Nicaragua: ¿PRESIDENCIALISMO O PARLAMENTARISMO?

Posted by Correo Semanal on miércoles, noviembre 07, 2007

Fuente: El Socialista Centroamericano n° 69, Octubre 2007

¡QUE EL PUEBLO DECIDA EN UNA ASAMBLEA CONSTITUYENTE!


Contrario a lo que se podía creer, el FSLN no está apostando a un fortalecimiento de los poderes del Presidente de la Republica, sino para darle el toque final al proceso de instalación de un régimen parlamentario, que no seria otra cosa mas que el encubrimiento del pacto como un mecanismo de hegemonía política y negociación permanente con otras fracciones de la burguesía.

Por Orson Mojica
La Ley Marco que mantiene congelado el régimen “parlamentario sui generis” está a punto de fenecer y por ello se han acelerado las negociaciones entre el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) y el Partido Liberal Constitucionalista (PLC) para amarrar un paquete de
reformas constitucionales que se aprobarían en primera legislatura en Diciembre y en segunda legislatura en Enero del 2008, entrando en vigencia inmediatamente.
Pero los votos para una reforma constitucional no están asegurados. El FSLN tiene 38 diputados, más 22 diputados del PLC, suman 60 votos. Si a lo anterior sumamos 3 o 4 diputados independientes, es posible obtener los 65 votos que se requieren para aprobar una reforma constitucional, pero esta variante implicaría que todos los diputados del PLC votaron en el mismo sentido, algo que a estas alturas es muy difícil garantizar
Grandes coincidencias
El FSLN y el PLC, antiguos enemigos, tienen ahora grandes coincidencias políticas. La primera es que Daniel Ortega ya no puede reelegirse, salvo que modifique la Constitución, pero Arnoldo Alemán también tiene problemas para reelegirse, por que aunque goza de libertad de movimientos en todos el país, todavía no ha obtenido una sentencia absolutoria, es decir, legalmente no se puede presentar a una reelección, y aunque legalmente pudiera hacerlo su liderazgo político esta muy deteriorado, no le garantiza el triunfo.

Otra gran coincidencia entre el FSLN y el PLC es que desde 1997, cuando se acordó la primera ley de la propiedad, y en 1999 acordaron reformar la Constitución y repartirse los cargos públicos, han establecido el “pacto” como un mecanismo de cogobierno. Ambos partidos representan a la mayoría de la población, y con el tiempo han comprendido que ya no deben enfrentarse sino negociar las cuotas de poder político.
Parlamentarismo sui generis
Desde la reforma constitucional del año 2005, la Asamblea Nacional concentra casi todos los poderes. El Presidente de la Republica se ha convertido, en cierto sentido, en una institución con poco poder. La mayor parte de las decisiones pasan por la Asamblea Nacional, que elije a los
magistrados del poder electoral, del poder judicial, a los contralores, al fiscal, al procurador de los derechos humanos, la que ratifica y destituye ministros. Lo único que no puede hacer la Asamblea Nacional es nombrar o destituir al Presidente de la republica.

Lo que se esta cocinando es el toque final del régimen parlamentario que ya existe. La Ley Marco mantiene congelado este régimen parlamentario sui generis, gracias a la colaboración de la Alianza Liberal Nicaragüense (ALN) de Eduardo Montealegre, quien creyendo que así debilitaba al PLC permitió una prórroga de la Ley Marco. Pero el tiempo se esta acabando, el debate sobre el régimen parlamentario ha vuelto a copra los medios de comunicación.

Primer ministro sin periodo
El diputado sandinista Edwin castro declaro que las negociaciones con el PLC giran en torno al parlamentarismo “estamos hablando de un sistema parlamentario, y si a eso le agregás participación ciudadana, se vuelve mucho más rico porque vas eliminando la enorme discrecionalidad que tiene el Ejecutivo. Crear la fi gura del primer ministro como jefe de gobierno, que puede ser retirado del gobierno si pierde la mayoría parlamentaria. El primer ministro ejercería el cargo mientras tenga mayoría parlamentaria, no tiene período”. (El Nuevo Diario 27/09/07)
Indudablemente, el FSLN y el PLC parecen inclinados en copiar el modelo francés, en donde existe la institución del Presidente de la Republica, combinado con la creación de la institución del primer ministro, nombrado por la mayoría parlamentaria. Lo novedoso de la propuesta de castro es que el primer ministro no tendría periodo, es decir, podría gobernar mientras logre
retener los votos necesarios dentro de la Asamblea Nacional. De esta manera, tanto Ortega como alemán, pretenden terminar con el tormento de la reelección. Desde el derrocamiento de
Somoza, el pueblo nicaragüense no se muestra partidario de la reelección.

Castro reiteró que la reforma constitucional pretende que los “ministros, los embajadores, sean
nombrados por esta Asamblea Nacional. Crear la fi gura del Primer Ministro como Jefe de Gobierno y que puede ser retirado del Gobierno si pierde la mayoría parlamentaria.

El Primer Ministro está bajo la mira permanente de la Asamblea y del pueblo, el Gobierno está bajo control y si no cumple la Asamblea puede destituirlo”. (La Prensa 27/09/07)

El presidente del Partido Liberal Constitucionalista (PLC), Jorge Castillo Quant, confi rmó que “esto de negociación entre los partidos políticos existe desde hace largo rato. No es de ahora, porque tenemos muchas leyes que no las podés reformar con un simple 47 diputados”. (La Prensa 27/09/07)

Eliminar la segunda vuelta
Rafael Solís, magistrado sandinista en la Corte Suprema de Justicia, uno de los principales
negociadores de las reformas constitucionales, declaró que “la Asamblea Nacional es la que va a
tener mayor poder en este país, sin perjuicio de que el Presidente ejerza la jefatura del Estado y de las Fuerzas Armadas y pueda conducir la política exterior (… ) Hay que eliminar la segunda vuelta, eliminar lo del 40 o del 35 (por ciento). Eso me parece que ya no tendría sentido (…)a un mayor consenso, una mayor negociación en los nombramientos de ministros, en decisiones importantes de política económica (…) Se pudiera considerar eliminar la prohibición de la reelección y dejarla abierta por lo menos a un período como está en Estados Unidos, no me estoy pronunciando a favor de la reelección absoluta (…) pero sí, creo que se pudiera considerar el modelo norteamericano donde el Presidente puede reelegirse una vez y si es posible hasta por dos períodos como ha sido el caso de (George) Bush, como fue el caso de (Ronald) Reagan (…) Creo yo que el (sistema) francés pudiera ser un buen experimento, el Presidente queda con algunas facultades, se elige directamente, pero a la vez el parlamento es el que concentra mayor
poder y nombra a un primer ministro” (La Prensa 16/10/10).

De lo anterior se desprende que el tema de la reelección no es una prioridad para el FSLN, pero tampoco lo ha abandonado. Todo dependerá del éxito o fracaso de la actual administración del Presidente Ortega. No obstante, el tema de la reelección provoca alergia en los liberales.

División y temores en el PLC
Arnoldo Alemán se ha mostrado muy parco en el tema de las reformas constitucionales. “El Partido Liberal ha dicho de que mientras no queden claramente defi nidas las reformas constitucionales aprobadas en el 2005, no cabe por hermenéutica jurídica hacer reformas si están suspensas unas (…) La comisión [negociadora] deberá informar al partido en qué consiste un sistema parlamentario, mientras el partido no sepa qué es el parlamentarismo (no respaldarán las reformas)”. (La Prensa 16/10/10).
Wilfredo Navarro ha expresado sus temores: “Todos están sorprendidos y preocupados por lo que se está cocinando a espaldas del partido (...) sin una unidad de las fuerzas democráticas abrir un proceso de reformas constitucionales es abrir una caja de Pandora”. (La Prensa 27/09/07)
Por una Asamblea Constituyente, Libre y Soberana
Desde el Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT) sostenemos la misma posición
cuando ocurrieron las polémicas reformas constitucionales del año 2005. Un cambio de régimen político no debe ser decidido solamente por los diputados de la Asamblea Nacional, sino por el pueblo de Nicaragua. Estamos en contra de cualquier reforma constitucional que no tome en cuenta la opinión y decisión democrática de la mayoría de los nicaragüenses.

Desde hace mucho tiempo, la Constitución no refl eja la realidad política y social del país, serequieren cambios que benefi cien a las grandes mayorías. La proximidad de las elecciones municipales en el año 2008 nos brinda una magnifica oportunidad de que el Presidente Daniel Ortega y la Asamblea Nacional convoque a una Asamblea Constituyente, libre, democrática y soberana, que sea la que decida la reorganización del estado y del país en benefi cio de la mayoría de los pobres.

Mientras los políticos de la burguesía discuten las conveniencias del presidencialismo o del parlamentarismo, el hambre, el desempleo y los desastres naturales, exigen una repuesta democrática y revolucionaria para resolver estos males que martirizan a los pobres de Nicaragua.