Nuevos Partidos de Trabajadores

Posted by Correo Semanal on jueves, marzo 29, 2007

La construcción de nuevos partidos de trabajadores en Chile y el mundo.
Johannes Ullrich

En los últimos años se han formado nuevos partidos de izquierda en todas partes del mundo, por ejemplo en Alemania, Escocia, Sri Lanka (Ceilan) y Brasil. En estas líneas voy a contarles brevemente acerca de la situación in Sri Lanka y después hablaré de Alemania y Brasil. El artículo que reproducimos a continuación es la reproducción de una exposición del autor.

Sri Lanka
Después del Tsunami a fines de año 2004, la sección de Sri Lanka del Comité por una Internacional de Trabajadores organizó una campaña de ayuda y solidaridad, junto con una llamada a unirse a la construcción de una alternativa política. En los siguientes meses, ganó tanta popularidad y militantes que en las elecciones presidenciales de 2005, su candidato terminó en tercer lugar. Esto muestra que, dadas las circunstancias, partidos revolucionarios pueden crecer muy rápido si tienen un programa y unas políticas adecuados.

Alemania.
En Alemania, la historia de la WASG empezó con las grandes protestas contra la llamada “agenda 2010”, o sea el programa altamente neoliberal del gobierno Schroeder, en el año 2003. A principios de 2004 se unieron algunos funcionarios sindicales “izquierdistas” y fundaron el "Wahlalternative Arbeit und soziale Gerechtigkeit", o sea "Alternativa de trabajo y justicia social para las elecciones". Pero ésta, a pesar de ser una ruptura clarísima con el partido social-demócrata SPD, se restringió desde sus principios al parlamentarismo.

Sin embargo, muchos “viejos” activistas izquierdistas, así que nuevas fuerzas y capas sociales en luchas de protestas, se orientaron a esta alternativa. Por esta razón la SAV (Alternativa Socialista, la organización gemela alemana del Socialismo Revolucionario en Chile) decidió colaborar en ella y luchar para que superara las limitaciones de su parlamentarismo social-demócrata, adoptando un programa marxista.

La WASG tuvo grandes éxitos en los elecciones de 2005: Primero, en el estado federal o Land alemán Nordrhein-Westfalen, obtuvo 2,2% de los votos, lo que es mucho en este Land rural, considerando que tuvo relativamente pocas oportunidades de propaganda electoral. Este éxito hizo que la WASG se presentara a las elecciones federales alemanes del mismo año, pero junto con el PDS (el ex-partido único estalinista de Alemania Oriental, que hoy en día ni ha rompido completamente con el estalinismo ni tampoco procura una sociedad socialista). Esta alianza se formó porque la WASG pensaba que sin ella, no conseguiría saltar la barrera de 5% de votos necesarios en elecciones nacionales en Alemania. Y tuvo éxito, pues la alianza electoral obtuvo 8,7% de los votos! Con esto, impidió una continuación de la coalición rojo-verde (Socialdemócratas más ecologistas), que había sido devastadora para la clase trabajadora en los años precedentes.

Pero entonces, con la participación de prominentes políticos como Lafontaine (el ex-ministro de finanzas de Schroeder, que trató de implementar una política antineoliberal, y que por ello fue despedido por Schroeder), la orientación política de la WASG cambió: No solo se orientaba cada vez más al parlamentarismo, sino que, para poder entrar en un gobierno “rosa-rojo”, después de las elecciones de 2009 también comenzó gradualmente a dejar atrás la resistencia consecuente contra todo tipo de recortes sociales a la red de Seguridad Social. Como consecuencia, perdió cada vez más su atractivo para los activistas anticapitalistas.
Pero todavía no había ganado el pesimismo. A fines de 2005 se abrió otro campo de batalla: La situación en Berlin se convirtió en un ejemplo de lo que es y no es una política de izquierda. La razón fue que el PDS, en el estado o Land de Berlin, estuvo participando en una coalición “rosa-rojo”, o sea que en conjunto con el SPD, implementó todas las porquerías neoliberales tan conocidos mundialmente hoy en día. Por esto, quedó claro que el peligro que también corría la WASG, si continuaba su alianza con el PDS era hablar de socialismo en los domingos y aplicar el capitalismo durante la semana.

Entonces, nosotros de la SAV y muchos otros activistas en Berlin defendimos las posiciones antineoliberales, colocándolas como precondición de una alianza regional en Berlin. Como era de esperar, el PDS no se movió, por esto la mayoría de la WASG Berlin optó para una candidatura separada en las elecciones de Berlin de septiembre 2006. Esto fue un éxito enorme para la SAV, con implicaciones nacionales: En todas las secciones de la WASG se discutió agudamente esta orientación crucial, y hasta Lafontaine adoptó posiciones anticapitalistas en sus discursos: Habló, por ejemplo, de la necesidad de expropiar las industrias claves, o del derecho a la huelga general política (que no existe en Alemania). Además, nuestra compañera Lucy Redler, como cabeza de la lista electoral de la WASG Berlin, estuvo presente en todos los medios alemanes, pudo hablar de la necesidad de expropiar los grandes empresas, de romper el poder de los bancos, convocar la gente a la resistencia, y de su orientación trotskista. ¡Nunca antes el trotskismo estuvo tan presente en Alemania!

Finalmente, los resultados de las elecciones fueron ambiguos: La WASG de Berlín obtuvo 14 lugares en asambleas locales (equivalentes a municipalidades), pero con 2,9%, no pasamos la barrera de 5% que hubiera sido necesario para entrar en el parlamento regional de Berlin. La razón por esto fue que, a pesar de todos los éxitos durante la campaña electoral con una recepción excelente de la gente, no pudimos convencer suficientemente a las personas de que no seríamos “como todos los otros partidos”. En Alemania, hay muchos ejemplos de partidos que solo durante la campaña electoral hablan de ayudar a las masas, pero después, se quedan dentro del parlamento y se limitan a ganar sus sueldos de parlamentarios. La abstención en Berlín fue más grande que nunca después de la segunda guerra mundial. No obstante, un éxito importante fue el fracaso de los fascistas para entrar en el parlamento – sin la candidatura de la alternativa izquierdista de la WASG, esto hubiera sido un peligro real.

Después de estos puntos positivos, voy a pasar a algo tal vez no tan agradable, pero que es muy importante precisamente en la situación que ustedes tienen aquí actualmente: la situación actual de la WASG es bastante triste. Es prácticamente seguro que se van a fusionar con el PDS (los ex estalinistas de la DDR convertidos en gestores de “izquierda” del capitalismo alemán). Esto significa – porque el PDS tiene diez veces más miembros que la WASG – que solo una corriente marginal, en terminos absolutos de miembros, va defender posiciones anticapitalistas, y que el nuevo partido prácticamente va a dejar de ser una alternativa política a los otros partidos neoliberales. Entonces, nuevos activistas sociales ya no se van a orientar a él. Esto es la razón por la cual , después de haber analizado la situación durante una conferencia nacional, ahora mismo, la SAV decidió presentarse nuevamente, durante las luchas sociales, como la verdadera organización de la clase trabajadora. Nunca se debe desistir de la orientación a los oprimidos, los jóvenes, los trabajadores, la gente de la tercera edad... porque ya hay un gran número de partidos que solo hablan de una política para el pueblo y practican el neoliberalismo, o son tan dogmáticos que olvidan – durante la defensa de una supuesta verdad única marxista – que la política es concreta.

Brasil
Ahora permítanme explicarles un poco de la situación en Brasil, que tiene ciertas semejanzas con la de Alemania.

El P-Sol – Partido Socialismo e Liberdade – se formó después de la exclusión, a fines de 2003, de los parlamentarios más militantes del PT, quienes se habían opuesto a la política neoliberal del gobierno Lula desde su llegada al poder en 2002, ya que éste cambió fundamentalmente y prácticamente traicionó a la clase trabajadora. Pero estos parlamentarios no eran los únicos: Muchos otros activistas izquierdistas también vieron la necesidad de construir un nuevo partido, por lo cual se organizaron comités en todo Brasil, rompiendo con el PT, y finalmente, en junio 2004, se creó el P-Sol.

Yo creo que no es completamente coincidencia que la WASG y el P-Sol se crearon prácticamente en el mismo mes, porque ambos tenían en su base la resistencia contra políticas neoliberales de gobiernos supuestamente favorables a la clase trabajadora, así como la comprensión de muchos activistas que era necesario romper con estos partidos socialdemócratas completamente burguesas y formar partidos que realmente ofrecieran soluciones para los problemas de las masas frente al capitalismo mundial neoliberal.

Bueno, debido a su base de militantes mucho más amplia de lo que era en Alemania, el P-Sol hasta hoy resistió a las tentaciones y a los intentos de algunos partidos políticos brasileños ya existentes, de tomar control y “domesticarlo” en el sentido que abandonaría el marxismo y volvería al llamado “socialismo” como lo practican Bachelet en Chile, Zapatero en España y Lafontaine en Alemania, entre otros. Pero existe el peligro, y escribo peligro porque estoy seguro de que el abandono de un programa socialista revolucionario llevaría a una rapidísima acomodación al sistema de partidos neoliberales ya existentes en abundancia. Este peligro en Brasil es muy fuerte y es posible que casi tan rápido como la WASG en Alemania, el P-Sol pierda su carácter militante y se incorpore al sistema de la llamada “democracia” parlamentaria brasileña.

Para terminar, creo que lo que queda a discutir es obvio: ¿Como evitar que un nuevo partido aquí en Chile no se equivoque de camino como sus homólogos alemanes? Yo personalmente pienso que lo más útil es crear un programa claramente anticapitalista, y de integrar en ello medidas que aseguran que los funcionarios del partido – elegidos o no - no pierdan el contacto con la base, porque este asunto ha probado ser lo más problemático: La corrupción del poder, porque ni siquiera en Alemania con su nivel de vida en promedio más alto de Chile, o mejor decir menos desigual y segregado, los funcionarios dejan de cambalachear por su propio beneficio, con la vista puesta en las migajas del aparato político.

Un programa anticapitalista
No perder el contacto con la base
Para asegurar estos dos asuntos fundamentales, deben instalarse ya desde el principio de la organización del partido medidas para que no vaya a depender de financiamiento burgués (esto significa que constantemente tiene que haber campañas de financiamiento y donativos políticos, así como una cuota mensual que pague cada miembro). Los estructuras internas de discusión y decisión política deben de ser transparente y democráticas, por ejemplo mediante la posibilidad de destituir dirigentes del partido, en todos los niveles de dirección, que no - o ya no - cumplen con la voluntad de la base, o la asamblea de militantes, por cual habían sido elegido. Esta medida, junto con la restricción, al nivel de los salarios de los trabajadores, de los salarios de los electos a cargos de representación dentro del sistema político (el excedente sirve a financiar el partido), también sirve a inhibir que el aparato de activistas “permanentes” y funcionarios del partido tome decisiones que no se orienten realmente a las necesidades del pueblo.

Nosotros militantes de Socialismo Revolucionario estamos trabajando para que, de las protestas y movimientos sociales, se construya el partido de los trabajadores. Este partido es una necesidad a la que naturalmente se orientarán las capas más adelantadas del movimiento, así que realmente puede hacer una diferencia en situaciones críticas. En la experiencia de intentar construirlo, incluso si no llega a tener éxito, los marxistas se construirán y ganarán peso.