Chile: Alianza Concertación - PC
EL PRIMERO DE MAYO, EL ESCENARIO ACTUAL Y LA NECESIDAD DEL NUEVO INSTRUMENTO PARA LA EMANCIPACIÓN POPULAR
Por Antonio Cornejo
Fuente: El Trabajo 109
El Primero de Mayo de 2007 será recordado por el pacto público entre los partidos de la Concertación y el PC. Con la presencia del “sector progresista” del conglomerado oficialista (Naranjo, Huepe, Barrios, etc.) entremezclado con los representantes del directorio de la actual CUT, la multisindical realizó un acto cuya demanda central giró en torno al fin del sistema binominal.
Un par de días antes, ya los presidentes de los partidos en el poder habían dado su “pase” para bienvenir graciosamente la presencia de eventuales representantes del mundo comunista en el parlamento.
Distintas son las evaluaciones políticas que pueden aventurarse al respecto. Aquí tenemos a una Concertación que sustenta un sistema de partidos políticos cada vez más distanciado del pueblo y sus demandas, cuyo horizonte programático, en términos sustantivos, no dista del proyecto neoliberal ni de la clase en el poder que fundamentó el pinochetismo.
Al interior del PS es posible advertir segmentos “críticos”, que apuestan a una socialdemocratización del proyecto gubernamental, procurando acotar (siempre por arriba y sin pueblo; siempre con la venia del Imperio y la calculadora electoral en la mano) las profundas desigualdades sociales del país que, día a día, ponen en riesgo su mantención en el ejecutivo, en el marco del calificado como “el peor gobierno de la Concertación”.
Por eso resulta altamente conveniente –como un PRI mexicano en plena adolescencia- incorporar al PC y su 5 % cautivo y petrificado, para asegurar su supremacía electoral sobre la ultraderecha, la cual, con desesperación y pésimas maniobras, trata de desmarcarse mediáticamente del gran empresariado, acudiendo a un populismo barato y desacreditado. No es difícil imaginar en el parlamento a cuatro o cinco diputados PC, fortaleciendo los proyectos menos antipopulares de la Concertación, y finalmente, reubicándose en su histórico papel en la democracia de los de arriba, ocupado desde los años 30 del siglo XX.
Para lograr un sitio en el parlamento titiriteado por la clase dominante, la dirigencia actual del PC ha tenido que dar señales concretas de buena conducta. Las rémoras del rodriguismo en sus filas (acaso el gran causante del castigo de clase que lo marginó de la propia Concertación después del triunfo del NO el siglo pasado) ya está resuelto con el desprendimiento del Movimiento Patriótico Manuel Rodríguez ocurrido en estos últimos meses. Para no abundar en otros episodios de esta misma naturaleza, basta nada más evaluar su comportamiento el Primero de Mayo y su desembozada colaboración con las Fuerzas Especiales de Carabineros en la provocación y represión a los participantes en el evento organizado en el centro de Santiago. Al respecto, es importante relevar que dentro de los asistentes a la conmemoración de los trabajadores, muchos comunistas de base se sumaron abiertamente a las consignas críticas a la presidencia de la CUT.
Este hecho demuestra, una vez más, que las decisiones políticas ligadas a “romper el binominalismo”, corresponden a acuerdos tomados por arriba y no compartidos necesariamente por “la familia comunista”. En este sentido, es importante incorporar en la acción y el debate llano a los comunistas de abajo. Al fin, los partidos únicamente son medios orgánicos y de conducción política que emplea la clase trabajadora para su emancipación, y cada período tiene su constelación de partidos populares con Vocación de poder y alcances revolucionarios.
Eso lo puede comprender cualquier compañero comunista, más allá de cierto atavismo cultural
que, por lo demás, las nuevas generaciones de luchadores sociales desdeñan desenfadadamente.
¿Pero quién usa a quién? La Concertación con el PC en el parlamento fenomenológicamente parece más democrática y se gana una minoría necesaria electoralmente para avanzar en su pobre agenda social o llamada “de modernización”, y mantenerse en el ejecutivo. El PC vuelve a su
carril de representación histórica en el parlamento, mantiene la ilusión de recomponer la vieja alianza completamente distinto al de la Unidad Popular) y se compromete a portarse “como corresponde”. Vale recordar al respecto, la conformación antes, durante y después de la segunda guerra mundial de los frentes populares antifascistas, cuya colaboración de clase, siempre beneficiaron a los sectores centristas, y, en los hechos, instrumentalizaron al pueblo y los trabajadores.
LAS FUERZAS MÁS ALLÁ DEL PC
Por otra parte, los sectores que componen la “diáspora izquierdista”, distintos al PC y su área de influencias, continúan levantando banderas de destacamentos políticos que ya no dicen mucho al pueblo y los trabajadores en el actual período. Todavía algunos permanecen víctimas del caudillismo, la autoreferencia, el voluntarismo, la escasa presencia de masas e intervención real en la lucha de clases; una estética extemporánea y un quehacer sectario e inconducente.
Sin embargo, de un tiempo a esta parte, el ejercicio de “las convergencias políticas y sociales” de este lado del pueblo organizado, se ha vuelto habitual. Esto habla de la convicción de que ninguna orgánica por sí sola podrá
construir el referente revolucionario de los trabajadores y el pueblo. Pero se encuentran en una etapa que se podría caracterizar como de “reconocimiento y construcción de confianzas”. Ya comienzan a visibilizarse los proyectos políticos y, paulatinamente, una sana promiscuidad ideológica, comienza a construir certezas, que serán mañana las matrices de la unidad. La necesidad de confundirse adecuadamente con el movimiento social, de acuerdo a sus ritmos y modos; la claridad sobre los enemigos principales y secundarios; el diagnóstico más o menos común de la necesaria formación del nuevo instrumento de la clase de l@s Más, y el urgente avance hacia una orgánica y plataforma de lucha emanada del seno popular que combine y haga rimar los derechos sociales y demandas inmediatas con las luchas estratégicas, son algunos elementos sustantivos que vale reconocer y potenciar.
La palabra “unidad” está llena de contenidos. Es la unidad de los trabajadores y los distintos sujetos populares; la unidad de las organizaciones de base que luchan a diario con independencia de clase, y ya no confían en el sistema de partidos, ni en la política por arriba. Es la unidad de quienes aspiran a una democracia popular y participativa, donde gobiernen los, hoy día, explotados y víctimas de la brutalidad inhumana del capital. Es la unidad de los que creen, tanto en la democracia directa, como en la construcción del continente orgánico que albergue a las grandes mayorías excluidas en la forma de un nuevo instrumento de conducción de los de abajo, radicalmente democrático, con convicción de poder, genuinamente popular y con la cabeza y el corazón en las masas.
El material sensible del nuevo instrumento –que hoy no existe, que hay que inventar- cristalizará no sólo mediante el concurso de condiciones objetivas (que por sí solas, en el mejor de los casos, únicamente garantizan estallidos sociales que rápidamente pueden ser reprimidos, reorientados y subordinados por los intereses de la clase en el poder); sino sobre la destrucción de la arrogancia política y las microscópicas parcelas (más rotuladas que construidas, casi siempre); con análisis que superen los deseos y se funden en las fuerzas reales del pueblo organizado; con generosidad y centrándose en lo que ata y no en lo que distancia; desde abajo y con vocación de poder.
¡Qué mayor avance para las fuerzas de los trabajadores y el pueblo que la organización de una constelación de movimientos sociales y políticos con la madurez suficiente para mirarse las caras, sincerar las intenciones, superar los desencuentros y construir acuerdos mínimos y una sola orgánica!
De más está afirmar que cada período tiene su propio instrumento de emancipación popular. Y de más está decir que el tiempo apremia y sólo la unidad más amplia de la clase es la sentencia histórica para los explotadores y la esperanza para la mayoría pobre de Chile.
0 Responses to "Chile: Alianza Concertación - PC"
Publicar un comentario