Guatemala: ¿QUÉ ESPERAR DEL GOBIERNO DE COLOM?

Posted by Correo Semanal on jueves, noviembre 22, 2007

Fuente: El Socialista Centroamericano

Por Armando Tezucún

Programa social y socialdemocracia en la UNE
Pero el voto a Colom no sólo fue de rechazo al pasado militarista, sino también de aceptación de las promesas de inversión social hechas por la UNE. Las promesas de crear 703 mil nuevos empleos (diario El Periódico, 23/10/07), nivelar el salario mínimo al nivel de la infl ación, combatir la pobreza y la extrema pobreza, fortalecer los servicios de salud, desayunos y
almuerzos pre escolares y escolares, mejorar condiciones de mercado para la producción agrícola,
etc. parecer haber infl uido en el momento del voto.

Álvaro Colom se ha declarado admirador de gobiernos como los de Lula en Brasil, Rodríguez
Zapatero en España o Michelle Bachelet en Chile. Su partido pertenece a la Internacional Socialista, envió representantes a la proclamación de Mauricio Funes como candidato del salvadoreño FMLN y él mismo se declara socialdemócrata. Contrario a lo que pudiera pensarse,
esto no le ha traído el rechazo de las clases dominantes guatemaltecas y del imperialismo. Cierta
prensa extranjera (ver la reproducción de una nota de El Tiempo de Colombia en el diario El Periódico del 14/11/07) califica el triunfo de Colom como un hito en la historia del país y el
retorno de la izquierda al poder. Esta apreciación nos parece exagerada; la población Guatemalteca no percibió en ningún momento la candidatura de Colom como de izquierda ni fue ese el punto de contienda entre él y Pérez Molina.

La burguesía ve a Colom con buenos ojos
Para los poderosos grupos corporativos capitalistas que dominan la economía guatemalteca, un gobierno como los que se propone emular Colom es perfectamente aceptable. Estos gobiernos han garantizado el crecimiento de los negocios y las ganancias de sus burguesías mientras
desarrollan programas sociales que neutralizan y adormecen las luchas de las masas oprimidas. La mayoría de las veces estos gobiernos exhiben banderas desgastadas de un pasado izquierdista que en la actualidad sólo sirven para engañar a las masas trabajadoras. Una clara muestra de la aceptación de Colom por parte de la burguesía guatemalteca fue la invitación que le hizo el presidente saliente Óscar Berger para viajar con él a la XVII Cumbre Iberoamericana
en Chile.

El 13 de noviembre (ver diario El Periódico 13/11/07) Colom tuvo una ajetreada mañana que inició con un cordial desayuno con el embajador del imperio James Derham y un personero
del Departamento de Estado gringo; Derham le manifestó que Washington está dispuesto a cooperar con su gobierno. A media mañana recibió una llamada del propio Bush, quien le felicitó por el triunfo electoral, le ofreció su cooperación y se aseguró de que Colom no se inclinaría hacia el gobierno venezolano. A mediodía tuvo un almuerzo con la cúpula empresarial del CACIF
(Comité Coordinador de Asociaciones Agrícolas, Comerciales, Industriales y Financieras) en la cual los representantes del gran capital le ofrecieron su apoyo y cooperación.

El 6 de noviembre Colom convocó los secretarios de los partidos políticos a una reunión para iniciar una “Unidad Nacional” y establecer acuerdos sobre temas legislativos y una agenda de nación (diario Siglo 21, 7/11/07).

Todos los secretarios citados llegaron, excepto el del Partido Patriota. El resultado fue el consenso logrado el día 15 entre los partidos en el congreso, incluyendo la URNG y la ANN, para aprobar el presupuesto del próximo año y otras leyes importantes.

El difícil financiamiento de la inversión social
Con todo, Colom no está en un lecho de rosas. Las promesas de bienestar social hechas durante la campaña electoral requieren un incremento del 35% en el presupuesto del gobierno para ser cumplidas. Esto provocaría un défi cit del 7% del PIB (Q14,628 millones) (Diario Siglo 21, 22/10/07).

Además, el nuevo gobierno deberá enfrentar un sinnúmero de situaciones adversas: una fuerte infl ación consecuencia del alza del petróleo, el peligro de recesión en Estados Unidos y sus consecuencias para el país, el défi cit en la producción de energía eléctrica, disminución de las remesas familiares por el endurecimiento de las leyes migratorias de EE.UU., etc.

De estas dificultades la más grave a mediano plazo será la resistencia de la burguesía a pagar impuestos. Desde el día siguiente a las elecciones el CACIF le recordó públicamente a Colom su promesa de no subir los impuestos (Siglo 21, 6/11/07).

Esto lo pone entre la espada y la pared; entre el compromiso de cumplir con el programa social
prometido en las elecciones y el deber de garantizar a la burguesía y el imperialismo sus
ganancias, que implica no “desincentivar la inversión” con impuestos.

El caso del IETAAP
A pesar de la cordialidad reinante, Colom tendrá que forcejear con las clases dominantes el financiamiento de sus programas sociales. El primer roce se dio en torno al Impuesto extraordinario y Temporal de Apoyo a los Acuerdos de Paz (IETAAP). Este impuesto grava
los activos o ingresos brutos de las empresas, está vigente desde julio de 2004 y debe expirar el 31 de diciembre próximo. El gobierno actual solicitó al congreso prorrogar su vigencia al
2008, pero el CACIF se ha opuesto rotundamente. Para el próximo gobierno el cese de este impuesto significa perder Q1,740 millones del presupuesto, lo que incrementaría el monto del mismo que debe ser financiado con endeudamiento. Como resultado del acuerdo del día 15 entre
los diputados, el impuesto fi nalmenteserá prorrogado.

Colom anunció que eliminará los impuestos a los combustibles como medida para aliviar la presión inflacionaria ante el aumento del precio del petróleo (diario El Periódico, 13/11/07). Esto signifi cará aún menos ingresos para el Estado. A nuestro criterio, luego de un período de consenso y acuerdo entre la burguesía y Colom, las diferencias en torno al financiamiento de los
programas sociales redundarán en que éstos serán puestos en práctica a medias. El futuro presidente no tendrá el interés para tener un encuentro frontal con el poder económico en
torno a este tema. Colom tiene un pasado empresarial y su partido está infectado por grupos oscuros de intereses (recordemos que su ex jefe de campaña José Carlos Marroquín tuvo que abandonar el país por amenazas de muerte provenientes del interior del partido) que representan un pesado lastre.

¿Hacia un pacto social?
El otro lado de la moneda, que resulta muy conveniente a la burguesía, es que los líderes actuales
de las organizaciones de trabajadores, campesinos y sectores populares muerdan el anzuelo y consideren a Colom un presidente “progresista”, que está en favor de la justicia social y con
quien se puede dialogar y conseguir benefi cios sociales.

Este parece ser el caso de las dirigencias oportunistas de la CONIC (Coordinadora Nacional Indígena y Campesina) y la UASP (Unidad de Acción Sindical y Popular), que en la
marcha indígena del 12 de octubre hicieron proselitismo a favor de Colom.

El principal dirigente del magisterio, Joviel Acevedo ha anunciado que llegará acuerdos con el gobierno de la UNE (Diario Siglo 21, 16/11/07). La actual dirigencia corrupta de la Asociación de
Estudiantes Universitarios de la San Carlos también está penetrada por la UNE.

Debemos estar prevenidos que otros sectores de las organizaciones populares y de izquierda caigan en ese juego. Recordemos que en 1999 Colom fue candidato presidencial de la coalición impulsada por URNG. Tanto la ANN como URNG están participando en los pactos que se están realizando en el congreso. Esta situación podría llevar a un pacto social, a un diálogo que frene
las luchas populares, sobre todo ante la actual escalada infl acionaria, para beneficio del poder burgués.

Desenmascarar al gobierno de la UNE
En el próximo período los revolucionarios debemos prepararnos para enfrentar al gobierno de
Colom desenmascarándolo ante los trabajadores, campesinos y oprimidos como lo que es, un representante de las clases dominantes que pretende maquillar la explotación capitalista.
Deberemos confrontarlo y exigirle que cumpla sus promesas para que el pueblo se de cuenta de que es incapaz de hacerlo. Al hacer esto, empujaremos a las masas oprimidas a confiar sólo en ellas mismas y sus organizaciones y a emprender la lucha por la revolución socialista.