Chile - ¿Y como andamos por casa?

Posted by Correo Semanal on viernes, noviembre 02, 2012

En medio de "derrotas" y "triunfos" que abundan en estos días tras las elecciones municipales del 28 de octubre, es pertinente preguntarse por uno de los "ganadores" de la jornada, me refiero a lo obtenido por el Partido Comunista (PC).

En el editorial de El Siglo vigente en la web de la organización, se señala que lo habido es una "lección democrática para construir democracia". A reglón seguido se hace hincapié en la alta abstención del acto (60% en promedio), abundándose en las diversas causas del desinterés: promesas incumplidas, autoridades con oídos sordos, padrón electoral con numerosas imperfecciones, etc., concluyéndose que no es de extrañarse que el evento electoral, en cuanto a la legitimidad participativa, resultara fallido. Luego, a propósito del resultado en la comuna de Providencia, se arguye que el camino ahí mostrado –candidata proveniente de consulta ciudadana y la unidad de diversos sectores- debería animar a las nuevas luchas políticas y electorales, conformándose la unidad opositora.

Hasta aquí la el editorial. La claridad del mismo podría llevarnos a compartirlo plenamente; pero no es el aspecto formal del mencionado texto lo que nos llama la atención, si no su insustancialidad al provenir de quien proviene: de un órgano comunicacional oficial de un partido que aspira a subvertir las condiciones de poder vigentes. Se podrá decir que se trata de una primera reacción o que los análisis partidarios más de fondo están por hacerse…puede ser…y espero que así sea y se comunique públicamente, mientras, por las tendencias de dirección que vienen cursando desde hace un tiempo, nada indica que futuras opiniones dejen de lado la superficialidad, rayana en las famosas cuentas alegres, que prevalecen en los dichos de este partido.

Desde luego, el asunto de la abstención para el decir comunista (El Siglo y otros voceros) es siempre asunto de los demás: de la derecha, en primer lugar, y nunca el problema toca a la incapacidad del partido para modificar en parte la indiferencia atrayendo a nuevos votantes a sus posiciones (¿?). Si tomamos en cuenta la votación en concejales (único aspecto donde la competitividad no está sujeta a las restricciones binominales y, en consecuencia, ámbito donde el voto sí respondería al sentir popular más puro), tenemos que durante la última década la votación comunista (cifras absolutas) a tendido a la baja. De 299.121 votos en 2004, se ha llegado a 263.204 en 2012. En 2008, la cantidad había llegado a 277.895 sufragios
1. Se consuma así una declinación permanente que entre ambos extremos (2004-2012) asciende al 12% menos de votantes, circunstancia que nos hace suponer que los eventuales nuevos votantes comunistas no logran siquiera a reponer del decrecimiento natural de sus fuerzas, producto del envejecimiento y decesos de su población votante. En síntesis, la votación mayormente propia del PC no sólo está

1 Si bien en estas cifras están contabilizadas las votaciones de independientes y aliados de los respectivos pactos, su magnitud es ínfima, de modo que en más de un 90%, los votos corresponden a votación comunista.

estancada, sino que transita por la disminución real. A este paso, que la abstención sea un hecho elocuente, antes que un dato a condenar, vendría a ser una cuestión conveniente para el electorado comunista.

En efecto, dada la magnitud de abstención, se requirió de menos votos para elegir concejales, y el caso del PC es paradigmático a este respecto; en otras palabras, lo pírrico de los triunfos comunistas en concejalías (de casi 40 representantes en 2004 a un centenar en 2012) no habría sido tal si el universo de votantes efectivos hubiese sido del orden del 60% o más del total del padrón electoral. La revisión de los resultados individuales de numerosos concejales comunistas reelectos, señala que en 2008 obtuvieron, en promedio, un 30% más de votos que los obtenidos el domingo 28 de octubre.

¿De qué modo responderá el PC a hacer política desde lo social y ciudadano y no desde la sola colusión oligárquico-partidaria? ¿Presionará para hacer del modelo Providencia y estudiantil la forma principal de su actuación? ¿Bregará porque la candidata Bachelet represente la transformación del fascismo de mercado, o prestará nuevamente el voto a cambio de algunos cupos? Más en concreto aún, la principal figura pública del partido, Camila Vallejo, en el caso que postule al parlamento ¿lo hará por la vía del arreglo cupular o intentará un triunfo efectivamente popular?

Lo más seguro es que las respuestas a estas interrogantes reproduzcan en el PC, por carencia de reflexión acertada y oportuna, una constante que le es histórica: la del bandazo. Son numerosos los casos que así lo ilustran: de la actuación federativa recabarriana, se pasó, a comienzos de los años 30, a la condena de este líder en aras del marxismo-leninismo y la verdadera revolución; luego, del fervor del Frente Popular, se acusa a numerosos dirigentes de aburguesamiento, a inicios de los 40. Más tarde, y habiéndose propuesto una política efectivamente revolucionaria (con milicias populares incluidas) a fin de hacer cumplir el programa de la revolución democrático-burguesa, se avienta a los "aventureros" de tales posturas (reinosismo) en vistas a zanjar la disputa de clases al interior de la institucionalidad liberal. Con la derrota de esta perspectiva "no armada", la crítica del "vacío histórico" llevó a la Rebelión Popular para derrotar a Pinochet, perspectiva que, tras su ruina, las emprendió contra todos los chivos expiatorios (de derecha y de izquierda) del fracaso. Tiempo después, desaparecida Gladys Marín y su confrontacionismo, el PC se allana a la colaboración con la Concertación… y así van las cosas. Visto esto, nada impide que en un tiempo más asistamos a nuevas "correcciones" con sus respectivos saldos de contusos, arrepentidos y desbancados.

Manuel Loyola

1/11/12