Una Cumbre Inútil
Por Héctor Vega*
Fuente: Fortín Mapocho
Recordemos que el rey Juan Carlos de Borbón, nieto de Alfonso XIII [1886-1931], quien había apoyado la dictadura de Primo de Rivera [1923-1930] y que renunció y abandonó España cuando la izquierda ganó las elecciones de 1931, fue investido por el dictador Francisco Franco, como Príncipe de España y su sucesor a título de Rey. Esas son las credenciales del Borbón y que moralmente le impiden inmiscuirse en el debate de presidentes democráticamente electos.
Una historia que no se olvida
Borbón, al igual que algunos miembros de la clase política española - entre otros y de manera prominente, Aznar – olvida la sensibilidad histórica de los pueblos de América Latina que recuerdan en la conquista el mayor genocidio de la historia de la humanidad, donde murieron millones de hombres y mujeres a manos del conquistador. Se actuó bajo el principio de tierra arrasada, sus pueblos originarios fueron sometidos a la esclavitud, su cultura suprimida. Todo ello, sin contar el saqueo de sus recursos naturales y mineros. Durante el reinado de la Casa de Austria, entre 1493 y 1610 se calcula que se habría transportado a Europa, alrededor de 170 toneladas de oro. Entre 1701 y 1820 [reinado de los Borbón] se transfirieron desde Brasil a Europa 2,6 veces más oro que el ciclo español, esto es 442 toneladas [1].
Como prosigue la historia
La historia continúa, pues en los últimos 30 años, el agua, las comunicaciones, la energía, la salud, la educación, el transporte, las inmobiliarias, las administradoras de fondos de pensiones, la banca han pasado a manos de transnacionales españolas o grupos en asociación con éstas. Lo que antes era administrado por el Estado según criterios de justicia social, hoy queda en manos de mercaderes privados, según los criterios del mercado y los beneficios empresariales. Todo ello con la complicidad de autoridades que dimitieron de los principios bajo los cuales fueron elegidos y se prestaron a toda clase de asociaciones con los consorcios financieros internacionales, contexto en el cual la clase política circula ágilmente entre cargos políticos y directorios de empresas. Así se han creado, generosos regímenes para licitaciones, movimientos sindicales débiles y controlados, leyes laborales limitativas… Ese es el meollo de las diferencias entre el discurso del Presidente Chávez y Borbón-Aznar-Zapatero. Agreguemos a ello, que frente al golpe de estado contra Chávez, ni el gobierno español, incluido el rey como Jefe de Estado, ni el gobierno de Lagos ofrecieron una explicación o auto crítica por su apoyo a los golpistas venezolanos de 2002.
De qué manera la cohesión social se transforma en una propuesta por el statu quo
Pero hay más aún. Lo que hace absolutamente irreconciliable el mensaje del bloque de presidentes por las transformaciones sociales, es el legado de Augusto César Sandino, Farabundo Martí, Ché Guevara, Salvador Allende, que hoy reaparece cuando los pueblos de Latinoamérica entienden que no puede haber otro nivel de demandas que aquel que entiende que su destino está en sus propios manos construirlo. Eso es absolutamente inaceptable, tanto para la izquierda oficial que ve que se les escapa su tutelaje tradicional sobre las organizaciones populares, como para los gobiernos de derecha que propician el statu quo. Ambos entienden que estas iniciativas deben morir en su inicio pues implican un proyecto de poder incompatible con sus intereses; es el caso del plebiscito, referéndum revocatorio, sistemas electorales proporcionales, nacionalizaciones… Sin una clara definición de lo que se entiende por cohesión social – lema de la cumbre – caemos en el statu quo, donde el sistema político, económico y social que la define se da como inamovible. La madurez política de los pueblos – tantas veces engañado - hace absolutamente inútil ese ejercicio, pues entiende que será recuperado por las clases dominantes.
El mercado siempre se ha erguido como forma de dominación de los grupos de poder. Recordemos la reunión del Consejo Interamericano Económico y Social [CIES] de la Organización de Estados Americanos en Punta del Este [1961] cuando Ernesto Che Guevara manifestó su duda respecto a las propuestas del gobierno de Estados Unidos - más dispensarios, más redes de agua potable, más viviendas…. y letrinas -, para acallar la justa protesta de los pueblos de América Latina por las transformaciones estructurales que la justicia social requiere.
Hoy después de más de 45 años, bajo ropajes y fórmulas diferentes, se repiten las mismas propuestas, asociadas a los mismos interlocutores e instituciones y presentadas como la parte social del mercado.
Conclusiones
Uno. La ingenuidad con que la izquierda oficial chilena y la Concertación en su conjunto, busca justificar la Cumbre de Presidentes, no hace sino subrayar su inutilidad. Repetir la misma retórica de la posguerra bajo formas más o menos actualizadas no puede causar sino repudio en quienes, una vez más se sienten engañados.
Dos. Lo que está en juego en estas reuniones es la afirmación soberana de los pueblos latinoamericanos, lo cual es irreconciliable con el sistema neoliberal de mercado. En este contexto, no veo el destino que pueda tener la presencia de un personaje como Borbón que en su anacronismo representa todo lo que hoy rechazan los pueblos de Latinoamérica. Discutir en su presencia y su corte palaciega nuestros problemas no tiene sentido. Para ello, hay otros foros y otras agendas. En ese contexto, la OEA y otras instituciones del sistema interamericano de seguridad nacional prohijadas por EEUU, no hacen sino revelar la crisis profunda entre los pueblos que exigen y que se rebelan contra el statu quo propiciado por las clases dominantes.
NOTA
[1] Véase P. Chaunu, Conquête et explotation des Nouveaux Mondes, 1969, pp. 301 et sq., para el “ciclo español”; y en cifras de F. Mauro, Études économiques sur l’expansion portugaise, 1970, p. 177, para el ciclo portugués o brasileño.* Director de Fortín Mapocho. Preside el Movimiento de Saneamiento Político y Social.Foto: Hugo Chávez, Presidente de la República Bolivariana de Venezuela y Daniel Ortega, Presidente de Nicaragua12/11/07
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