Posted by Correo Semanal on martes, agosto 10, 2010

Treinta y tres vidas proletarias se encuentran atrapadas en las profundidades de la mina San José de la compañía San Esteban del Desierto de Atacama; trabajadores que a diario laboraban ahí arrancándole a la tierra el preciado “sueldo de Chile”, el cobre. Esto no fue un accidente ni mucho menos; en el año 2008 ya esa mina había sido cerrada por sus condiciones de seguridad que ahí eran inexistentes. También, se ha sabido que trabajadores han sufrido serios accidentes que los han dejado inválidos. Un ejemplo de ellos es que producto del alza del precio del mineral, los soportes internos naturales de la mina, o sea de mineral de cobre, se dejan al mínimo para extraer hasta el último gramo de mineral.
Al afirmar que lo de la mina San José no fue un accidente se nos pregunta quien fue el responsable del desastre. Fácil; los culpables son los dueños de la industria minera, patrones sin escrúpulos que en su ambición desmedida siempre ha procurado gastar lo menos posible en la seguridad de los trabajadores para así poder inflar más sus arcas.
Esta no es una afirmación hecha al aire, las pruebas son el registro de anteriores accidentes a causa de las pésimas condiciones de seguridad. Pero este no es el primer accidente en el historial de la minera San Esteban. El 30 de noviembre de 2006, un trabajador Fernando Contreras Vedia perdió la vida en el yacimiento en un accidente laboral. El 6 de julio de este año, se produjo otro accidente, que dejó al trabajador Yino Cortés Calderón con una pierna amputada. También es culpable el gobierno quien del lado de los empresarios como siempre, permite a estas empresas funcionar con todas sus irregularidades; porque no es cierto que el gobierno no sabia de las condiciones de inseguridad de la mina, pues la Secretaria del Trabajo reciben periódicamente denuncias de la inseguridad e inequidad en que laboran miles de trabajadores en nuestro país, haciendo caso omiso de ellas.
Todo ello encuentra su explicación en el hecho de que el gobierno sirve a la clase poderosa, ya que el mismo gobierno esta lleno de empresarios capitalistas que, obviamente ven por los intereses de su clase. Por eso las personalidades de gobierno se encuentran ahí, dando explicaciones falsas y defendiendo en todo momento a los dueños de la empresa de los cuestionamientos de los familiares. Incluso cuando se sabe que la gerencia de la empresa escondió la verdad por varias horas antes de informar a los familiares. Familiares estuvieron más de 24 horas sin recibir ninguna información respecto a lo sucedido, protagonizando estremecedoras escenas de preocupación por el destino de quienes se encuentran bajo toneladas de roca sólida. “Nos tratan como personas de tercera categoría y eso no debe ser, dios nos hizo a todos iguales”, relató una acongojada mujer a Canal 24 Horas, dejando la duda respecto a la veracidad de informaciones entregadas por portavoces de la empresa, respecto al despliegue de un operativo “sin precedentes”.
Las críticas a la política comunicacional de la minera privada se han hecho extensivas también a medios de comunicación que han ocultado el historial oscuro de Minera San Esteban en materia de respeto a los derechos laborales y a la prevención de accidentes, además de entregar la categoría de verdad absoluta a las declaraciones de la compañía y las autoridades, dejando en segundo plano el sufrimiento de las víctimas. Esta es una prueba más de que a los empresarios poco les importan las vidas de los pobres cuando de ganar dinero se trata.
En cada hogar proletario sentimos dolor y rabia, por 33 de los nuestros y rabia contra el oprobio capitalista que como ya hemos demostrado fue el causante de la tragedia. Si con todo lo dicho logramos convencernos de que gobierno y empresarios son nuestros enemigos, y convertimos la rabia en valor para enfrentarnos sin contemplaciones contra la clase opuesta, entonces los accidentes de nuestros hermanos no habrán sido en vano y catástrofes como esta jamás volverán a suceder.
Mientras los burgueses sigan viviendo explotando al trabajador; mientras se nos sigan pagando sueldos de miseria; mientras continúen los accidentes laborales, como el de ahora; las razones sobraran para organizarnos y luchar. Nuestros sindicatos y nuestra organizaciones de clase son nuestras herramientas ¡usémoslas! Expulsemos a las burocracias y hagamos frente a la patronal, allí donde no haya sindicato ¡creémoslo! Este es el momento, no podemos perder ni un minuto más, ni un accidente más.
¡Por la solidaridad con los mineros atrapados y sus familiares
Diego Carmoni
REVOLUCION PROLETARIA
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