Chile - Entrevista a Rafael Agacino sobre el Congreso Social de Educación

Posted by Correo Semanal on jueves, febrero 23, 2012

Respuestas de Rafael Agacino (1)  a preguntas formuladas por Paula Figari, periodista de "El Ciudadano", 30 de enero de 2012.
1.  Sobre la necesidad de un espacio deliberativo como lo fue esta instancia - el Congreso Nacional Educativo (2)- , tomando en cuenta el éxito de convocatoria y la productividad de las comisiones que trabajaron luego de la primera plenaria.
Como ya lo he afirmado en otras ocasiones, la tarea central del período es construir una referencia política capaz de arrebatarle la política a los burócratas que definen y deciden por nosotros.  Una referencia que politice lo social, que regrese la soberanía a las clases dominadas y sectores subalternos y que permita ejercerla desde lo social, de la práctica vital inmediata de la gran masa que vive del trabajo propio. Que obligue a los profesionales  de la política (funcionarios - no está de más recordarlo- pagados por nuestros impuestos) a abandonar el espacio formal y reconocer que hay otra fuerza política que vive en la sociedad y que es la única fuente de soberanía. Por ello no se trata de cualquier referencia; de levantar un partido más para entrar a la carrera política formal cuyo espacio es precisamente aquél definido por tales burócratas, y que mas allá de las buenas intenciones, la lógica de esa institucionalidad terminará devorándolo si es que ya no lo hizo desde el mismo momento en que comenzó su campaña por la inclusión o por la inscripción. La República burguesa no hace más que tragarse a sus propios hijos, los doméstica,  y de nuevo, los de abajo, a fojas cero.
En ese sentido, el ejercicio democrático, de construcción de consensos, de elaboración de política como el que ha significado Congreso Social Educativo es una potente muestra de esta intuición y práctica que circula por todo lados: tanto en los adolescentes y jóvenes estudiantes como en los jóvenes y adultos trabajadores bajo condiciones de flexibilidad y precariedad. Se trata de abrir espacios para la política desde abajo, de estimular el más elemental acto de comunicar anhelos face to face y de ahí al procesamiento social de los intereses diversos, congeniando inteligencias y aunando voluntades en torno a los derechos generales de todos los que vivimos del esfuerzo propio. La idea de elaborar una política educacional como un acto de construcción colectivo, itinerante, multiforme y transversal, ha sido una de esas ideas que abren camino. Y lo abren en un doble sentido: construyen contenido, es decir, una visión del sistema educativo que queremos, el programa; pero también el soporte, el  sujeto, la fuerza social misma que al descubrir sus anhelos se autoconstituye como fuerza social organizada,  y en potencia, en la fuerza política de la que hablamos más arriba.
Por cierto, el proceso no está terminado y es frágil. En Chile hay escasa tradición de este tipo de estrategia de construcción y los esfuerzos por recuperar la otra historia, aquella a la que podríamos apelar para dar más sustento a los esfuerzos de hoy, aún no se han masificado; predomina la historia oficial, sea republicana o estalinista, ambas tributarias de la matriz sustitucionista del poder popular, del poder de  las masas conscientes y organizadas.  Por ello, la vitalidad del movimiento en marcha está amenazada por la propia racionalidad republicana que, rayando una línea entre lo político y lo social, quiere obligarlo a adecuarse a las reglas de la política formal, al orden del estado. 
Difundir, evaluar, desarrollar las experiencias  como el Congreso Social Educativo - así como otras iniciativas tales como las de los liceos auto gestionados durante varios de los largos meses de la movilización estudiantil- es una tarea de primer orden en el camino de la emancipación.

 2. Sobre la urgencia de pensar un modelo de desarrollo que responda a las necesidades y problemáticas de la gran mayoría y no únicamente de quienes ostentan el poder político y económico.
Su pregunta obvia un punto clave: las condiciones socioculturales en que esas "grandes mayorías" declaran sus necesidades y problemáticas. Estará de acuerdo conmigo en que si no nos interrogamos sobre tales condiciones, sobretodo en la sociedad actual, reducimos el problema - por cierto, ya muy complejo- a la pura definición del modelo alternativo.  Pero usted y yo sabemos que el capitalismo chileno bajo la forma neoliberal de acumulación y reproducción social, desestructuró profundamente los sujetos sociales colectivos y a la propia sociedad, por lo cual es casi una obviedad afirmar que las "grandes mayorías" actuales son las "grandes mayorías del mercado", las engendradas por la propia contrarrevolución neoliberal madura. Entonces, si abstraemos este hecho, corremos el riesgo de sufrir una miopía sociológica que puede conducirnos a una práctica social y/o política que mas que acercarnos al camino de la emancipación puede contribuir directamente a reproducir la fragmentación que el sistema ha naturalizado por múltiples mecanismo vitales: desde el trabajo al consumo y desde la educación a la política. Por ejemplo, aunque pueda parecerle impropio el caso, la lucha por los aumentos salariales -una demanda explícita de la inmensa mayoría de los trabajadores- bajo ciertas condiciones, puede favorecer el consumismo, dañar la salud y deteriorar el ecosistema social y ambiental. En efecto, mas salarios pueden implicar mas alimentación basura, mas educación basura, más diversión basura, etc. que a la larga no sólo manifiestan un ostensible deterioro estructural de la salud y del medio ambiente social y natural sino también una degradación cultural y estupidización masiva de los propios "beneficiados" que facilita la dominación capitalista. Una mirada panorámica al Chile actual muestra a grandes segmentos de trabajadores y sectores medios integrados al consumo y a la cultura neoliberal, ejemplares del individualismo, del hedonismo, de la desolidaridad, de sujetos neuróticos y enfermos. La clave entonces es atravesar el velo del dinero y de la propia canasta de consumo, de las mercancías, para llegar al núcleo de la explotación capitalista actual: la manipulación de las necesidades y el control de las capacidades productivas del trabajo individual y colectivo. ¿Por qué necesitamos, como ya alguna vez escuché decir a Max-Neef, 30 tipos de shampoo, y agrego yo, 40 tipos de crema dental, 50 tipos de zapatillas o 60 modelos de celulares, etc.?  Ya la Heller nos habló de un sistema que opera como "dictadura de necesidades", pues, bien,  ¿Qué es sino el capitalismo actual que, bajo la apariencia de la libertad de elegir, se revela como una verdadera dictadura de las necesidades, necesidades impuestas por el capital? Se nos dice qué comer, qué vestir, qué valorar, que desear, en fin qué, cómo y para qué vivir. Tras esto, el mismo capital está usando a su antojo la capacidad productiva social, la capacidad productiva humana, el trabajo social e individual.
Así, un nuevo modelo de desarrollo, que a fin de cuentas no es sino un nuevo modo de vida, debe ocuparse de subvertir las condiciones bajo las cuales se definen las supuestas necesidades de las "mayorías". Debe recuperar la soberanía de esas mayorías sobre sus propias necesidades y sus satisfactores, o lo que es lo mismo, recuperar la soberanía para decidir racionalmente y en función de los intereses de la humanidad y no del capital, cómo y en qué utilizar las capacidades productivas humanas, el trabajo individual y colectivo. Un modelo de desarrollo, emancipador, sostenible social y ecológicamente, supone pues, soberanía para definir qué, cómo y para quién producir, y ello no es sino  la manifestación de la soberanía política en el espacio vital, inmediato a la vida social, y no una actividad monopolizada por los burócratas de la política.
Es evidente entonces, que el Congreso Social Educativo y otras iniciativas similares, nos muestran una modalidad de construcción que a la par que construye contenidos, construye los sujetos políticos sociales capaces de llevarlos a cabo. Apostemos entonces, sin eludir las amenazas del sustitucionismo liberal, socialdemócrata o del estatalismo de izquierda, a que florezcan mil y un congreso y  asambleas populares, mil y una mancomunales,  mil y un colectivos,  mil y un grupos de apoyo mutuo y acción directa...  esos son el tejido del poder soberano, y también como ha señalado recientemente Salazar, el poder constituyente.




(1) Investigador Plataforma Nexos.
(2) Congreso Social Educativo, una iniciativa de debate popular realizado en Concepción, Valdivia y Santiago en el último trimestre del 2011. Convocado por ACES; CONFECH y otras organizaciones estudiantiles y sociales, donde participaron estudiantes, trabajadores y pobladores. Más información en: