La violencia criminal de los medios de prensa globales
Rómulo Pardo Silva
Sus soldados son periodistas civiles.
Hay una guerra ideológica de los grandes
capitalistas. Y la están ganando.
La respuesta de izquierda es débil. En
parte por inoculación de la propaganda, falta de instrumentos, y/o agitación de
demandas sin un marco de ideas explicativas del momento.
Una persona torpe dice que el presidente Maduro
es lo mismo que el general Pinochet y se publica. Es falso que Venezuela arde
pero los regimientos civiles de la información la crean.
Occidente hizo con dinero y redes de organización
el golpe de estado en Ucrania y casi todos saben que allí hay un gobierno
legítimo sin relación con el fascismo.
El sistema democrático de patronos deja que
cada cual piense libremente… con los datos que le distribuyen sus corporaciones
mediáticas a través de sus asalariados.
Un ejemplo prueba cómo se crea el sentir de
las masas. Escribe Rafael Poch. (*)
En 1990 un joven fisioterapeuta de 31 años llamado Audrius
Butkévicius fue nombrado por el gobierno lituano, “Director del Departamento de
Defensa del país”, una especie de ministro de defensa. Butkévicius se graduó en
la “Institución Albert Einstein” dirigida por un gurú norteamericano llamado
Gene Sharp especializado en la “resistencia no violenta”.
En 1991
Lituania mantenía un pulso muy serio para lograr su independencia de la URSS.
Se esperaban medidas de fuerza de parte de Moscú. Era la lucha entre David y
Goliat. “Decidí no crear un pequeño ejército, sino usar la guerra sicológica”,
explica Butkevicius años después. “Sabíamos bastante bien lo que el adversario
iba a hacer y les estropeamos todo el escenario” (entrevista en Youtube, enero de 2013).
”Las ideas tradicionales de defensa no iban a funcionar”, decía en otoño de
1990. “Vamos a crear un grupo paramilitar de unos 500 hombres capaz de
responder rápidamente a las crisis y varias unidades entrenadas en la guerra sicológica”.
(Boletin del Instituto Einstein, Otoño 1990).
En
Lituania había un genuino movimiento nacional popular. Moscú jugó movilizando a
la minoría rusa. Quería provocar enfrentamientos y a continuación intervenir
militarmente como “mediador”. Fue así como se llegó al “domingo sangriento”, el
13 de enero de 1991. La tropa rusa llegó a la torre de la televisión para
desalojarla, pero la ciudadanía bloqueó el lugar. Entonces actuaron
francotiradores. Más de una docena de personas murieron por impactos de armas
de fuego y muchos más fueron heridos. Les tirotearon desde las azoteas y los
balcones de los edificios circundantes. ¿Quién tiroteó a la multitud? “Mis
hombres no estaban estacionados allí”, “La tropa especial del KGB no llevaba
munición real en sus armas, solo en los bolsillos como reserva, nuestro
objetivo era entrar en la sede de la televisión”, explica el jefe del operativo
ruso, Mijail Golovatov (en Die Presse, 3 de septiembre de 2011). Inmediatamente
después de los hechos todo eso ya se dijo, pero ¿quién iba a creer que Goliat
no disparó contra David y que aquello no había sido una “masacre del KGB? Hubo
que esperar más de diez años para que el propio Butkevicius explicara que
fueron sus hombres, armados con fusiles de caza, quienes dispararon a la
muchedumbre desde las azoteas. Lo dijo en una entrevista con la revista “Obzor”
publicada en el 2000:
“No
puedo justificar mi acción ante los familiares de las víctimas, pero sí ante la
historia, porque aquellos muertos infligieron un doble golpe violento contra
dos bastiones esenciales del poder soviético: el ejército y el KGB. Así fue
como los desacreditamos. Lo digo claramente: fui yo el que planeó todo lo que
ocurrió. Había trabajado bastante tiempo en la Institución Albert Einstein con
el profesor Gene Sharp, que entonces se ocupaba de lo que se definía como
“defensa civil”, en otras palabras la guerra sicológica. Sí, yo programé la
manera de poner en dificultades al ejército ruso, en una situación tan incómoda
que obligara a cada oficial ruso a avergonzarse. Fue guerra sicológica. En
aquel conflicto no habíamos podido vencer con el uso de la fuerza, eso lo
teníamos muy claro, por eso trasladé la batalla a otro plano, el del
enfrentamiento sicológico, y vencí”.
“De otra
manera habría muerto mucha más gente, en esa situación solo murieron los que
murieron”, dice Butkevicius en el video de enero de 2013.
A la
vista de lo que ha pasado en Kíev, con más de veinte muertos a manos de
francotiradores el día 20 de febrero, la jornada que precipitó el acceso al poder
del actual gobierno prooccidental, la pregunta sobre quién fue el Butkevicius
de Kíev no es ninguna tontería. Hay que observar quién no quiere investigar
aquellos hechos, además de reflexionar sobre a quién han beneficiado.
Los libros y enseñanzas de Sharp fueron aplicados por Butkévicius
en Lituania y más tarde por organizaciones como Kmara (Georgia) Porá (Ucrania),
KelKel (Kirguizia) o Zubr (Bielorrusia) en diversas “revoluciones coloreadas”.
¿Qué periodistas han difundido lo que recuerda Poch?
¿Qué dicen verdadero de Irak, Afganistán, Libia, Siria, Palestina?
En Caracas también hubo previo al golpe cívico militar contra el
presidente Chávez el 2002 opositores muertos por francotiradores.
Se puede matar también informando, comentando, mostrando imágenes.
Sin vestir uniforme.
Referecia
(*) Rafael
Poch http://rebelion.org/noticia.php?id=182031
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