El Salvador: FMLN PROMETE GOBIERNO DE “PAZ Y

Posted by Correo Semanal on viernes, noviembre 23, 2007

Fuente: El Socialista Centroamericano


FMLN PROMETE GOBIERNO DE “PAZ Y RECONCILIACIÓN NACIONAL”
Por Eugenio Recinos Belloso

El pasado 11 de Noviembre bajo el lema “Nace la esperanza, viene el cambio”, cerca de 70.000 personas reunidas en el estadio Cuscatlán, en San Salvador, participaron en el acto de apertura de la XXIII convención nacional ordinaria del FMLN, que reunió 600 convencionales, para oficializar la escogencia de la formula presidencial: el periodista Mauricio Fúnes y el ex comandante guerrillero y ex dirigente magisterial Salvador Sánchez Ceren.

Extraña democracia interna
En su informe, Medardo González, Coordinador General del FMLN, recordó que en la pasada convención fue necesario “dar un golpe de timón”, eliminando las elecciones primarias. “Hacer
elecciones (primarias) nos metía en una gran dificultad, y nos enfrentaba a unos contra otros, y era el deleite precisamente de nuestros adversarios (…) avanzamos en la alianza como lo mandato la convención nacional…estamos construyendo una nueva unidad con el pueblo… hemos encontrado un método para extender nuestro debate hasta el pueblo” (Colatino 12/11/07)
A diferencia de la pasada campaña electoral, en la que hubo elecciones internas, en esta
ocasión fue la Comisión Política del FMLN la que propuso los candidatos, y los 600 convencionales se encargaron de ratificarlos. El nuevo procedimiento de elección provoco la renuncia de Wilber Serrano, diputado suplente del FMLN por Cabañas, departamento de
Sensuntepeque. “Cuando me incorporé (al FMLN), hablábamos de que en El Salvador íbamos a construir un país democrático, y ahora en el partido son prohibidas las elecciones”, indicó
Serrano. Pero Sigfrido Reyes, vocero del FMLN, le restó importancia: “Una persona que está separa del partido y que no forma parte de la fracción del FMLN difícilmente se puede decir
que se está retirando”. (Diario de Hoy 13/11/07)

Reforzar relaciones económicas con Estados Unidos
El discurso de Mauricio Fúnes fue excesivamente moderado, democrático, conciliador. Criticó las lacras de la sociedad salvadoreña, pero no planteó una alternativa para combatirlas. Funes dijo que “En los últimos 18 años, la población no ha mejorado sus condiciones de vida.
El bienestar, tan publicitado, no ha llegado a toda la gente (…) cada día se vean forzadas a salir del país entre 400 a 500 personas en busca de mejores oportunidades de empleo y mejores ingresos (…) El mes pasado cerró con una tasa promedio de 10 homicidios por día (…)”. Incluso, en su discurso no criticó al sistema capitalista, origen de todos los males, se limito a describir los principales problemas que afligen a los salvadoreños.

En su discurso, Funes explicó las partes más importantes del actual programa del FMLN. Dijo “tenemos la obligación histórica de fortalecer el papel del Estado en la provisión de bienes y servicios públicos esenciales así como en la garantía de los derechos humanos básicos. Para
que esto sea posible necesitamos un Estado fortalecido, con capacidad y recursos, con un manejo transparente, honrado y efi ciente en la recaudación pero sobre todo en el gasto. Invertirle al desarrollo y a la equidad será una prioridad en mi gobierno. Debemos mejorar la equidad de los sistemas tributarios”.

El FMLN no aspira a destruir el aparato represivo del estado burgués, ni siquiera plantea la teoría reformista de “democratizar” las instituciones del Estado, sino que se compromete a hacerlo funcionar de manera austera, honrada, como proveedor de servicios públicos.

En relación al funcionamiento de la economía, Fúnes dijo que “una cosa es que desde el gobierno se creen condiciones para el surgimiento de una fuerza empresarial pujante, que además de beneficiarse del crecimiento económico, promueva el desarrollo de la sociedad, y otra muy diferente es que la gestión pública esté dedicada a favorecer a unos cuantos empresarios, cada vez menos, en detrimento del resto de la sociedad, con exclusión de otros que también tienen derecho a participar de los benefi cios del desarrollo. El Estado debe ser y será un promotor del desarrollo económico y social, y no un agente que se ponga a trabajar
para favorecer a aquel que tiene, en virtud de esta protección especial, mayores facilidades para competir y ganar”.

En pocas palabras, la actual dirigencia del FMLN considera que la burguesía no es una clase parasitaria y explotadora, sino que puede promover el desarrollo social. Un probable gobierno del FMLN debe ayudar a esta clase empresarial a cumplir esa función, fomentando la
competencia y las ganancias.

En relación al CAFTA, Fúnes guardó un profundo silencio. Lo mismo en torno a las fuerzas
armadas. En relación a la política internacional del FMLN, Fúnes dijo que “Mantendremos
y reforzaremos las relaciones comerciales, económicas y políticas con Estados Unidos, con su pueblo y gobierno, sobre la base del respeto a la autonomía y a la autodeterminación de los pueblos. Reconocemos la importancia estratégica de estas relaciones en la medida que su
fortalecimiento pueden traer mayor bienestar a la población salvadoreña”.

De esta parte de su discurso se desprende que el FMLN avala el CAFTA y que, de ganar las próximas elecciones, no va luchar por la derogación del CAFTA, abandonando su postura tradicional de renegociar el tratado con el gobierno de los Estados Unidos.

Gobierno de Paz y Reconciliación
Salvador Sánchez Cerén fue confi rmado como candidato a la vicepresidencia por el FMLN. En un momento, se consideró que la candidatura de Sánchez Ceren podría ser sacrificada para entregársela a posibles aliados dentro de una gran alianza nacional electoral, a partidos
como el Centro Democrático (CD) que lidera Héctor Dada Hirezi, o al Frente Democrático Revolucionario (FDR) que lidera Julio Hernández. Aunque esta posibilidad todavía no puede descartarse, todo dependerá de las negociaciones políticas entre las diversas corrientes.
En su discurso, Sánchez Ceren infundió ánimo a la multitud. A pesar de que se le considera representante del ala dura dentro del FMLN, dijo que “junto a Mauricio Fúnes, nuestro
Presidente, retomaremos el camino democrático, diseñado por los Acuerdos de Paz, trabajaremos por un gobierno de permanente diálogo, entendimiento y concertación, un gobierno de sello popular y de participación plural, impulsaremos políticas para enfrentar la inseguridad, la pobreza y crear empleos. Le devolveremos a nuestro sufrido pueblo, su bienestar; pondremos al alcance del bolsillo de los salvadoreños el frijol, el maíz, su dieta
alimentaria básica, reivindicaremos el derecho a la vida, garantizando servicios básicos de calidad, acceso al agua y la energía eléctrica, la telefonía así como garantizar la gratuidad en la educación básica y la salud”.

Pero por donde se lea, el discurso del FMLN ha dejado de ser revolucionario, ya no lucha contra el sistema, sino que busca utópicamente que este funcione minimamente para
las grandes mayorías. Es casi una copia del discurso de Daniel ortega en las pasadas elecciones. La dirigencia del FMLN ha considerado que si abandona el discurso radical, tiene mayores posibilidades de llegar al poder.

Sánchez Ceren insistió que “nuestro gobierno será participativo, integrador, sin exclusión y garantizaremos el ejercicio pleno de los derechos de la ciudadanía y el rescate de la
Constitucionalidad (…) Para realizar todo este cambio, innovaremos y construiremos las mejores formas de participación del pueblo”. Pero no especifi có cuales serian esa
formas novedosas de integración y participación popular.

De la guerrilla a los puestos públicos
Y para que no cupieran dudas sobre cual ha sido el rol moderador, conciliador, de la alta dirigencia del FMLN, Sánchez Ceren dijo que “el FMLN durante estos 15 años, con el apoyo decidido del pueblo ha gobernado las principales ciudades del país y hemos iniciado la solución
de graves problemas y desde nuestra participación en la Asamblea Legislativa y el parlamento Centroamericano hemos aportado a la solución de los problemas nacionales, y a la integración. En estos 15 años nos hemos preparado para asumir la misión de gobernar nuestro país, tenemos la experiencia sufi ciente (…) gobernaremos de forma transparente,
con una gestión honesta, cumpliendo nuestros compromisos, seremos un Gobierno de Reconciliación y Paz”.

No hay duda que el FMLN ha operado un giro hacia la derecha, en su programa, política y discursos. El crecimiento electoral del FMLN en estos últimos 15 años, la administración de
los gobiernos locales y el crecimiento de su bancada en la Asamblea Legislativa ha permitido un acomodamiento social de la dirigencia del FMLN, cuyos principales dirigentes viven ahora de los cargos públicos, y ya no encabezan las luchas revolucionarias de las masas.

Todavía es muy arriesgado afirmar que existe una burguesía vinculada directamente al FMLN, pero todo indica que la máxima dirigencia de esta organización aspira a convertirse en parte de ella, impulsando su creación o desarrollo desde el poder político. Por eso están des esperados por ganar las próximas elecciones.