Sólo 36 petroleras emiten la mitad de las emisiones de CO2 y es difícil demandarlas
Sólo 36 petroleras emiten la mitad de las emisiones de CO2 y es difícil demandarlas
Por Adán Salgado Andrade
La glotonería energética, incrementada porque cada nuevo “avance tecnológico” requiere más y más electricidad (Inteligencia Artificial, autos eléctricos, celulares, computadoras, servidores más potentes, minado de criptomonedas…), sigue demandando el creciente uso de energías fósiles. Tan sólo Estados Unidos, a pesar de que había buscado una transición a las llamadas energías “verdes”, durante la administración Biden, sigue obteniendo 82 por ciento de sus requerimientos energéticos de combustibles fósiles, como carbón, petróleo, gas natural o fracking. Y las mencionadas energías “verdes”, solar y eólica, sólo montan 1 por ciento (ver: https://usafacts.org/just-the-facts/energy/).
Por tal razón es que recientemente el nuevo Secretario de Energía de Donald Trump (1946), Chris Wight (1965), sentenció que se incrementará el uso de las energías fósiles, pues “no hay forma de que el Sol, el viento o las baterías puedan reemplazar la miríada de usos del gas”. Y aunque reconoció que las emisiones de los combustibles fósiles están calentando al planeta, “es un efecto colateral de construir el mundo moderno”. Como el señor es ex ejecutivo de una empresa de fracking, debe de estar feliz de ayudar a sus amigos a que expandan sus negocios (ver: https://www.theguardian.com/us-news/2025/mar/10/chris-wright-climate-fossil-fuels).
Por eso, el poder que han ejercido las petroleras por años, sigue vigente, a pesar de que se busque disminuir el empleo de los combustibles fósiles (ver: https://adansalgadoandrade.blogspot.com/2024/10/todo-el-planeta-esta-colonizado-por-los.html).
Y ahora, gracias al renovado apoyo de Trump, su imperio mundial continuará.
Tal es la razón por la que actualmente, la mitad de las emisiones de los más de 40,000 millones de toneladas de CO2 emitidos cada año a la atmósfera, provienen solamente de 36 petroleras, de acuerdo con un estudio. Es lo que expone el artículo de The Guardian, titulado “La mitad de las emisiones de CO2 provienen de 36 petroleras, de acuerdo con un estudio”, firmado por Damian Carrington, quien nos introduce a su trabajo diciendo que “investigadores dicen que los datos refuerzan el caso de responsabilizar a firmas por su contribución a la crisis climática” (ver: https://www.theguardian.com/environment/2025/mar/05/half-of-worlds-co2-emissions-come-from-36-fossil-fuel-firms-study-shows).
Comenta Carrington que el estudio señala que 36 de las mayores gaseras, carboníferas y petroleras, son responsables de más de 20,000 millones de toneladas (mdt), que se dieron en el 2023, “entre las que se incluyen la saudí Aramco, la hindú Coil, la estadounidense ExxonMobil, la inglesa Shell y muchas compañías chinas (de hecho, China es ya el mayor contaminador del mundo). Si Aramco fuera un país, sería el cuarto mayor contaminador, luego de China, Estados Unidos e India, en tanto que ExxonMobil es responsable de emisiones equivalentes a las de Alemania, país que es el noveno contaminador, de acuerdo con la información”.
Muy grave que esas cuantas empresas contaminen tanto y que no se les pueda ni demandar, como veremos más adelante.
Una tabla muestra la cantidad de contaminación que produce cada empresa. Por ejemplo, la mencionada Aramco, emitió en el 2023, ¡1,839,000,000 de toneladas de CO2! Y dos chinas, CHN Energy y Jinneng Group, ¡2,761,000,000 toneladas!
Tomen en consideración que una tonelada de CO2 ocupa un volumen de 556 metros cúbicos, equivalentes a un espacio cúbico de 8.2 metros por lado (ver: https://www.icbe.com/carbondatabase/co2volumecalculation.asp).
Ahora, extrapólenlo a los 20,000 millones de toneladas emitidas sólo por tales empresas de combustibles fósiles. Estamos hablando de ¡11,120,000,000,000 de metros cúbicos!, 11,120 kilómetros cúbicos, que equivaldrían a un cubo de 22.32 kilómetros por lado, distancia que un automóvil, viajando a 20 km/h, recorrería en unos 21 minutos. Así que las emisiones totales de CO2, más de 40,000 millones de toneladas, llenarían un cubo de 44.64 kilómetros por lado, que ese mismo auto recorrería en unos 44 minutos.
Por eso, tanto de ese gas, atrapado en la atmósfera, en la tropósfera, está calentando aceleradamente al planeta, provocando la actual catástrofe climática, cada vez más intensa (ver: https://adansalgadoandrade.blogspot.com/2023/06/las-capas-superiores-de-la-atmosfera-se.html).
Para cumplir con la meta (cada vez más lejana), de que la temperatura mundial se incremente a un máximo de 1.5º C, tendrían que reducirse las emisiones de CO2, 45 por ciento para el 2030, pero, al contrario, “casi todas las compañías, de las 169 emisoras de ese gas, incrementaron sus emisiones en el 2023, que en ese entonces, fue el año más caliente de la historia”.
Obviamente, con esa tendencia, cada año ha sido más caliente que el anterior.
Eso demuestra que no hay real voluntad por el capitalismo salvaje, el artífice de todos los problemas de depredación y contaminación que padecemos, por el cual operan tales empresas, para resolver esos graves problemas de las emisiones y la depredación que está ocasionando. Mineras chinas, por ejemplo, operan en zonas protegidas por la ONU, contaminando ríos, tierras y ocasionando desastres, sin que les importe, en lo más mínimo, más preocupadas sólo por obtener la mayor ganancia posible (ver: https://adansalgadoandrade.blogspot.com/2025/03/las-mineras-chinas-siguen-depredando-y.html).
Y guardan silencio esas empresas de energías fósiles. Carrington dice que ninguna le quiso proporcionar información sobre si están tratando de reducir sus emisiones, excepto Shell, la que dijo que “estamos comprometidos a reducir a cero nuestras emisiones para el 2050”. Pero la realidad es que no está cumpliendo sus compromisos y está incrementando su producción, con tal de dar buenos dividendos a sus voraces inversionistas (ver: https://www.theguardian.com/business/2023/jun/14/shell-drops-target-to-cut-oil-production-as-ceo-guns-for-higher-profits).
Y China, con tal de seguir incrementando su economía, anárquicamente, ya se convirtió en el mayor contaminador del planeta y depreda y contamina no sólo su territorio, sino el de otros países, sobre todo africanos (ver: https://adansalgadoandrade.blogspot.com/2024/12/china-mina-oro-en-zona-natural.html).
Pero como señalé antes, los intentos por detener las operaciones de esas empresas o que paguen indemnizaciones por los daños que ocasionan, son difíciles. Muchos gobiernos optan por no demandarlas o cerrarlas, porque les sale más caro. Por ejemplo, durante la presidencia de AMLO (1953), se detuvo la tóxica y depredadora operación de la minera Calizas Industriales del Carmen, Calica, filial de la estadounidense Vulcan Materials, la que extraía piedra caliza en cantidades mayores a las autorizadas en área verde de Quintana Roo. Se obligó a tal empresa a suspender operaciones, pero ha metido amparos y demandas. Y sigue vigente la suspensión, aunque la empresa demandará una millonaria “compensación”, a pesar de que por los daños ocasionados a la zona forestal en donde operaba, sería la que tendría que pagarle a México una indemnización. Esa empresa demanda $1,500 millones de dólares por “compensación” y se ha puesto más prepotente desde la llegada de Trump (ver: https://www.proceso.com.mx/nacional/2025/1/30/reves-calica-continua-decreto-impuesto-por-amlo-para-restringir-la-explotacion-de-material-petreo-344685.html).
Es una situación en que la supuesta “legalidad” impera sobre la conservación ambiental. Por eso es que muchos gobiernos prefieren no demandar y respetar la vigencia de los contratos de contaminantes y depredadoras empresas, pues les saldría más caro suspender de inmediato sus operaciones.
Esa situación la expone otro artículo de The Guardian, titulado “El temor de tener que pagar demandas de miles de millones de dólares, interfiere con los intentos de países por suspender el uso de combustibles fósiles”, firmado por Phoebe Weston y Patrick Greenfield, quienes nos introducen a su trabajo comentando que “las compañías pueden demandar a gobiernos por cerrarles campos petroleros y minas. El riesgo de fuertes daños económicos está deteniendo a muchos países para aprobar leyes verdes, señalan ministros” (ver: https://www.theguardian.com/environment/2025/mar/06/isds-fear-of-billion-dollar-lawsuits-stops-countries-phasing-out-fossil-fuels-aoe).
Mencionan un concepto llamado “acuerdo legal entre el estado y los inversionistas” (investor-state dispute settlement, ISDS), del cual se cuelgan las depredadoras empresas para sostener por la fuerza, incluso, tratados comerciales. Por ejemplo, aunque AMLO trató de prohibir la importación del cancerígeno maíz transgénico, al final, una fuerte demanda estadounidense, reforzada con la presidencia de Trump (alegando que era parte del Tratado Comercial), echó para atrás la medida (ver: https://piedepagina.mx/mexico-elimina-decreto-que-prohibia-la-importacion-de-maiz-transgenico/).
Y seguimos obligados a comprar tal dañino maíz (también por culpa de que no producimos lo suficiente, prefiriendo que empresas extranjeras establezcan maquiladoras, en lugar de que incrementemos nuestra producción alimentaria. Ver: https://www.jornada.com.mx/2025/01/15/economia/013n1eco).
“The Guardian ha analizado 1,400 casos en donde por el ISDS, varias empresas pueden demandar por miles de millones (mdd), si el Estado interfiere en sus operaciones. En abril del 2018, Nueva Zelanda prohibió nuevas operaciones petroleras, pero se cuidó de detener las existentes. Por esa situación, ese país no pudo ser parte de la alianza Más Allá del Petróleo y el Gas”.
Indican los reporteros que cuesta mucho dinero a los países litigar contra las depredadoras empresas. Por ejemplo, citan que Honduras, “está demandada por $18,000 millones de dólares”.
El PIB de Honduras en el 2023, fue de $26,904 millones de dólares, así que si paga esas demandas sería el 67 por ciento de tal PIB. Simplemente, ¡impagable!
Así que por eso ya están optando muchos países por dejar lo que actualmente se encuentre en operación.
“La investigación de The Guardian sobre los ISDS reveló que se han pagado a empresas de energías fósiles $84,000 mdd. Más de $120,000 mdd de dinero de impuestos, ha sido entregado a inversionistas privados de muchas industrias desde 1976. El pago promedio de cada demanda fue de $1,200 mdd”.
(Aquí, la dañina privatización de la Industria Petrolera promovida por la corrupta administración peñanietista, no se ha podido echar para atrás, a pesar de que muchas empresas ni siquiera han seguido con los proyectos que les fueron concesionados. Amenazan con aplicar fuertes demandas si se desprivatiza otra vez la producción petrolera, antes en manos totalmente de Pemex).
Asi que seguirán operando esas petroleras, gaseras, frackingeras, las carboneras, a su antojo, pues temen los países que les cobren hasta por el papel de las millonarias demandas.
Mejor que siga la depredación y la contaminación, prefieren.
Y esperar cincuenta años, en muchos casos, hasta que venzan los contratos.
Contacto: studillac@hotmail.com
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