LA IZQUIERDA FACTICA.
Últimamente nos ha sorprendido el ministro Hinzpeter con una nueva categoría política: la izquierda fáctica. Desgraciadamente, no queda claro a quienes –dentro del variopinto universo de la izquierda-, hace referencia pero barrunto que en sus próximas intervenciones podrá precisar, a que segmento -de esta antigua nomenclatura- se refiere. Y agrega; que esta izquierda, tiene un concepto muy diferente -al común de los chilenos- acerca de la tranquilidad.
Y creo, que ambos conceptos involucrados, (izquierda y tranquilidad), ameritan un pequeño comentario,
Todos conocemos como incidieron en la política mundial, los grandes acontecimientos acaecidos en las últimas décadas del siglo pasado; entre los cuales solo mencionaré dos de los principales; el derrumbe de los socialismos estatistas y burocratizados, y gran el salto expansivo del capitalismo Global.
La caída de lo que –para muchos era la Catedral del socialismo-, y los oropeles -del primer momento arrasador-, del Neoliberalismo triunfante, produjo una encrucijada mental de tal impacto en los dirigentes de los partidos de la izquierda tradicional, que los obligó entrar en los laberintos de las mas profundas cavilaciones y dudas, que -por los hechos se ve- que se resolvió por la reconversión de sus estructuras cognitivas y valóricas, abjurando de sus respectivas profesiones de fe anteriores, y –por tanto-, adecuándose a la nueva realidad triunfante.
Todo indicaba que las promesas del socialismo se habían evaporado en el aire, y los fulgurantes destellos del capital financiero especulativo, ensayaba sus primeros pasos e hegemónicos sobre el capital productivo industrial. Allí comenzaba el lento tropismo teórico y político de amplios sectores partidarios y sus dirigencias, en el socialismo occidental; hacia su subsunción en el neoliberalismo, (seguramente teniendo presente el viejo aforismo de: “Si no puedes destruir a tu enemigo únete a el”)
Es por ello, que ya no es más pertinente aquella antigua separación espacial (que data de los últimos estertores de la monarquía francesa), entre izquierdas y derechas.
No obstante, el problema no es tan simple. La crisis existencial que tuvieron que vivir estos dirigentes -que conocimos muy bien en el modelo chileno-, no fue la de un honesto luchador por la justicia social, -el cual ve cerrarse los caminos y busca loa atajos que permitan continuar luchando por lo que consecuentemente cree-, aquí hubo una alta dosis de pragmatismo, con lo cual se develó que sobre la causa popular primó siempre su auto-conciencia de hacer un salto que preservara su condición dirigentes, sin embargo nunca reconocida. Porque si el de ellos hubiese sido un proceso de reconversión abierta y franca al neoliberalismo, -fuera de ser lamentable para ellos-, sería absolutamente legítimo tanto como puede ser para cualquier ciudadano, el derecho a cambiar su pensamiento-,
Lo que ocurre es que como Chile, -por haber sido- el primer País/Laboratorio donde se implementó en la práctica real, las transformaciones posfordistas del capitalismo neoliberal, se notó mucho mas; antes, durante y posteriormente con la implementación de la democracia protegida, las piruetas ideológicas del socialismo que no solo asumió -como sabemos-, junto con el resto de la Concertación , el paquete heredado de la dictadura, sino -lo que es mucho mas grave-, sus dirigentes profitaron de todo el prestigio simbólico que evoca la connotación del concepto de socialismo, acumulado a lo largo de siglos de grandes epopeyas históricas por las luchas de los trabajadores, para -en este caso- ser utilizados, para manipular a las masas derrotadas, inmoladas, indefensas y aún aterradas por la brutalidad y salvajismo del golpe inferido por sus propios connacionales, garantes del capitalismo: las Fuerzas Armadas.
Es por eso que hoy ese socialismo aparece como un huevo huero, vaciado de todo contenido vital, a los cuales le queda la perspectiva de una triste vejez en los escritorios de sus carguitos internacionales, mirando con nostalgia, como en Chile se renueva en la juventud la savia irrenunciable del verdadero socialismo. Por eso le decimos al Sr ministro Hinzpeter, que la delgada línea roja de separación, ya no es entre izquierdas y derechas sino, entre los todos los pueblos anticapitalistas y antineoliberales, y aquellos capitalistas enfermos de rentas y ganancias sin parar mientes en los sufrimientos del resto de la humanidad, y los daños ecológicos deletéreos para la naturaleza.
Por eso creo adelantar al Sr. Ministro que su tranquilidad o la tranquilidad de un Parque del Recuerdo que el pretende, no podrá ser ya nunca mas mientras existan las crasas injusticias sociales acrecentadas con el neoliberalismo y las amenazas permanentes a la preservación del medio ambiente con que, la vesania capitalista amenaza a diario nuestro el habitat.
Entonces cabe invertir la ecuación ¿Quiénes son los que amenazan la tranquilidad de toda la humanidad?.
Stgo. 04.11.11. P.Valenzuela.
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