Un partido de clase que surja de la lucha

Posted by Correo Semanal on jueves, marzo 29, 2007

Un sistema impuesto como el transantiago ha abierto una oportunidad inmejorable para difundir la idea de que ya es necesario que la clase trabajadora se organice en un nuevo partido político.

Esta necesidad se ve dramáticamente confirmada cuando vemos como el gobierno esta arreglando la embarrada, por un lado entrega recursos públicos para tapar, contratando otras opciones, el fraude que hacen los empresarios microbuseros y por otro lado cambia ministros para aplacar las criticas de los partidos de derecha. Las protestas en las calles por parte de vecinos que quizás nunca habían salido a protestar dejaron claro al gobierno que hay que sacar los cachos rápidamente y hacer un buen maquillaje ministerial y mediático antes de que el enojo popular se masifique.

Transantiago es un problema para miles de personas pero también se convierte en una gran oportunidad para poner a prueba, abrir la discusión y lanzar un llamado a construir una organización política genuina de los trabajadores.
Porque precisamente es la clase trabajadora y los más pobres los que estan soportando los problemas y los costos del nuevo sistema de transporte. Es un ataque directo al bolsillo y a las condiciones de vida de los que tienen que salir a trabajar cada día y es precisamente esta clase la que no cuenta con una organización política para defender sus derechos y exigir soluciones a los problemas más sentidos. ¿Qué sentido tiene juntarse para organizar un partido de clase si este no va a poner como primera tarea la lucha por los intereses de quienes dice representar?

Estamos de acuerdo que se necesita de un programa y una propuesta que explique al resto de los trabajadores claramente porque y para que levantamos esta iniciativa, sin embargo el proceso de discusión y aprobación de un programa político acabado -con todas sus comas, puntos seguidos y aparte- puede quitarnos un tiempo valioso hoy, cuando se ha abierto una gran oportunidad para intervenir por las demandas mas sentidas de la clase trabajadora, salidas a la superficie a causa del plan Transantiago.

Además del ataque a los bolsillos y a nuestro tiempo, el transantiago ha dejado en evidencia que cuando se trata de un proyecto tan importante a nivel social y económico este debiera discutirse con los afectados. Cosa que el gobierno y sus burócratas nunca hicieron.

Los que estamos por un nuevo partido de la clase trabajadora tampoco debemos caer en la misma arrogancia y aunque el proyecto no es el mismo, los afectados si lo son. Un nuevo partido es sin duda el proyecto más importante que la clase trabajadora podría echar andar, porque sienta las bases para la transformación social y un mejor futuro para la sociedad, por eso requiere que el empeño se haga de una forma abierta y busque la manera de que todos los sectores de la clase trabajadora puedan participar para darle forma a un programa que represente a todos.
Estamos por la idea de ayudar a levantar un nuevo partido de la clase trabajadora, pero al mismo tiempo creemos que seria un error creer que solo con la aprobación de un documento llamado programa por parte de un grupo de compañeros bien intencionados se pueda garantizar que este programa va a ser adoptado o pueda convertirse automáticamente en un polo de atracción para el resto de los trabajadores. Sin duda se requiere mucho mas que un buen programa, se requiere de una campaña de difusión que abra la discusión al resto de la clase trabajadora y se generen una forma de participación efectiva de los trabajadores más concientes.

El proceso de legalización de un partido y la campaña por un nuevo partido que defienda y encabece las luchas de la clase trabajadora es una doble tarea que a quienes trabajan por un salario obliga a decidir donde invertir mejor el tiempo disponible que queda tras la jornada de trabajo.
No es lo mismo el tiempo que entrega un activista social y político que el tiempo que pueda entregar un trabajador asalariado atado a largas jornadas de trabajo, a la causa por levantar una nueva organización de clase. Sin embargo que buscar la forma que permita la participación de quienes son los convocados a integrar esta nueva organización.

Estamos unidos en las tareas por levantar un nuevo partido y también en el intento por acordar un programa que plantee las demandas y defienda los derechos de la clase trabajadora. Sin embargo nuestras propuestas deberían ser discutidas y aprobadas por el mayor numero de personas posibles, para eso necesitamos lograr que la iniciativa por un nuevo partido de trabajadores este directamente relacionada a la campaña contra el transantiago.

A la protesta contra el transantiago hay que comenzar a darle contenido de clase ya que la palabra usuario no lo tiene. Los problemas del transantiago son los problemas de la clase trabajadora, y si no ponemos nuestro esfuerzo en esta lucha se hará más difícil plantearle al resto de los trabajadores la idea y la tarea por levantar su propia organización política.

Incluso para quienes luchamos por una sociedad socialista se no esta presentando también una oportunidad para explicar de manera concreta lo que es el socialismo, partiendo por exigir que el transporte publico sea de propiedad publica y que en su control y administración estén representados los trabajadores que laboran y los trabajadores que hacen uso del sistema.