Nicaragua: DESTRUCCIÓN Y MUERTE POR LAS LLUVIAS:

Posted by Correo Semanal on martes, noviembre 06, 2007

Fuente: El Socialista Centroamericano n°69, Octubre 2007

Casi al cierre de la presente edición de El Socialista Centroamericano, Daniel Ortega procedió a decretar “Estado de Desastre” en Nicaragua, debido al estrago y destrucción provocado por las lluvias que no han dejado de caer en los últimos 49 días.
Por Liev Contreras.

Las cifras.
Nicaragua es azotada por fenómenos meteorológicos, el mas importante el Huracán Félix que dejó un rastro de destrucción y muerte en la Región Autónoma del Atlántico Norte.
Las cifras son desoladoras: “(…) los organismos de la Defensa Civil, que contabilizan un saldo de 129 muertos, 135 desaparecidos y 226,000 afectados por tres sistemas meteorológicos de gran intensidad (…) 22 mil casas destruidas; 150mil manzanas perdidas en el sector agrícola; 45 mil cabezas de ganado perdidas; 3,000 kilómetros de carreteras dañados; 1,410 km corresponden al área productiva; 46 municipios afectados; 535 localidades han tenido problemas con las lluvias;
37 mil familias se han visto afectadas” (La Prensa 20/10/2007)

Los daños materiales son incalculables, la destrucción ecológica dejada por el huracán Félix (tres
millones de hectáreas de bosques perdidas, siete reservas naturales arruinadas y seis cuencas hidrográficas afectadas); se empeora con los daños infringidos a las tierras de cultivo (150 mil manzanas). La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) ha dado el grito de alerta, pues estamos al borde de una crisis alimentaria: “104.834 hectáreas
que estaban sembradas de arroz, frijoles, maíz, los principales alimentos de la dieta de los Nicaragüenses” (La Prensa 21/10/2007).

Laura de Clement (FAO) fue enfática al señalar: “Si no se siembra ahora, la hambruna podría
afectar el próximo año, por lo que es fundamental hacer la inversión ahora” (Ídem.) La ciudad norteña de Matagalpa, uno de los departamentos más importantes en la producción de granos básicos es una de las más afectadas en infraestructura productiva.
Más de 593 Km de caminos productivos se encuentran en ruinas; comunidades enteras azotadas por el desborde ríos y destrucción de los puentes.

Burguesía: Peleando la plata.
El gobierno (FSLN) y los demás partidos de la burguesía lejos, se han dedicado a politizar la ayuda y resolución de la crisis; en la RAAN el Gobierno distribuyó la ayuda mediante su aparato para-partidario: Los Consejos de Poder Ciudadano (CPC); mientras el PLC y ALN se limitaron a
criticarlo retóricamente para presionar a Ortega en la distribución de las partidas presupuestarias.

El 19 de octubre, Ortega declaró Estado de Desastre en el país; delineando sus estrategias para resolver la crisis: 1) No gravar con impuestos las donaciones; 2) No deducir de las donaciones los porcentajes constitucionales (universidad, Poder Judicial, Municipalidades) y; 3) Renegociación de la deuda interna, y la redimensión de los intereses. Por su parte Ariel Bucardo, Ministro de
Agricultura, anunció que el gobierno sembrará 131,392 hectáreas de frijol y maíz para garantizar el abastecimiento de granos básicos. Estas medidas son insuficientes, la dirección pequeño burguesa del FSLN es incapaz de resolver.

Ni un centavo a los banqueros: Plan de Obras Pública, empleo y viviendas.
Los trabajadores y campesinos debemos exigir a Ortega y los demás partidos de la burguesía una solución integral. Las áreas mas afectadas son el motor de la economía y han sido históricamente olvidadas. El gobierno debe impulsar un recio plan de Obras Públicos que reconstruya la infraestructura productiva (caminos, servicios básicos), y social (escuelas,
viviendas, etc.); para lo cual debemos a exigir a Ortega y los diputados el NO PAGO de la deuda interna (C$ 5,000 millones para el próximo año. El plan debe garantizar empleo a los habitantes
de las zonas afectadas. Los partidos de la burguesía (FSLN, PLC, ALN, MRS) sólo buscan ganar réditos políticos con la crisis repartiendo migajas al pueblo hambreado; debemos ser los
campesinos y trabajadores quienes supervisemos la ejecución del plan de ayuda; sólo así garantizaremos que los recursos no sean malversados como durante la tragedia del Huracán Mitch (1998), y que estos lleguen a todos sin distingo de bandera política. Sólo así sortearemos la crisis y reactivaremos el aparato productivo nacional.