EL ZOOLOGICO NUESTRO DE CADA DIA

Posted by Correo Semanal on miércoles, junio 30, 2010


Ismael Vallejos H. X Región

Una visita al zoo nos permite dar una mirada retrospectiva a nuestro pasado, al pasado de la vida en el planeta y a la evolución y supervivencia de las especies.
Si nos detenemos un instante a observar a los monitos tendremos primero una sensación de algo divertido. Monitos juguetones que hacen toda clase de acrobacias, como para llamar la atención de los visitantes.
Una segunda mirada nos permite ver sus ojos despiertos y vivarachos, muy parecidos a los nuestros. Los monos más grandes son un cuento aparte, de aspecto triste, melancólico. Parecen hombres y mujeres sometidos al cautiverio, condenados al encierro perpetuo y al olvido eterno.
Después de recorrer el zoo, termina la visita con una sensación de pena por aquellos que no han cometido crimen alguno contra la humanidad o contra los mercaderes que lucran con el tráfico de especies exóticas y en extinción. Ironía: Los inocentes presos.
Venga al zoo a visitar a los animalitos y a tener un encuentro cercano con la naturaleza dice la propaganda mentirosa.
Detrás de la mentira siempre está la verdad, la que permanece para siempre.
Cientos de especies, admirables, lucen su hermoso colorido, sus habilidades, su paciencia y su furor. Es el caso de los leones que al atardecer lanzan su rugido libertario, que hace estremecer a los visitantes y sus alrededores.
Millones de dólares al año para mantener “protegidos” esos animalitos, muchos de ellos en extinción ¿Protegidos de qué?
La pregunta parece recordarnos ese viejo cuento de la comarca, cuando llegaron los mafiosos a exigir derechos de protección y la gente les pregunta: ¿Protección de qué? – De nosotros - fue la respuesta.
Pobres pájaros, los han envenenado como las torcazas, de norte a sur, les han destruido su hábitat, depredado sus bosques, sus praderas, envenenado sus aguas.
Parece que a muy pocos les interesa el tema de los animales, mucho menos parece interesarles el tema de las personas, algunas sobreviviendo peor que los animales.
A lo lejos se escucha un susurro que dice “libertad a los animales” y luego tienen que esconderse antes de que el sistema los atrape y los meta a ellos al “zoo-ilógico”.