Perú: Agresividad Fujomorista
Las piedras no responden los golpes
FUJIMORISTAS AGREDEN MONUMENTO A MÁRTIRES DE LA GUERRA INTERNA
Escribe: Dante Castro Arrasco
Agresividad de las huestes fujimontesinistas obedece a un plan concertado para reinsertar la carta autoritaria en el escenario nacional, justamente cuando crece la protesta popular antineoliberal y antisistémica.
Fujimoristas enardecidos han atacado un monumento recordatorio a las víctimas de la guerra interna. Han desarrollado todo un audaz operativo sabiendo que las piedras no responden los golpes. La ex congresista y ex candidata fujimorista Marta Chávez ha felicitado a quienes perpetraron esta afrenta y seguramente mañana aplaudirá la agresión física en plena calle a Salomón Lerner o a cualquier ex miembro de la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR).
Esta cobardía pone al descubierto lo poco inteligentes que son los seguidores del ex dictador japonés. El monumento llamado “El ojo que llora” no está dedicado a “terroristas” caídos, sino a las víctimas en general de los dos bandos en conflicto. Allí están los nombres de las víctimas de la subversión como del terrorismo de Estado. ¿Qué mensaje han querido dar al país la sarta de imbéciles y cobardes que agredieron un monumento a la memoria de todos?
Es fácil constatar que en las filas de ese movimiento no milita nadie genial, nadie creativo, nadie académicamente elogiable. Grises personajes sanchopancescos, como Marta Chávez, Luisa María Cuculiza, Laura Bozzo y el impresentable Carlos Raffo, tienen oportunidad de estelares apariciones ante las cámaras que seguirán promocionando sus horribles figuras hasta el 2011. ¿Por qué?... Pues porque Alan García lo ha querido así y los dueños de los medios de comunicación están de acuerdo. Detrás se oculta la intención real de quienes manejan el equilibrio estratégico del subcontinente.
Alan García ha insistido, reiteradamente, en que “se debe respetar la alta investidura de quien ha ejercido el cargo de Presidente de la República”. Los periodistas siguen trabajando también en esa misma dirección, repitiendo y enfatizando que se trata de un “ex presidente”. Todos sabemos qué efectos rinde la reiteración en el subconsciente colectivo. Lavado masivo de cerebros, extirpación de la memoria, lobotomía colectiva. Pero en esta actitud concertada se revela la intención de la alianza aproalanista-fujimontesinista de poner en práctica la impunidad prometida desde la campaña presidencial. La alianza alanista –fujimorista estaba evidenciada, desde antes, por la inclusión de un personaje tan identificado con la violación sistemática de los derechos humanos como el contralmirante Luis Giampietri Rojas, hoy Vicepresidente de la República. Y García comenzó su actual mandato pidiendo reimplantar la pena de muerte para violadores y terroristas.
El pueblo sabe que Fujimori es un delincuente y que por tanto no merece el tratamiento de ex presidente. Al atentar contra los poderes del Estado el 05 de abril de 1992, perdió su “alta investidura”. Un ex golpista que ha monopolizado el Estado durante dos periodos y ha pretendido reelegirse por tercera vez, es un ex dictador. Igualmente, si sabemos que Fujimori y Montesinos son dos caras de la misma moneda, han sido cómplices en delitos económicos y políticos, además de ser coautores de violaciones a los derechos humanos, ¿por qué la prensa orienta a la opinión pública en dirección de un indulto moral?
Recordar es vivir, reza un viejo dicho. Rememoremos que durante los dos primeros años del primer gobierno de Fujimori (1990-92) la bancada parlamentaria fujimorista se coludió con la bancada aprista para cerrarle el paso a cualquier intento de investigación de los delitos económicos y de lesa humanidad cometidos por el entonces ex presidente Alan García. Los partidos Cambio 90 y el APRA estaban en muy buena sintonía, puesto que Fujimori ganó las elecciones de 1990 contra Mario Vargas Llosa gracias a los votos apristas. Como es de cortesía devolver favores, los fujimoristas ayudaron a que Alan García no fuese llevado a los tribunales. Luego del autogolpe del 05 de abril de 1992, el ex presidente García consiguió fugar del país en busca de asilo. Nadie sabe explicar cómo salió tan fácilmente. Nadie excepto el ex asesor de Fujimori, el siniestro Vladimiro Montesinos, cuando hable. ¿Lo dejarán declarar a sus anchas?
Ahora la estrategia está funcionando a la perfección. Es el libreto obligado por el Banco Mundial y el FMI que se está cumpliendo a la letra, tanto por la chilena Michelle Bachelet como por su homólogo peruano. Se trata de reincorporar a una valiosa pieza del ajedrez imperialista en el escenario político, creando mayor confrontación con los sectores que hoy se están organizando en el seno de las luchas del pueblo. La carta totalitaria ya está sobre la mesa. Ante el creciente fortalecimiento de un movimiento anti –neoliberal y antisistémico en el Perú, le han abierto las puertas al japonés fascista.
Sus huestes han empezado a rebelarse agresivamente. Quieren cárcel dorada para un delincuente que debería ser confinado a centros penitenciarios que él mismo creó para liquidar gente, como Yanamayo o Challapalca a más de 4,000 metros de altura. Paareciera que los fujimoristas únicamente pretenden aprovechar esta campaña por los derechos del reo para ganar más adeptos y recuperar el espacio político perdido. Pero en el fondo hay un plan bien concertado para fortalecer a los sectores políticos más conservadores frente a la creciente protesta popular y al surgimiento de una nueva izquierda que encabece el combate contra el neoliberalismo. En los próximos meses el país correrá el riesgo de grandes confrontaciones en las cuales el sector militar no permanecerá a la expectativa. La jefatura fascista se reconstituye.
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