Chile - En medio de la polvareda del Bicentenario

Posted by Correo Semanal on sábado, septiembre 25, 2010


Cuando ya pasó el momento de la conmemoración de lo que fue la instauración de la Primera Junta Nacional de Gobierno el 18 de septiembre de 1810, con el añadido de lo que en algún momento se le anexó a la cola - lo del llamado “Día de las Gloria del Ejército” -, lo que estaría marcando el peak de la celebración del Bicentenario, es aconsejable detenerse a hacer una breves, pero concienzudas, reflexiones.

En medio de ellas lo primero a considerar es el como los medios de comunicación han inducido a hacer las “celebraciones”, en primer lugar haciendo un mínimo de recuerdos de los hechos de estos 200 últimos años en Chile, en especial en cuanto a las causas que los generaron, y en segundo lugar induciendo a comer y tomar como si todos los estratos sociales tuvieran grandes cantidades de dinero para hacerlo. En cuanto a lo de los hechos relevantes, los medios no exploran nada en profundidad, y en cuanto a lo de las ingestas ellos dan a entender que allí se encuentra la mayor parte de nuestra identidad.

A eso tenemos que agregar el ostentoso gesto de izar, en una céntrica calle en Santiago, una bandera que no fue confeccionada en Chile (cuando tanto se habla de la importancia de lo nuestro), proviniendo ni más ni menos que de los EEUU. Eso sin dejar de tener presente que el espectáculo de imágenes, fuegos pirotécnicos y luces montado en La Moneda, fue producido y ejecutado por una empresa francesa (lo que también contrasta con el chovinismo con el que se educa a los chilenos). En todo escenario, las conmemoraciones están rodeadas de símbolos; de ahí que es tan importante percatarse en estos detalles o detallotes. Siempre se nos habla de la altivez de nuestra patria, de lo soberanos que somos, de la sobriedad que nos caracteriza, de lo cerca del desarrollo en que nos encontramos, y allí están esos hechos interpelándonos como si nos dijeran con fuerza ¿hasta dónde es eso?, e incluso ¿es efectivamente así?

En esto de los detalles que pasan a ser símbolos de lo que se vio en estos días, no dejan de impactar también el ver en la Parada Militar a un conspicuo personaje de la coalición que gobernara en este país después de la dictadura de Pinochet, el ex ministro de dos carteras (Secretaria General de Gobierno y Defensa) Francisco Vidal, vestido de uniforme, desde la torreta de un tanque saludando al presidente-empresario, el mismo que surgiera desde la coalición de partidos que formaran los adherentes del dictador. Para quien aún no terminara de impactarse al día siguiente, se pudo apreciar en la Revista Naval a un submarino – descrito por el libreto oficial como submarino “madre” – llevando orgulloso el nombre del almirante Merino, el mismo que fue uno de los principales conspiradores que llevaron al golpe de Estado en 1973 y que destituyera para ello a quien era el entonces jefe de la Armada.

En el colmo de estos hechos, quienes cubrían desde la televisión ese último desfile no hicieron juicio crítico alguno acerca de cómo se puede – a estas alturas, en especial cuando tantas veces se han realizado llamados a olvidar lo concerniente al pasado reciente –seguir reivindicando a criminales de esa catadura. Todo esto sin hacer mención alguna a que la embarcación desde la cual las “autoridades” observaban la presentación naval – la Esmeralda – se utilizó como centro de detención y atroces torturas durante los días posteriores al golpe del 11 de septiembre, habiendo hasta un sacerdote que murió a consecuencia de los horrorosos tormentos que le fueron aplicados (Michael Woodward).

En medio de la forma como los medios de comunicación, en especial el que se dice que es el más moderno, y que en Chile estaría dotado de los más altos estándares de tecnología, sigue ensalzando los “progresos” que se estarían presentando en nuestro país, cabe preguntarse ¿qué dirían aquellos intelectuales de 1910 ante este espectáculo? y ¿cómo es posible que la falta de cultura que ellos denunciaron ahora se fomenta? Digo esto puesto que la televisión chilena en este momento en vez de informar, poniendo el acento en lo importante, deliberadamente no lo hace prefiriendo optar por desinformar - o dicho de otro modo, por generar una información chatarra - que es lo que hace al fomentar el consumismo, la farándula y lo superfluo de lo freak.

Américo Munizaga

COLECTIVO ACCIÓN DIRECTA.