Uruguay: A tres años...y sin estrategia de desarrollo.

Posted by Correo Semanal on lunes, noviembre 12, 2007

ANTONIO ELIAS (*)
Enviado por
Revista Koeyú Latinoamericano
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La crisis estructural, productiva y de inserción internacional de la economía uruguaya se mantiene en todos sus términos a pesar de que continúa la fase de crecimiento del producto que se inicia en 2003, tras la debacle de 1999-2002.

El mayor déficit del gobierno del Frente Amplio es la ausencia de una estrategia de desarrollo para superar dicha crisis, en la que el Estado debiera jugar un papel fundamental para preservar el control económico, reducir niveles de vulnerabilidad derivados de la apertura económica y financiera indiscriminada, creando condiciones para un proceso de industrialización generador de empleo e ingresos dignos para los uruguayos.

UNO. Las políticas económicas aperturistas, desreguladoras y privatizadoras impulsadas desde tiempos de la dictadura, hicieron retroceder la capacidad productiva del país. Su herencia es un país desindustrializado y empobrecido que apenas creció, en los últimos 50 años, a una tasa de 1% anual, provocando un aumento sustancial de la indigencia, la pobreza y la exclusión social.La actual conducción económica impulsa un Estado "facilitador" del funcionamiento del mercado, donde el crecimiento depende de las inversiones, afirmando que los capitales llegarán si el gobierno aprueba y mantiene leyes, decretos y reglamentaciones en favor de los inversores, logra: estabilidad macroeconómica y tiene el aval del FMI.

La necesidad de inversiones es indiscutible, pero primero hay que definir una estrategia de desarrollo a partir de la cual se puedan establecer objetivos, metas, condiciones, tipos y calidad de las inversiones que serán aceptadas y cuales deberán ser rechazadas.

En la agenda acordada con el FMI en junio de 2005, se aprueban, por un lado, medidas para llegar a un superávit primario alto (3,5% en 2005 a 4% en 2007) que permita pagar los intereses de la deuda, y por otro lado, reformas de "segunda generación" que eviten las "interferencias" políticas en la economía, en particular sobre la "autonomía" del Banco Central.

La idea fuerza que da "consistencia y coherencia interna" al equipo económico es tan simple ­como cualquier reducción de problemas complejos a una sola variable­ que le permite actuar con premura ante otro integrante del gobierno que se sale de "línea": ¡No se hará nada que afecte la credibilidad del país ante el capital extranjero!

DOS. Los resultados de estas políticas son preocupantes: se desaprovecha una excelente coyuntura internacional al transferir recursos a través del pago de la deuda externa o por la apropiación de beneficios que hacen las empresas extranjeras que se adueñan, en forma creciente, de la economía nacional.

Más allá de los discursos simplistas ­igualar nuestros abuelos emigrantes con la invasión del capital transnacional­ y las descalificaciones ­"caretas" (1)­ los hechos son tozudos: en Uruguay y en la región hay un proceso de "neocolonización" que atenta contra la soberanía y modifica radicalmente nuestro entorno.

La concentración y extranjerización de los recursos naturales, así como el traspaso de las industrias ­que subsisten­ a capitales extranjeros no es cosa nueva: lo que preocupa sobremanera es el volumen creciente de la traslación, con cifras sin precedentes. Todo ello hace que cada vez más sean los de afuera quienes deciden sobre vida y trabajo de los uruguayos.

TRES. En un artículo publicado en esta contratapa (7/10/07), se señalaba que un estudio de la DIEA-MGAP sobre 16 departamentos mostraba que desde el 1/01/2000 al 30/06/06 había cambiado de dueño una cuarta parte de la superficie agropecuaria del país (3,9 millones de hectáreas).

La consultora Seragro estima que esa cifra se eleva a 4,5 millones de hectáreas, al sumarle las ventas realizadas en los departamentos de Canelones, Maldonado y Montevideo (que la DIEA no considera) y transacciones realizadas en el segundo semestre del año pasado y el primero de 2007.

Señala, además, que "una gran proporción de los campos son comprados por extranjeros. Algunos son grandes inversores individuales, otros son grupos empresariales regionales o internacionales. Varios poseen más de 10 mil hectáreas en propiedad, y alguno llega a las 100 mil.

A su vez, grandes compañías forestales transnacionales son protagonistas del mercado de tierras, como Botnia, Ence y Weyerhaeuser, que superan las 100 mil hectáreas propias cada una. Stora Enso busca sumarse al club y hay otras empresas forestales con superficies igualmente importantes." (2)El dominio de tierras se adquiere, también, por arrendamiento, como ocurre con cultivos como soja y arroz. En el primer caso observamos que la superficie sembrada pasa en un lustro (año agrícola 2000/01 al 2005/06) de alrededor de 12 mil a 309.100 hectáreas. En este cultivo se aprecian "nuevos productores" que controlan 44% del área de sembrada y el arrendamiento predomina sobre todas las otras formas de tenencia (3).

Seis por ciento de los productores representan el 40 % del área sembrada y las dos empresas más grandes son argentinas.Para dimensionar la importancia del proceso de extranjerización debe tenerse en cuenta que en las seis décadas transcurridas desde 1948 ­cuando se crea el Instituto Nacional de Colonización­ a enero de 2006 se han incorporado a esa entidad solamente 345.091 hectáreas (4).

La alarma cunde entre los pequeños productores que con este panorama ven amenazada su permanencia en el campo.CUATRO. La fase industrial también se extranjeriza y la mayoría de los frigoríficos que faenan más 100 mil cabezas anuales están controlados por capitales brasileños: grupo Marfrig (Tacuarembó, La Caballada, Elbio Pérez Rodríguez y Colonia), Cater Group (Carrasco, Las Moras), Carnes Ana Paula de Ernesto Correa (PUL) y Bertin (Canelones), concentrando más de la mitad de la faena y similar porcentaje de las exportaciones.Es curioso que no se informe que "hay una fuerte presencia de frigoríficos de capitales brasileños que tienen antecedentes de colusión en Brasil, lo que le facilitaría la colusión en Uruguay (incluso se puede negociar en Brasil). En particular en el caso del Norte del país si Marfrig se pone de acuerdo en Brasil con Ernesto Correa, toda la zona Norte estaría bajo un único cartel... (5)".

En Brasil, la asociación de productores: "presentó dos denuncias contra los representados (frigoríficos). Una denuncia se debió a que los frigoríficos estarían ejerciendo abusivamente posición dominante en el mercado. La segunda denuncia se debió a que estarían adoptando posición comercial uniforme para la fijación de precios".

Por otro lado al no existir mayores impedimentos para la venta de cueros sin procesar, se calcula que se exportaron mensualmente 20 mil secos o salados y unos 60 mil con procesos mínimos. El sindicato de curtidores estima que si esa cantidad de cueros se industrializara en el país habría trabajo para miles de obreros. Como si esto fuera poco el Grupo Marfrig está construyendo una curtiembre en Río Grande del Sur para procesar los cueros que manden sus frigoríficos desde Uruguay.

CINCO. Los hechos reseñados muestran que en el gobierno predomina una concepción económica que beneficia al gran capital, fundamentalmente extranjero, en detrimento de aquellos que pretenden construir una alternativa efectiva al neoliberalismo, en beneficio del país y de las mayorías.

Esto no tiene porque seguir siendo así.
En el Frente Amplio se expresan, también, intereses contrapuestos a los actualmente predominantes, lo que se refleja en una disputa por la agenda, el programa y la hegemonía en el gobierno y la sociedad.

La puesta en marcha de una estrategia de desarrollo productivo de amplia base nacional y popular exige desmontar el marco institucional impuesto a lo largo de décadas y crear nuevas reglas para que el vino nuevo no se avinagre en odres viejos.

(*) Docente universitario, sindicalista y miembro de la Red de Economistas de Izquierda (Rediu).

(1) Senadora Lucía Topolansky, "La República", 30-10-07 "los que hablan de extranjerización caretean (...) además la información tiene que establecer si el extranjero se radicó ya que acá somos todos extranjeros radicados, que nadie se venga a hacer el charrúa".

(2) "El País Agropecuario", Montevideo, 26 de septiembre de 2007.

(3) "Globalización, Medio Ambiente y Agricultura: El caso del cultivo de soja y la forestación en el Mercosur", Pedro Arbeletche, Facultad de Agronomía, Udelar.

(4) "Construcción de Políticas de Tierra, Colonización y Desarrollo en Uruguay", PIT -CNT, Udelar, INC. Departamento de Publicaciones de la Udelar, 2006.

(5) "Programa de apoyo de la Competencia y del Consumidor - Tercer informe de consultoría Características de la competencia en el mercado de carne bovina", Juan Manuel Murguía. MEF ­ Dir. Gral. de Comercio, Julio 2007.Publicado en la contratapa de "La República", Montevideo, del 11 de noviembre de 2007.