HAITÍ NOS LLAMA

Posted by Correo Semanal on martes, febrero 16, 2010


La naturaleza dio un terrible manotazo sobre Haití. Pero el terreno para la tremenda catástrofe había sido largamente preparado por las políticas aplicadas por los gobiernos de turno, a su vez impuestas por los gobiernos imperialistas y sus instituciones. Es bien sabido que allí donde hay más pobreza y atraso los desastres de la naturaleza causan más destrozos y sobre todo muchísimas más muertes. Haití es uno de esos países históricamente expoliados y que además la globalización capitalista sencillamente arrinconó y dejó a un lado, como otras zonas de África. Así el seísmo natural dejó al descubierto la catástrofe que había ido preparando la dominación imperialista del país.


Y a la hora de reaccionar a la catástrofe se aprecia la diferencia entre la manera en que lo ha hecho la población trabajadora de todo el mundo, movilizándose, aportando ayuda económica y colaborando en multitud de actividades solidarias y la manera en que lo hace Estados Unidos, básicamente enviando a los marines y, con la excusa de organizar la ayuda, haciéndose prácticamente con las riendas del poder impidiendo que los gobernantes y la sociedad haitiana organicen la solidaridad y la ayuda que reciben del exterior.


No es de extrañar que las asociaciones solidarias de Haití hayan protestado y mostrado
nuestra cólera y nuestra indignación frente a la utilización de la crisis haitiana para justificar una nueva invasión de 20.000 marines norteamericanos. Denunciamos lo que puede convertirse en una nueva ocupación militar, la tercera de nuestra historia por tropas norteamericanas. Se inscribe obviamente en la estrategia de remilitarización del Caribe en el marco de la respuesta del imperialismo americano a la rebelión creciente de los pueblos del continente frente a la mundialización neoliberal. Se inscribe también en una estrategia de guerra preventiva frente a un estallido eventual y social que vendría de un pueblo aplastado por la miseria que se encuentra en una situación de desesperación. Denunciamos el modelo aplicado por el Gobierno norteamericano y la respuesta militar frente a una trágica crisis humanitaria. Al apoderarse del aeropuerto Toussaint Louverture y de otras infraestructuras estratégicas del país, privaron al pueblo haitiano de una parte de las contribuciones que venían del CARICOM, de Venezuela y de algunos países europeos. Denunciamos el método aplicado y rechazamos que nuestro país sea transformado en una base militar.”

Así mismo, las organizaciones solidarias, sindicales, de izquierda, a pesar de las enormes dificultades, se esfuerzan para defender y organizar estrategias de reconstrucción diferentes a las que quieren imponer el imperialismo. Estas son algunas de sus iniciativas:
-- Contribuir a preservar los principales logros de los movimientos sociales y populares haitianos amenazados por la nueva situación;
-- Contribuir a responder a las necesidades urgentes de la población organizando centros de servicios comunitarios capaces de responder en forma adecuada a las necesidades siguientes: alimentación, atención de salud primaria, asistencia médica y psicológica en respuesta a los traumas sufridos en el momento del sismo;
-- Aprovechar el hecho que los grandes medios de comunicación miren hacia nuestro país para difundir una imagen diferente de la proyectada por las fuerzas imperialistas:
-- Implementar nuevas formas de actuar que permitan sobrepasar la atomización y la dispersión que constituyen una de las principales debilidades de nuestras organizaciones.

Este proceso de acercamiento debe arrancar con la estructuración de un espacio común
que pueda acoger provisionalmente nuestros equipos que continuarán trabajando de
modo autónomo a la vez que implementarán mecanismos permanentes de intercambios y de trabajos mutualizados. Estaremos atentos a hacer prevalecer un enfoque colectivo en la búsqueda de respuestas comunes a nuestros problemas y en la construcción de una alternativa democrática popular efectiva y viable.

La catástrofe ha sido inmensa y no será fácil para el pueblo haitiano salir de ese profundo pozo, pero quizás puede ser la ocasión para empezar a construir un nuevo Haití libre de la opresión y expoliación imperialista.


Fuente : SinMuro, núm. 36 (febrero 2010), boletín electrónico del POR, España