Chile: Quillagua, la cara del Chile real

Posted by Correo Semanal on miércoles, noviembre 21, 2007

Fuente: Gran Valparaíso http://www.granvalparaiso.cl

Terremoto en el norte develó en un apartado villorrio el drama del Chile neoliberal desnudando las falacias oportunistas de demagogos y de las estadísticas oficiales
Arturo Alejandro Muñoz

BURRERITA DE QUILLAGUA,
bu-bu-burrerita, bu-bu-burrera!!! Es parte de la canción neofolclórica que Chile cantó a todo pulmón hace cuatro décadas, y con ella el país se enteró que en un pequeño oasis en medio de la pampa nortina existía un villorrio con ese nombre.

Ahora, el violento terremoto que azotó la región revive a Quillagua en las conciencias de todo el país. A través de las cámaras de la televisión abierta –que recorrieron insistentemente calles y plazas de las ciudades principales afectadas por el sismo- los telespectadores pudieron observar un hecho extraño, pero significativamente ejemplificador, acaecido en el pequeño poblado del desierto nortino.

En esa localidad el sismo alcanzó una intensidad superior a los siete grados en la escala de Mercalli, pero las fachadas de las viviendas continuaban en pie, mentirosamente dignas, soberbias y veleidosas. Sin embargo, al ingresar a las viviendas, las cámaras de televisión captaron el enorme descalabro causado por las ondas sísmicas, puesto que en ninguno de los domicilios visitados por los periodistas fue posible encontrar la misma fachosa veleidad existente en los muros y tablas exteriores.

Quillagua nos ha revelado –a través de un siniestro cuya ocurrencia resulta ya parte del escenario nacional- cuál es el verdadero rostro y cuerpo de nuestro país. Los frontis de las viviendas de aquel poblado son nuestra macroeconomía…el interior de esas mismas casas es la tangible realidad que vive el 80% de los chilenos. Las estadísticas oficiales se detienen y se ahogan en esos muros exteriores, manejando de forma mañosa la realidad que se expresa tras ellos, machacándole al país y a las naciones del mundo entero que el sistema económico vigente es la panacea del desarrollo, la igualdad de oportunidades y la justicia social.

SE SALVÓ EL NORTE, LLEGARON MINISTROS Y POLÍTICOS
Quizá el haber estado tres días metidos en las cómodas oficinas y modernos hemiciclos del Congreso Nacional, era para los parlamentarios un trabajo excesivo para tan escuálidas dietas. Por ello, no bien se enteraron que en el norte la tierra había sido sacudida por un fuerte terremoto, los honorables, de inmediato, propusieron suspender sus labores para viajar a la región afectada y coadyuvar en la solución de problemas.

Junto a ellos, o antes que ellos, algunos ministros de estado ya estaban en la zona norte, haciendo oídos sordos a los consejos de Carmen Fernández, directora de la ONEMI (Oficina Nacional de Emergencia), quien había solicitado a través de los medios de información, que parlamentarios y políticos en general “se abstuvieran de viajar a la Región de Antofagasta hasta que la ONEMI, la Armada, la FACH, Carabineros, los Municipios de la región y las autoridades de salud, no tuviesen completo el escenario de la tragedia, pues de otra manera esas visitas podrían entorpecer la operatividad de las instituciones que están a cargo de la situación”.

Doña Carmen Fernández será desmentida en los hechos ciertos, de ello no hay duda, pues, sin riesgo a equivocarse, cualquier chileno puede dar fe que, por ejemplo:

1) El ministerio de la vivienda entregará a los damnificados nuevas casas, de aquellas que miden 6x4 metros, allá por el año 2023…obviamente a través de un crédito blando otorgado por alguna entidad bancaria que podrá percibir el 300% de lo aportado.

2) La ministra de salud solucionará de un paraguazo las necesidades de atención de urgencia de los mismos siniestrados a través del plan AUGE, el cual estará en condiciones de atender a los enfermos en el año 2018…menos a aquellos que padezcan de hernias, pues esa enfermedad no se encuentra contemplada en el AUGE, aunque según indicó inteligentemente uno de los parlamentarios que acompañaba a la comitiva gubernamental, a esos pacientes –una vez fallecidos y transcurridos al menos diez años en la tumba- se le podrá aplicar la técnica que pesquisa el ADN, y mediante los tanatólogos se procedería a extirpar las hernias y de esa forma dar cumplimiento inequívoco al compromiso.

3) El ministro de Obras Públicas -con sonrisas de satisfacción en su rostro- asegurará que en Quillagua pronto habrá veredas y dos nuevas calles asfaltadas, obras que realizará la empresa extranjera (ojalá española) que obtenga la licitación. Los habitantes de aquel poblado deberán aprontarse, modernidad presente, a pagar peaje por el uso de bienes públicos, sean estos las calles (burreritas y burreritos pagarán peaje también) o las veredas.

4) El ministerio de Educación se comprometerá a aplicar la prueba SIMCE a los habitantes de la tercera edad (que en Quillagua son amplia mayoría) para, luego, estructurar una comisión que estudie la factibilidad de dictar gratuitamente un cursillo de capacitación en tejido a mano que, a la vez, entregue una fuente de ingresos a las abuelitas que en esas nuevas calles asfaltadas deseen instalarse con sus productos, mismos que los miles de turistas podrán adquirir a precios módicos (porque habrá un gran movimiento de visitantes gracias a la acción de Sernatur).

5) Para apurar y consolidar los programas de ayuda a esa localidad, el parlamento chileno propondrá discutir un proyecto de ley que establezca la elección de dos diputados por el villorrio (siempre bajo el sistema binominal), aumentando el número de plazas del Congreso Nacional.

6) Finalmente, Televisión Nacional hará también su aporte. Desde las ruinas de la actual Quillagua se transmitirá en vivo y en directo un programa de ‘Rojo’, en el que abuelitas y abuelitos podrán incorporarse al baile de los que sobran, danza específicamente inventada para el goce y disfrute de ministros, políticos y empresarios que muestran profunda molestia si alguien se atreve a cuestionar el sistema vigente.

Con esas iniciativas, el país puede dormir tranquilo. Quillagua, cara real de Chile, está a salvo y muy segura de su próximo desarrollo. Y Chile también.