¿DE QUÉ DEMOCRACIA NOS HABLAN?

Posted by Correo Semanal on lunes, septiembre 10, 2007

Fuente: EL TRABAJO PT_Chile@gmail.com
Nos encontramos ante un nuevo 11 de septiembre, y el pueblo y los trabajadores no sólo son reprimidos en la lucha por sus reivindicaciones, sino que se le impide marchar frente a La Moneda y a Morandé 80, para expresar su repudio a la dictura de Pinochet y al golpe de estado del año 1973, y también saludar al presidente mártir Salvador Allende, y además es una vez más brutalmente reprimido por carabineros y detenidas las mujeres de las organizaciones de los derechos humanos.

Todo esto autorizado por el gobierno de turno que de esa forma quiere impedir la movilización social, controlar todo lo que esté pasando y seguir defendiendo a los dueños del capital. No es posible que en el primer que el dictador-fascista no está se le impida al pueblo hacer su uso de su derecho democrático -ganado por lo demás con muertos, detenidos-desaparecidos, presos y torturados, exiliados- de caminar por las libremente y expresar su opinión.

Ante esto, cabe recordar algunas de las palabras pronunciadas por el compañero Salvador Allende en su último discurso en La Moneda, que bien le vienen hoy día a muchos que están en el gobierno:
“En nombre de los más sagrados intereses del pueblo, en nombre de la Patria los llamo a ustedes para decirles que tengan fe. La historia no se detiene ni con la represión ni con el crimen.
Siempre estaré junto a ustedes, por lo menos mi recuerdo será el de un hombre digno que fue leal con la patria. El pueblo debe defenderse, pero no sacrificarse. El pueblo no debe dejarse arrasar ni acribillar, pero tampoco puede humillarse.
Trabajadores de mi patria: Tengo fe en Chile y su destino. Superarán otros hombres el momento gris y amargo, donde la traición pretende imponerse. Sigan ustedes sabiendo que, mucho más temprano que tarde, se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre, para construir una sociedad mejor.
¡Viva Chile, viva el pueblo, vivan los trabajadores!
Éstas son mis últimas palabras, teniendo la certeza de que el sacrificio no será en vano. Tengo la certeza de que, por lo menos, habrá una sanción moral que castigará la felonía, la cobardía y la traición”.