Trabajadores chilenos

Posted by Correo Semanal on viernes, marzo 10, 2006

Por Georgina Aceituno Saavedra

El trabajo es una forma de auto producción humana y de producir el mundo. Trabajo vivo, fuerza de constitución de los seres humanos. Este sentido antropológico. Lo analizaremos desde la condición de quienes no están en condiciones de realizarse mediante el trabajo. Los cesantes, los desempleados, los pobres, los desposeídos.

A los desposeídos en nuestros días se les da muerte bajo formas y procedimientos diversos, y quienes lo hacen no son considerados homicidas ni criminales. Por el contrario, para la visión dominante son hombres que se arriesgan a invertir y que permiten la apertura de empleos; son emprendedores que hacen frente a los retos de la globalización; son visionarios que construyen una economía más competitiva. El discurso y el derecho dicen proteger la vida. Esconden sin embargo su naturaleza profunda: Estar sustentados en la muerte. Así la apropiación de la existencia social de los asalariados por el capital adquiere una nueva dimensión y reclama una nueva lectura. Como herramienta de análisis es pertinente el concepto de del “poder disciplinar” que utiliza Michel Foucault en “Vigilar y castigar” Foucault realiza un análisis de las disciplinas normalizadoras en cuanto microprácticas. Describiendo la actuación del poder sobre el cuerpo, e incluso los gestos... estaría mostrando la otra cara de la modernidad que surgida que en la última década del siglo XX, que marcará también este nuevo siglo que se caracteriza por el fenómeno de la globalización cuyo objetivo no es la conquista de territorios sino de los mercados, acumulando, sin importar fronteras, el máximo de riquezas. En Chile, la situación de exclusión y pobreza se acentúa con el retiro del Estado, durante el período 1974/1989, exigido por la implementación en el campo económico del modelo neoliberal, esto significó profundas transformaciones que en el ámbito social que se tradujeron en una brusca disminución del gasto público.; en salud, educación, vivienda, previsión social y en el ámbito laboral.

Los beneficios de la “globalización” no llegar a los sectores más empobrecidos. Persisten los mecanismos de reproducción de la pobreza, de creación de nueva pobreza y de endurecimiento de cierto tipo de pobreza”. Los cesantes en Chile según cifras del INE. El primer semestre del 2005, son 526 mil y como dice Patricia Santa Lucia en un artículo del el diario El Mostrador[1] de 28 de octubre del presente año. Por ejemplo: en Chile hay 500 mil cesantes que no ganan un solo peso al mes. Sólo para buscar trabajo se necesitan unos $25.000 mensuales: $1.000 diarios para transporte y $1.000 para comprar el diario el fin de semana. Olvidémonos de vivienda, comida, vestido o enfermedad. La depresión es una exquisitez Tos estos chilenos están en un campo de exclusión. Los campos constituyen, un espacio de excepción, en que la ley es suspendida de forma integral, todo es verdaderamente posible en ellos” Recordemos los campos de la Alemania nazi, los campos de concentración y los lugares de tortura de la dictadura de Pinochet, allá los judíos acá los subversivos, y hoy los trabajadores, mujeres y niños excluidos de las leyes que garantizan la vida y los derechos humanos económicos y sociales Las leyes esta suspendidas: de acuerdo al discurso para proteger un bien superior. Hoy en Chile más de 500 trabajadores, cuya vida es sagrada, según el discurso del Príncipe, la Constitución y las leyes, son sacrificados al nuevo Dios Mercado El mito del desarrollo, hacen que el ciopoder y los mecanismo de control tengan poder sobre los trabajadores que no luchan por sus derechos por temor a perder el trabajo, Ese en el que gana $ 120.00 pesos mientras el Mercado y El Príncipe detentan el poder...y la población hoy la gente antes el pueblo sólo es «espectadora de la acción»
En el Chile de hoy, el regido por el paradigma económico de la globalización neoliberal, tanto en el discurso de la Concertación como en el discurso de la Alianza por Chile, nosotros el pueblo somos llamados la gente ¿Es quizás una nueva formula de los mecanismo de dominación y de aplicación de la biopolítica? Para que ese anodino término nos lleve a olvidar nuestras luchas históricas, aquellas que inicia la clase trabajadora ya desde fines del siglo XVIII o la toma del centro de Santiago, por una semana en 1907, en la semana roja de la carne. Pero, La memoria colectiva persiste y aún cuando hayan terminado con la combativa Central Única de Trabajadores, creada por Clotario Blest Riffo, para crear la Central Unitaria de Trabajadores; la memoria y el saber popular esta latente, a pesar que los discursos dominantes, en su contenido doctrinal, a veces explicitado sostenga que el pueblo es ignorante, sin conciencia y otros adjetivos similares. Aún mantenemos nuestra capacidad de actuar e ir más allá de ser un sujeto social, meramente estadístico, para transformarnos en sujeto político recobrando y resignificando nuestro imaginario de clase.

La reconstrucción del imaginario popular necesita el aporte de todo, es Una gran tarea colectiva. Parece pertinente recurrir al concepto, de Michel Foucault: Genealogía: El acoplamiento de los conocimientos eruditos y de las memorias locales que permite la constitución de un saber histórico de la lucha y la utilización de ese saber en las Tácticas actuales. Se trata de hacer entrar en juego los saberes locales, discontinuos, descalificados, no legitimizados, ordenarlos en nombre del conocimiento del pueblo y no de los derechos de una ciencia y un poder Detentada por unos pocos. Construcción colectiva para hacer realidad el discurso de la poesía de Pablo Neruda en Canto a Bolivar

Yo conocí a Bolívar
Una mañana larga
En Madrid,
En la Boca del Quinto Regimiento.
Padre, le dije,
¿Eres o no eres o quién eres?
Y mirando al Cuartel de la Montaña
Dijo: Despierto cada cien años
Cuando despierta el pueblo.