Compañero Sergio Buschmann
Enviado por Jorge Araya
La Dirección del Servicio de Salud Viña del Mar-Quillota y el Hospital Dr. Gustavo Fricke informaron que el compañero Sergio Ricardo Buschmann Silva (71 años)falleció –debido a una falla orgánica múltiple peri operatoria–, a las 17.30 horas de hoy, 10 de abril, estando internado en la UCI Cardiovascular, acompañado por su familia.

(Fragmento de "El Pije que llegó a Revolucionario")
Fuente: http://www.tresparrafos.com/archives/927)
Luego de gozar a más no poder con el triunfo de la Unidad Popular de Allende en las elecciones de 1970, Buschmann vivía días tranquilos como actor consolidado y dirigente nacional de la gente del teatro.
Pero vino el Golpe, la brutalidad y la tortura, y algo hizo clic en su mente. Fue luego de compartir reclusión con Víctor Jara cuando se convenció de que “la Derecha chilena, a la que había defendido y a quien pensaba muy diferente a las brutales derechas del mundo, era igual y peor que todas”. Fue duro el impacto, ya que él provenía de dicha clase. Lloró en silencio y decidió que empuñaría las armas. “Ya no hablaría más; mientras hubiera dictadura mi vida cambiaba rotundamente y todo pasaría por un fusil”, justifica.
En esa época creó el llamado Frente Cero, donde comunistas –en su mayoría- se dedicaron a organizar grupos armados, participando incluso en milicias extranjeras. Luego, “con el ingreso de radicales, socialistas y hasta democratacristianos”, nacía el FPMR en diciembre de 1983. Durante todos esos años luchó. Debió soportar el rompimiento familiar con la madre de sus tres hijas; aguantar el que su vida se viera destruida por el anonimato y que incluso muchos de sus amigos y compañeras perecieran en esos años. También sufrir el cisma del Frente, cuando algunos compañeros se fueron porque querían seguir siendo una elite y no involucrar al pueblo. Soportó la cárcel durante tres años –estaba condenado a 42 años por el ingreso de armas en el bullado caso de Carrizal Bajo- hasta que se fugó, coludido con otros frentistas como Marcial Moraga y Ricardo Muñoz, y otra vez ingresó al mundo clandestino.
Y así hasta el día del triunfo del No en el plebiscito de 1988. Ese día el FPMR se convirtió en movimiento, se abandonaron las armas y se volvió al trabajo político, asegura Buschmann. “Y nunca volvimos. Aparecieron otros movimientos, que en algún momento se ligaron a nosotros. Pero no tuvimos una sola acción, pasada la noche del triunfo”, explica a modo de disolver rumores que dicen que la célula armada siguió actuando luego del advenimiento de la democracia.
Hoy volvió a la paz. Aunque discute mucho con amigos concertacionistas, asegura no descansar mientras vea que “la UDI, ese grupo de asesinos responsable del terror que aún cunde”, siga sin lavarse la sangre. Pese a que lo suyo es el teatro, su esencia marxista sigue respirando por los poros en busca de la perfección humana, “cuando el Estado vele por el bienestar de todos”. Luego de vivir en Quillota, hace un par de años que está en el Cerro Alegre junto a Bernardita González, su compañera, con quien montó la obra “Vivamos con Violeta y Pablo”, donde él se viste de Neruda.
Aunque su salud se ha visto resquebrajada, su semblante sigue siendo duro y curtido en una lucha –hoy interna- que no cejará mientras la justicia no termine de hacer su tarea.
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