España - La crisis económica y el ataque a las pensiones

Posted by Correo Semanal on martes, febrero 16, 2010


El presidente Zapatero dijo en su día que no había crisis económica cuando entrábamos en la mayor crisis del capitalismo desde los años 30 del siglo pasado. Declaró también que no habría recortes sociales y cediendo a la presión de las finanzas internacionales, de la banca y aseguradoras y de la derecha política ha puesto sobre la mesa un plan directo de ataque a derechos y conquistas de la clase trabajadora.

El anuncio para aumentar la edad de jubilación de los 65 a los 67 años; las amenazas de
pasar de 15 a 20 o 25 años de cotización para el cálculo de la pensión; las rebajas en las percepciones por viudedad y orfandad, junto a un duro plan de recorte de las inversiones y el empleo público… son un golpe irremediable a cualquier confianza que pudiera tenerse en este gobierno.

No hay razones económicas para retrasar la edad de jubilación hasta los 67 años. La situación financiera del sistema de pensiones es positiva, más de 8.000 millones de superávit en el 2009 y el fondo de reserva supera los 60.000 millones. De hecho el sistema público de pensiones soporta mucho mejor la crisis que los sistemas privados. Los partidarios de la medida nosanuncian la quiebra del sistema en el 2020 o en el 2030, pero son los mismos que cada 5 o 10 años amenazan con la misma catástrofe. Son los
que interesadamente calculan con cifras de hoy una situación para dentro de 10 o 20 años. Por ejemplo calculan sobre la base de los ingresos actuales lo que habría que pagar en el futuro sin tener en cuenta que tanto la productividad de la economía como los ingresos deberían aumentar.

No hay tampoco razones humanas para que la gente trabaje más años. Mienten cuando
dicen que la gente se jubila con algo más de 50 años. La edad media de la jubilación en España es de más de 63 años (en Alemania es de 61,5, de 60,8 en Italia y de 59 en Francia) Al contrario, con un paro juvenil tan amplio como el que existe retrasar la edad de jubilación es impedir y retrasar el futuro de la juventud.

Y entonces ¿por qué el gobierno hace esa propuesta? Una editorial del periódico El País
daba cumplida respuesta: “el recorte del gasto y la reforma de las pensiones son el mensaje que esperan los mercados y las agencias de calificación.” (El País, 4 febrero 2010) Ahí está la verdadera razón del cambio de orientación del gobierno.

Las medidas propuestas no son favorables a la gente trabajadora, tampoco al mantenimiento y estabilidad del sistema público de pensiones… las medidas propuestas interesan a los mercados financieros, a la banca, a las grandes compañías de seguros, a los partidarios de la privatización de los sistemas de pensiones.

Durante los últimos años desde el movimiento sindical y la izquierda se estuvo denun-
ciando la barbaridad de recortar impuestos durante una época de bonanza económica. Se redujeron cotizaciones empresariales, se redujeron impuestos de sucesiones y a las empresas. Tanto el gobierno central como los autonómicos hicieron carreras a ver quien reducía más impuestos. Y ahora lo que quieren es reducir las prestaciones. Habrá que impedirlo.

En vez de plegarse a esas presiones hay muchas medidas que podrían tomarse para
seguir defendiendo el sistema público de pensiones, para mantener sus prestaciones y combatir la crisis capitalista. La alternativa está en que debe pagar más quien más tiene. Debe pagar más quien durante los años de bonanza se llenó los bolsillos de beneficios, como la banca y las grandes multinacionales. Que los más ricos y las más grandes fortunas deben pagar mucho más. Que no es posible que se quiera recortar la pensión a la gente trabajadora y el presidente del BBVA reciba 79 millones de euros al cumplir 65 años. Todo el mundo reconoce el fraude fiscal que existe así como el fraude en las contrataciones temporales ¡medidas enérgicas para combatir el fraude! También
se pueden tomar decisiones para gravar más los beneficios de la banca o de los capitales especulativos. Para poner en práctica políticas de izquierda hay que tomar decisiones contra los más ricos. Es el único camino para que la salida de la crisis no la paguen las clases trabajadoras.

Si es dura y antipopular las medidas relacionadas con las pensiones no lo es menos la decisión de recortar en 50.000 millones las inversiones públicas. Es una decisión, también impuesta por las finanzas internacionales, que impedirá reactivar la creación de empleo, que impedirá planes de obras públicas en la mejora de infraestructuras, en la construcción de escuelas, hospitales, etc., que significará un nuevo aumento del paro y el sufrimiento de miles de familias trabajadoras.

La crisis económica ya estaba golpeando la credibilidad de este gobierno. El paquete de
medidas anunciadas lo deja completamente tocado. Las encuestas ya venían anunciando su declive electoral, con este paquete de medidas mira hacia la derecha y se va dejando el apoyo por la izquierda. El Partido Popular, que calla sobre cual sería su política y que espera sencillamente que se hunda el gobierno Zapatero, solo puede ofrecer medidas aún más duras contra las clases trabajadoras.

La única salida, la única perspectiva es la de la movilización lo más amplia y unida posible. En primer lugar para echar atrás las medidas del gobierno. Las manifestaciones sindicales convocadas para finales de febrero son una primera medida de fuerza. Tienen que ser masivas y enérgicas y si el gobierno no cede habrá que continuar hasta una huelga general, hasta que el gobierno retire el pensionazo.

La movilización amplia y masiva debe tener también el objetivo de exigir una giro a la
izquierda en las políticas del gobierno para lograr que la salida a la crisis se haga en función de los intereses de las clases trabajadoras, para evitar que los responsables de la crisis, los banqueros, las grandes multinacionales, los defensores de las políticas neoliberales, no sean los que, otra vez más, salgan beneficiados.

Fuente: SinMuro, núm. 36 (febrero 2010), Boletín electrónico del POR, España.