Chile: Debate presidencial
DEBATE SUMA CERO.
Por Héctor Vega
Fuente: Fortín Mapocho, 06-01-2006
Dejemos a los comentaristas profesionales y constructores de imagen, el análisis de las formalidades del debate, que no por eso son menos decidoras de la capacidad de los candidatos para ejercer la presidencia de Chile. El desaliño, la vaguedad, el nerviosismo de Bachelet; la agresividad, su auto referencia, en fin, el histrionismo de Piñera, cual dos caras de una misma moneda develan la continuidad de un modelo que nada entre dos aguas: la autocracia y la demagogia.
La población de Chile constituye apenas un 4% de Suramérica, subcontinente que se empina por sobre los 355 millones de habitantes y que en su lógica de pueblos diversos, hermanados por un destino común que se evade entre los vericuetos de ancestrales querellas fronterizas y económicas, no tiene objetivamente sino el norte de la integración. Por eso, nuestros gobiernos no pueden ignorar el contexto del cual formamos parte. Un ejemplo basta para ver el clima que vivimos. Ambos candidatos apoyan la integración energética de Suramérica, pero sin costos ni concesiones. Esto es, ignoran la demanda de salida al mar de Bolivia y convierten los tratados pesqueros con Perú en tratados limítrofes. Hablan de integración económica pero, sumando y restando los costos políticos frente a su electorado, predican, precisamente aquello que no practican. Reconocen a los gobiernos elegidos democráticamente por sus pueblos, pero cuando se trata de gestos – presencia al cambio de mando si Ollanta Humala fuera elegido Presidente de Perú – se refugian en “no hagamos política ficción…sé muy bien a qué nos enfrentamos” [Bachelet].
Entre paréntesis, esta ceguera – no sólo de los candidatos – de la clase política, ha llevado a la mayor carrera armamentista de que se tiene conocimiento en la historia de Chile; su gasto en defensa – en términos relativos - es el mayor de América Latina.En el resto, Piñera, apuesta a doblar las ofertas de Bachelet. Mujeres: Piñera, salta la barrera del nuevo trato y las salas cunas [Bachelet] y propone la jubilación de las dueñas de casa. Esta propuesta previsional, con aportes del Estado de US$ 170 millones anuales no debe ser confundida [como lo hace Bachelet, implicando al pasar la candidata, la irresponsabilidad del empresario] con la cotización que propone reunir, pues cotización no es jubilación. Ninguno de los candidatos da luces sobre las reformas al sistema previsional que prometen, sólo en referencia a las FF.AA, en el sentido que sus derechos adquiridos serán respetados y que se eliminará la cotización del personal actualmente jubilado.
Carabineros: Bachelet se embarca con un contingente de 6 mil nuevos policías, Piñera dobla a 12 mil.
Educación: la apuesta no es menor pues Piñera habla de subvención educacional desde la cuna. Nadie nace sobre el negocio de los sostenedores en la educación.
Empleo: de 250 mil del último año de Lagos, Bachelet, salta a 1 millón con seguro de cesantía y calidad del empleo incluido [sic]; ante lo cual, Piñera advierte que según el INE, los empleos creados son 100 mil y no 250 mil como cree Bachelet y su mensaje es doblar a 200 mil. Nada obsta para que en el curso del debate vuelva sobre su cifra y pro 1 millón de empleos para el período. Suma y sigue.
Horas después del debate los trabajadores de CODELCO, hoy sometidos a la subcontratación, reconocen haberle sacado a Piñera la declaración que los apoyará en su movimiento para cerrar la brecha entre ellos y los trabajadores directamente contratados por la empresa. [Recordemos que la Alianza votó en contra en su oportunidad]. De paso, agregan, “puesto que estamos en tiempos electorales” esperan que Bachelet se una a su demanda.
El gobierno envía al día siguiente un proyecto, con suma urgencia, al Congreso para resolver el conflicto: al pizarrón Piñera. Aplauso para los trabajadores, puesto que la oportunidad que hoy se les brinda no volverá sino en cuatro años más.No se necesita demasiada perspicacia para concluir que si existe voluntad para cumplir con los dichos del debate, los candidatos necesitan, aparte de su voluntad política, un Estado fuerte, lo cual significa como base esencial de nuestras instituciones, la herramienta plebiscitaria para incorporar al pueblo al proceso de cambios.
Estado, que en ese caso podrá llevar a cabo los grandes objetivos nacionales, puesto que el mercado no arreglará automáticamente las pensiones, o la necesidad de un Fondo Solidario de la Salud – vetado en su oportunidad por la derecha –, medio imprescindible para hacer posible la cobertura propia de un Plan de Salud Pública, o el fin de los sostenedores como paso previo a la educación para todos, etc. Estado, actualmente desactivado, entregado a los empresarios, hoy administradores, si no dueños, del patrimonio nacional – educación, salud, previsión, agua, energía, comunicaciones, transporte, rutas, puertos, tierras fiscales.Frente a las contradicciones de Piñera con su historial de especulador bursátil exitoso, irreductible a las demandas de los trabajadores, pinochetista frustrado; lo vago e incierto del discurso de Bachelet, sus lapsos, sus dudas; no queda sino apreciar la solidez de un modelo que los empresarios aplauden y que “aman” en su ejecutor máximo, Lagos, según las entusiastas palabras de Sommerville, el patrón de los patrones.Por esto, repetimos, si el Estado, antecedente necesario para efectuar las grandes transformaciones sociales, dimitió de sus funciones, se desactivó para dejar paso a los grupos económicos y los poderes transnacionales, no queda otra opción que suponer que todo seguirá igual y las palabras del debate no serán sino eso: palabras. Es la única certitud que existe, sea cual fuere el elegido, el modelo continuará con su implacable lógica de mercado.
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