En Bolivia, separatistas de derecha usan conflicto del gas natural para desestabilizar el gobierno de Evo Morales
Se hace cada vez más obvio que los recursos naturales deben de ser nacionalizado completamente, y puesto bajo control de los trabajadores
Por Johannes Ullrich, Comité por una Internacional de Trabajadores, CIT-Bolivia, Cochabamba.
El pasado Martes, 17 de Abril, un conflicto que ha estado latente desde hace más de un año en el departamento boliviano de Tarija sobre el control del megacampo de gas "Margarita", se agravó. Para ganar control del cantón de Chimeo que contiene el megacampo, los pobladores de las aldeas de Villamontes, Paracurí y Yacuiba atacaron la instalación de gas natural de Transredes, una filial de Shell. El asunto es que estas tres aldeas pertenecen a la provincia del Gran Chaco, mientras que el cantón de Chimeo es parte de la provincia O'Connor (ambas provincias son parte del departamento de Tarija).
Durante el ataque, un hombre de 37 años murió baleado y 20 más quedaron heridos. Las autoridades locales acusan a las FF.AA. y a la policía, que estaban defendiendo la instalación, de la muerte de este hombre, pero oficiales de las tropas afirmaron que ellos tenían órdenes estrictas de no usar armas letales. Además, las fuerzas se rindieron a los atacantes para no derramar más sangre.
La toma de la planta fue organizada por los llamados "comités cívicos", tipo de organización que se multiplicó en todas partes de Bolivia después de la elección de Evo Morales, y que son en gran parte ultra-conservadores. Ellos tenían el respaldo del prefecto del departamento de Tarija, Mario Cossío, quien desde las primeras reivindicaciones de los chaqueños al cantón de Chimeo, ha negado la ayuda para resolver el conflicto. El hecho de que él indicó al gobierno nacional cómo responsable de solucionar el problema, fue entendido por los "comités cívicos" que les dejaba las manos libre para actuar violentamente en el asunto. Cossío es miembro de "Camino al Cambio", un partido derechista, y además de acusar a la administración de Evo Morales de no intervenir (en el conflicto interdepartamental, del que él es el responsable legal!), está aspirando un "décimo departamento" (hoy en día, Bolivia está compuesto por nueve departamentos), o sea que promueve un nuevo territorio modelado de manera que profite del megacampo sin tener que subsidiar los empobrecidos campesinos y pueblos originarios que forman gran parte de la presente población del departamento de Tarija.
Al nivel nacional, los maniobras del señor Cossío son parte de varios tentativas de desestabilizar el gobierno de centro-izquierda de Evo Morales. Hace tres meses, un levantamiento de trabajadores y campesinos contra el prefecto derechista del departamento de Cochabamba fue brutalmente reprimido por tropas paramilitares que se llamaron "jóvenes democráticos", y que admitieron después de haber sido financiado por los "comités cívicos" (vea el artículo de Adam Ziemkowski del 25 de Enero). Hace menos de dos meses, hubo una escasez de gas en todo el país (vea el artículo de Celso Calfullan del 24 de Marzo) - en Bolivia, que tiene una de las mayores reservas de gas natural, eso sólo es posible cuando la cadena de explotación está interrumpida deliberadamente.
Hace cuatro semanas, al inicio de la crisis económica de la línea aérea nacional LAB, hubo reivindicaciones de la oposición de "salvar" la compañía, que ha quebrado por causa de malas administraciones capitalistas anteriores - ¡pero esto hubiera significado que el estado asuma las deudas de la compañía! Por supuesto, el estado debería salvar la compañía, pero ponerla bajo control de los trabajadores, rehusando de pagar las deudas, y desarrollar un plan para la linea aérea nacional como parte de un plan nacional de transporte boliviano.
Hace tres semanas, unos transportistas bloquearon las carreteras a la capital La Paz, reivindicando menos impuestos - pero normalmente, en Bolivia antes de los bloqueos se hacen negociaciones con el gobierno, lo que esta vez ellos no hicieron, causando caos y escasez en La Paz y El Alto. Y así sigue y sigue.
Todos estos incidentes son usados después por la oposición, que - por supuesto - tiene el respaldo absoluto de los medios de masas (periódicos, radio y TV) criticando su "incapacidad de gobernar el país", su "ignorancia de lo que necesita la gente", etc.
Elementos reaccionarios están usando el descontento que existe, por ejemplo en cuanto a las recientes escándalos en el gobierno (vea el articulo de Adam Ziemkowski del 3 de Abril), para desestabilizar la administración de Evo Morales. Esto sólo es posible porque el gobierno Morales trata de llevar a cabo un balanceo entre las demandas y aspiraciones de las masas y de su propio insistir en desarrollando un “Capitalismo Andino”, es de decir una forma nacional de capitalismo que considere erradamente de ser algo más progresista.
Mientras el gobierno Morales se niega a nacionalizar los más importantes economías, la élite gobernante va a tentar de usar su poder económico de tumbar un gobierno que está amenazando sus intereses. El conflicto actual en el estado de Tarija está lejos de resolverse: Cuando el gobierno finalmente aceptó de hospedar negociaciones en la capital, los representantes de la provincia de Gran Chaco como el prefecto Cossío rehusaron de participar en ellos, declarando que no hubo conflicto limítrofe (los "comités cívicos") o que no pudieron llegar a La Paz a tiempo (Cossío). Finalmente, este lunes hubo una reunión dónde representantes acordaron que van aceptar una futura decisión sobre el cantón Chimeo hecho por el corte supremo de Tarija. Pero en los últimos días, hubo varios tentativas de diluir este acuerdo.
Los elementos derechistas en la administración pública no tienen, en el actual conflicto, intereses aparte de sus propios. Representantes de los organizaciones de trabajadores de la industria de hidrocarburos y de la área, de los campesinos empobrecidos y de los pueblos originarios, así que de los movimientos sociales, tienen que ser electos democráticamente a una comisión que elaborara propuestas para el futuro del cantón y del megacampo de gas.
La única manera como esto se puede llevar a cabo considerando los intereses de los trabajadores y de la gente empobrecida de Bolivia, es nacionalizar la planta de Shell, el campo de gas y toda la industria de hidrocarburos. Tal medida pondría la industria bajo control democrático y gerencia de los trabajadores, como parte de un plan democrático para el desarrollo de toda la economía boliviana en los intereses de la mayoría en vez de la élite rica parasitária.
La necesidad de derribar el sistema capitalista en Bolivia se muestra cada día cuando la carencia de los empobrecidos se hace aún más aguda. Pero en el Bolivia de nuestros días también se muestra el peligro que representan fuerzas políticas reaccionarias. La única manera como esto puede ser evitado, es un rumbo decisivo por superar el capitalismo y luchar para construir una sociedad socialista.
Se hace cada vez más obvio que los recursos naturales deben de ser nacionalizado completamente, y puesto bajo control de los trabajadores
Por Johannes Ullrich, Comité por una Internacional de Trabajadores, CIT-Bolivia, Cochabamba.
El pasado Martes, 17 de Abril, un conflicto que ha estado latente desde hace más de un año en el departamento boliviano de Tarija sobre el control del megacampo de gas "Margarita", se agravó. Para ganar control del cantón de Chimeo que contiene el megacampo, los pobladores de las aldeas de Villamontes, Paracurí y Yacuiba atacaron la instalación de gas natural de Transredes, una filial de Shell. El asunto es que estas tres aldeas pertenecen a la provincia del Gran Chaco, mientras que el cantón de Chimeo es parte de la provincia O'Connor (ambas provincias son parte del departamento de Tarija).
Durante el ataque, un hombre de 37 años murió baleado y 20 más quedaron heridos. Las autoridades locales acusan a las FF.AA. y a la policía, que estaban defendiendo la instalación, de la muerte de este hombre, pero oficiales de las tropas afirmaron que ellos tenían órdenes estrictas de no usar armas letales. Además, las fuerzas se rindieron a los atacantes para no derramar más sangre.
La toma de la planta fue organizada por los llamados "comités cívicos", tipo de organización que se multiplicó en todas partes de Bolivia después de la elección de Evo Morales, y que son en gran parte ultra-conservadores. Ellos tenían el respaldo del prefecto del departamento de Tarija, Mario Cossío, quien desde las primeras reivindicaciones de los chaqueños al cantón de Chimeo, ha negado la ayuda para resolver el conflicto. El hecho de que él indicó al gobierno nacional cómo responsable de solucionar el problema, fue entendido por los "comités cívicos" que les dejaba las manos libre para actuar violentamente en el asunto. Cossío es miembro de "Camino al Cambio", un partido derechista, y además de acusar a la administración de Evo Morales de no intervenir (en el conflicto interdepartamental, del que él es el responsable legal!), está aspirando un "décimo departamento" (hoy en día, Bolivia está compuesto por nueve departamentos), o sea que promueve un nuevo territorio modelado de manera que profite del megacampo sin tener que subsidiar los empobrecidos campesinos y pueblos originarios que forman gran parte de la presente población del departamento de Tarija.
Al nivel nacional, los maniobras del señor Cossío son parte de varios tentativas de desestabilizar el gobierno de centro-izquierda de Evo Morales. Hace tres meses, un levantamiento de trabajadores y campesinos contra el prefecto derechista del departamento de Cochabamba fue brutalmente reprimido por tropas paramilitares que se llamaron "jóvenes democráticos", y que admitieron después de haber sido financiado por los "comités cívicos" (vea el artículo de Adam Ziemkowski del 25 de Enero). Hace menos de dos meses, hubo una escasez de gas en todo el país (vea el artículo de Celso Calfullan del 24 de Marzo) - en Bolivia, que tiene una de las mayores reservas de gas natural, eso sólo es posible cuando la cadena de explotación está interrumpida deliberadamente.
Hace cuatro semanas, al inicio de la crisis económica de la línea aérea nacional LAB, hubo reivindicaciones de la oposición de "salvar" la compañía, que ha quebrado por causa de malas administraciones capitalistas anteriores - ¡pero esto hubiera significado que el estado asuma las deudas de la compañía! Por supuesto, el estado debería salvar la compañía, pero ponerla bajo control de los trabajadores, rehusando de pagar las deudas, y desarrollar un plan para la linea aérea nacional como parte de un plan nacional de transporte boliviano.
Hace tres semanas, unos transportistas bloquearon las carreteras a la capital La Paz, reivindicando menos impuestos - pero normalmente, en Bolivia antes de los bloqueos se hacen negociaciones con el gobierno, lo que esta vez ellos no hicieron, causando caos y escasez en La Paz y El Alto. Y así sigue y sigue.
Todos estos incidentes son usados después por la oposición, que - por supuesto - tiene el respaldo absoluto de los medios de masas (periódicos, radio y TV) criticando su "incapacidad de gobernar el país", su "ignorancia de lo que necesita la gente", etc.
Elementos reaccionarios están usando el descontento que existe, por ejemplo en cuanto a las recientes escándalos en el gobierno (vea el articulo de Adam Ziemkowski del 3 de Abril), para desestabilizar la administración de Evo Morales. Esto sólo es posible porque el gobierno Morales trata de llevar a cabo un balanceo entre las demandas y aspiraciones de las masas y de su propio insistir en desarrollando un “Capitalismo Andino”, es de decir una forma nacional de capitalismo que considere erradamente de ser algo más progresista.
Mientras el gobierno Morales se niega a nacionalizar los más importantes economías, la élite gobernante va a tentar de usar su poder económico de tumbar un gobierno que está amenazando sus intereses. El conflicto actual en el estado de Tarija está lejos de resolverse: Cuando el gobierno finalmente aceptó de hospedar negociaciones en la capital, los representantes de la provincia de Gran Chaco como el prefecto Cossío rehusaron de participar en ellos, declarando que no hubo conflicto limítrofe (los "comités cívicos") o que no pudieron llegar a La Paz a tiempo (Cossío). Finalmente, este lunes hubo una reunión dónde representantes acordaron que van aceptar una futura decisión sobre el cantón Chimeo hecho por el corte supremo de Tarija. Pero en los últimos días, hubo varios tentativas de diluir este acuerdo.
Los elementos derechistas en la administración pública no tienen, en el actual conflicto, intereses aparte de sus propios. Representantes de los organizaciones de trabajadores de la industria de hidrocarburos y de la área, de los campesinos empobrecidos y de los pueblos originarios, así que de los movimientos sociales, tienen que ser electos democráticamente a una comisión que elaborara propuestas para el futuro del cantón y del megacampo de gas.
La única manera como esto se puede llevar a cabo considerando los intereses de los trabajadores y de la gente empobrecida de Bolivia, es nacionalizar la planta de Shell, el campo de gas y toda la industria de hidrocarburos. Tal medida pondría la industria bajo control democrático y gerencia de los trabajadores, como parte de un plan democrático para el desarrollo de toda la economía boliviana en los intereses de la mayoría en vez de la élite rica parasitária.
La necesidad de derribar el sistema capitalista en Bolivia se muestra cada día cuando la carencia de los empobrecidos se hace aún más aguda. Pero en el Bolivia de nuestros días también se muestra el peligro que representan fuerzas políticas reaccionarias. La única manera como esto puede ser evitado, es un rumbo decisivo por superar el capitalismo y luchar para construir una sociedad socialista.
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