivir de acuerdo al presupuesto ambiental y repensar la manera de satisfacer las necesidades básicas, modificando el parámetro PIB para medir el éxito o fracaso de una economía. Se dice que el crecimiento cero es uno de los objetivos del grupo empresarial Bilderberg que tiene un poder fáctico mundial.
Estos análisis son positivos, porque abren el tema, pero parciales al callar que se trata del fin del capitalismo y excluir la palabra socialismo. Menos consumo equivale a decrecimiento y es cesantía de miles de millones de personas, odio, frustración, violencia, problemas sociales y políticos incontrolables, fascismo corporativo, genocidio. O socialismo. El crecimiento cero con crecimiento de los países desarrollados es en realidad crecimiento económico y aumento de la explotación de la naturaleza. El crecimiento cero estricto significaría la mantención de la riqueza y la pobreza y necesita la disminución de la población.
El programa socialista en cambio debe explicar con objetividad todas las consecuencias. Partir aclarando que el crecimiento económico constante no depende de la conveniencia y deseo de las personas sino de su posibilidad material. Su opción es ofrecer el decrecimiento global con crecimiento de la producción de bienes básicos para todos. Asociar la riqueza a los bienes inmateriales ilimitados de la cultura, seguridad, solidaridad, humanismo. Definir que esto se logra con la propiedad social de los bienes de producción, una política global, planificación económica sustentable, distribución igualitaria, cuidado del medio físico y de todas las formas de vida. Aclarar que habrá lucha y se necesita organización de base y política.
El socialismo de futuro debe llenar el vacío existente de un programa que adelante la forma de organizar económica, social y políticamente a la humanidad en el momento en que se produzca la paralización/retroceso. Decir qué hacer.
No es socialismo de futuro aferrarse únicamente a luchas presentes por aumentos de sueldo, cambios políticos, antiimperialismo…
1 Ver www.bbc.co.uk/mundo/ciencia_tecnologia/2010/01/100125_1100_clima_crecimiento_paises_ricos_lp.shtml
Contacto romulo.pardo@gmail.com
/ Etiquetas: abortos, Brasil, derechos de la mujer, homosexualidad
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Agencias
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El plan presentado por Lula a fines del año pasado es un compilado de 27 iniciativas sociales y económicas, la mayoría antiguas reivindicaciones de la izquierda brasileña. Entre ellas, un grupo atrajo la atención y la indignación de
Según publicó el diario opositor O Globo, el ministro adelantó que dentro de dos semanas se presentará un nuevo texto sobre la cuestión del aborto. Primero, agregó el matutino, se reunirá con
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El Centro Feminista de Estudios y Asesoría (Cfemea) estimó que más de 250 mil mujeres son internadas por año por complicaciones causadas por abortos ilegales. Cifras oficiales sitúan a los abortos ilegales como la cuarta causa de muerte materna.
El secretario de Derechos Humanos prometió que el proyecto no desaparecerá, sino que será modificado. Pero la distinción no alcanzó para las organizaciones sociales que apoyaban la iniciativa. “Consideramos que es un retroceso y una falta de respeto a la democracia retirar ese proyecto. El cambio de opinión va a impedir que la gente avance en el tema de derechos humanos, la defensa de la salud y la dignidad de las mujeres”, cuestionó Kauara Rodríguez, del Cfemea.
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