El planeta se está calentando más rápidamente de lo esperado

Posted by Adán Salgado Andrade on domingo, junio 20, 2021

 

El planeta se está calentando más rápidamente de lo esperado

Por Adán salgado Andrade

 

La depredación y contaminación ambiental, son dos factores que están dejando a este planeta como a un indigente espacial sin recursos, empobrecido, con cada vez menos condiciones, en muchos sitios, de albergar vida  (ver: http://adansalgadoandrade.blogspot.com/2021/02/al-acabar-con-sus-recursos-estamos.html).

La producción de CO2 es ya de 33,100 millones de toneladas anuales y sólo traten de imaginar el volumen que ocuparía una tonelada de ese gas para tener ese peso. Ahora, el de tantos millones. Seguramente cubren varias veces la atmósfera (ver: https://www.usgs.gov/faqs/how-much-carbon-dioxide-does-united-states-and-world-emit-each-year-energy-sources?qt-news_science_products=0#qt-news_science_products).

Por desgracia, año con año, se incrementa la producción, no sólo de ese gas, sino de muchos otros, como el metano, el anhídrido carbónico y decenas de otros contaminantes gases de la atmósfera. Pero, además de contaminar, incrementan la temperatura del planeta, no sólo por sí mismos, sino porque, al cubrir a dicha atmósfera con una densa capa gaseosa, atrapan el calor que el Sol emite a diario. Por ello, se les llama gases efecto invernadero, pues, justo, realizan la función de los plásticos con los que se cubre a un invernadero, con tal de que se incremente la temperatura de ese lugar, en donde se cultivan plantas.

El problema es que la mayoría de los que vivimos en este planeta, no somos plantas, así que tanto calor, ya está siendo tóxico. A más de 35º centígrados, el cuerpo humano tiene problemas para desechar el calor adicional y se sufre el llamado “golpe de calor”, que es mortal (ver: http://adansalgadoandrade.blogspot.com/2019/10/el-toxico-y-mortal-calentamiento-global.html).

Los efectos de las altas temperaturas, ya se experimentan y de manera muy severa, como largas sequías, que secan lagos, contribuyen a los incendios forestales, empobrecen países y acaban con la vida (ver: http://adansalgadoandrade.blogspot.com/2021/06/megasequia-en-california-empeorara-con.html).

El derretimiento acelerado de polos y glaciares, es otra de las brutales consecuencias del calentamiento global, lo que acabará con los reguladores de temperatura del planeta. En pocos años, no habrá frío, será cosa del pasado (ver: http://adansalgadoandrade.blogspot.com/2021/01/el-artico-presenta-cada-vez-mas-dias.html).

Y probablemente, muchas consecuencias que se tenía pensado, sucederían hasta el fin del siglo XXI, ya hasta se estén adelantando. Eso, porque científicos que estuvieron un año en el Ártico y que regresaron recientemente de su expedición, dicen que muy seguramente, ya llegamos a un “punto de inflexión, al agravar el calentamiento con la desaparición del casquete polar de Groenlandia o el deshielo de zonas amplias del permahielo del Ártico” (ver: https://www.jornada.com.mx/2021/06/16/ciencias/a02n1cie).

Y es que al avanzar los estudios climáticos, con mejores instrumentos de medición, se están descubriendo cosas realmente impensables hace unos diez años.

Es lo que expone el artículo del sitio digital Gizmodo, titulado “La NASA señala que la Tierra está absorbiendo un incremento de calor sin precedente”, firmado por Brian Kahn, quien agrega como subtítulo que “La Tierra, literalmente, se está quebrando, de acuerdo con una nueva investigación de la NASA” (ver: https://gizmodo.com/nasa-earth-is-absorbing-an-unprecedented-amount-of-hea-1847120967).

Comienza Kahn diciendo que “Una ominosa investigación, muestra que la Tierra está absorbiendo un perturbador incremento de calor. En los pasados 15 años, el incremento de radiación solar, atrapada en tierra y en los océanos, se ha multiplicado, lo que indica que el planeta está saliéndose rápidamente de las condiciones que han permitido a la civilización estar aquí”.

Y, explica Kahn, que el planeta “absorbe una cantidad de energía y emite la misma cantidad, como una persona que gana cierto salario y lo usa para adquirir balanceadamente cosas útiles. Sin embargo, la Tierra se está desbalanceando”.

Cierto, porque, como dije antes, los gases atrapados por el planeta, no salen. Y son los océanos, mayoritariamente, los que absorben el 90% del calor atrapado día a día, lo que los ha hecho más ácidos, dificultando la vida de la fauna marina, como peces, ballenas, delfines, corales, plancton y todo lo que haya en sus aguas, que esté vivo. Eso, sin contar que los mares, son el basurero planetario, en donde hay de todo, desde derrames petroleros, radioactivos, basura de todo tipo, naufragios, plásticos, microplásticos, basura doméstica… ¡y todo tipo inimaginable de desperdicios! (ver: http://adansalgadoandrade.blogspot.com/2020/12/naufragios-de-barcos-cargueros-mas.html).

Además, debido al calor absorbido y contaminantes como los fertilizantes que se escurren de las tierras arables, algas microscópicas como diatomeas, se están reproduciendo y están formando capas natosas, nauseabundas y pegajosas, en varias costas, como actualmente sucede en Turquía, lo que roba oxígeno y luz a las especies marinas (ver: https://www.wired.com/story/whats-with-all-this-ooey-gooey-sea-snot/).

Los científicos de la NASA, pudieron calcular todo ese calor extra, recurriendo a récords históricos y a satélites, observando que el desbalance, actualmente es de 0.3%, que pudiera parecer no mucho, pero como el planeta es un cúmulo de equilibrios ambientales, realmente nos está conduciendo a una acelerada catástrofe climática. De hecho, desde el 2005, el planeta ha absorbido el doble de calor.

El científico Gregory Johnson, ha establecido analogías, para ayudar a comprender lo grave del asunto. “El calor absorbido es igual a detonar cuatro bombas como la de Hiroshima cada segundo, o que todos los 7,500 millones de humanos, prendiéramos una cafetera eléctrica y la dejáramos funcionando”.

¡Sólo imaginen esas cuatro bombas estallando cada segundo! A eso equivaldría el calor extra absorbido por el planeta, que no se está desechando. Por eso, no son de extrañar tantos desequilibrios climáticos que estamos experimentando ya, y que muchos, como señalo arriba, se esperaban en el 2050 o hasta el 2100.

Y empeorarán, pues tanto calor absorbido en estos 15 años, está fuera del alcance de los científicos, determinar qué efectos extras ocasionará en los hábitats, en el clima, hasta en las ciudades.

Ciudades como Las Vegas, en el estado de Nevada, Estados Unidos, ya se está, literalmente, “asando”.

Todavía no es pleno verano “y ya, la ciudad, tiene temperaturas de 46.6º centígrados. Ni a la media noche, disminuye tan alta temperatura. Es un nuevo récord que se ha establecido y empeorará”.

Es lo que expone un artículo de The Guardian, titulado “¡Es brutal, pues Las Vegas, se está asando por un calor infernal y se pondrá peor”. Un subtítulo dice que “Los turistas hacen fila para entrar a casinos con aire acondicionado, en medio de temperaturas récord, pero muchos de los habitantes locales, no pueden acceder a esos sitios” (ver: https://www.theguardian.com/us-news/2021/jun/19/las-vegas-heatwave-nevada-us-west-temperatures).

El problema adicional es que humo y polvo de incendios forestales cercanos, “agravan la situación”. Las fotos que acompañan al artículo, muestran a turistas , haciendo filas para acceder a casinos, restaurantes o súper mercados con aire acondicionado.

Pero no todos pueden darse ese lujo. Cita el artículo a Violet, una mujer que se gana la vida, posando con turistas, enfundada en unos cortos, ajustados shorts y un top. “Me estoy muriendo de calor, la verdad, pero no puedo dejar de trabajar, a pesar de que tengo un problema en el corazón”, dice, mientras chorrea sudor por cara y cuerpo. Debe de estar tomando agua constantemente, con tal de no deshidratarse.

Las Vegas, como muchas otras ciudades de Estados Unidos y del planeta, serían inhabitables, de no ser por el masivo y extensivo empleo del aire acondicionado, el que, de todos modos, al expeler aire caliente, incrementa la temperatura a nivel local y global. Sólo colóquense detrás de un aire acondicionado y sentirán todo el calor que es desechado. Ahora, imaginen a los cientos de millones de aparatos funcionado por todo el planeta y comprenderán a que me refiero (ver: http://adansalgadoandrade.blogspot.com/2019/09/el-fresco-aire-acondicionado-agrava-el.html).

Las Vegas, está resintiendo una ola de calor, “la primera de varias que azotarán al sureste de Estados Unidos, debido a la crisis climática y al irracional crecimiento de la ciudad”.

Una foto muestra, en efecto, que varios fraccionamientos se están construyendo ¡en medio del desierto!. La ciudad, fundada en pleno desierto, comenzó a florecer por la introducción de casinos y otros “atractivos”, como el hecho de que parejas pueden casarse o divorciarse en cuestión de horas (ver: https://www.history.com/topics/us-states/las-vegas#section_2).

“Los residentes se han incrementado en más de 64% entre el 2000 y el 2018 en el condado. Los funcionarios esperan que continúe el crecimiento, proyectándose que en los próximos 40 años, cerca de 3.2 millones de personas tengan allí su hogar, o sea, otro 40% de incremento adicional. La ciudad ha pedido autorización para que se ocupen otras 12,000 hectáreas de desierto para esos proyectos habitacionales”.

Muy optimistas, pues no creo que esa ciudad, con tanto calor y falta de agua, exista dentro de 40 años.

Sinceramente, no compraría una casa en medio del desierto, por muy atractiva que fuera, con aire acondicionado en cada cuarto, el que ya es obligatorio, como norma constructiva, “pues las construcciones, desde 1995, se deben de mantener a una temperatura interna de 21º centígrados (ver: https://www.reviewjournal.com/local/local-las-vegas/local-laws-dont-require-ac-in-most-southern-nevada-homes/).

Así que, imaginen el brutal consumo de electricidad que tan solo Las Vegas requiere para mantener a 21º centígrados la temperatura de casas, casinos, comercios, cines y otros “atractivos turísticos”. Un solo casino, en promedio, paga $100,000 dólares mensuales de electricidad, unos $2,100,000 pesos. Es de las ciudades de Estados Unidos que más electricidad requieren, en proporción a su población, (ver: https://www.usaonlinecasino.com/blog/industry-insights/how-much-electricity-does-las-vegas-use/).

Tanta expansión urbana, está ocasionando problemas, como falta de agua, vehículos de todo tipo que se sobrecalientan y los problemas de salud y mortandad, de gente muy sensible a las altas temperaturas.

Y es tan drástico el cambio climático, que los mismos habitantes de la ciudad “ya están notando esos cambios, que llegaron para quedarse”.

Los pobres trabajadores que laboran en la construcción o en tareas públicas, como arreglo de calles, asfalto y demás, “deben de trabajar sin quejarse”. Cita el artículo a Ignacio Regrelar, un latino que trabaja haciendo casas, ocho horas diarias. “Sí, hace mucho calor, y es muy duro, pero necesito el trabajo. Si el jefe dice que está listo y tú no estás, te despide y contrata a otro. No nos queda más que trabajar”, dice Regrelar, quien está terminando una fachada de una nueva casa. Sí, esos trabajadores, deben de sufrir duras condiciones, a cambio de doce dólares por hora, cuando mucho.

Eso lo vi, hace algunos años, que estaba en Arizona, justamente en el verano, con insoportables temperaturas de casi 40º centígrados, que trabajadores que estaban asfaltando una calle, usaban sus uniformes de gruesa tela, consistentes en camisolas grises y pantalones del mismo color, a pleno rayo del sol. Todos se veían latinos, ninguno blanco, pues solamente ellos pueden aceptar trabajo en esas condiciones tan extremas (ver: http://adansalgadoandrade.blogspot.com/2012/09/viviendo-con-crisis-y-38-grados-bajo-el.html).

Cita el artículo a otro empleado, Rafael Martínez, que trabaja como guardia de seguridad de un casino, quien platica que ve a gente desmayarse por el extremo calor. “Sí, es seguido, los veo desmayarse. Yo, procuro estar en la sombra, porque si estás en el sol, te deshidratas, y tomar mucha agua, que me ayuda un poco”.

Otro trabajador, de un hotel, dice que “lo que te hace mal es estar saliendo y entrando, pues te descompensas”. Claro, de estar en calor extremo a un ambiente climatizado, es muy dañino para la salud. “Pero no puedes quejarte, porque te corren y yo, de verdad, necesito el trabajo”.

Ya, el gobierno local, considera al calor extremo un “mortal desastre ambiental” y ha hecho obligatorio que nadie deje encerradas en los autos a mascotas o a personas, “pues pueden morir”. Sí, sólo recuerden cuando un auto se deja al sol, en un caluroso día, la temperatura interna, fácilmente rebasa los 10º centígrados exteriores, es, literalmente, un horno. Y es, en efecto, mortal.

Además, el calor extremo, puede provocar falla renal, falla en la actividad mental y otros males, como señalan los expertos. Sólo traten de leer o hacer una tarea en su computadora con una temperatura de más de 30º centígrados, es casi imposible.

Las Vegas, ha proveído “centros de enfriamiento” para las 6,000 personas que no tienen casa en esa ciudad, como los que viven bajo los puentes (ver: https://www.dailymail.co.uk/news/article-1326187/Las-Vegas-tunnel-people-How-1-000-people-live-shimmering-strip.html).

Y de hecho, las personas que más mueren debido al calor extremo, son las que están en condición de calle. Por su situación y mala salud, son más vulnerables.

Por si fuera poco, la falta de áreas verdes, en esa desértica ciudad, complican más las cosas, pues la falta de ellas, la priva de un muy efectivo regulador de las altas temperaturas.

Por otro lado, eso ya debe de poner en consideración, el que ya no se construyan zonas habitacionales en sitios cada vez más inhóspitos, debido al calentamiento global. No sólo construir en medio de desiertos, sino bosques, selvas, sitios fríos – los que quedan, como en Alaska – y otros, que, con el tiempo, ya no pueden ser habitados.

Tanto se ha expandido la ciudad, que una granja porcina, tuvo que alejarse a otros terrenos, dado que los suyos, le fueron casi arrebatados por una inmobiliaria. Sarah Staloard, la gerente de la granja, dice que “mi familia ha estado aquí durante 50 años, pero ha crecido bastante la ciudad. Nos hemos tenido que cambiar. Espero que no se expanda tanto la ciudad, pero nunca se sabe. Por lo pronto, a los marranos les echamos agua todo el tiempo y se cubren con lodo. Pero si esto sigue así, tendremos que contratar a alguien para que esté refrescándolos durante la noche. Y quién sabe cuánto más podamos tener la granja si el calor sigue empeorando”.

No me preocuparía, pues de seguir incrementándose el calor, ni su granja, ni esa ciudad de casinos y atractivos “turísticos”, existirán.

Y buena parte del planeta, será inhabitable.

Agradezcamos al capitalismo salvaje, que por su tendencia a sobreproducir y sobrecontaminar, está haciendo a la noble Tierra, un planeta inhabitable.

 

Contacto: studillac@hotmail.com

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Una novela de ingratitud y mezquindad, de Margery Sharp

Posted by Adán Salgado Andrade on miércoles, junio 16, 2021

 

Una novela de ingratitud y mezquindad, de Margery Sharp

Por Adán Salgado Andrade

 

La autora  inglesa Margery Sharp (1905-1991) es poco conocida. Más bien, son famosas varias películas, basadas en sus obras, como la muy exitosa, The Rescuers, de 1977, producida por Disney Studios, que inspiró su libro del mismo nombre, publicado en 1959. Aquí, esa cinta se conoció como “Bernardo y Bianca”, un par de ratones heroicos que rescatan a gente, en particular, a una huérfana, que tiene secuestrada una mala mujer, quien posee cocodrilos, para vigilarla. Fue una muy exitosa cinta, que hasta tuvo una secuela (ver: https://en.m.wikipedia.org/wiki/The_Rescuers).

Como señalé, fueron más conocidas las obras de Sharp, por sus películas, pero difícilmente alguien sabe de la escritora, la que publicó 25 novelas para adultos, 14 libros para niños, dos obras teatrales, dos novelas de misterio y varias historias cortas (ver: https://en.m.wikipedia.org/wiki/Margery_Sharp).

Recién, terminé la lectura de una de sus novelas, casi desconocida, titulada The Gipsy in the Parlour (La gitana en el recibidor), publicada en 1953, por la editorial estadounidense Little, Brown and Company, en donde muestra Sharp su maestría para crear a personajes frágiles, que se tornan malévolos o viceversa, que aparentan no tener fuerza de voluntad, pero que, en situaciones complicadas, sacan la casta.

La novela inicia en la Inglaterra de 1870, en una granja de la campiña inglesa, en donde tres hermanos, Tobias, Mathew y Luke Sylvester, estaban casados con Charlotte, Grace y Rachel. Los Sylvester, eran rudos hombres, muy entendidos en todas las tareas del campo. Y sus mujeres, con el tiempo, se habían convertido en su imagen, correspondiéndoles igualmente, haciendo todos los deberes, no sólo el quehacer doméstico, sino tareas como cuidar o alimentar a los animales de la granja.

El hermano más pequeño de los cuatro, Stephen, era quien todavía no se había casado. Y la novela comienza, justamente, cuando las tres esposas esperaban con ansia a conocer a la mujer que Stephen les llevaría, con quien pronto habría de casarse. La chica en cuestión era Fanny Davis, nacida Myfanwy, pero que las tres esposas, prefirieron llamar simplemente Fanny, por la dificultad de pronunciar su verdadero nombre.

La novela está narrada en primera persona, por una niña de doce años, de la que Sharp no proporciona su nombre, pero que llamaré Rose, para facilidad de la reseña.

Rose vivía en Londres y era sobrina de los Sylvester. Tampoco Sharp revela en quiénes recae el parentesco, pero cada verano, Rose acudía a la granja, pues le encantaba la vida del campo.

Son detalles que no se notan, sino al terminar de leer la novela, tanto la falta de nombre de la narradora, así como quiénes son los parientes, mostrando la sutileza de Sharp para dejar de lado esos aspectos, quizá banales para ella, y que nos centremos más en la historia.

Presentada Fanny a sus futuras concuñas, es ofrecido un baile, de acuerdo a la tradición. Ella, confeccionaba sombreros, así que Charlotte, le compró tela, para que se hiciera su vestido. Fanny, tenía iniciales conversaciones con Rose, quien, al principio, se mostró recelosa, pero que, con el tiempo, le fue tomando confianza y llegaron a ser muy buenas amigas.

El hijo mayor de Charlotte, Charles, quien estaba en Australia, en busca de fama y fortuna, regresó a su terruño, justo cuando se daba el baile en honor de su tío Stephen y Fanny. “Deberías de haberlos visto bailar, Rose, se veían maravillosos. Fanny y Charles se acomodaron muy bien bailando y ella, lo hace a la perfección”, le comentó la tía Charlotte a Rose, pues dicho baile, tomó lugar cuando la niña estaba en Londres.

Pero luego del baile, Charles dejó la granja, por algún motivo desconocido para Rose. Y Fanny, extrañamente, enfermó de una muy fuerte debilidad, que la dejó postrada.

A partir de ese evento, Fanny y Rose se volvieron muy amigas. La niña, le ayudaba en todo lo que podía, alimentándola, preparándole el té y más.

Fanny le preguntaba todo sobre la granja y lo que sabía de Charles. Las tías de Rose, debieron de instalar a Fanny en el recibidor, tratando de que tuviera todas las comodidades, esforzándose por mantenerla lo más a gusto posible, dado que su misterioso mal, no tenía cura, según les había dicho el doctor Lush, el galeno del pueblo. “Quizá sea nervioso, pero no hay cura, lo siento”, les comentó, muy serio.

Y se tuvo que posponer la boda, dado que el mal estado de salud de Fanny, habría impedido que se realizara. El buen Stephan, tuvo que resignarse y esperar a ver si algún milagro, curaba repentinamente a su prometida.

Rose regresó a Londres. Y un día recibió una carta de una señora Jones, quien se había hecho muy amiga de Fanny, y a la que visitaba cada jueves. Esa carta, contenía, a su vez, una nota para Charles, quien estaba viviendo en una posada, la Jackson’s Economical Saloon, que era también un restaurante para gente londinense de escasos recursos.

Su propietario, el señor Isaacs, empleaba a una mujer muy trabajadora y dinámica, Clara Blow. Entre ésta y Charles, se había entablado una relación amorosa. Y Charles, quien no tenía dinero para pagar su alojamiento, trabajaba como sacaborrachos, cuando los clientes de esa especie de cocina económica de tales tiempos, estaban tomados, no querían pagar y se ponían necios.

Rose, le llevó la carta, la que Charles recibió sin mayor comentario, simplemente, agradecido con la chica y su acomedimiento para llevársela. Y notó que Clara y su primo mantenían alguna relación. Quedó Rose muy encantada con la cocinera y se veían a escondidas, cada miércoles, pues los padres de Rose, en ese Londres victoriano, no querían que se rozara con “gente plebeya”, algo a lo cual, la niña, no daba importancia alguna.

En esta parte, se reflejan los valores de Sharp, quien se consideraba una mujer progresista, libre de prejuicios, como así lo muestran sus obras.

Rose comienza a especular las razones por las cuales su primo Charles, ya no iba a la granja. Ella pensaba que habría tenido algún altercado con su padre, Tobias, y su madre, Charlotte.

Así que, de muy buena gana, se propuso arreglar tal situación.

Cuando regresó a la granja en el verano siguiente, platicó con Fanny, pues pensaba que ella también debía de estar ayudando a que se normalizara la situación entre Charles y los padres de éste. Sobre todo, le dijo que Clara le agradaba mucho y que deberían de tratar de que se casaran ella y Charles.

Y aquí da un giro la historia. Por esa plática, Fanny reaccionó y, de repente, su enfermedad, desapareció y se curó. Rose, anunció a sus tías su repentina recuperación. Y las tres esposas acudieron, felices, a ver a la recién curada Fanny.

“Estoy curada, afortunadamente, Charlotte. Y quiero decirle que, desde el baile, Charles y yo, nos enamoramos perdidamente. Y yo sólo esperaba a sanar, para hablar con él y acordar la boda. Yo sé que esto es muy duro para usted, pero no podía ocultarlo más. Y sé que Stephen es muy comprensivo y entenderá, que en el corazón, no se manda”, fue lo que anunció Fanny, para absorto y sorpresa de todas las esposas de los Sylvester y, sobre todo, de Rose, quien se sintió traicionada, de que Fanny la hubiera utilizado, para averiguar más sobre Charles y de que hasta se hubiera enterado de que Clara estaba enamorada de él.

Seguramente, la milagrosa cura de Fanny, se había debido a que no habría dejado que su “prometido”, le fuera arrebatado por una “plebeya”.

Y se sintió, a partir de ese momento, casi la dueña de la casa. “Yo no estoy hecha para servir, como tus tías, Rose, sino para que me sirvan”. Pensaba Fanny que, como Charles era primogénito de Tobias, y éste, era el primogénito del señor Sylvester, el abuelo de Charles, éste, heredaría automáticamente la granja, de la que no había testamento. La tradición familiar, siempre había mantenido que nadie heredaba, sino la granja era de todos.

“Cuando yo sea la dueña, van a ver cómo va a mejorar todo esto”, les dijo Fanny a las tres, sorprendidas, compungidas esposas, al otro día de su terrible revelación, la que, para evitar el enojo de sus esposos y, sobre todo, del pobre Stephen, no les fue comunicada a ellos.

Y era que, por la enfermedad de Fanny, se habían dejado de hacer muchas cosas, hasta ruidos, con tal de no molestarla. Hasta entre ellas, hubo desacuerdo, pues Grace y Rachel eran de la idea de que se le regresara a Plymouth, de donde era ella. “No, es la prometida de Stephen y no podemos hacer eso”, la defendía Charlotte, quien fue la que más se desilusionó por la surrealista confesión de Fanny. “No quiero ni pensar en si Stephen aceptaría verla acostarse con su sobrino, en la misma casa”, les dijo a sus concuñas.

Fanny, se sentía ganadora. Pero no contaba con la astucia de Charlotte, quien sacó la casta de los Sylvester. En lugar de escribirle a Charles, de que si tenía alguna deuda en la posada, sería liquidada, con tal de que no lo entretuvieran más, para que regresara a la granja a casarse con Fanny, decidió ir a Londres, para platicar directamente con él.

Fanny aseguraba que por tal deuda, no había vuelto su “prometido”. “Seguramente, esa tal Clara, lo tiene secuestrado, por todo lo que le debe”, afirmó aquélla, muy jactanciosa y pretenciosa.

Rose la comparó con Clara y, en efecto, vio que Fanny se veía “muy bonita”, pero nada que ver con el buen humor y la bondad de aquélla.

Así que Charlotte, salió a los tres días, muy bien preparada con viandas, para ahorrar dinero, acompañada por Fanny, quien insistió en ir a Londres con ella, “para cuidarla, Charlotte, y para platicar personalmente con Charles”.

Se hospedaron en el hotel Flower in Hand, al que tradicionalmente acudían los Sylvester. Charlotte, se movilizó perfectamente en esa gran ciudad, a pesar de que era su primera vez allí.

Y, sin perder tiempo, acudieron a la Jackson’s Economical Saloon. Allí, para, ahora, gran sorpresa de Fanny, Charles se desvinculó de la “promesa” de matrimonio que le había hecho dos años atrás, durante el baile, a la confeccionadora de sombreros. “Yo estaba tomado y le hice el amor, sin pensarlo”, le confesó a Rose, días más tarde.

De nada valieron los histéricos lloriqueos de Fanny, lo que mereció que Clara, a quien desagradó sumamente esa pretenciosa mujer, le echara un vaso de agua en la cabeza, con tal de que se tranquilizara. “Deberías de haberla visto, Rose, estaba hecha una loca furiosa, colgándosele del cuello a Charles, quien ni se inmutó”, le dijo Clara a Rose, tiempo después, riendo las dos de buena gana.

Pero, además, el viaje de Charlotte, emprendedora como era, no resultó infructuoso, pues a partir de allí, estableció un negocio para comenzar a surtir de pollos, huevos, leche y verduras a la posada. “Ella fue la primera empresaria que empezó a llevarles, a posadas y restaurantes, todo lo necesario, con lo cual, creció mucho la granja”, dijo Rose que sucedió en adelante.

Y se descubrió el nefasto, mezquino plan de la ambiciosa Fanny, quien quería que Charles, tomara posesión de la granja, expulsara a tíos y tías, la vendiera y que compraran un “nidito de amor” en Plymouth, para que él trabajara mucho y a ella, no le faltara nada.

A pesar de las malvadas intenciones de Fanny, Charlotte, por el buen corazón que poseía, no quiso dejarla desamparada y la llevó a la casa de la señora Jones, la que le enviaba las cartas a Charles, quien se dedicaba a confeccionar sombreros, como antes hacía Fanny. “Se resignó y todo el resto de su vida, se dedicó a hacer sombreros. Mis tías, se los compraban y sabían que nunca dejó de hablar mal de ellas, pero no les interesaba. Con algo debía de sacar sus frustraciones esa pobre mujer”, concluye Rose.

“Fue una historia que sucedió hace muchos años. Apenas si la recuerdo”, finaliza.

Como comento antes, un relato en donde los buenos, se tornan malos, y los débiles, se embisten de repentina fortaleza.

Esto último, debemos de practicar en nuestras vidas diarias, no dejar que nos venza la adversidad, seguir adelante, hasta que ya no podamos más ¿no creen?

 

Contacto: studillac@hotmail.com

 

 

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