Francia: 9º día de la huelga de ferrocarriles y metro
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- El sabotaje del AVE francés agrava los efectos del paro
- Sabotajes y agresiones al iniciarse las negociaciones en Francia
- Aumenta agitación social contra el gobierno francés
El sabotaje del AVE francés agrava los efectos del paro
Arranca la negociación entre el Gobierno y los sindicatos para poner fin al conflicto
J. M. MARTÍ FONT- París - 22/11/2007
Una serie de graves sabotajes en las líneas del tren de gran velocidad (TGV) en Francia acompañaron ayer la apertura de las negociaciones entre los sindicatos de los transportes públicos, las empresas y el Gobierno para poner fin al conflicto por la reforma de los regímenes especiales de pensiones. La huelga de los empleados de los ferrocarriles (SNCF) y los de los transportes del área metropolitana de París (RATP) cumplió ayer su octavo día para desesperación de los ciudadanos, que no acaban de entender cómo, pese a que la incidencia del paro alcanzaba sus niveles más bajos, el servicio seguía bajo mínimos.
Los sectores más radicales estarían dispuestos a seguir con la protesta
Fuentes de la SNCF anunciaron que, de madrugada, "de forma simultánea" se produjeron "actos de sabotaje coordinados" en todas las líneas de alta velocidad que salen de París hacia distintos puntos de Francia. Individuos todavía sin identificar quemaron cables de la señalización y destrozaron los conmutadores, lo que obligó a numerosos convoyes a circular muy lentamente, así como a desviar hacia vías convencionales a varias líneas de TGV que acumularon hasta una hora de retraso.
La reacción, tanto del Gobierno, como de la SNCF, como de los sindicatos fue inmediata. El primer ministro, François Fillon, calificó los hechos de "actos criminales" y anunció "sanciones muy severas" para los responsables. "Los autores de estos sabotajes han creído, sin duda, poder interrumpir así la negociación en la SNCF", dijo Fillon en el Parlamento, "pero se equivocan profundamente". El líder de la Confederación General del Trabajo (CGT), Bernard Thibault, que ya había advertido a las bases de "posibles derivas minoritarias de la huelga", en el sentido de que los sectores más radicales estarían dispuestos a mantener con vida la protesta social, tuvo palabras igualmente duras para los saboteadores a los que calificó de "cobardes". Según la CGT, la acción está destinada a "desacreditar" a los trabajadores de la SNCF.
El inicio de las conversaciones a tres bandas para negociar la aplicación de la reforma de los regímenes especiales de pensiones, corresponde al deseo de los trabajadores que exigían la presencia del Gobierno. El Ejecutivo también ha cedido en su pretensión de que, para entrar en conversaciones, previamente tendría que haber sido desconvocada la huelga. Sin embargo, la mayoría de los sindicatos optaron ayer por dejar en manos de las asambleas federales la decisión de seguir o no con el paro. La tendencia apunta claramente al final de la huelga. Lo más probable es que hoy aumente el número de federaciones que sigan esta tónica, lo que no impedirá que la normalidad en el transporte público no se restablezca hasta el fin de semana.
En cuanto a la RATP, cuyos trabajadores sólo secundaron ayer el paro en un 16%, pese a lo cual el metro de París siguió funcionando de forma totalmente aleatoria, las negociaciones parecen ir por el buen camino. Ayer por la noche, todos los actores se esforzaban en transmitir optimismo.
Los sindicatos negocian ahora los sistemas para compensar la desaparición de los privilegios de los colectivos beneficiados por los regímenes especiales de pensiones. La necesidad de cotizar dos años y medio más, de los 37,5 actuales a los 40 que les igualaría con los funcionarios, puede compensarse con diversos mecanismos que van desde la creación de un fondo especial transitorio a otras medidas. En las empresas del sector de la energía, Eléctricité de France y Gaz de France, las direcciones han ofrecido aumentos de hasta el 15%.
Sabotajes y agresiones al iniciarse las negociaciones en Francia
Las negociaciones para una solución al paro del transporte en Francia debían comenzar este miércoles, en el octavo día de conflicto, mientras se denunciaban 'sabotajes' en las líneas de los trenes rápidos y algunas 'agresiones' contra ferroviarios que se reintegraron al trabajo.
Protesta de los ferroviarios franceses
El tráfico ferroviario francés sufrió este miércoles graves perturbaciones por una serie de sabotajes, que fueron condenados por la dirección de la empresa estatal y por todos los sindicatos implicados en el conflicto. La dirección de los ferrocarriles nacionales (SNCF) anunció la existencia de 'una acción coordinada de sabotaje' en algunas líneas de los trenes de alta velocidad (TGV) del este, norte y sureste del país, 'destinada a obstaculizar la reanudación del tráfico'. Por su parte la organización que reúne a una parte de los maquinistas de ferrocarriles denunció este mismo día agresiones contra 'la integridad de las personas y los bienes' en detrimento de sus adherentes.
El secretario general de la filial ferroviaria del sindicato CGT, Didier Le Reste, denunció todos estos hechos, que definió como 'actos incalificables cometidos por cobardes' en una entrevista concedida el miércoles a la AFP.
Por su lado, Sud Rail, segundo sindicato de ferrocarriles, llamó a la dirección de la SNCF a 'un mínimo de prudencia en sus declaraciones' y agregó que la seguridad 'es algo muy serio para que sean los ferroviarios', huelguistas los autores de actos de vandalismo. La dirección de ferrocarriles precisó que estos actos habían provocado 'retrasos importantes', pero que de todas maneras circularían 400 de los trenes de alta velocidad (TGV) y al menos 88 de los 300 rápidos.
Se esperaban también mejores frecuencias en la región parisina y en provincia. Los TGV a Londres (Eurostar) y a Ámsterdam y Colonia (Thalys) funcionarían normal o casi normalmente, según la SNCF. Las negociaciones se inician un día después de que los funcionarios se unieran también a la huelga que los trabajadores del transporte público mantienen desde el martes 13 para protestar por la reforma del régimen especial de jubilaciones que impulsa el presidente francés, Nicolas Sarkozy.
El tráfico del transporte público urbano había mejorado pero seguía perturbado, con un promedio de uno de cada cuatro metros en la mañana de este miércoles, cuando también funcionaba el 50% de los autobuses y tranvías, según la empresa que administra este servicio (RATP). En la líneas de trenes suburbanos de la capital francesa, el tráfico era 'nulo' o muy limitado. Esta situación provocó nuevamente trastornos en las carreteras y autopistas que conducen a la capital, donde se registraban a media mañana unos 258 km de atascos.
Una primera ronda de negociaciones tripartitas -sindicatos, empresa, representantes del Estado- se inició por la mañana en la RATP y otro tanto debía ocurrir por la tarde en ferrocarriles. La casi totalidad de los sindicatos de las dos empresas, huelguistas o no, debían participar en estas reuniones para defender el poder adquisitivo de los jubilados. En tanto, en el sector de las universidades, unos cuarenta centros seguían en paro contra una ley que propugna una autonomía en el presupuesto y en la gestión del personal.La presidenta de la organización de empresarios franceses (MEDEF), Laurence Parisot, calificó la huelga como una 'catástrofe' con un costo económico 'probablemente gigantesco'.
El martes, el presidente Nicolas Sarkozy reiteró su voluntad de reformar los regímenes especiales de jubilación. La reforma que propugna el gobierno prevé un aumento del tiempo de cotización que deben cumplir los beneficiarios de los regímenes especiales de jubilación, de 37,5 a 40 años.
Por otra parte, este miércoles, varios miles de comerciantes autorizados para la venta de tabaco de toda Francia debían manifestarse en París, para protestar por las pérdidas que sufrirán al entrar en vigor, dentro de un mes, la legislación que restringe aún más los lugares donde se puede fumar.
Terra Actualidad - AFP
Día 20 de noviembre, jornada de huelga de los funcionarios públicos
Aumenta agitación social contra el gobierno francés
La agitación social aumentó ayer en Francia, donde centenares de miles de funcionarios se sumaron a la protesta que mantienen desde hace una semana los trabajadores del transporte y los estudiantes contra las reformas del presidente Nicolas Sarkozy.
PARIS (AFP) 21 de noviembre de 2007
La huelga de funcionarios, limitada a la jornada de ayer, coincidió con el séptimo día de un paro en los ferrocarriles y el transporte público que ha complicado enormemente los desplazamientos de millones de franceses. Una serie de manifestaciones convocadas ayer por la tarde congregaron a decenas de miles de personas en varias ciudades de Francia. En París se llevó a cabo la más multitudinaria, encabezada por una pancarta que decía "Juntos por los salarios, el empleo y los servicios públicos".
En la marcha parisina participaron unas 30.000 personas, según la policía. Esta misma fuente cifró en 375.000 los seguidores de la protesta en toda Francia, mientras que Bernard Thibault, secretario general del sindicato mayoritario del país, CGT, declaró a la AFP que fueron unas 700.000 personas. Pese al fuerte seguimiento, el presidente Sarkozy, reafirmó que Francia necesita reformas y subrayó que "no cederá" ante las protestas, en un discurso pronunciado ayer, su primera intervención pública desde el comienzo del movimiento de protesta, hace una semana. "No cederemos, no daremos marcha atrás", sostuvo Sarkozy al asegurar que "Francia necesita reformas para hacer frente a los desafíos que el mundo le impone. Esas reformas han tardado demasiado".
En cuanto a la jornada de paro en el sector público, la huelga fue especialmente seguida por los empleados de la educación (900.000 docentes), donde los huelguistas ascendieron a 39%, según el gobierno, y a más de 60%, según un sindicato. Numerosos colegios permanecieron cerrados durante la jornada. Tampoco aparecieron los diarios en los kioscos, pues a la protesta se unió el sector de la imprenta y hubo vuelos anulados o con retraso en los aeropuertos parisinos de Roissy y Orly, pues los controladores aéreos también son empleados del Estado.
El gobierno conservador –que ha cifrado el coste de la huelga en los transportes en más de 300 millones de euros al día– esperaba que este "martes negro" haya marcado el punto culminante de la movilización social antes de la apertura de las negociaciones, prevista para este miércoles, en el sector de los transportes.
Mientras tanto, el tráfico en el metro parisino y en los ferrocarriles siguió muy perturbado ayer. Solo funcionó uno de cada dos trenes de alta velocidad mientras que el tráfico de trenes de cercanías fue casi inexistente.
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