El inútil sistema de vigilancia C5

Posted by Adán Salgado Andrade on sábado, mayo 02, 2026

 

El inútil sistema de vigilancia C5

Por Adán Salgado Andrade

 

Las “autoridades” de esta Ciudad de México presumen que la urbe está “muy vigilada” con 83,000 cámaras y que para el 2030 habrá 150,000 en total, con lo que será una de las ciudades más monitoreadas visualmente del planeta. Aún así, los índices de criminalidad no bajan, gente es asaltada a diario, secuestrada, asesinada y otras graves anomalías (ver: https://www.wired.com/story/mexico-city-is-the-most-video-surveilled-city-in-the-americas/).

En efecto, sólo hay que indagar a cuántas personas asaltan o asesinan a diario, y son pocas las veces que se logra alguna captura con tales sistemas de videovigilancia.

En meses pasados, a mi hermano le robaron su motocicleta justamente frente a la secundaria oficial en donde él da clases como maestro de música. La motocicleta estaba al lado de uno de los postres en donde había instalada una videocámara. Según le narró una mujer, una vendedora de frutas que vio el robo, los ladrones llegaron en una moto. Uno de ellos, el copiloto, se bajó, subió a la moto de mi hermano y en segundos, conectando y desconectando cables, la puso en marcha (lo peor es que mi hermano, como siempre, tan responsable, tenía en la cajuela de la moto todos los papeles, desde la factura, hasta la tarjeta de circulación, pues todo eso piden los corruptos policías cuando un motociclista es detenido).

“Se las dejé en bandeja de plata”, me dijo ese día, resignado, refiriéndose a que los rateros no tendrían problemas en venderla. Dice que de inmediato apretó el botón de emergencias, que comunica con el 911 y, en efecto, le  contestaron, le preguntaron cuál era la emergencia, el robo de la moto, y ya, nada más.

Una patrulla acudió tardíamente. Y esto que le dijeron los policías, luego de hacerle las preguntas de rigor, de cómo a qué hora había sido, las placas de la motocicleta, el modelo… le salieron con la estupidez de que “no la denuncie, jefe, mire, mejor nosotros le vendemos un seguro y en dos meses le paga la aseguradora”.

¡Increíble, los tipos se portaron más como vendedores de seguros que como policías “al servicio de la ciudadanía”!

Obviamente, mi hermano les dijo que no, que prefería esperar a las investigaciones, pero eso les dará una idea del nivel de corrupción al que hemos llegado, mismo que la administración amlista aseguró que ya estaba “bajo control”.

Y a pesar de que el robo fue, como señalé, a un lado de la cámara, nada averiguaron las “autoridades”, cada que mi hermano les llamaba para ver el curso de la denuncia. De plano, se cansó, no preguntó más.

Entonces, ¿de qué sirvió esa cámara? Obviamente que de nada. Pero sí quedó claro, en este caso, que los “policías” tienen algún tipo de asociación clandestina, hasta delictuosa, con aseguradoras o quizá hasta estén de acuerdo con los delincuentes y la “póliza” ofrecida pague una especie de rescate del vehículo que, como mi hermano se negó a pagar (que no era barato, cinco mil pesos, que, surrealismo total, podía pagarles con transferencia, en caso de que no tuviera efectivo, que era el caso), por eso no “prosperaron” las investigaciones.

Primer caso de inutilidad.

Ah, pero para identificar a manifestantes que estén protestando por alguna causa injusta, para eso si se usan, para reprimir a los identificados. Esos sistemas de videovigilancia ya se han instalado en muchos países, como en China o en Irán. En Irán, por ejemplo, que ahorita se encuentra en tregua de una injustificada guerra, usan las cámaras para identificar, por reconocimiento facial, a mujeres que no usen el velo, a las que intimidan que, de no portarlo, las multarán y encarcelarán. Eso era antes de la guerra, pero quizá ahorita se haya inutilizado, pues varios edificios policiacos y militares, encargados de esa vigilancia, fueron bombardeados por Estados Unidos y los genocidas judíos (ver: https://adansalgadoandrade.blogspot.com/2023/01/en-iran-usan-reconocimiento-facial-para.html).

En un segundo caso, fue lo que le ocurrió a mi pareja. Ella sufre de limitada movilidad debido a una enfermedad inmune, por lo que, por ejemplo, no puede correr (ver: https://adansalgadoandrade.blogspot.com/2022/05/conviviendo-con-una-persona-con.html).

Por lo mismo, para cruzar una avenida, espera pacientemente hasta que esté el alto y pueda hacerlo.

Hace unos días, regresaba ella de vacunarse (requiere de varias vacunas para evitar contagios, pues toma medicamentos que mantienen controlado al sistema inmune, que es el que la ataca). Iba a cruzar una avenida. Esperó el alto para los vehículos. El rojo, ya se había puesto. Pues resultó que varios segundos después una mujer, “bastante ruda y vulgar”, como así la describió mi pareja, al volante de una camioneta vieja y maltratada, a toda velocidad, se pasó el alto. “Casi chocó con dos autos que habían avanzado y a mí, por poco me atropella, pues yo iba ya a unos dos metros de la banqueta”.

Y esa cafre al volante, no sólo casi la atropelló, sino que además, la insultó. Y luego hablan de la equidad de género, que ni las propias mujeres respetan.

Cuando llegó a casa, me platicó el problema. Decidimos, entonces, acudir a la central del C5, que está muy cerca del rumbo de la Merced, sobre la avenida Cecilio Robelo, para pedir que nos mostraran las cámaras, identificar las placas de la automovilista y que hubiera algún tipo de denuncia porque había estado a punto de atropellarla. En ese sitio, ya comenzamos a ver la inutilidad, pues no se proporciona información de las cámaras, a menos que se acuda con un “policía de investigación”.

Nos dijeron que debíamos de acudir a otro sitio, la Agencia del Ministerio Público VCA-1, ubicada en plenas calles de la Merced, frente al mercado San Ciprián, atiborradas de puestos, diableros y gente, para solicitar un “policía de investigación”. Allí, luego de larga espera, nos atendió una mujer, a la que expusimos el caso. Como, supuestamente, no era de su incumbencia, nos enviaron a otro departamento, para denunciar. Pero resulta que allí, tampoco pudieron hacer nada, pues como no había un “delito que perseguir”, pues la cafre conductora no atropelló a mi pareja, legalmente “no procedía”. “Mire, lamentablemente, como dice la gente, hasta que hay muertos, es cuando podemos hacer algo o un asalto o que a usted sí la hubiera atropellado la conductora. Aquí, nada más procedería que se pasó el alto”. ¡Así de cínica la mujer!

Su “consejo” fue que se hiciera un escrito, dirigido al C5, para ver si se nos podía proporcionar la filmación de la agresión, y nada más.

Es decir, entonces, cabría preguntarse, ¿para qué sirven los miles de terabytes de filmación que almacenan esas cámaras a diario, si para emplearlos en cuestiones como la narrada es un casi imposible proceso burocrático que desanima a quien haga la petición?

No, de nada sirve que está ciudad esté “tan videovigilada”, si ni en el robo de la moto de mi hermano, ni en la agresión a mi pareja, fueron de utilidad.

Allí, lo que se evidencia es que es un simple negocio para las empresas que prestan el caro servicio que las instala, que las opera, que les da “mantenimiento” (que no lo hacen, como expongo adelante)  y que almacena la información. Habría que ahondar en su funcionamiento.

Al consultar en internet, supuestamente, averigüé que es operado totalmente por el gobierno de la Ciudad de México. Claro, en cuanto a operación, pero los equipos con que funciona, la infraestructura y otros, seguramente los proporcionan empresas privadas, con licitaciones y cosas así. Entonces, de entrada, es un buen negocio para alguien. Pero uno muy inútil como “servicio a la comunidad”.

Y el tercer caso de inutilidad es que muchas cámaras no sirven, que, como señalé antes, no reciben mantenimiento (no han de querer gastar en eso las “autoridades”), y hasta emiten las alarmas, sonidos muy molestos.

Es el caso de la que queda frente a mi domicilio, en una esquina, junto a la atestada Calzada Ignacio Zaragoza.

La cámara, hará más de cinco meses que comenzó a emitir molestos ruidos, agudos, como pájaros digitales piando, monótonos, torturadores, ¡insoportables!

Desde entonces, comenzamos a reportarlos. Lo hemos hecho a la alcaldía, la Venustiano Carranza, y lo único que nos dicen es que “no está en nuestras manos”. Lo hemos hecho llamando al 911, que es el número de emergencias (pues aclaro que el botón de la cámara no sirve y no puede uno comunicarse a dicho número, que es la función del botón), y tampoco nos hacen caso, siendo, además, la actitud de los operadores muy déspota, esperando que se denuncie algún asesinato y no una cámara inservible y molesta. Lo denunciamos a la policía. Vino una patrulla, tomó fotos y nuestro nombre y dijo que iba a hacer el reporte. Pero de eso, ya pasaron dos semanas y nadie ha venido a arreglar tal esperpento.

Un vecino sugiere que contratemos a un eléctrico para que traiga una escalera, suba y corte el cable. ¡Ah, pero, entonces, allí si vendrían ipso facto, pues estaríamos cometiendo un delito federal al vandalizar esa cámara inútil!

Y ahí siguen esos molestos ruidos, torturadores, desafiantes.

¿A quién queda llamar, a la mismísima Clara Brugada (1963), a ver si se digna atender nuestra petición?

¿Qué podemos hacer los ciudadanos comunes ante tanta corrupción, indiferencia de las “autoridades”, policías corruptos que venden seguros, en lugar de investigar robos, equipos de videovigilancia inútiles, denuncias que sólo proceden si hay heridos o, peor, muertos?

Estamos indefensos, lamentablemente. Por eso es que muchos vecinos se organizan para hacerse justicia propia, como los cuestionables, extremos linchamientos.

Así que de nada sirve estar tan videovigilados en esta enorme jungla de concreto, en donde, más bien, persiste la ley de que gane el más fuerte.

¡Y sálvese quien pueda!

 

Contacto: studillac@hotmail.com

 

La explotación laboral en China es durísima

Posted by Adán Salgado Andrade on viernes, mayo 01, 2026

 

La explotación laboral en China es durísima

Por Adán Salgado Andrade

 

China se jacta de ser la maquiladora mundial, además de presumir también de tener grandes avances tecnológicos que ya la colocan al nivel de países avanzados. Muchos de ellos, porque ha pirateado tecnologías extranjeras mediante ingeniería reversible (aunque no se le considera todavía un país desarrollado, pues su ingreso per cápita todavía no es alto, rondando los $13,121 dólares, similar al de México, además de que todavía tiene muchas deficiencias en sectores clave como la salud pública, el sistema de pensiones, dependencia tecnológica, campesinos pobres, además de un sistema autoritario similar al de países subdesarrollados, como Norcorea. Ver: https://www.globaltimes.cn/page/202510/1344865.shtml).

Como depende del consumo, sobre todo el de las exportaciones, fabrica en exceso, la sobreproducción, y siempre ha pensado que todo lo que hace, se le venderá. Sin embargo, no ha comprendido (o se niega a aceptarlo), que no puede ir en contra de las leyes capitalistas que Carlos Marx (1818-1883) enunció hace 159 años, cuando su obra Das Kapital se publicó, en 1867, y en la que dejó muy claro que conforme el tiempo pasa, la tasa de ganancia va disminuyendo, por la brutal competencia entre todo tipo de empresas, por lo que la “solución” ha sido siempre la mencionada sobreproducción, es decir, fabricar más (para compensar la baja ganancias por producto) de lo que el consumo social conjunto está en condiciones de adquirir. Al no cumplirse las metas de ventas, las empresas entran en crisis financieras, disminuyen la producción, despiden a trabajadores, provocan crisis económicas mundiales y varias, hasta quiebran (ver: https://www.monografias.com/trabajos7/crisis/crisis).

Ha querido abarcar mercados específicos, para asegurarse el consumo, como los autos eléctricos, que dentro del mismo país han emprendido una competencia tan salvaje, que de haber existido unas ¡500 marcas! de autos eléctricos, actualmente no suman más de diez (ver. https://adansalgadoandrade.blogspot.com/2025/10/la-saturacion-de-autos-electricos.html).

Prueba de que ni en eso puede seguir vendiendo su sobreproducción, es que la empresa BYD, vio disminuir sus ganancias 55 por ciento con respecto al año pasado Además, BYD, tiene apenas una ganancia del 2.7 por ciento, por cada auto vendido, la mitad de la que ya, de por sí, está muy constreñida, del 5 por ciento casi generalizada. Y eso lo hacen esas empresas, con tal de competir en precio con otras y vender más. De hecho, fue la estrategia para que esa empresa BYD (Build Your Dreams) le ganara en ventas a Tesla el año pasado (ver: https://jornada.com.mx/2026/04/29/economia/019n3eco).

Además, como mencioné arriba, ese cuestionable crecimiento está depredando y contaminando aceleradamente al planeta y ya es China el primer contaminador mundial. Y piensa que puede crecer infinitamente en un planeta con recursos finitos. Ya, desde el lejano 1972, el Club de Roma, realizó un estudio sobre que si se seguía fomentando un crecimiento sostenido ilimitado, el planeta se colapsaría, trabajo que se convirtió en libro, Los límites del crecimiento (ver: https://adansalgadoandrade.blogspot.com/2023/05/no-es-posible-el-crecimiento-economico.html).

Y eso es justo lo que está haciendo China, no sólo depredando y contaminando sus recursos aceleradamente, sino también los de otros países, como en África, en donde opera minas de oro y cobre, en zonas naturales protegidas, que están contaminando y dañando seriamente al planeta. El año pasado, por ejemplo, en Zambia, una de sus empresas, Sino Metals, envenenó irreversiblemente al Río Kafue, al colapsarse la presa de jales, como así se le llama al sitio en donde se van acumulando todos los lodosos desperdicios tóxicos, producidos por el minado de cobre. El daño ecológico es irreversible y ha afectado a todo el país, pues ese río lo cruza totalmente (ver: https://adansalgadoandrade.blogspot.com/2025/03/las-mineras-chinas-siguen-depredando-y.html).

Además, es un país autoritario, no siendo congruente el tal crecimiento económico, con el gobierno autocrático del dictador Xi Jinping (1953), quien impone su ley a base de represión, ejecución de opositores políticos, censura de la prensa y el internet y aplastamiento de todo movimiento liberador (ver: https://adansalgadoandrade.blogspot.com/2021/11/el-dictador-chino-xi-jinping-incrementa.html).

Y en cuanto a sus trabajadores, abundan los testimonios de las largas jornadas, bajos salarios, tratos indignos y otras anomalías que deben de sufrir, con tal de que las empresas chinas presuman todos los productos que elaboran.

Como explica el autor Hu Anyan (1979), quien en su más reciente libro, titulado “Yo entrego paquetes en Beijing”, platica sobre sus duras experiencias “sobre el trabajo brutal y la tranquila gracia de la vida, al margen de la explosiva industria china del comercio electrónico”. Dice que de tanto que sudaba, ni ganas le daban de orinar. Trabajaba entregando paquetes hasta que renunció y mejor ya se gana la vida escribiendo novelas (ver: https://adansalgadoandrade.blogspot.com/2025/11/un-repartidor-chino-platica-que-sudaba.html).

Otro caso es el de el escritor y poeta Xiao Hai (1988) quien nació en la ciudad de Shangqiu, en la provincia de Henan.

También él, al igual  que Anyan, comenzó como obrero, desde los 15 años, y ya se convirtió en escritor y poeta, narrando las penalidades que sufrió desde adolescente, buscando un trabajo para darle una mejor vida a su familia. Eso lo narra en el trabajo “A la deriva en el sur”, publicado por el portal electrónico Granta (ver: https://granta.com/adrift-in-the-south/).

Comienza narrando cómo a los quince años, salió de su pueblo natal, junto con un grupo de amigos que estudiaban en su escuela, para ir a trabajar a Shenzhen. Sus padres arreglaron que su maestro lo llevara junto con los otros estudiantes a ese sitio, al que tuvieron que pagar mil yuanes, “lo que mi padre había sacado por la venta de su última cosecha de arroz”.

Como cada uno llevaba poco dinero, trataron de ahorrar lo más posible en transporte. Se subieron a un tren, sin pagar. Pero desde allí comenzaron sus sufrimientos, el tren iba atiborrado  “y nunca pude dormir bien en ese viaje de 36 horas, ya que cuando lograba conciliar el sueño, una sacudida del tren, me despertaba”.

Luego, cuando llegaron a Huizhou, que hasta allí llegaba el tren si no tenían boleto, buscaron un camión que los llevara a Shenzhen. Un autobús tenía el letrero de “Diez yuanes para Shenzhen”, que consideraron una ganga. Se subieron al vehículo, pero ya abordo, se dieron cuenta de que era un engaño, pues dos tipos mal encarados les exigían que pagaran 50 yuanes, que era el costo normal, en ese año, 2003, que se cobraba hasta allá. Por fortuna, a una señal del profesor, todos se levantaron y salieron en tropel, y buscaron a una patrulla que se encargara de los estafadores, pero ésos, huyeron.

Eso de las estafas, ya el escritor Yu Hua ((Hangzhou, Zhejiang, 1960), lo menciona en su libro “China en diez palabras”, en el que señala que el engaño es “hasta un arte y muchos chinos se sienten orgullosos de engañar y sacar provecho de su acción, sin que la gente se dé cuenta”. Celebran, por ejemplo, los falsificadores de algún producto de marcas mundiales conocidas, incluso medicamentos, que se vendan como auténticos, aunque en el caso de las medicinas no sirvan para nada. Hacen, por ejemplo, “medicamentos” contra el cáncer, que no contienen absolutamente ningún ingrediente activo (ver: https://adansalgadoandrade.blogspot.com/2019/04/medicinas-caras-y-medicinas-falsas.html).

Ya cuando lograron llegar a Shenzhen, siguieron sus penurias, pues, aunque tenía sólo quince años, el profesor ya había acordado con una empresa, la Lianda Electronics, que lo contratara para armar audífonos. Sólo estuvo tres días, trabajando de las siete treinta de la mañana hasta las once y media de la noche, con un pequeño receso para comer. “Terminaba cansadísimo, sin ganas de cenar. Llegaba al cuarto en donde todos dormíamos, sobre camastros de madera, que ni sábanas tenían, pero por el cansancio, ni los sentíamos”.

No aguantó la primera jornada y le pidió al profesor que lo llevara a otra empresa, pero como sólo tenía 15 años, aquél le dijo que se darían cuenta los de Lianda Electronics, que era menor de edad y no lo dejarían irse (pero, al parecer, era una artimaña del profesor, ya que si abandonaba su trabajo Hai, el profesor no recibiría la cuota que la empresa le había prometido por llevarle a trabajadores jóvenes).

Se sintió muy sólo en los días siguientes. Pero una ocasión, al tercer día, que concluyó su día laboral, allí estaban el profesor y sus amigos. Logró que la empresa le diera su renuncia, sin paga, por supuesto, y se fueron todos a trabajar a Sino-Nokia. Nokia, empresa finlandesa, por aquél entonces, era la estrella de los teléfonos celulares, hasta que, por tanta competencia, dejó ese giro y ahora se dedica a infraestructura de redes (ver: https://en.wikipedia.org/wiki/Nokia).

Esa empresa fabricaba radios y Hai aprendió, en minutos, a colocar el compartimiento de las pilas en los radios. “Era un movimiento muy repetitivo y cansado, sudaba y sudaba todo el día”, platica.

Pero fue allí en donde le dieron su primer sueldo, raquítico, de 200 yuanes mensuales. “Trabajábamos todos los días, de lunes a domingo y sólo teníamos un día libre cada mes”.

Vean nada más el nivel de explotación. Y por lo que señala, era una paga muy baja y por eso, todos buscaban hacer horas extras, incluso, trabajar de noche, como él hizo varias veces.

Tenían pocas diversiones, además de que tampoco tenían mucho tiempo libre. “Íbamos a algunos sitos en donde podía uno tocar el karaoke por un yuan, y nos poníamos a cantar”.

Dice que tomaba agua de la llave de los baños de la empresa, “pues, en ese entonces, en mi ignorancia, no sabía que estaba contaminada y me podía enfermar. Por eso, veía cómo los otros llevaban sus botellas de agua, pero yo ni lo sabía”.

Y también sufría accidentes, como cortaduras en los dedos. “Una vez, me corté un dedo, quitando la rebaba de una pieza de plástico y el supervisor, sólo me puso un trapo sucio que encontró para pararme la sangre. El dedo ya estaba infectado en la noche y me dolía mucho. Pero otro supervisor, más humano, que pasó junto a mi cama, me lo curó y ya fue que pude conciliar el sueño”.

Como ven, mientras sean útiles, los siguen empleando, pero ya cuando se accidentan o envejecen, prescinden de ellos.

Tampoco tuvo novia, “sólo una buena amiga a la que llamaba Gran Hermana”.

Incluso, compuso un poema, que reflejó sus penurias, dedicada al Piso de Producción # 2:

“Las líneas de ensamblaje son sus brazos

Las pantallas de sus computadoras son sus ojos

Mi cerebro es su máquina, funcionando noche y día

Los focos son el Sol, debajo de los cuales soñamos exhaustos

Oh, mi piso de producción

Este sitio no es mi hogar

Mi hogar está a miles de kilómetros”.

Muy buen reflejo de lo que esas líneas de ensamblaje representan, las que trabajan imperturbables, sin descanso y los obreros les tienen que aguantar el paso. Y eso se debe a Henry Ford (1863-1947), quien aplicó el ensamblado en serie para la fabricación de su Ford Modelo T, con el que incrementó bastante la producción, de cientos a millones de autos por año, pero también, la explotación de sus obreros (ver: https://adansalgadoandrade.blogspot.com/2018/11/henry-ford-impulsor-de-la.html).

Y en esa empresa, estuvo hasta los 17 años.

Desde entonces, dice Hai que anduvo de fábrica en fábrica, “de explotación en explotación”. “Si pude aguantar, fue porque era joven, pero me di cuenta, para mi desgracia, que muy pronto, la juventud se me terminó”.

Actualmente, vive en un departamento, en Beijín.

Así es, digamos que llegó a su vida útil, siguiendo la máxima capitalista de que las mercancías, el trabajo humano incluido, responden a la obsolescencia programada, que es el tiempo que se fija para que duren cada vez más poco.

Ya por eso, ante tanta explotación, muchos jóvenes chinos están siguiendo la tendencia actual denominada FIRE (Financial Independence, retire early), buscando empleos bien pagados, en donde puedan trabajar unos cuantos años y retirarse jóvenes, viviendo de sus ahorros (ver: https://adansalgadoandrade.blogspot.com/2026/03/los-jovenes-chinos-ya-se-cansan-de-la.html).

Eso hizo justamente Hai quien, como señalé, es actualmente escritor y poeta.  

Bueno, al menos sus duras experiencias le sirvieron para cambiar de giro.

Así que hasta de la adversidad se puede sacar provecho, ¿no creen?

 

Contacto: studillac@hotmail.com

 

 

 

 

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