Democratizar el Saber - Carlos Pérez Soto

Posted by Correo Semanal on sábado, enero 03, 2015


“Quién dijo que todo está perdido, yo vengo a entregar mi corazón”
Fito Páez



Carlos Pérez Soto

Que todos los saberes sean para todos. Que no haya exclusividad, ni prioridades, ni propiedad privada sobre la creación. Crear, compartir, tener acceso a todos los saberes son derechos básicos,
que todos debemos reclamar.

1. No a la legitimación burocrática
La mercantilización y burocratización del saber forma parte de los mecanismos de legitimación de una nueva clase dominante. No sólo somos explotados por el poder capitalista, que extrae plusvalía a costa del trabajo de los productores directos. También esa plusvalía es apropiada por una nueva clase social, la burocracia, cuyo poder se extiende desde las estructuras organizativas de las grandes empresas y la banca trasnacional hasta el aparato de los Estados, las comunidades académicas en las universidades, y los organismos internacionales de regulación, como la OMC, el FMI, el Banco Mundial.
Les pagamos a los burócratas porque dicen que saben. Porque esgrimen su pretensión de saber,
certificada de manera circular por ellos mismos, como un discurso cuyo interés sería el interés de toda la humanidad. Los “técnicos”, los “expertos”, agobian nuestras vidas no sólo desde el peso de la plusvalía que apropian, incrementando con eso la expoliación del capital, sino también en nuestras vidas cotidianas, indicándonos cómo criar a nuestros hijos, estigmatizándonos con toda clase “evaluaciones” de personalidad, atemorizándonos con sus pronósticos agoreros sobre los alimentos,
el agua, el fin de las fuentes de energía, la amenaza de la sobrepoblación o el terrorismo.

Para los expertos, cuyos privilegios y salarios pagamos con nuestros trabajos, con nuestras vidas, el saber es una mercancía y una fuente de legitimidad. Sus esfuerzos apuntan permanentemente a privatizar la autoría, la circulación, el acceso, al saber. Pagar por leer, pagar por estudiar en las universidades, pagar por usar las ideas de otros, pagar por recrear y ampliar la producción intelectual.
Democratizar el saber, a pesar del cerco que se tiende progresivamente obligándonos a la  privatización, obligándonos a depender del lucro de unos pocos, es una manera de oponerse al estado
actual de la dominación, a sus mecanismos básicos, a sus negocios y usufructos más destructores.
Democratizar el saber es una acción concreta, directa, eficaz, en la gran lucha por la emancipación humana.

2. No a la vanidad de los intelectuales
Pero los propios intelectuales y creadores, llevados por la vanidad, por la inercia de los prejuicios funcionales a la propiedad capitalista, como la exclusividad, la idea de autoría individual,
la prioridad como valor, o simplemente arrastrados por las escuálidas retribuciones que la industria les concede, suelen oponerse a compartir libremente y sin restricciones lo que saben.
Y suelen racionalizar esta oposición con argumentos curiosos. Muchos sienten el temor de que sus obras podrían “ser copiadas”, o que sus nombres como autores se perderán, o que las obras mismas se perderán, diluidas por la apropiación ajena, por las “distorsiones”, o su integración parcial y “fuera de contexto”, a otras obras. Incluso, al presentar la idea general de este sitio a algunos colegas, se me ha dicho que en Internet los textos se perderán, que “cuando muera quizás nadie mantenga los sitios en que están depositados” y que “al menos los libros en papel durarán más allá de mi propia vida”, asegurando de algún modo mi “trascendencia” como autor.

Respecto de argumentaciones de esta clase puedo decir qué creo, al menos de los materiales que yo mismo he escrito:
- No me importa, en absoluto, que alguien diga que pensó, y escribió, lo mismo que yo pensé.
Ni aún en el caso que su reclamo sea que lo hizo antes. Soy autor, parcial, de ciertas ideas, pero no soy ni el dueño, ni el único capaz de pensarlas, ni mucho menos el único con derecho a difundirlas;
- No me importa, en absoluto, que se diga que mis ideas no son originales, ni exclusivas. Nadie desarrolla ideas a partir del vacío, o fuera de todo contexto. Ninguna idea es realmente exclusiva.
Los genios individuales son un mito. Todos creamos a partir de la recombinación de materiales ya existentes. En rigor toda creación es colectiva.
- No tengo ningún problema si alguien toma alguna idea desde los textos que he escrito sin mencionarme, y luego la presenta como suya. No me importa, en absoluto, que alguien “deforme” las ideas que expongo, o las use para propósitos contrarios a los que yo mismo podría desear. Las ideas sólo valen por su coherencia interna y por su relación con la realidad. Nunca valen por quien las haya pensado primero, o las haya expuesto más claramente.

Si alguien quiere usar los argumentos que expongo en mis textos sin mencionarme, o de una manera distinta a como los he expuesto, o para llegar a conclusiones contrarias a las que he llegado,
se los regalo gustosamente. En rigor ni siquiera necesito hacerlo: las ideas no tienen, ni deben tener,
dueño. Decir que regalo argumentos es sólo una licencia poética: no se puede regalar lo que de hecho pertenece, y debe pertenecer, a todos.

Si los textos que ahora hago públicos a través de Internet no sobreviven a mi muerte, o incluso si se pierden antes de eso, será simplemente porque no merecían permanecer. Porque no resultaron útiles para nadie. Cualquier deseo de “trascendencia” a partir de la formulación de ideas no es sino un delirio vanidoso. En la medida en que nadie es autor individual y exclusivo de las ideas que formula, la trascendencia individual es sólo una fama inmerecida, en general a posteriori, casi siempre concedida por el mercado de las ideas, no por su utilidad real.

El fondo de todo esto, en rigor, es que el aporte individual al avance de los saberes
significativos para la humanidad nunca es relevante. Todo saber es de hecho creado de manera colectiva. El reclamo por el reconocimiento del aporte individual sólo tiene sustento en la vanidad o
en la necesidad mercantil. ¿Quién inventó el castellano? ¿Quién inventó la concepción mecánica del
mundo? ¿Hay algún autor individual que pueda ser señalado como inventor del romanticismo, o del Renacimiento, o de la revolución industrial? ¿Hay algún autor individual que pueda ser señalado
como creador del movimiento popular, de la idea de una sociedad sin clases sociales, o de la
revolución agrícola? Ni el pan, ni el arado, ni la escritura, ni las ciudades, ni la filosofía, ni el
monoteísmo, fueron inventados una sola vez, por alguien en particular, o de una sola manera.

Los saberes esenciales para la comunidad humana son, y siempre han sido, creaciones
colectivas. Y si las argumentaciones que he formulado llegaran a compartir algo del honor de ser
importantes para la comunidad humana, acepto gustoso que mi participación simplemente se diluya
en la obra y la creación de todos.

3. Los derechos que este sitio establece sobre sus contenidos
Hay muchas formas de democratizar el saber. He elegido para estos textos la vía del sistema
Creative Commons no por ser la más radical, sino porque es la más conocida, porque está respaldada
por una cierta protección jurídica, y porque contiene un mínimo freno a la tentación de obtener lucro
por la difusión de estos textos. El espíritu general que anima este sitio, sin embargo, debe entenderse
2más bien en la línea del Copyleft “fuerte”, como es el caso de la Licencia Pública General de GNU,
propuesta por Richard Stallman para la producción de software.

El tipo de licencia Creative Commons que he escogido es la CC BY-NC-ND. Esto significa que todos los materiales que se encuentran en este sitio:
1. Pueden ser copiados y distribuidos libremente;
2. Debe mencionarse la fuente;
3. No pueden ser alterados;
4. No pueden ser usados con fines comerciales.
Ese es el asunto legal. Debe tenerse presente, sin embargo, que el ánimo de estas publicaciones es más radical que estas restricciones.

En general, adaptando las ideas del Copyleft fuerte a la producción y distribución de textos, y clases grabadas en video o sonido, los usuarios de este sitio:
1. Pueden usar estos contenidos sin ninguna limitación;
2. Pueden copiar y distribuir cuantas copias deseen;
3. Pueden modificarlos de la manera que crean conveniente;
4. Pueden mencionar o no la fuente de los que fueron obtenidos;
5. Sólo pueden vender los materiales escritos o audiovisuales que se depositan aquí bajo las
condiciones que se especifican más abajo.
6. Deben mantener estas mismas condiciones sobre los contenidos derivados que generen.

La diferencia entre los derechos y deberes formales que establece la licencia CC BY-NC-ND, y los derechos y deberes informales que he recogido de la tendencia Copyleft, permitirá eventualmente perseguir, en nombre de la primera, las faltas a las condiciones establecidas por la segunda.
El punto (5) es particularmente importante. Aunque los materiales audiovisuales que se almacenan en este sitio pueden ser obtenidos fácilmente a partir de cualquier conexión a Internet (de hecho casi todos están además almacenados en otros sitios), y aunque los textos almacenados se pueden leer directamente en pantalla, existe la posibilidad de imprimir los textos. Justamente por esta posibilidad es que los he registrado tanto en forma de textos planos (para leer en pantalla o imprimir), como en forma de folletos (pensados para ser impresos).

La cuestión es que podría haber organizaciones que quieran imprimir estos folletos, o incluso los libros completos, para luego venderlos y de esta manera contribuir a financiar sus actividades.

Les pido que se sientan en la más completa libertad de hacerlo. En ese caso sólo pido que se respeten las siguientes condiciones:
1. Que los textos no sean alterados (ya están publicados listos para imprimirlos);
2. Que informen de la iniciativa a cperez3000@gmail.com, contándome de qué organización se trata, cuántos ejemplares se imprimirán y, en lo posible, qué acogida tuvieron con las ventas;
3. Informar a la misma dirección si existe interés por publicar los libros almacenados en papel, desde alguna editorial independiente de los consorcios editoriales.

Un gran abrazo a todas y todos los que quieran compartir esta gran tarea por la democratización del saber.

Carlos Pérez Soto
Profesor de Estado en Física

Santiago de Chile, Agosto de 2013.-


Nota de Correo SR:
Los trabajos de Carlos Pérez Soto se pueden encontrarse en www.cperezs,org