Chile - ¿Atrapados sin salida?

Posted by Correo Semanal on domingo, diciembre 13, 2009

Juan Varela Reyes (*)

“Hegel dice en alguna parte que todos los

Grandes hechos y personajes de la historia

Universal aparecen, como si dijéramos, dos

Veces. Pero se olvidó de agregar: una vez

Como tragedia y la otra como farsa”

(Carlos Marx: “El Dieciocho Brumario de Luis Bonaparte”)

En estos días se vuelve a presentar en nuestra sociedad uno de aquellos ritos programados a los que nos ha ido acostumbrando el neoliberalismo. Las elecciones periódicas se instalan como un síntoma más de esta búsqueda que se hace desde el poder por tratar de alcanzar grados de legitimidad para seguir dominando y explotando; como un síntoma de ese “gatopardismo” de anunciar demagógicamente el cambio, sabiendo que nada cambia, todo sigue exactamente igual; síntoma de esa mascarada de participación que se sustenta sobre afirmaciones falaces, como hacer creer que en las elecciones efectivamente se participa o que ellas aseguren el derecho a voz. Porque en definitiva, el modelo y sus dirigentes ya han elegido quien será su próximo administrador. Es por ello que en esta oportunidad no está en juego nada trascendental, salvo los protagonismos frívolos de algunos de estos adalides de la democracia.

En esta elección lo que está en juego es que sector de la derecha es el mejor administrador de este modelo que ya lleva 20 exitosos años para los empresarios, mientras el pueblo sigue mirando y tratando de entender como es que se hace para pasar por encima de tanta promesa incumplida, de tanto atropello a derechos elementales pisoteados.

Cada una de las cuatro “opciones” en juego no representan otra cosa que la continuidad del modelo económico, político, cultural e ideológico que se ha profundizado durante las últimas décadas, la continuidad del saqueo de nuestros recursos naturales por las grandes transnacionales.

Seguimos en “tiempos de derrota” del movimiento popular y las farsas eleccionarias no son otra cosa que el esfuerzo por ocultar la posibilidad de levantar un proyecto alternativo, de transformaciones revolucionarias, que son el camino más corto para alcanzar una sociedad verdaderamente justa y en verdad democrática.

Si todavía tenemos la incapacidad orgánica de levantar una alternativa, nos queda aún la posibilidad de seguir denunciando los males de este sistema capitalista, asumiendo eso sí que el dilema social aún no se resolverá y hay que seguir luchando y trabajando por resolverlo. Por ahora nos quedamos manifestando nuestro rechazo, que se expresa en el VOTO NULO y seguir pensando en la disyuntiva histórica que plantea ese dilema:

“Sólo en un orden de cosas en el que ya no existen clases y antagonismos de clases, las evoluciones sociales dejarán de ser revoluciones políticas. Hasta que ese momento llegue, en vísperas de toda reorganización general de la sociedad, la última palabra será siempre:

El combate o la muerte, la lucha sangrienta o la nada. Así está planteado inexorablemente el dilema”

(Carlos Marx: Miseria de la Filosofía”)

Santiago, Diciembre 13 de 2009